El cerebro también se puede donar (y no es necesario estar sano)

Firma invitada

M. Javier Herrero Turrión

Imagen: Gerd Altmann / Pixabay

La donación de órganos para trasplante está ampliamente consolidada. De hecho, nuestro país encabeza el ránking mundial del número de trasplantes. Por desgracia, es poco conocida la posibilidad de “donar nuestro cerebro hoy para curar mañana”, como reza el lema del Banco de Tejidos Neurológicos – INCYL.

Eslogan BTN-INCYL

Bancos de cerebros

Los bancos de tejidos neurológicos, coloquialmente denominados “bancos de cerebros”, son organizaciones sin ánimo de lucro que prestan servicio a toda la sociedad para poner en valor muestras de tejido cerebral humano esenciales en las investigaciones de las enfermedades neurológicas. Además, entre sus objetivos está ayudar a sensibilizar y visibilizar el acto de enorme generosidad que supone esta donación.

Estos bancos se ocupan de recoger, procesar y almacenar tejido nervioso donado para realizar un estudio post mortem que permita ofrecer un diagnóstico. A partir de ahí ponen a disposición de los investigadores muestras de este tipo de tejido que permiten avanzar en el conocimiento de las enfermedades neurológicas como el alzhéimer u otros tipos de demencia, el párkinson, la esclerosis lateral amiotrófica, la esclerosis múltiple, las ataxias, la enfermedad de Huntington y una gran variedad de patologías psiquiátricas y enfermedades raras.

Motivos para donar nuestro cerebro

¿Por qué es importante ser donante de tejido nervioso? Una pregunta tan “sencilla” bien puede tener una respuesta similar: porque debemos avanzar entre todos en el conocimiento de las enfermedades neurológicas. En primer lugar, impresiona conocer el porcentaje de población afectada a nivel mundial por las tres principales enfermedades neurodegenerativas: alzhéimer, párkinson y esclerosis múltiple. Casi 40, 25 y más de 2,5 millones, respectivamente. Para colmo, se estima que estas cifras se duplicarán para el año 2050.

Por si fuera poco, en 2016 se publicó en España un estudio que ponía en relieve datos tan impactantes como que casi un millón de personas padece algún tipo de enfermedad neurodegenerativa.

De éstos, el 69% es mayor de 65 años, el 40% deja de trabajar por la enfermedad y el 53% sufre dificultades económicas a causa de su afectación. En concreto, se estima que tanto el paciente como su entorno familiar suelen asumir un sobrecoste de más de 23.000 € de media al año, según el nivel de dependencia.

Por lo tanto, las consecuencias dramáticas no son “únicamente” las propias de la enfermedad en sí, sino que también tienen un alto coste económico, difícilmente asumible para una gran mayoría.

¿Qué aportan los biobancos de tejidos neurológicos?

El tejido cerebral humano es una herramienta insustituible para el avance en el conocimiento de las enfermedades neurológicas humanas, ya que los modelos de animales experimentales no reproducen completamente su conjunto de características.

Que los biobancos de cerebros realicen el diagnóstico definitivo de la enfermedad (neurológica) que padecen los donantes no es un hecho baladí. En vida, el diagnóstico clínico no tiene una certeza absoluta. Solo con una biopsia profunda del cerebro se consigue un diagnóstico completo. Una opción tan agresiva que casi nunca se baraja en vida. En lugar de eso, los médicos utilizan una combinación de los signos y síntomas clínicos, técnicas de neuroimagen y pruebas invasivas, como la punción lumbar, junto con diversos estudios de laboratorio. Y se quedan “cojos” en información.

¿Quién puede ser donante de tejido nervioso?

A diferencia de la donación de órganos para trasplantes, en el caso de las donaciones de cerebros son válidos todo tipo de donantes, desde el teóricamente sano (sin patología neurológica y/o cognitiva aparente) hasta el enfermo. Además, también el rango de edad abarca toda la vida, desde el recién nacido hasta el anciano.

La decisión de ser donante puede realizarse en vida, que es la forma más frecuente. O en el mismo momento del fallecimiento. Normalmente el mismo donante toma la decisión. O, en caso de incapacidad cognitiva, es el tutor o algún familiar en su nombre quien dona sabiendo que “la persona enferma no era contraria a esta práctica”.

Por otra parte, es preciso cumplimentar una serie de documentos para poder proceder a la donación. El principal de ellos, el consentimiento informado por el que el donante, un familiar en su nombre o tutor legal autoriza la donación del tejido nervioso tras su fallecimiento.

Los bancos de cerebro en España

En nuestro país actualmente existen 15 biobancos de cerebros, entre ellos, el Banco de Tejidos Neurológicos del Instituto de Neurociencias de Castilla de León (BTN-INCYL), al cual pertenezco. Todos trabajamos en red bajo el amparo de la Red Nacional de Biobancos (RNBB) para lograr una cada vez mayor visibilidad de nuestra labor y garantizando la más alta calidad en nuestros servicios.

Sede BTN-INCYL.

Los que trabajamos al frente de este tipo de centros tenemos claro que la donación del cerebro es un acto de enorme generosidad y solidaridad. Los donantes ayudan a que acabemos cuanto antes con la verdadera pandemia del siglo XXI: las enfermedades neurodegenerativas. Unas patologías que no sólo incapacitan física y cognitivamente, sino que también tienen un alto coste emocional y económico para las familias de quienes las padecen.

Sobre el autor: M. Javier Herrero Turrión, es director científico del Banco de Tejidos Neurológicos del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (BTN-INCYL), Universidad de Salamanca

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Artículo original.

1 comentario

  • Avatar de Miryam restrepo garcia

    Hola, aunque soy mayor me gustaria al morir donar mi cerebro pero no se como se hace y si aca en mi pais, -Colombia- existe un banco de esos

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