Juan Ignacio Cirac entrevistado por José María Pitarke

Cirac
El ordenador cuántico tendrá aplicaciones que no podemos ni imaginar”

Esta entrevista apareció originalmente en el número 14 (2013) de la revista CIC Network y la reproducimos en su integridad por su interés.

Juan Ignacio Cirac, (Manresa, 1965), es doctor en física por la Universidad Complutense de Madrid, reconocido por sus investigaciones en computación cuántica y óptica cuántica. Es director de la División Teórica del Instituto Max-Planck de Óptica Cuántica, en Garching (Alemania).

Le entrevista José María Pitarke, doctor en física por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), catedrático en esta misma Universidad y director del Centro de Investigación Cooperativa en Nanociencias CIC nanoGUNE.

Juan Ignacio Cirac (Manresa, 1965) estudió física y se doctoró en Óptica Cuántica en 1991 en la Universidad Complutense de Madrid. Combinó su trabajo en la Universidad de Castilla-La Mancha (1991-1996) con estancias en Estados Unidos y, en ese periodo, publicó el famoso artículo Trapped ions o Iones atrapados. En 1996 se fue a la Universidad de Innsbruck con su colega Peter Zoller. Desde 2001 trabaja en el Instituto Max Plank de Óptica Cuántica de Garching (Alemania), donde actualmente es director de la División de Teoría. Cirac ha recibido un buen número de premios y reconocimientos a su labor científica, entre otros el Premio Felix Kuschenitz de la Academia Austríaca de las Ciencias (2001), el Premio de Electrónica Cuántica de la Fundación Europea para la Ciencia (2005), el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica (2006), el Premio Nacional de Investigación Blas Cabrera (2007), el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento (2008), y la medalla Franklin en Física del Instituto Franklin (2010) junto con David Wineland y Peter Zoller. En octubre de 2013 visitó San Sebastián para impartir una conferencia en el festival Passion for Knowledge – Quantum 13 y nos hizo un hueco, un domingo por la tarde, para charlar sobre ciencia en CIC Network.

El año pasado el Premio Nobel se lo llevaron Serge Haroche y David Wineland, personas que han contribuido de forma importante a la computación cuántica. ¿El Nobel es, por lo tanto, una batalla perdida para usted?

El Nobel nunca ha estado a la vista, así que no hay ningún problema. Aún así, creo que más adelante va a haber más premios en este ámbito. A Haroche y Wineland se lo dieron por hacer lo que se llama el single atom o single particle, inventar físicamente una partícula y ver que se pueden crear superposiciones con varios fotones. No obstante, si se logra construir un ordenador cuántico, con toda seguridad le darán un Premio Nobel a esa construcción.

Me gustaría hablar sobre el computador clásico versus computador cuántico. Al computador cuántico se le llama así porque se diseña en base a cierto comportamiento de la materia que predice y describe la física cuántica. Lo que acabo de decir se aplica exactamente igual a lo que llamamos ordenador clásico, y eso puede provocar confusión en la sociedad ya que la gente podría pensar que unos son física cuántica y otros no…

Sí, lo que pasa es que están basados en diferentes leyes de la física cuántica. En los ordenadores clásicos, igual que en cualquier sistema electrónico, los conductores y semiconductores explotan ciertas propiedades cuánticas; pero hay otras propiedades cuánticas que son mucho más difíciles de observar y de dominar. Son propiedades que hasta hace poco se tenían por algo muy misterioso, la parte más misteriosa de la física cuántica. En este sentido, un ordenador cuántico intenta explotar la parte más misteriosa de la física cuántica para hacer algo que los ordenadores que utilizan la parte no tan misteriosa de la física cuántica no pueden hacer.

No sólo misteriosa sino repudiada… Es una parte de la física cuántica en la que muchos, entre ellos alguno de los artífices de la misma, no creían.

Sí. La razón es que cuando surgió la física cuántica no había experimentos que fueran capaces de testearlo. Ahora, desde hace 20 o 30 años, somos capaces de hacer experimentos que permiten verificar esa parte de la teoría cuántica.

Me gustaría profundizar en esos experimentos. ¿Podría hablar de la paradoja Einstein-Podolsky- Rosen (EPR), el teorema de Bell y el experimento de Aspect? Porque todo eso es central en el desarrollo de la computación cuántica…

La física cuántica fue haciéndose ad hoc. Se planteaba una teoría que explicara los resultados de un experimento: ‘si esta ley fuera cierta, este experimento se podría explicar’, decían. Una vez acumulada cierta experiencia, Schrödinger y Heisenberg intentaron resumirlo todo y establecer unas leyes a partir de las cuales se pudiese derivar todo lo demás. Ésa es la Física Cuántica, la cual surgió en los años 20. Permitía que todos los experimentos se pudieran explicar a partir de esas leyes; pero había un precio muy grande a pagar: el principio de superposición. Si uno se creía esa teoría y la tomaba en serio, quería decir que en la naturaleza puede haber objetos cuyas propiedades no están definidas; o, dicho de otra forma, que pueden tener una propiedad tomando dos valores a la vez, que es lo que llamamos superposición cuántica. Hubo quien se tomó esto como un fallo de la física cuántica, afirmando que era una teoría provisional que debería ser completada y mejorada. Uno de los más famosos fue Albert Einstein.

Es decir, que Bohr y Heisenberg defendían la postura de ‘así es la vida’, mientras que Einstein, Schrödinger, Planck y otros se resistían a reconocer que, en definitiva, ‘así es la vida’.

Exactamente. Así comenzaron con la búsqueda de paradojas. Decían: “si estas leyes fuesen verdad ocurriría esto, y esto es tan ridículo que no puede ser cierto”. Einstein escribió el famoso artículo llamado EPR, con el que quiso mostrar una contradicción dentro de la física cuántica, pero enseguida fue contestado. Schrödinger, por su parte, planteó la famosa paradoja del gato: “Si la física cuántica existe en el mundo microscópico, también tiene que existir en el mundo macroscópico y, por lo tanto, podríamos tener un gato que tenga dos propiedades a la vez, que esté vivo y muerto al mismo tiempo”. Todo parecía más filosófico que físico porque la física cuántica dice que cuando existe una superposición, cuando las propiedades de un objeto no están definidas, al observar esas propiedades quedan bien definidas.

Por lo tanto, la pregunta es: ¿cómo podemos demostrar que existe una superposición si cuando observo deja de existir? Es decir, ¿si cuando hago una medida no habrá superposición? Mucha gente dijo que esto era imposible hasta que llegó John Bell, en el año 1964, que de una manera muy inteligente dijo: “si juntamos el hecho de que la física cuántica predice la existencia de superposiciones con el hecho de que las señales no pueden ir más rápido que la velocidad de la luz, es decir, que dos personas que estén muy lejos tardan tiempo en comunicarse, entonces podremos diseñar un experimento que nos indique si realmente existen estas superposiciones o no”. Y diseñó un experimento mental (gedanken); pero por aquella época no se le prestó ninguna atención. Al cabo de algún tiempo, a principios de los años 70, se empezaron a hacer algunos experimentos, pero eran bastante ´sucios´ y la gente no se los creía mucho; hasta que llegó Aspect en 1981.

Este joven estudiante de doctorado obtuvo unos resultados que, claramente, negaban la ausencia de superposiciones. Es decir, el experimento de Aspect no era compatible con una visión ‘realista’ de la naturaleza; el experimento de Aspect nos indicaba que las propiedades de los objetos no están definidas. A partir de ahí se repitieron mucho este tipo de experimentos con distintos sistemas –fotones, átomos, moléculas-, ya que todo esto es algo que tiene un gran impacto en nuestra visión de la naturaleza. Todo el mundo está acostumbrado a que, como decía Schrödinger, “cuando no miro, la luna todavía está allí”. La física cuántica decía que no, que a lo mejor no está en un punto concreto, sino que está deslocalizada, que está en muchos sitios a la vez. La gente empezó a pensar que ésta es una propiedad curiosísima de la física cuántica y que había que explotarla para hacer algo extraordinario.

La explotación de ese fenómeno de superposición de la física cuántica es lo que dio lugar a la idea de la computación cuántica. ¿Cuándo se empieza a trabajar en este tema?

Si uno indaga en la literatura, se da cuenta de que el primero que empezó a hablar seriamente de la computación cuántica, aunque no lo llamó así, fue Richard Feynman. Feynman escribió un artículo en el año 1981 que se titula algo así como Simulando física cuántica con sistemas cuánticos, en el que propone un ordenadorcuántico. Este artículo pasó completamentedesapercibido; parecía una de sus salidas detono, pero esto cambia en 1994. Entonces, aPeter Schor, un informático que había estudiadofísica cuántica como asignatura de libreelección, le enviaron un artículo para que lorevisase. En este artículo proponían resolver unproblema académico, sin ninguna utilidad, conun ordenador cuántico. Se dio cuenta de que,si existiese ese ordenador cuántico, se podríaresolver un problema mucho más importante:el problema de la factorización.

Entonces, cuando usted propuso junto con Peter Zoller una potencial implementación de esa computación cuántica con iones atrapados, ¡dio en el clavo!

¡Claro! Peter Schor no había enviado aún su artículo para publicar pero lo había repartido, entre otros, a Artur Ekert, que era un físico que trabajaba en teorías de variables ocultas, desigualdades de Bell, etc. Ekert impartió una conferencia en Boulder (Colorado) en el verano de 1994, y presentó el algoritmo de Schor; yo estaba en la audiencia junto a Peter Zoller. Lo que dijo Ekert es que si tuviésemos un ordenador cuántico podríamos resolver problemas interesantes. Pero nadie sabía cómo construirlo, ni sabíamos si sería posible construirlo. Nosotros, que estábamos trabajando en física cuántica relacionada con la física atómica y la física de iones, nos dimos cuenta de que el trabajo que estábamos haciendo se podría exportar y aplicar a los ordenadores cuánticos.

Y lo publicaron en un año. Fueron extraordinariamente rápidos…

Sí, dos años antes yo había escrito un artículo sobre teletransporte cuántico, el cual estaba relacionado con esas superposiciones.

Relacionadas sí, pero no se habían estudiado en conexión con la computación cuántica…

No, ¡desde luego que no! Y no fue una traducción, tuvimos que pensar alguna cosa nueva. Estábamos trabajando en explotar las propiedades cuánticas de los iones, la superposición, pero de un solo ion: ver cómo se podría crear un ion en un sitio o en otro sitio, y en los dos sitios a la vez. Y ahora teníamos que hacer lo mismo pero con muchos iones, de tal forma que construyesen un computador.

Y esto lo hicieron muy rápido.

Sí, el primero al que se lo contamos fue a David Wineland (Premio Nobel de Física de 2012), que trabajaba en el National Institute of Standarsand Technology. Wineland estaba enfriando iones o algo así, cambió el experimento y en seis meses hizo la primera observación relacionada con nuestra propuesta.

Esto es una muestra de lo importante que es conectar cosas diferentes para que salgan cosas nuevas…

Y estar en el momento oportuno en el sitio adecuado. Es curioso que la física no funciona como hace 100 años, cuando había alguien que se encerraba cuatro años y salía con toda una teoría. Ahora tienes que estar en estrecho contacto con otros investigadores.

Cirac 2

Explíquenos en qué se diferencia un computador cuántico de uno clásico.

Es un poco difícil para el público en general, pero la idea fundamental es explotar esas superposiciones de las que hablábamos. En la física clásica, la usual, cuando tenemos un objeto, por ejemplo una moneda, si está plana puede estar con la cara o la cruz hacia arriba, de una forma o de otra. La física cuántica nos dice que la moneda puede estar en las dos posiciones a la vez. Y no es que haya dos monedas, o que la moneda esté cambiando muy rápidamente de un sentido a otro, sino que cuando no observamos tiene la propiedad de la cara y la cruz a la vez, ésa es la forma de definirlo. Con el ordenador cuántico lo que se pretende es explotar esa propiedad. Si uno tiene un objeto que puede hacer dos cosas a la vez, pongámoslo a trabajar y que haga muchas cosas a la vez. Si tenemos muchas monedas pueden estar todas en posición de cara, todas en cara y una en cruz, todas en cara y dos en cruz, etc. Hay muchas combinaciones y eso se puede manejar en un ordenador para que se hagan muchos cálculos a la vez. Así que, resumiendo, un ordenador cuántico es un ordenador que utiliza el principio de superposición masivamente, que hace muchos cálculos en paralelo pero con un solo ordenador. En los ordenadores clásicos para hacer cálculos en paralelo uno necesita tantos ordenadores como cálculos quiera realizar. Con un ordenador cuántico de 300 átomos -300 bits cuánticos- se podrían hacer tantas operaciones a la vez como partículas hay en el universo.

Para explicar el fenómeno de la superposición cuántica se suele poner el ejemplo del experimento de la doble rendija, y en relación con él se habla a veces de universos paralelos. ¿Nos puede comentar algo sobre este fenómeno?

Sí, es una forma didáctica de explicar lo que es el principio de superposición, pero hay que tomarlo con mucho cuidado. Si alguien no ha estudiado física cuántica, lo que he dicho anteriormente le parecerá una barbaridad. Según el principio de superposición se puede pensar que la ‘vida’ de una moneda se ha desdoblado en dos universos paralelos. En un universo está en posición de cara y en el otro está en posición de cruz. Si uno pregunta sin mirar si se encuentra en cara o en cruz, y estos dos universos existen simultáneamente, la moneda se encuentra en las dos posiciones a la vez, depende del universo.

Lo que la física cuántica dice es que cuando uno observa, uno de los universos se aniquila y sólo queda el otro. Lo mismo pasa en el experimento de la doble rendija. Cuando uno lanza una partícula, como un fotón, hacia una pared con dos rendijas, todo ocurre como si la partícula pasara por las dos rendijas a la vez. Una forma de explicar esto con la física cuántica es que en un universo la partícula pasa por la primera rendija y en el otro universo la partícula pasa por la segunda rendija, y mientras no miremos pasa por los dos sitios a la vez.

Eso también se puede explicar con ondas. Las ondas de agua que llegan a una pared con dos rendijas pasan por las dos rendijas a la vez.

Claro, lo que pasa es que eso no es tan sorprendente, porque eso lo vemos todos los días. Lo que es curioso es que uno podría coger un detector de fotones y puesto junto a la pared empezaría a oír ‘clac’, ‘clac’, ‘clac’, porque están llegando partículas. Y que las partículas, que se puede pensar que son como canicas, pasen por las dos rendijas a la vez es lo que llama la atención.

Eso de los universos paralelos, que como bien ha dicho representa una forma didáctica de explicar lo que es el fenómeno cuántico de superposición, hay físicos que se lo creen, ¿no?

Sí, hay físicos, algunos muy famosos, que se lo creen. David Deutsch, que ha escrito muchos libros de física y es uno de los primeros que habló de ordenadores cuánticos, es un ferviente defensor de los universos paralelos. Lo que pasa es que tenemos un problema un poco más filosófico. Cuando uno piensa: ¿cómo explicamos entonces que la naturaleza tenga sus propiedades sin definir? Uno puede empezar a dar interpretaciones. Podríamos pensar que no hay realidad.

Eso es Bohr.

Así es. Y hay gente que se lo toma de una manera aún más extrema y dice: “ni me preocupa, ni existe nada; lo único que tengo que hacer yo es detectar mis sensaciones”. Otro extremo dice que todo está definido, pero lo que pasa es que existe un mundo al que no tenemos acceso donde las cosas viajan a una velocidad más rápida que la de la luz, etc. Eso es lo que se llaman las teorías de variables ocultas, las cuales representan una interpretación de la física cuántica. Y está la gente como David Deutsch y Everett, que es el que empezó a hablar de la interpretación de los universos paralelos de la mecánica cuántica.

Y John Wheeler también, ¿no?

Sí, Wheeler también ha hablado de ello. Decían que si nos tomamos la física cuántica en serio también debería haber superposiciones en el mundo macroscópico. La verdad es que todas estas interpretaciones tienen algún problema. La más aceptada es la de Bohr, la interpretación de Copenhague.

Hay una cita de Bohr que me gusta que dice “everything we call real is made of things thatcannot be regarded as real”.

¡Eso es! Hay que vivir con eso.

Antes ha mencionado el gato de Schödinger. ¿Dónde se encuentra la transición entre la pequeña escala en la que todo es superponible y la gran escala en la que el gato de Schrödinger no puede estar vivo y muerto a la vez? ¿Cómo se resuelve este problema?

Ésa es una muy buena pregunta y voy a ser pragmático a la hora de resolverla. Para poder tener superposiciones, tenemos que aislar completamente el objeto. Entonces, para poder tener un gato que esté vivo y muerto a la vez, lo tendríamos que aislar, pero si lo aislamos no podrá ni respirar, por lo tanto se va a morir de todas formas. Y eso es lo que ocurre en realidad, que es muy difícil aislar algo y, un organismo vivo, todavía más.

Ésa es precisamente la clave. Para construir un ordenador cuántico se necesita que se manifieste el fenómeno de superposición, la coherencia, y para ello se necesita que el sistema de partículas que posibilite la computación cuántica se encuentre totalmente aislado. Cuando uno quiere incorporar más y más partículas, lograr ese aislamiento se antoja cada vez más complejo. Ahí surge el problema de la decoherencia. ¿Cómo lo resolvemos?

Ésa es la razón fundamental por la que no tenemos un ordenador cuántico. Como he dicho anteriormente, las superposiciones en las que están basados los ordenadores cuánticos son muy frágiles, porque en cuanto alguien las observa desaparecen. La física cuántica dice que no tiene por qué ser una persona quien observe esas superposiciones, sino que puede ser un perro, un gato o una molécula; cualquier objeto que interaccione con ellas va a romperlas.

Por lo tanto, si uno quiere tomárselo en serio y construir un ordenador cuántico, tendrá que hacer que no interaccione con nada absolutamente excepto con lo que hace que se produzca la computación. Esto nos lleva a un problema que hizo que la gente pensara que sería imposible construir un ordenador cuántico, porque cuantas más partículas tengamos en nuestro ordenador, cuanto más potente queramos que sea, más difícil es que no haya interacción. De hecho es una ley exponencial. Afortunadamente, hay toda una teoría, la teoría de corrección de errores, que dice que a pesar de que existan esas interacciones no deseadas que dan lugar a esa decoherencia, que dan lugar a que se rompan las superposiciones, si ocurren en pequeña proporción aún es posible realizar computaciones cuánticas haciendo algo más sofisticado. Pero todavía no estamos ahí, en estos momentos la gente está luchando por aislar un conjunto de átomos que sea lo suficientemente grande para que hagan algo interesante.

Si no se consiguiera implementar esa corrección cuántica de errores, no habría forma de construir un ordenador cuántico que funcione, ¿no es así?

Eso es.

Y, a pesar de ello, ¿cree que tendremos ordenadores cuánticos en el futuro?

Sí. Lo que no puedo decir es en cuánto tiempo. Diría que decenas de años. La cuestión es que no hay ninguna ley fundamental que lo prohíba, y tampoco es tan complicado. Sabemos que en cuanto seamos capaces de aislar la cantidad suficiente de partículas ya podremos utilizar esa teoría de corrección de errores y podremos construir un ordenador tan grande como queramos. Pero para eso hace falta pasar el umbral de aislamiento que se requiere para poder implementar la computación cuántica.

¿A cuánto estamos de ese umbral?

Estamos todavía a dos órdenes de magnitud, o a orden y medio. Esto depende de la implementación física con la que uno trabaje y del tipo de errores que haya en esa implementación, del tipo de operaciones que se quieran realizar. En algunos experimentos, como en física atómica, ya se ha pasado el umbral. Faltan otros experimentos en los que también se pase el umbral y después ponerlos todos juntos. Pero eso es muy complicado; cualquiera que haya visto un experimento se da cuenta de que mejorar un par de órdenes de magnitud puede llevar mucho tiempo.

¿Llegarán a convivir los ordenadores cuánticos con los ordenadores clásicos?

Yo veo los ordenadores cuánticos más bien como superordenadores. No me puedo imaginar tener la necesidad de mejorar los ordenadores portátiles que tenemos hoy en día. Tal vez la seguridad en internet se podrá implementar a través de la física cuántica, pero eso será un pequeño chip y no todo un ordenador cuántico. Los ordenadores cuánticos podrían tener sentido para complementar los superordenadores. Los científicos, diseñadores o ingenieros a veces tienen que hacer unos cálculos enormes, que no se pueden hacer con ordenadores normales. Para eso existen los superordenadores. Pero los superordenadores clásicos no pueden hacer algunos cálculos que son interesantes, y esos son los que podría hacer un ordenador cuántico.

¿El ordenador cuántico nos ayudará a avanzar en la generación de nuevo conocimiento?

Sí, hay problemas concretos que son muy difíciles. Si uno quiere diseñar un fármaco, necesita resolver ecuaciones que, a veces, son imposibles de resolver porque ocurren procesos cuánticos y no existe ninguna forma en la que se puedan resolver de manera precisa con ordenadores clásicos. Para eso podría servir. Pero si uno mira la historia, cuando existe un nuevo producto utilizando unas nuevas leyes de la naturaleza, las aplicaciones que surgen no tienen absolutamente nada que ver con las que se habían predicho en su momento. Yo creo que ése será el caso. Es decir, no podemos ni imaginar las aplicaciones que tendrá el ordenador cuántico.

Pero seguro que el ordenador cuántico contribuiría al avance de la propia investigación científica.

Sí. De hecho existe una forma mucho más barata de hacer ordenadores que sean capaces de resolver algunos problemas concretos. Estoy seguro de que éstos llegarán antes. Son los simuladores cuánticos que intentan resolver problemas científicos, para los que no hace falta construir un ordenador cuántico. En esto están trabajando muchos grupos experimentales y teóricos.

¿Esto también se hace con qubits?

Esto se hace con átomos, que pueden ser qubits pero se puede mirar el movimiento. De alguna forma los átomos se comportan como si fuesen, por ejemplo, electrones en sólidos, son átomos que se hace que se muevan en el espacio de la misma forma y siguiendo las mismas leyes que los electrones en sólidos. Los átomos interaccionan entre ellos como los electrones; por lo tanto, se comportan como los electrones en sólidos, y uno puede estudiar qué pasa en un sólido utilizando esos átomos. El campo de la simulación cuántica está hoy en día mucho más avanzado que el de la computación cuántica y creo que llegará mucho antes que los ordenadores cuánticos.

La computación cuántica también se suele relacionar con la criptografía. ¿Nos puede comentar algo sobre esto?

Hay dos vertientes. La primera se refiere al hecho de que con los sistemas criptográficos que existen en la actualidad cuando nos conectamos a internet y vamos a pagar con una tarjeta de crédito nos encontramos con un simbolito en nuestro navegador que indica que la comunicación es segura. Lo que está ocurriendo ahí es que la información se está codificando. Esa codificación es segura porque existe una operación matemática que es muy difícil de realizar y no es realizable con los ordenadores actuales. Pero sí se podría realizar con un ordenador cuántico, por lo que la primera consecuencia que tendría la existencia de ordenadores cuánticos es que la forma que tenemos hoy en día de enviar información codificada dejaría de ser segura. Pero a la vez, existe otra forma diferente de hacer criptografía, basada en la física cuántica, que permite tener una forma de comunicación completamente segura. Ni un ordenador cuántico sería capaz de descifrarla.

¿En qué se basa la criptografía cuántica?

Uno envía la información en superposiciones, de tal forma que si alguien no autorizado la quiere leer destruye la superposición y, por lo tanto, aparece un resultado que no tiene nada que ver con la información original. Y, de hecho, el que la va a recibir se puede dar cuenta de que alguien ha intentado leer la información. Esto se realiza con fotones, por fibras ópticas, incluso por fibras de las compañías telefónicas.

Para terminar, ¿cómo ve el estado de la ciencia desde el punto de vista de la financiación, desde el punto de vista de su presencia en las decisiones políticas y desde el punto de vista vocacional?

Creo que en los últimos años la gente se ha percatado de que la ciencia es algo importante, no sólo desde el punto de vista cultural, sino que tiene consecuencias económicas y sociales muy grandes. Los países más desarrollados contemplan la ciencia como parte de sus programas económicos; lo que pasa es que hay países que se lo toman muy en serio, y otros en los que aparecen ilusiones pero luego no se lo toman más en serio. Yo creo que eso está relacionado con la cultura de cada país. En Alemania, por ejemplo, tienen una cultura científica muy profunda, allí han tenido desde hace mucho tiempo muchos científicos, desarrollo, ingenieros, tecnologías… Es parte importante de la vida. Eso hace que la gente entienda muy bien que cuando hay recortes los haya en todo menos en ciencia, educación y desarrollo tecnológico. Uno ve con preocupación lo que está ocurriendo en los países del sur de Europa, donde la ciencia no juega un papel fundamental.

La gente que pasa por el Instituto Max Planck, investigadores predoctorales y postdoctorales, ¿siguen después en la academia o se van a la industria?

En Alemania hay una visión muy distinta de lo que es hacer un doctorado. Durante el doctorado adquieren una formación, aprenden a dar conferencias, a ser versátiles, etc., y eso es muy apreciado por las empresas. En el Max Planck tenemos, prácticamente, a los mejores estudiantes; muchos de ellos hacen después un postdoc, se van a EE.UU. u otro país y siguen la carrera científica. Ésta es otra diferencia fundamental entre lo que yo vi cuando estuve trabajando en España y lo que ocurre en Alemania. En Alemania, el doctorado es algo muy importante si uno quiere trabajar en una empresa. Gente que ha estado trabajando conmigo en física teórica está ahora trabajando en Intel, BMW, Siemens…

Edición realizada por César Tomé López a partir de materiales suministrados por CIC Network

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Tom Wood GonzalezTom Wood Gonzalez

Actualmente todo el que publica un artículo, dice: “Eso sirve para la computación cuántica”

Por eso el mi artículo sobre, “las papeleras de reciclaje físico”, en mi blog chatarra; yo incluí la computación cuántica, como una de ellas. Junto con el hipotético Big Bang, etc, en cosmología, el efecto túnel, el vacío cuántico universal, etc, en física de cuántica o el espaciotiempo junto, etc, en relatividad.
Eso son los soportes hipotéticos, donde se montan montañas de artículos intrascendentes; que le permiten a los fisicos sobrevivir, dentro de las políticas del departamento de recursos humanos.
Antes, cuando yo era estudiantes, se decían cosas así; como: “esto va ha servir en la fisión nuclear”; “o para “desarrollar la cosmonáutica de colonización del sistema solar en la próxima década”, sólo para motivarnos o porque se lo creen o les convenía resaltar su líneas de investigación, por encima de las de otros. Y no era descabellado pensarlo; ya que los humanos habían pisado la luna hacía rato. Y era muy motivantes, se los puedo asegurar; al menos para mi y mis compañeros.
Como dijo alguien, la ingeniería es ciencia y economía y yo agrego, muy difícil hacer predicciones acertadas desde las ciencias básicas que nos gustan. Las revoluciones sólo ocurrieron el la energía nuclear de núcleos pesados, y el estado sólido, en la parte de los semiconductores, para la microelectrónica.
Pero no incluye la fisión nuclear en mis papeleras; porque se ha vuelto medio quimera en el futuro, a mediano plazo de nuestras soluciones energéticas. Es decir, ya no esta de moda; y no conmueve mucho a los jefes de departamentos y de recursos humanos.
es.wikipedia.org/wiki/Fusi%C3%B3n_nuclear

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