El sol que entra por la ventana

Naukas

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Entra el sol por la ventana a través de una persiana bajada casi del todo. En la penumbra de la habitación, la pared se llena de manchitas de luz del sol que se cuela por cada uno de los agujeros de la persiana. Filas de manchitas iguales unas a otras de arriba a abajo. Columnas de manchitas que no son iguales de izquierda a derecha. Las de la izquierda son pequeñas, nítidas y aisladas mientras que las de la derecha son grandes, borrosas y superpuestas. Las de la izquierda tienen forma ovalada, la misma forma que los agujeros de la persiana por los que se cuela la luz, mientras que los de la derecha son circulares, como el sol que entra por los agujeros. ¿Qué ha pasado por el camino?

Si el sol fuera un punto proyectaría sobras siempre nítidas y siempre reproduciendo la forma del objeto que la proyecta; en este caso todos los agujeros de la persiana producirían sombras ovaladas nítidas, como las de la parte izquierda de la fotografía. Con una fuente de luz puntual no hay medias tintas, a cada lugar de la pared o llega luz o no llega, solo hay zonas iluminadas y zonas de sombra.

Sin embargo el sol tiene una extensión, es un disco que emite luz desde todos los puntos, y eso introduce una tercera categoría: la penumbra. Además de los puntos iluminados (aquellos a los que llega toda la luz del sol), y puntos en sombra (donde no llega ninguna), tenemos puntos donde llega luz de unos trozos del sol pero no de otros, esa es la penumbra. Todo esto se puede apreciar mejor con un dibujo que esquematice la situación.

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En la figura se representan cuatro rayos, los que parten de los bordes extremos del disco solar y pasan por los extremos del agujero en la persiana. Está en gris más claro el que partiendo del lado superior del sol pasa por el lado superior del agujero (y el correspondiente por debajo). La zona comprendida entre estos dos rayos es la zona iluminada, lo que queda entre ellos es la parte a la que llega luz de todos los puntos del sol. Sin embargo vemos que esa zona va disminuyendo a medida que nos alejamos de la persiana hasta llegar a desaparecer.

Después de ese punto los rayos se cruzan y la imagen de la fuente de luz se invierte. Esa imagen se va haciendo cada vez más grande según nos alejamos del agujero de la persiana. Pero también se va haciendo más difusa, ya que a su alrededor hay una zona de penumbra (entre los rayas claros y los oscuros) que también se hace mayor con la distancia.

La habitación donde la persiana proyectaba esa detallada secuencia de sombras y penumbras es la de un hospital, y un poco más abajo de lo que sale en la foto un niño se reponía de una operación de apendicitis. La operación se realizó por laparoscopia a través del ombligo, sin ninguna incisión en la piel. Las mismas leyes de la física que sirven para entender las manchas de luz en la pared se utilizaron para diseñar el sistema de visión con el que el médico pudo ver el interior de la cavidad abdominal, sin abrirla y trabajar allí resolviendo con unas mínimas consecuencias un problema que siglos atrás era mortal. ¿No es impresionante lo que hacen los científicos?

Esta anotación ha sido realizada por Joaquín Sevilla (@Joaquin_Sevilla) y es una colaboración de Naukas con la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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