Ciencia a presión: Científicos que avalan patrañas

La expresión publish or perish (publica o perece) es de sobra conocida en el ámbito científico. Quiere expresar la importancia que tienen las publicaciones en los currículos del personal investigador. En ciencia no basta con hacer observaciones, obtener unos resultados y derivar conclusiones. Hay, además, que hacerlo público y, a poder ser, en medios de la máxima difusión internacional. La ciencia que no se da a conocer, que no se publica, no existe. El problema es que de eso, precisamente, depende el éxito profesional de los investigadores, sus posibilidades de estabilización y de promoción. De ahí la conocida expresión del principio.

El mundo de la comunicación tiene también sus normas. En comunicación se trata de que lo que se publica sea consumido. De la misma forma que la ciencia que no se publica no existe, en comunicación tampoco existen los contenidos que no se consumen: o sea, no existen los artículos que no se leen, los programas de radio que no se oyen, los de televisión que no se ven o los sitios web que no se visitan. En comunicación valdría decir “sé visto, oído o leído, o perece”.

Ambas esferas tienen ahí un interesante punto en común. Y por supuesto, en comunicación o difusión científica el ámbito de confluencia se aprecia en mayor medida aún. Confluyen aquí ambas necesidades, la de hacer públicos los resultados de investigación y, además, conseguir que lleguen a cuantas más personas mejor.

El problema es que la presión por publicar y por tener impacto comunicativo puede conducir tanto a unos como a otros profesionales, a adoptar comportamientos deshonestos, contrarios a la ética profesional e, incluso, a desvirtuar completamente el fin de la ciencia y de su traslación al conjunto del cuerpo social. Y también puede conducir, y de hecho ha conducido, a que se haya configurado un sistema de publicaciones científicas con patologías.

De todo esto se trató el pasado 31 de marzo en “Producir o perecer: ciencia a presión”, el seminario que organizarono conjuntamente la Asociación Española de Comunicación Científica y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

1ª Conferencia

José Manuel López Nicolás, profesor de la Universidad de Murcia y divulgador científico: Científicos que avalan patrañas

Científicos que avalan patrañas

Edición realizada por César Tomé López a partir de materiales suministrados por eitb.eus

2 Comentarios

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Juan RJuan R

Estimado José Manuel, me gustaría saber tu opinión sobre los datos que se muestran en el documental que el programa “La Noche Temática” emitió sobre el consumo de azúcar. En ese documental se evidencia cómo la industria del azúcar tiene una influencia brutal sobre los asesores científicos y componentes de comisiones en la EFSA y en el parlamento europeo. (empiezan esos datos a partir del minuto 23 youtube.com/watch?v=bbEgM2b_nYo). Claramente, los organismos no son infalibles ni parece que se preocupen más por la salud pública que por algunos otros intereses, y me remito a las personas que aparecen declarando vinculación con la empresa y asesoran a estos organismos.

Siempre que te escucho charlas en las que aludes a la EFSA y otros organismos de gran reputación me pregunto, hasta dónde ellos tienen intereses creados por la industria. Y en ese contexto me gustaría también saber tu opinión sobre lo que comentas en esta charla sobre el bisphenol A. La literatura científica es más que voluminosa al respecto y difícil de seleccionar o extraer información por alguien que no sea del campo (solo hay que poner bisphenol A en pubmed, salen 11013 documentos). Pero más interesante es el interés de la empresa por su extendido uso en todo tipo de plástico alimentario. Por tanto, cabe la duda (más que razonable) de si dicha industria podría estar haciendo lo mismo que la del azúcar con la EFSA y otros organismos. No sería extraño, ¿verdad?.
Te pregunté de pasada sobre este tema al final de la cena de Naukas 16… pero, la respuesta fue algo entre:” si claro que hay intereses” y “pero hay que fiarse en general”. Así que insisto ahora: ¿Tienes plena confianza en la EFSA y organismos similares que regulan el consumo de casi todo?. ¿Crees que pueden jugar con intereses modificando valores de consumo por la dificultad que tiene científicamente mostrar tanto efectos a favor como en contra de determinados componentes/productos/cantidades?. Y finalmente, ¿te crees a “pies juntillas” todos los informes que emiten esos organismos o en algún caso tu experiencia científica te ha hecho dudar de algunas cosas al contrastar lo observado con tu experiencia/datos/informes?
Gracias.

JuanR

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