Mucha agua

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Mucha agua

La presencia de agua extraterrestre es uno de los grandes temas de interés para la Astrobiología. Muy especialmente, la disponibilidad de agua líquida. La razón no se le escapa a nadie: aunque se han postulado numerosas alternativas [1],la única forma de vida que conocemos surgió en agua líquida, se desarrolló en agua líquida y depende por completo de la misma. Es un valor seguro para la posibilidad de que surja y se desarrolle vida compleja en un planeta rocoso como la Tierra. Nosotros estamos aquí, ¿no?

Y es que reúne una serie de cualidades con las que resulta difícil competir. En primer lugar, el agua –en cualquiera de sus estados– es muy común. De hecho, probablemente sea el compuesto más abundante del universo. Compuesta por el primer y el tercer elementos más corrientes, que reaccionan fácilmente entre sí, debería estar por todas partes. Además, en su forma líquida es un solvente tan bueno que a menudo se la llama el solvente universal. O sea, que permite fácilmente el transporte, la mezcla y la interacción de moléculas muy diversas, multiplicando así las probabilidades de formar vida. También es anfótera: puede actuar como ácido o como base, una propiedad esencial para incontables reacciones bioquímicas terrestres. Y muchas cosas más.

Sin embargo, durante algún tiempo no estuvimos seguros de que el agua líquida y abundante fuera tan común como el agua en general. ¿Podría ser que nuestra Tierra fuese una rareza, la joyita acuosa del Cinturón de Orión o cosa así?

Pues parece ser que no. Durante estos últimos años, diversos análisis de los datos aportados por las sondas espaciales Galileo y Cassini sugieren la presencia de grandes cantidades de agua líquida en las lunas Europa de Júpiter [2] y Titán de Saturno [3]. La disponible en Europa podría duplicar la presente en la Tierra y la que hay en Titán, llegar a multiplicarla por once[4]. Además, la Cassini observó enormes géiseres al Sur de Encélado[5]. En diciembre de 2013, el telescopio espacial Hubble detectó nubes de vapor en la propia Europa [6]. Existen numerosos indicios para pensar que hay todavía más en otros lugares, sin ni siquiera salir de nuestro Sistema Solar.

No sólo eso. En tiempos recientes, diversos equipos han descubierto las primeras señales de agua en las atmósferas de varios exoplanetas. O sea, planetas que orbitan alrededor de otros soles. La gente del Hubble parece haber confirmado ya cinco: WASP-12b, WASP-17b, WASP-19b [7], HD 209458b y XO-1b [8]. Todos ellos son gigantes gaseosos –más que nada porque en estos momentos nuestros instrumentos no pueden hacer esa clase de estudios sobre nada más pequeño– situados a entre 154 y 1.000 años-luz de la Tierra. Evidentemente esto aún no demuestra la presencia o abundancia de agua líquida por allá, pero ya sería raro, ya.

Desde un tiempo a esta parte todos aquellos elementos que parecían hacer de la Tierra un lugar especial y de la vida terrestre algo casi imposiblemente único van cayendo, poco a poco, pero sin parar. Y eso sin salirnos de los chovinismos que a Carl Sagan tanto le gustaba mencionar. ¿Queríamos estrellas del tipo espectral G? Tenemos estrellas del tipo espectral G, casi una de cada diez. ¿Queríamos exoplanetas rocosos en las zonas de habitabilidad convencional? Tenemos exoplanetas rocosos en las zonas de habitabilidad convencional, incluso a tripletes [9]. ¿Queríamos sistemas solares con Júpiteres? Tenemos sistemas solares con Júpiteres, a cascoporro. ¿Queríamos exolunas? Nos las están marchando para la mesa diez [10]. ¿Queríamos agua líquida extraterrestre? Tenemos agua líquida extraterrestre, a mogollón. Vamos teniendo de todo y para todos los gustos, y cuanto más sabemos, cuanto más potentes son nuestros instrumentos, cuanto más lejos y más profundo podemos ver, más. Con lo cual, aquella vieja pregunta de todos los que alguna vez imaginamos vivientes de más allá se va volviendo a cada día más inquietante: ¿y dónde demonios está todo el mundo, pardiez?

Referencias:

[1] United States National Research Council: The limits of organic life in planetary systems. Washington, DC: The National Academies Press, 2007.

[2] Margaret G. Kivelson et al.: Galileo magnetometer measurements: A stronger case for a subsurface ocean at Europa.Science, 25 de agosto de 2000: Vol. 289 no. 5483 pp. 1340-1343. DOI: 10.1126 / science.289.5483.1340.

[3] Luciano Iess et al.: The tides of Titan. Science, 27 de Julio de 2012: Vol. 337 no. 6093 pp. 457-459. DOI: 10.1126 / science.1219631.

[4] Liquid water in the Solar System, PHL UPR Arecibo.

[5] Porco C. C. et al.: Cassini observes the active South Pole of Enceladus. Science, Vol. 311, no. 5766, pp. 1393-1401 (2006). DOI: 10.1126 / science.1123013

[6] Hubble sees evidence of water vapor at Jupiter Moon, Jet Propulsion Laboratory / NASA, 12 de diciembre de 2013.

[7] Avi M. Mandell et al.: Exoplanet transit spectroscopy using WFC-3: WASP-12b, WASP-17b and WASP-19b.The Astrophysical Journal, Vol. 779 no. 2 / 128 (2013). DOI:10.1088 / 0004-637X / 779 / 2 / 128.

[8] Drake Deming et al., Infrared transmission spectroscopy of the exoplanets HD 209458b and XO-1b using the Wide Field Camera-3 on the Hubble Space Telescope.The Astrophysical Journal, Vol. 774 no. 2, 2013. DOI: 10.1088 / 0004-637X / 774 / 2 / 95.

[9] Guillem Anglada-Escudé et al.: A dynamically-packed planetary system around GJ 667C with three super-Earths in its habitable zone.Astronomy and Astrophysics, vol. 556, A126-A126. DOI: 10.1051 / 0004-6361 / 201321331.

[10] D. P. Bennett et al.: A sub-Earth-mass Moon orbiting a gas giant primary or a high velocity planetary system in the Galactic Bulge.Earth and Planetary Astrophysics, arXiv:1312.3951 [astro-ph.EP].

Sobre el autor: Antonio Cantó (@lapizarradeyuri) es polímata y autor de La pizarra de Yuri

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