Xurxo Mariño: “Nuestro sistema nervioso no es un máquina fiable para acceder al conocimiento”

Conferencia

«Mi filosofía de la ciencia: como neurocientífico a mí me surgen unas dudas que no me puede responder la neurociencia, o que me interesa mucho cuáles son las preguntas que ha producido la filosofía, y que son útiles. Por ejemplo, en mi campo, la neurociencia actual ha empezado a mordisquear muchas de las preguntas clásicas de la filosofía. Muchos de estos filósofos clásicos —aquellos que llevaban bien ser filósofos y científicos—, habrían dado cinco años de su vida a cambio de diez minutos de los conocimientos que sabemos hoy.
¿Qué parte del mundo real construye nuestra mente?».

Utilizando comoleitmotiv la última pregunta, el neurocientífico Xurxo Mariño realiza un recorrido filosófico-científico al interior del encéfalo en su charla La verdad no es ciencia. Valiéndose de los últimos proyectos de investigación de primer nivel, desde el Blue Brain Project, o de ejemplos históricos de filósofos naturales que han intentado conocer la realidad, como Aristóteles, Mariño pretende, desde una aproximación epistemológica materialista y realista, acabar con la distinción artificial entre las letras y las ciencias, la archiconocida guerra de las dos culturas.

Desde finales de la Revolución científica, los científicos hemos pasado olímpicamente de la filosofía, y la ciencia ha funcionado bastante bien…”, explica el ponente, no sin pesar. Para a continuación argumentar que la filosofía es una herramienta conceptual muy poderosa y que tiene mucho que aportar a los científicos, desde los que divulgan a los que realizan investigación, básicamente para evitar malinterpretaciones. “La filosofía es esencial para guiar la metodología y la estructura lógica de la ciencia”, de la misma forma que la ciencia es “la única manera que conocemos para acceder al conocimiento del mundo que hay ahí fuera”, sentencia el divulgador.

En su recorrido histórico-filosófico por el conocimiento, Mariño describe cómo en el primer tercio del s. XX hubo un intento de un grupo de filósofos por reclamar un nuevo marco para su disciplina, pero que no tuvo excesiva continuidad ni mucho seguimiento desde el ámbito científico, ya que, según el ponente, veían esas posturas como excesivamente “relativistas”. Pese a este fracaso reciente, el investigador reivindica una mayor interacción entre el mundo científico y el filosófico sería intelectualmente muy fructífera para ambos; ya que a los científicos ahondar en la historia de la ciencia les serviría para ser conscientes de que quizá estén cometiendo un error metodológico gordo, que ya ha ocurrido, y para los filósofos es vital para tener su propio criterio. Y en definitiva, aumenta la capacidad crítica de todos.

De vuelta a la pregunta inicial acerca la relación entre el mundo real y nuestra mente, Mariño explica que, como tal, “nuestro sistema nervioso no es un máquina fiable para acceder al conocimiento”, que puede ser bastante distinto de lo que hay fuera. Por lo que apunta que “no tenemos acceso a la verdad” como tal, pero que es innegable que algo existe, de modo que gracias al conocimiento científico nos aproximamos a ello: “Las teorías científicas nos proveen, en más o menos grado, de algunos fragmentos de ese mundo externo que hay ahí”. Y matiza sobre las interpretaciones de la ciencia como verdad: “Un pedazo de conocimiento no es científico porque sea veraz o porque nos muestre un trozo de realidad cierto, sino porque para conseguirlo se ha utilizado un sistema de raciocinio lógico concreto. Podemos estar equivocándonos en las conclusiones, pero ésa es la ciencia”.

Más información y referencias:

Si deseáis saber más sobre el trabajo de este neurocientífico, podéis leer sus colaboraciones en Naukas o esta entrevista, donde discute sobre los temas de esta misma charla o de su libro Neurociencia para Julia.

La ponencia tuvo lugar durante el evento Ciencia y democracia: los dilemas de la divulgación científica, organizado por esta casa e Ikerbasque, que se celebró en el Palacio Miramar de San Sebastián dentro de la jornada de los Cursos de Verano de la UPV/EHU en 2012.

Edición realizada por Jon Gurutz Arranz Izquierdo.

3 comentarios

  • Avatar de Manuel López Rosas

    Encuentro acertado el comentario introductorio.

    Me quedo con algunas ideas como que las nociones con que organizamos nuestras acciones, se construyen con conocimientos aplicados donde podemos distinguir además de datos y observaciones correspondientes con el «mundo exterior» a lo humano, el significado y el sentido que atribuimos a nuestros instrumentos de ideación (y a los recurso orientados a la acción).

    Habrá que recuperar y continuar reflexionando acerca de otros componentes de estas reflexiones.

    Gracias por el video y la accesibilidad abierta.

  • Avatar de Masgüel

    1. El relativismo y los bares. Falacia por asociación y recurso al ridículo.
    2. Relativismo ≠ anarquismo epistemológico. Que lo que vale (como conocimiento y/o realidad) dependa de quién seas, dónde estés y a qué estés jugando ≠ «Todo vale».
    3. Relativismo ≠ solipsismo. El relativista se electrocuta con el mismo olor a carne quemada que el realista.
    4. La utilidad no es un criterio de aproximación a la Verdad.
    5. Si no hay más criterio de validez que la coherencia y la utilidad, el realismo es una preferencia metafísica.

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