Zorros urbanos

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En Vega de Tirados, comarca de Ledesma, provincia de Salamanca, una joven tabernera deposita al atardecer restos de comida en la trasera del local que regenta. Poco después, una zorra se acerca y da buena cuenta de las viandas. La escena se repite a diario. Hace unos meses una persona emparentada con mi familia política oyó un extraño ruido en la cocina de su casa londinense. Se acercó y descubrió que, ante sus ojos y sin inmutarse, un zorro la contemplaba con parsimonia. Son solo dos ejemplos, pero cada vez con mayor frecuencia los zorros frecuentan a las personas con relativa normalidad si pueden obtener algún beneficio de ello.

Los zorros, al igual que lobos, chacales y perros, pertenecen a la familia de los cánidos. Las diferentes variedades o subespecies de la especie Vulpes vulpes (zorro común o zorro rojo) se distribuyen desde el Círculo Polar Ártico hasta el Norte de África, y aunque proceden de Eurasia, también colonizaron Norteamérica y, más recientemente, Australia. En este país están considerados una de las especies invasoras más peligrosas pues es una amenaza gravísima para la fauna local de pequeño tamaño (pequeños marsupiales y aves, principalmente).

Una de sus características más notables es su extraordinaria capacidad para adaptarse a ambientes muy diferentes. Esa es la razón por la que ha alcanzado una distribución tan amplia y por lo que ha llegado a relacionarse de forma tan directa con la tabernera de Vega de Tirados o entrar en la cocina londinense de nuestra conocida. En sus hábitats naturales consumen, preferentemente, roedores y en menor proporción, aves. En ocasiones asaltan granjas para atrapar aves y pequeños mamíferos. También consumen gran variedad de bayas y pequeños frutos, así como algunos tubérculos. Está claro, por lo tanto, que su dieta es muy variada y se pueden considerar omnívoros.

Durante los últimos años ha llamado especialmente la atención su gran penetración en áreas urbanas. Han tenido mucho éxito en los suburbios de baja densidad, aunque también han sido vistos en zonas densamente pobladas. Este fenómeno se ha producido en ciudades de todo tipo en Japón, Australia, Norteamérica y Europa. Los zorros fueron vistos en Melbourne (Australia) en la década de los años treinta por primera vez, al igual que en algunas ciudades británicas. En Londres se introdujeron durante los años cuarenta del siglo pasado, y algo más tarde en Cambridge y Norwich (Reino Unido). En los años ochenta penetraron en Zurich, Suiza. Los zorros que merodean por zonas urbanas de baja de densidad de población humana se mueven por espacios que abarcan de 80 a 90 hectáreas, aunque pueden restringir notablemente su movilidad (hasta las 30 o 40 hectáreas) en zonas más densamente pobladas.

Inglaterra es el país del que se dispone de información más precisa. En 2006 se había estimado una población de zorros en Londres de unos 10.000 ejemplares, aunque esas cifras se han elevado sustancialmente en los últimos años. La densidad más alta se ha registrado en Bournemouth, con 23 zorros por kilómetro cuadrado; en Bristol llegó a haber 37, aunque tras una epidemia han descendido a 16. Y en Londres hay 18. Para el conjunto de Inglaterra la población de zorros urbanos ha pasado de 33.000 ejemplares en la década de los noventa, a los 150.000 estimados en la actualidad. Y la progresión no parece haberse detenido.

Los zorros no son los únicos cánidos urbanitas. En Norteamérica son los coywolves (lobos coyotes). Y quizás animales de otras familias se animen también. La naturaleza (no tan) salvaje penetra en las urbes (occidentales); quizás no quede tanto para que los veamos en nuestras ciudades.


Sobre el autor: Juan Ignacio Pérez (@Uhandrea) es catedrático de Fisiología y coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU


Una versión anterior de este artículo fue publicada en el diario Deia el 9 de abril de 2017.

1 comentario

  • Avatar de SOS Yorkshire y Cruces España

    Efectivamente, supongo que la escasez de lluvias hace que escaseen otras cosas y desde hace días un zorro frecuenta la colonia de gatos callejeros a los que alimentamos. Pensé que era el principio del fin de los gatos pero mi sopresa ha sido ver al zorro comer del mismo sitio que los gatos y, de momento, todos en armonía…
    Alguien sabría decirme si hay alguna posibilidad de que los ataque? O algún recurso que pueda hacerse cargo de este pobre animal desubicado?
    Estamos en un pueblo de Salamanca.

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