¿Mi hijo tiene autismo o este comportamiento es “normal”?

Adam McCrimmon

Para muchos padres distinguir entre las rarezas del comportamiento infantil “normal” de los síntomas de un trastorno del espectro autista puede provocar ansiedad.

Criar a un hijo es a menudo uno de los acontecimientos más desafiantes y felices en la vida de una persona. Ver a tu hijo crecer y desarrollarse es una fuente de placer. Sin embargo, algunos padres se preocupan cuando su hijo parece desarrollarse de manera diferente a los demás.

En ocasiones, los padres pueden preocuparse por la posibilidad de un trastorno del espectro autista o TEA.

Como profesor asociado y psicólogo colegiado en la Werklund School of Education de la Universidad de Calgary (Canadá), me especializo en la evaluación diagnóstica del TEA tanto en niños y como en adultos.

Muchas familias me hablan de sus preocupaciones (o de las preocupaciones de los demás) por sus hijos y se preguntan acerca de la posibilidad de un TEA.

Descubrí que informar a los padres sobre los síntomas del TEA puede ayudarlos a decidir si sus preocupaciones están justificadas. Además, muchos padres desconocen cómo se caracteriza actualmente el trastorno y, por lo tanto, les cuesta entender si una evaluación puede beneficiar a su hijo.

Los síntomas individuales son únicos

El TEA es, de acuerdo con la descripción utilizada por la mayoría de los médicos en América del Norte, un “trastorno del neurodesarrollo“, lo que significa que se hace patente durante el desarrollo temprano de un niño y se traduce en dificultades en su funcionamiento personal, social, académico u ocupacional.

Las personas con TEA típicamente muestran síntomas a los dos a tres años de edad. Sin embargo, en muchas habrá signos antes en el desarrollo y el TEA se puede diagnosticar de manera fiable alrededor de los 18 meses de edad.

Algunos niños con TEA son muy sensibles a los estímulos sensoriales y se angustian mucho con los ruidos de la casa.

Los sujetos deben presentar dificultades en dos áreas de funcionamiento: 1) comunicación social y 2) patrones de conducta restringidos y/o repetitivos.

Es importante destacar que las personas con TEA se encuentran en un “espectro”, lo que significa que pueden experimentar una variedad de dificultades dentro de cada área. Esto significa que los síntomas específicos de cada persona serán únicos.

Problemas de comunicación social

En el área de la comunicación social, los niños pueden demostrar un retraso en el desarrollo del habla, ya sea por no usar palabras sueltas a los 18 meses o por la inexistencia de frases de dos a tres palabras a los 33 meses de edad.

Es posible que no dirijan la atención de los demás (p. ej., señalando o mirando a los ojos), que no sigan lo que otro señala o que no respondan a su nombre. A veces carecen de la capacidad, o tienen habilidades limitadas, de jugar a juegos de simulación.

Otros signos pueden incluir poco interés en jugar con los compañeros, no enseñar o llevar objetos a otros para compartir un interés, sonreír con poca frecuencia a los demás o no hacer gestos para expresar sus necesidades, por ejemplo asintiendo o levantando los brazos para que los cojan.

Muchos niños muestran síntomas consistentes con TEA pero crecen hasta eliminarlos de forma natural

Muchos niños que son diagnosticados de TEA no imitan los comportamientos de los demás. Por ejemplo, es posible que no respondan a alguien que los saluda con la mano. O les cuesta comprender el lenguaje de los demás o muestran un variedad limitada de expresiones faciales.

Algunas veces usan las manos de otros como una herramienta, por ejemplo, usando la mano de un padre para señalar las imágenes de un libro en vez de señalarlas ellos mismos. Y pueden repetir las palabras de los demás en lugar de usar su propio lenguaje para expresar necesidades o deseos.

Patrones de comportamiento repetitivos

Con respecto a los patrones de comportamiento restringido / repetitivo, algunos niños muestran una fuerte preferencia por, o aversión a, estímulos sensoriales. Por ejemplo, un niño puede ansiar el estímulo visual al mirar fijamente a un ventilador durante largos períodos de tiempo. O pueden sentirse muy angustiados por los ruidos típicos de la casa, por cortarse el pelo o por que los toquen.

Los niños a menudo se apegan a objetos específicos, como un bloque [de madera o plástico] o una libreta que deben llevar consigo, pero muestran poco interés por los juguetes. Pueden interesarse intensamente en cosas como los pomos de las puertas o los asientos de los inodoros, o pueden obsesionarse con un personaje de dibujos animados familiar o un juguete.

Sonreír poco a los demás puede ser un síntoma de TEA

Pueden agitar los brazos o las manos, mecerse o girar repetitivamente cuando están excitados. Algunos niños repiten acciones una y otra vez, como encender y apagar una luz. Algunos se centran en los componentes pequeños de un objeto (la rueda de un coche de juguete) en lugar de en todo el objeto (el coche).

Otros pueden alinear los objetos con insistencia, como los juguetes o los zapatos de los miembros de la familia, y se angustian si alguien mueve los objetos. Pueden ser agresivos con los demás o pueden lastimarse a sí mismos. A menudo anhelan la previsibilidad y lo pasan mal cuando se rompen sus rutinas.

La identificación temprana es clave

Es importante destacar que ningún síntoma concreto es necesario o suficiente para un diagnóstico. Sin embargo, más síntomas sí aumentan la probabilidad de un diagnóstico.

Además, muchos niños muestran síntomas consistentes con TEA pero crecen hasta eliminarlos de forma natural y no reciben un diagnóstico. Los médicos experimentados toman en cuenta el desarrollo infantil típico al determinar si se justifica un diagnóstico.

La identificación temprana permite a los niños y sus familias acceder a intervenciones y apoyos que tienen su mayor impacto durante la primera infancia.

Si le preocupa que su hijo pueda tener TEA, un primer paso importante es hablar con su médico o pediatra. Autism Canada [en España, Autismo España] es un recurso excelente que proporciona información sobre las posibilidades de evaluación e intervención.

La evaluación a menudo involucra a equipos de profesionales que trabajan juntos para identificar como se ajusta un niño con los síntomas de TEA y generalmente incluye la observación del niño en diferentes entornos, entrevistas con los padres y la realización de tareas de evaluación para valorar el desarrollo del niño.

La identificación temprana es clave. Este reconocimiento permite a los niños y sus familias acceder a intervenciones y apoyos que tienen su mayor impacto durante la primera infancia.

Sobre el autor:

Adam McCrimmon es profesor asociado de la facultad de educación de la Universidad de Calgary (Canadá)

Texto traducido y adaptado por César Tomé López a partir del original publicado por The Conversation el 8 de enero de 2018 bajo una licencia Creative Commons (CC BY-ND 4.0)
The Conversation

1 Comentario

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Fernando HoyosFernando Hoyos

Efectivamente una detección temprana del TEA es importante para identificar las estrategias que apoyen eficazmente el desarrollo del niño o adolescente, pero sobre todo los padres deben tomar conciencia, comprender y aceptar una realidad para la cual no estaban preparados y que es imprescindible asumir la responsabilidad de sacar al hijo(a) adelante de manera que pueda insertarse apropiadamente en la sociedad.

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