Dime dónde miras y te diré qué comes

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dime donde miras

¿Tiene alguna relación la alimentación con la morfología animal? Desde luego que sí. El mundo de las especies animales se puede clasificar desde distintos puntos de vista pero basándonos en lo que cada una come existen tres tipos: carnívoros, cuya dieta se basa en carne; herbívoros, con los vegetales como plato principal y omnívoros, aquellos que comen de todo.

El por qué unos y otros tienen características físicas diferentes no se debe al tipo de productos que consumen en sí, sino a los esfuerzos que deben hacer por lograrlos. Así, mientras los carnívoros deben cazar sus presas para luego comerlas, a los herbívoros les basta con encontrar una zona con suficiente pasto, hierbas o plantas en general, las cuales permanecen impasibles mientras los otros se abastecen.

En este sentido, las garras de los animales carnívoros depredadores son importantes para agarrar a su presa y poder comerla con más facilidad, así como sus dientes, mucho más afilados y de gran tamaño para poder desarticular las presas. También el sistema músculo esquelético de herbívoros y carnívoros es diferente, el de estos últimos es mucho más potente y fibroso apto para capturar alimentos a la carrera.

Sin mencionar lo que no se ve, porque el estómago de unos y otros no tiene nada que ver, los herbívoros cuentan con un intestino largo (diez veces la media de su cuerpo) que les sirve para digerir cereales y frutas que tardan mucho en descomponerse, además, el ácido clorhídrico de su estómago es veinte veces menos concentrado que el de los carnívoros.

Éstos, en cambio, tiene un intestino corto, sólo tres veces el largo de su cuerpo, para facilitar la salida de carne que se descompone rápido. Porque, además, mientras los herbívoros se toman su tiempo en masticar plantas que nadie les va a robar, los carnívoros devoran y tragan sin pérdida de tiempo.

Pero si hay que elegir un rasgo llamativo por el que distinguir a animales carnívoros de herbívoros, yo me quedo con sus ojos. No mucha gente repara en ellos, cuando se le pide a un niño que describa un león o una jirafa, éste reparará en sus afiladas garras o en su largo cuello, respectivamente; pero la visión no ha pasado desapercibida por la evolución de las especies.

Por supuesto, una evolución que ha permitido que no desaparezcan de nuestro planeta. Los herbívoros, por su condición de presa, deben tener un rango de visión más amplio para poder abarcar el mayor ángulo de control de los depredadores que pretenden cazarlos. Por este motivo, tienen los ojos dispuestos lateralmente y controlan casi 360° de visión, son capaces de ver a cualquier depredador presto a devorarle y así defenderse adecuadamente de sus ataques. Por el contrario, los carnívoros tienen los ojos situados en la parte frontal de la cabeza para tener una buena agudeza visual, ya que sólo necesitan una focalización mejor que les permita calcular sin errores las distancias.
Pese a todo, los animales herbívoros tienen un pequeño ángulo muerto (llamado punto ciego) delante y detrás de la cabeza, que no les permite ver bien los objetos que se encuentran justamente delante de ellos, dada la ubicación lateral de su ojos, por eso es frecuente que giren la cabeza para ver bien lo que tienen enfrente, porque con los dos ojos mirando al frente no pueden ver lo que tienen justamente delante.

En el caso de las aves sucede lo mismo que en los mamíferos herbívoros, por eso es fácilmente observable que las gallinas, por ejemplo, giren la cabeza para ver bien lo que tienen delante. Los peces, por su parte, al disponer de un ojo a cada lado de la cara, se ven obligados a realizar movimientos de cabeza muy rápidos a izquierda y derecha para recalcular constantemente el camino que siguen y evitar obstáculos.

Más datos curiosos

Por otro lado, se sabe que la alimentación juega un papel importante en la evolución de las especies. Por ejemplo, un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas señala que hace entre 24 y 20 millones de años, el cambio en la dieta de los herbívoros rumiantes, que pasaron de alimentarse exclusivamente de hojas, brotes y frutas a incorporar también los pastos, provocó que sus tasas de diversificación se disparasen.

Y quizá todavía estén pensando sólo en grandes animales pero también los insectos se alimentan y algunos de manera muy especializada. Es más, un equipo internacional de investigadores ha llegado a la conclusión de que la mayoría de ellos están especializados en una sola especie vegetal.

Tras analizar miles de especies en 13 países distintos, los científicos observaron que la mayoría de los insectos herbívoros están altamente especializados. En la mayoría de los lugares, más del 50% de los insectos atacan una sola especie vegetal y en algunos casos ese porcentaje es mucho más alto.

Para llegar a esa conclusión, se recogieron datos de más de 7.500 especies de insectos herbívoros que cubren una amplia extensión taxonómica y que interactúan con más de 2.000 especies de plantas en todo el mundo. El trabajo de campo se ha realizado en Brasil, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Belice, Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Alemania, Polonia, República Checa, Japón y Papúa Nueva Guinea.

Referencias:

1. Cantalapiedra J.L.; FitzJohn R.G.; Kuhn T.S.; Hernández Fernández M.; DeMiguel D.; Azanza B.; Morales J.; Mooers A. (2014) “Dietary innovations spurred the diversification of rumiants during the Cenozoic”. Preceedings of the Royal Society B. DOI: 10.1098/rspb.2013.2746

2. Matthew L. Forister at al. (2014) “The global distribution of diet breadth in insect herbivores”. PNAS DOI: 10.1073/pnas.1423042112

Sobre la autora: Maria José Moreno (@mariajo_moreno) es periodista

1 comentario

  • […] su público objetivo, recuérdese) como La rata canguro no necesita beber de Juan Ignacio Pérez o Dime dónde miras y te diré qué comes de Mariajo Moreno o, con un poquito de calzador (por el uso un tanto amarillo de “En busca” en […]

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