Las redes 5G no afectan a la salud… pero podrían hacer que el hombre del tiempo acierte menos

Gotas

Imagen: EUMETSAT

Igual que la radio en su momento, la televisión después, internet, el wifi o cualquier tecnología inalámbrica, hay gente a la que el 5G le pone nervioso. Esta evolución del 4G promete una forma más rápida y eficaz de transmitir la información y los datos que alimentan nuestros móviles y dispositivos, pero para muchos es una amenaza para la salud por el efecto que sus ondas podrían tener sobre los tejidos de nuestro cuerpo.

Lo cierto es que, igual que ocurre con el wifi, no hay evidencias de que el 5G cause ningún problema en realidad. Esta radiación no ionizante no tiene energía suficiente como para causar ningún efecto sobre nuestros tejidos, más allá de calentarnos levemente la oreja si nos pasamos mucho tiempo con el teléfono pegado a ella. Estudios epidemiológicos han tratado de encontrar una correlación entre la expansión de los teléfonos móviles, y después del wifi, y el número de cánceres y tumores. Si bien correlación no implica causalidad, podría ser la primera señal de que algo pasa. La búsqueda no ha tenido éxito.

Esto no ha impedido que mucha gente se oponga a la implementación de las redes 5G apelando al principio de precaución. En Bruselas, donde la legislación que limita las radiaciones es especialmente estricta, se estaba fraguando una excepción para permitir el desarrollo de un programa piloto de redes 5G que de otra forma sería imposible, pero el gobierno de la ciudad finalmente se ha echado atrás poniendo como motivo la precaución en el cuidado de la salud de sus ciudadanos.

Sí podría afectar a cómo estudiamos la meteorología

Otro grupo está empezando a alzar la voz respecto a los riesgos del 5G, estos parece que con una base un poco mas sólida para sus advertencias. Claro que aquí la salud no tiene nada que ver. Son los meteorólogos.

Según un artículo publicado recientemente en la revista Nature, advierten de que las redes 5G podrían interferir con las observaciones vía satélite que les permiten hacer su trabajo, observar la evolución del clima y hacer sus seguimientos de los fenómenos meteorológicos. En concreto, creen que esto les impedirá detectar y medir con precisión las masas de vapor de agua en la atmósfera. Temen que eso repercuta en peores predicciones meteorológicas en todo el mundo.

Por eso, en Estados Unidos la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA) y la NASA están actualmente negociando con la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que es la que controla las redes inalámbricas en este país. La NOAA y la NASA han pedido a la FCC que les ayude a proteger las frecuencias que se utilizan para las observaciones terrestres y atmosféricas para que el desarrollo de las redes 5G no interfieran con ellos. Pero la FCC sacó recientemente a subasta el primer paquete del espectro 5G sin tener en cuenta esas peticiones.

Un acuerdo global para que no haya interferencias

El debate no ha llegado aun a Europa, pero teniendo en cuenta el liderazgo en telecomunicaciones que ejerce Estados Unidos, sus decisiones seguro que influirán en cómo se trata el tema en otros países. En otoño de este año está previsto que se reúnan legisladores de todo el mundo en Egipto para llegar a acuerdos que permitan desarrollar esta tecnología a nivel global. Allí se debatirá qué frecuencias podrán utilizar estas empresas y cómo asegurar que la protección a las redes meteorológicas está garantizada.

Astrónomos y meteorólogos llevan mucho tiempo asegurándose de que compartir sus espectros de observación con otros usuarios no les causa problemas o interferencias en sus observaciones. Pero ahora, dicen, es la primera vez que ven amenazada su “joya de la corona”, esas frecuencias que consideran que deben ser solo suyas “y que debemos defender pase lo que pase”, explica en Nature Stephen English, meteorólogo del Centro para Predicciones Meteorológicas de Medio Alcance en Reading, Reino Unido.

Dentro de esa joya de la corona estaría la frecuencia de 23,8 GHz a la que el vapor de agua emite una débil señal. Algunos satélites, como el European MetOp, monitorizan constantemente la energía que emite la Tierra a través de esta frecuencia para medir la humedad que hay en la atmósfera justo bajo el satélite. La ventaja de esta medición es que se puede hacer con el cielo despejado o nublado de día o de noche. Los meteorólogos utilizan estos datos para alimentar los modelos que predicen cómo evolucionarán las tormentas y otros elementos climáticos en los días y horas siguientes.

¿Cómo lidiar con los vecinos ruidosos?

El problema con el 5G, dicen, es que una estación emitiendo en la misma frecuencia produciría una señal muy parecida a la de ese vapor de agua, lo cual impediría saber si es de origen natural o no. Incorporar esos datos dudosos haría los modelos mucho menos precisos. Es como tener un vecino ruidoso al otro lado de la pared: si pone la música muy alta, parte de su ruido te llegará a ti; si mantiene el volumen controlado, probablemente te libres del escándalo.

La NOAA y la NASA quieren que la FCC obligue a los vecinos a poner un aislamiento entre ellos y, si eso no es posible, a mantener el volumen a niveles que no les impidan trabajar. El problema es que los niveles que la FCC pide no les parecen suficientemente bajos como para no molestarles: -20 dBW, mientras que la Comisión Europea fija el máximo de ruido en -42 dBW y la Organización Meteorológica Mundial recomienda -55 dBW.

No está muy claro cuánto pueden empeorar las predicciones si las interferencias afectan a los 23,8 GHz y otras frecuencias necesarias para estas observaciones. Un informe de 2010 de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina concluía que perder el acceso a la señal de los 23,8 GHz supondría eliminar un 30% de los datos útiles en las frecuencias de microondas, que contribuyen significativamente a las predicciones globales.

Referencias:

La tecnología 5G no tiene por qué preocuparte – Maldita Ciencia

Sí, Bruselas ha detenido la implantación de la tecnología 5G, pero no por “amenazar la salud de la humanidad” Maldita Ciencia

Global 5G wireless networks threaten weather forecasts – Nature

Spectrum Management for Science in the 21st Century – National Academies of Sciences, Engineering and Medicine

Sobre la autora: Rocío Pérez Benavente (@galatea128) es periodista

3 comentarios

  • Avatar de ÓsQar

    En mi opinión (fundamentada por llevar varios años trabajando en planificación radioeléctrica de redes móviles), es un debate un poco estéril. En primer lugar porque las primeras redes 5G se desplegarán en Europa en las bandas de 700 MHz (mayor cobertura) y 3500-3700 MHz (mayor velocidad), que son bandas móviles convencionales, mientras que el despliegue en bandas milimétricas (24-26 GHz) aún tardará unos años.
    En segundo lugar, debido a las malas propiedades de propagación radioeléctrica en banda milimétrica, la cobertura proporcionada por una estación base no alcanzará más allá de unas decenas de metros, fácilmente bloqueables por árboles y edificios. Por ello, la instalación de este tipo de estaciones se limitará con seguridad a zonas puntuales urbanas con muy alta demanda de datos móviles (hotspots), con escasa influencia sobre radares meteorológicos situados fuera de las ciudades.
    En cualquier caso, la próxima conferencia WRC de Egipto ayudará a coordinar el uso del espectro entre los diferentes actores, como ha venido haciendo durante las últimas décadas.
    Saludos.

    • Avatar de blk

      Interesante lo que acabas de decir pero eso no quita que el proyecto Europeo 5GCity este diseñada para que toda infraestructura este conectada. 1 estación no hace daño pero llenar la ciudad y alrededores de carreteras y viviendas puede influir.

      En el articulo hablan de que no se van a poder fiar de todas las señales que recibirán, por eso piden que se aísle.

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