Ni mitos ni remedios caseros: así me libré del acné

Como la mayoría de la gente, yo también he tenido algún problema con la piel. Entre ellos el acné. Los problemas surgieron en la adolescencia y me acompañaron hasta terminar la carrera. Lo que más quebraderos me daba eran unos pequeños granitos que me salían en la frente. Fui al dermatólogo y éste me recomendó una crema con peróxido de benzoílo. Es un tratamiento habitual, pero mi piel no pudo suportarlo. Se me secó e irritó la frente. Me resultó tan desagradable que enseguida tiré la toalla. Imaginaba que acabaría curándose solo, con la edad, pero eso no es así, el acné puede acompañarnos toda la vida.

Entre mi nefasta experiencia con aquel producto y la poca fe que por aquel entonces tenía en la cosmética, estuve muchos años sin utilizar ningún producto específico. Mi problema no era grave, ni siquiera era evidente, pero a mí me traía por el camino de la amargura.

  • ¿Qué es el acné?

Aunque existen varios tipos, el acné es una afección de la piel que suele ser consecuencia de los cambios en nuestros niveles hormonales, por eso se da especialmente en la pubertad y durante los años de adolescencia.1

Las hormonas llamadas andrógenos se encargan de establecer la comunicación entre las glándulas sebáceas —las que generan el sebo de la piel— con los folículos —pequeñas aberturas de la piel por las que se secreta el sebo—.

En esencia, el acné es la consecuencia de una mala comunicación entre las glándulas sebáceas y los folículos. Normalmente, el sebo protege la piel con una capa resistente al agua, pero los cambios hormonales provocan que la secreción se acelere y la piel se vuelva más oleosa. Las capas externas de la piel se vuelven más gruesas y densas influidas por las mismas hormonas. El resultado es que los folículos se obstruyen con una mezcla densa de células y sebo. Se forman los puntos negros, en los que la mezcla se oscurece al entrar en contacto con el aire, o los puntos blancos, recubiertos por la superficie de la piel.

Aquí es donde se involucra una bacteria llamada P. Acnes. Ésta se multiplica en ambientes poco aireados como los poros obstruidos causando inflamación. Las consecuencias: un aumento de granitos enrojecidos, pústulas o incluso lesiones severas y profundas llamadas nódulos y quistes.

Las células encargadas de eliminar los residuos, los macrófagos, acaban con los tejidos dañados y estimulan la piel para que repare el daño. Esto lleva desde algunos días hasta semanas, según la gravedad del acné.

  • Algunos mitos sobre alimentos que causan acné

La preocupación de la influencia de la dieta en el acné surgió en los años 30, donde el chocolate, el azúcar y el yodo estaban entre los factores dietéticos implicados. En los estudios sobre el acné que se hicieron hasta los años 70, no se encontró ninguna conexión entre la dieta y el acné, así que este concepto se olvidó durante años. En cambio, hace un par de décadas estas ideas volvieron a la palestra. Se hicieron nuevos estudios2, algunos concluyentes y otros no. De ahí surgieron algunas certezas y proliferaron ciertos mitos. Veamos algunos de ellos:

  1. Leche

Se han realizado varios estudios3, con diferentes rangos de edad y diferentes productos lácteos4, que han llevado a concluir que el consumo de lácteos sí puede desencadenar acné. Todavía se desconoce qué ingredientes de la leche son los responsables y, por tanto, cómo sucede esto. Existe mayor evidencia con el consumo de leche desnatada5, cosa que podría atribuirse a la alfa-lactoalbúmina. Como esto no sucede siempre, no le ocurre a todo el mundo y no prevalece con todos los lácteos, consumir menos lácteos es un consejo que no hay que tomar muy en serio.

  1. Dulces, golosinas y otros alimentos de alto índice glucémico

En teoría, las dietas de elevada carga glucémica aumentarían la concentración de insulina, estimulando la producción de sebo y contribuyendo a las lesiones de acné. La realidad es que los estudios demuestran que una dieta de baja carga glucémica mejora el acné6. Por esto es recomendable dejar de consumir alimentos con azúcar añadido (dulces, bollería, golosinas, refrescos azucarados, etc.), edulcorantes como la miel o siropes, así como pan, pasta o cereales hechos con harinas blancas.

  1. Chocolate

Posiblemente el chocolate sea el alimento que más relacionamos con el acné, pero sorpresa, es un mito. No existe ninguna evidencia científica que relacione el consumo de chocolate con el acné. De hecho, los antioxidantes que contiene el chocolate son beneficiosos para la piel.

Podemos pensar que la razón de este mito estriba en el tipo de chocolate que consumimos. Si el chocolate contiene azúcar, es un alimento de alto índice glucémico y, por tanto, sí podríamos relacionarlo con el acné. 7El problema del chocolate está en el azúcar, así que la mejor opción es tomar chocolate sin azúcar.

  1. Alimentos grasos como la pizza o las patatas fritas

Un mito común sobre el acné es que la grasa alimentaria se traduce en más grasa en los poros, pero no hay una relación directa entre ambas.8 De todos modos, una dieta rica en grasas saturadas puede estimular las microinflamaciones en todos los órganos del cuerpo, incluida la piel.

  • Remedios contra el acné

Si buscas remedios contra el acné, huye de todo aquel que te prometa resultados en unos días, milagros o recetas caseras. Leerás por ahí burradas como emplear bicarbonato, pasta de dientes, miel, yogur o sudocrem. No utilices nada de eso.

Tanto el bicarbonato como la pasta de dientes son sustancias alcalinas y abrasivas que pueden avivar las lesiones e irritarte la piel. No emplees alimentos, como miel o yogur. Los azucares que contienen servirán como alimento a la bacteria del acné. El sudocrem es interesante si lo que tienes en un corte o arañazo, porque favorecerá la cicatrización, pero no actúa contra la causa del acné y puede obstruir aún más los poros. Tampoco utilices ninguna otra crema que no esté indicada para el acné. Una crema comedogénica podría empeorar el problema.

Otro de los falsos remedios contra el acné es el sol. Probablemente hayas escuchado que tomar el sol y broncearse reseca los granos y los cura. No es así. El bronceado puede disimular algunas marcas del acné, pero la realidad es que recientemente se ha descubierto que la radiación ultravioleta del sol empeora el acné.9 Los efectos desecantes del sol provocarán que tu piel sufra un efecto rebote y se acelere la producción de sebo. El engrosamiento de la capa externa de la piel obstruirá los poros e impedirá que el sebo se libere adecuadamente. Para evitar esto, es necesario utilizar productos de protección solar específicos para pieles con acné, fluidos sin aceites y con texturas no comedogénicas.

Para encontrar el mejor remedio contra el acné, seguro y eficaz, deberás acudir a tu médico, a tu dermatólogo y preguntarle a tu farmacéutico. Según la gravedad del acné, tu tipo de piel, tu edad y tus hábitos de vida, te recomendará seguir un tratamiento u otro. Los más comunes son:

  1. Tratamientos tópicos

Son cremas que se aplican sobre la piel. Suelen contener peróxido de benzoílo y retinoides. El peróxido de benzoílo mata a la bacteria responsable del acné, reduce el enrojecimiento y exfolia las células muertas. La principal desventaja de este tipo de tratamiento es que puede dejar la piel enrojecida, irritada, con sequedad y con descamaciones superficiales visibles.

Los retinoides son un grupo de derivados de la vitamina A con resultados excepcionales contra el acné. Ayudan a exfoliar las células superficiales que obstruyen los poros. La desventaja es que fotosensibilizan la piel, por lo que sólo pueden utilizarse por la noche o deben estar formulados en productos con protección solar.

Otras sustancias comunes en este tipo de cosméticos son la niacinamida —con efecto calmante—, la piroctona olamina y el glicacil —para luchar contra la proliferación bacteriana—, el procerad —una ceramida que evita las irritaciones y las marcas del acné—, LHA, ácido linoleico y ácido salicílico —microexfoliantes y con acción queratolítica—.

  1. Tratamientos orales

Los tratamientos orales habituales son los antibioticos y la isotretinoína10. Los tratamientos antibióticos sólo se prescriben en casos de acné graves y cuando los tratamientos tópicos resultan insuficientes. La doxiciclina es el más habitual.

El principal inconveniente es que estos antibióticos hacen que la piel se vuelva muy sensible a la luz solar. Por eso es imprescindible combinarlos con cosméticos con protección solar, fórmulas ligeras y no comedogénicas.

La isotretinoína es el medicamento más potente contra el acné. Seca la fuente original del acné (el sebo excesivo) y detiene indefinidamente la aparición de granitos. Esta solución es el último recurso. Los pacientes deben monitorizar su respuesta corporal al tratamiento mediante análisis de sangre realizados con regularidad. Los efectos secundarios incluyen sequedad severa en la piel y los labios o las fosas nasales, lo que podría causar descamación, tirantez e incluso sangrado en la nariz. A demás es fotosensibilizante, lo que significa que hace a la piel más vulnerable al sol.

Si estás tomando isotretinoína, tendrás que mantener la piel hidratada con cremas hidratantes de textura rica y usar un alto índice de protección solar. Utiliza algún bálsamo labial específicamente diseñado para labios muy secos.

  • Conclusiones

Al terminar la carrera de química, algunos de mis compañeros se decantaron por la cosmética. Ellos fueron mi nexo con esa ciencia y la razón por la que me atreví a volver a pedir asesoramiento. Esta es la conclusión: si tienes un problema de acné, pide asesoramiento. Consúltalo con tu médico, tu dermatólogo, tu farmacéutico.

Probé nuevos productos adaptados a mi piel y a mi estilo de vida, en mi caso sin peróxido de benzoílo, ya que resultó ser demasiado agresivo para mi piel. Esta vez sí tenía esperanzas. Me había librado de mis prejuicios gracias a entender la ciencia que hay tras el estudio del acné y de los productos cosméticos y farmacológicos que lo combaten. Tardé semanas en empezar a ver resultados, pero los resultados llegaron. Mi caso era un caso leve, que pude solucionar en poco tiempo y sólo empleando tratamientos tópicos. Jamás he vuelto a tener esos molestos granitos en mi frente, ni marcas, ni irritaciones, ni rojeces. Ojalá hubiese sabido todo esto un poco antes.

Fuentes:

[1] ¿Qué es y cuáles son las causas del acné? Artículo de La Roche-Posay.

[2]The Johnson & Johnson Skin Research Center; CPPW, a division of Johnson & Johnson Consumer Companies, Inc.; Skillman, NJ USA. The relationship of diet and acné. A review. Dermatoendocrinol. 2009 Sep-Oct; 1(5): 262–267.

[3] Adebamowo CA, Spiegelman D, Danby FW, Frazier AL, Willett WC, Holmes MD. High school dietary dairy intake and teenage acne. J Am Acad Dermatol. 2005;52(2):207–214

[4] Adebamowo CA, Spiegelman D, Berkey CS, et al. Milk consumption and acne in adolescent girls. Dermatol Online J. 2006;12(4):1

[5] Adebamowo CA, Spiegelman D, Berkey CS, et al. Milk consumption and acne in teenaged boys. J Am Acad Dermatol. 2008;58(5):787–793

[6] Smith RN, Mann NJ, Braue A, Mäkeläinen H, Varigos GA. A low-glycemic-load diet improves symptoms in acne vulgaris patients: a randomized controlled trial. Am J Clin Nutr. 2007;86(1):107–115

[7]De granos, leche y chocolate. Dermapixel, 2012.

[8] Mitos sobre los alimentos que producen acné. Artículo de La Roche-Posay.

[9] A Angel, DW Osborne, GJ Dow. Topical acne vulgairs medication with a sunscreen. Patent US7252816 B1, 2007

[10] Los efectos secundarios de los tratamientos contra el acné. Artículo de La Roche-Posay.

Sobre la autora: Déborah García Bello es química y divulgadora científica

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Todo lo que siempre quiso saber sobre el acné y nunca lo encontró en la red. – Mul...

[…]    Ahora, para conocer remedios contra el acné, te dejo con el artículo original. […]

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