Prohibir los herbicidas con glifosato es anteponer la ideología a la evidencia científica

El glifosato fue sintetizado por primera vez en los años 50. En 1970, el químico John E. Franz, descubrió sus efectos herbicidas. Empezó a comercializarse por la compañía Monsanto en 1974 bajo el nombre de Roundup.

El éxito de Roundup llegó en los años noventa. Se utilizaba en cultivos de plantas genéticamente modificadas inmunes al efecto del glifosato. Esto permitía utilizar intensivamente el herbicida para eliminar las malas hierbas sin afectar al cultivo principal. La patente comercial de Monsanto acabó en el año 2000, con lo que desde entonces el glifosato comenzó a utilizarse libremente en herbicidas genéricos, popularizándose todavía más. Es barato y muy eficaz.

Hasta ese momento se usaban herbicidas específicos para cada planta. En cambio, el glifosato no es selectivo. Su aplicación es sencilla. Se pulveriza sobre las hojas y tallos, éste penetra en la planta y así la molécula comienza a circular por sus tejidos. El glifosato inhibe la ruta de biosíntesis de algunos aminoácidos esenciales para la vida de la planta. Esta ruta no existe en seres humanos y demás animales. Al ser una ruta exclusiva de las plantas, no tiene toxicidad apreciable en animales. Sustancias de uso común como la cafeína o el paracetamol tienen índices de toxicidad mayores que el glifosato.

Otra característica importante es que tiene una vida media muy corta, de tan solo 22 días antes de biodegradarse. Esto hace difícil que sus efectos acumulativos tengan un impacto significativo.

El glifosato nunca se ha llegado a prohibir. Durante años se ha estado cuestionando su seguridad, enfrentando a diferentes organismos. Algunos líderes de opinión y grupos ecologistas lo tienen en el punto de mira, convencidos de su supuesta acción cancerígena. Lo han convertido en un enemigo a combatir, emprendiendo campañas para su prohibición. Varias ciudades de España se han declarado libres de glifosato bajo lemas como «ciudad libre de herbicidas tóxicos», empleando en su lugar alternativas «naturales», como herbicidas que denominan «vinagre». Como el glifosato es un herbicida de uso legal, puede utilizarse en terrenos privados como explotaciones agrícolas. La medida sólo afecta a jardines, parques y vías públicas.

Al menos hasta diciembre de 2017 —fecha hasta la que se ha prorrogado la autorización—, el uso de glifosato en la Unión Europea está permitido, como lo ha estado siempre. Sin embargo, en 2015 se desató el conflicto. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) que depende de la OMS y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) parecían haber llegado a conclusiones diferentes. Esta confrontación mediática ha hecho dudar de la independencia de los estudios presentados por ambas partes y de los supuestos intereses de unos y otros.

La EFSA publicó un metaestudio —un estudio que valoró las publicaciones científicas sobre el tema hasta la fecha— en el que se han tenido en cuenta más de 1500 estudios científicos sobre el glifosato. La conclusión del metaestudio es contundente: no hay evidencia científica de que el glifosato sea tóxico o potencialmente cancerígeno

Por su parte, la IARC incluyó el pesticida en el controvertido grupo 2A, es decir como «probable cancerígeno». Un dato que tener en cuenta es que esta lista del IARC se elabora según el nivel de evidencia que existe y no sobre los efectos o riesgos que tienen las sustancias. En esa misma categoría figura por ejemplo trabajar en una peluquería, en una freiduría, el consumo de hierba mate caliente o de carne roja. Ninguna de estas actividades se ha prohibido, precisamente porque no suponen un riesgo potencial. Realmente las conclusiones de la IARC y la EFSA no son tan diferentes como algunos se esfuerzan en mostrar.

A pesar de la evidencia científica, varias ciudades siguen en sus trece de prohibir el uso de glifosato. En su lugar dicen emplear «vinagre». Lo que emplean es una disolución de ácido acético —el vinagre contiene un 5% de esta sustancia—. El efecto del acético sobre las plantas es de quemadura. Si la planta es adulta las raíces pueden quedar intactas y la planta puede rebrotar, especialmente si es perenne. Por eso en un principio puede parecer que el acético funciona para eliminar las plantas no deseadas, pero normalmente es sólo en apariencia. También hay que tener en cuenta que las disoluciones de acético, además de resultar hediondas, por encima del 20% son irritantes para las personas y otros animales. Alteran el pH de la tierra y, en exceso, modifican la estructura del suelo. Es decir, llamarlo «vinagre» no lo convierte en la panacea de los herbicidas urbanos, responde a una cuestión estratégica: generar una falsa confianza atendiendo a un argumento de bajo calado intelectual, el que relaciona lo natural con lo bueno y lo sintético con lo malo.

Para algunos, Monsanto es algo así como el gran villano de la industria agrícola y cualquier invento suyo tiene, de serie, un halo de maldad. Ese fue el detonante de la farsa ecologista contra el glifosato que algunas ciudades lideran con ridículo orgullo. De ahí el título de este artículo. Prohibir los herbicidas con glifosato es anteponer la ideología a la evidencia científica, llevando las emociones por bandera. Eso tiene nombre.

Sobre la autora: Déborah García Bello es química y divulgadora científica

8 Comentarios

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PedroPedro

Dejando al lado el tema del glifosato, mi pregunta es: Que tienen de malo las malas hierbas que justifique el uso de herbicidas (sean los que sean)?

Yo no rociaría el lugar donde juegan mis hijos con glifosato porque hayan salido 4 yerbajos, el beneficio no justifica el riesgo por mínimo que usted me jure que es.

Todavía podría entenderlo en agricultura, el beneficio es una mayor productividad. En jardineria me parece una frivolidad.

Felipe PinedaFelipe Pineda

Es bueno recordar en este tipo de artículos, la variedad de estudios realizados que vinculan la exposición al glifosato al Non-Hodgkin´s linfoma y multiple myeloma:

Richard et al. (Richard S., Moslemi S., Sipahutar H., Benachour N. and Seralini G-E., 2005. Differential effects of glyphosate and Roundup on human placental cells and aromatase. Environmental Health Perspectives 113: 716-20.)

Benachour (Benachour N. and Seralini G-E., 2009. Glyphosate formulations induce apoptosis and necrosis in human umbilical, embryonic, and placental cells. Chemical Research in Toxicology 22:97-105)

Paganelli et al. (Paganelli A., Gnazzo V., Acosta H., López S.L. and Carrasco A.E. 2010. Glyphosate-based herbicides produce teratogenic effects on vertebrates by impairing retinoic acid signalling. Chemical Research in Toxicology 23:1586-95)

MaxiniMaxini

Me llama la atención un tal Seralini entre los científicos que citas, ya que este señor se hizo popular por afirmar, según sus estudios, que los transgénicos causaban tumores en ratones. Estudios que después fueron retirados de revistas científicas por errores metodológicos imperdonables. Después ya se conocería su postura 100% antitransgénica, esforzándose hasta el día de hoy por buscar alguna prueba que respalde su ideología en contra del glifosato y transgénicos.

PedroPedro

Gracias por el artículo. Soy militante de una organización de izquierda, y como marxista y materialista científico me da mucha rabia la cantidad de compañeros/as que se dejan llevar por estas modas.

JoseJose

Uf, desde el momento en que se repiten muchas de las observaciones sobre el tema del artículo de j.m.mulet yo ya no se que pensar. Ese artículo en concreto, y las respuestas en los comentarios del autor en particular, me hicieron dudar mucho de la credibilidad de ese señor ya cuando lo leí en su momento, y hoy otra vez me quedo con una sensación muy rara.

Es que para mí, decir que un agente está en el mismo grupo que el trabajo en peluquería o el mate como argumento de cualquier cosa me parece un tanto absurdo. Tanto como si yo digo que en ese grupo también está la exposición al refinado de petróleo además de una ingente cantidad de compuestos con nombres que darían mucho miedo al lector.

Lo dicho, echo en falta una explicación directa de por qué el grupo 2A parece ser ese grupo de agentes que para algunos son cancerígenos como el tabaco y para otros inocuos como el agua

JorgeJorge

El problema de una planta (sea transgénica o no) que puede tolerar sin problema un fitosanitario es que puede admitir cualquier dosis de tóxico sin alterarse y por tanto podemos pasarnos (aunque a veces no interese economicamente) y aplicar 4 o 6 veces las dosis recomendadas contaminando más de la cuenta el medio afectado.

CarmeloCarmelo

El problema del Gliofosato está en que es un herbicida, no que sea Gliofosato.
Eliminar la hierba sistemáticamente debilita y empobrece la tierra y el medio a largo plazo y favorece la aridez.
Si la hierba en las zonas verdes de una ciudad es un problema probablemente hayamos errado en su diseño. Además, a nivel agrícola no necesitamos producir más si no mejor, no debe valer todo para tener unos excedentes que luego tenemos que destruir, ni hipotecar el futuro agrícola de una comarca con una sobre explotación.
La hierba no es un problema, es necesaria para conservar una biodiversidad que hace posible la agricultura.

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