Armas extraterrestres

Fronteras

En la película “La novia de acero”, dirigida por Gordon Douglas y estrenada en 1952, el protagonista encarga a un herrero que le fabrique un cuchillo muy especial, ya que le pide que utilice los restos de un meteorito para fortalecer la hoja.

Esto que podría parecer mera ficción, se basa en algo mucho más habitual de lo que nos imaginamos. Y es que, entre esas masas rocosas procedentes del espacio exterior que acaban impactando contra nuestro planeta y que comúnmente denominamos meteoritos, existe un tipo muy especial, el de los meteoritos metálicos.

Daga encontrada en la tumba del faraón Tutankamón, cuya hoja está forjada con hierro procedente de un meteorito metálico. Imagen: Wikimedia Commons

Los meteoritos metálicos están formados principalmente por hierro y níquel, acompañados en mucha menor proporción por otros elementos metálicos, como el cobalto. Su principal interés científico radica en que aportan una valiosa información sobre la composición y formación de los núcleos metálicos de los planetas rocosos, incluido el nuestro. De manera un poco poética, tener un meteorito metálico entre nuestras manos sería lo más cercano a tocar el centro de la Tierra.

Pero si algo ha caracterizado la evolución social de nuestra especie ha sido el uso de diferentes materiales para fabricar utensilios y herramientas, entre ellos el hierro. Y si, literalmente, te cae del cielo una gran masa de hierro, no te lo piensas dos veces antes de aprovechar ese metal. Sobre todo, si le aportas connotaciones místicas a la pieza que construyas con ese hierro enviado desde las estrellas, máxime si se trata de armas.

Uno de estos objetos tan particulares es una daga encontrada en la tumba del faraón egipcio Tutankamón, cuya hoja está fabricada con metal procedente de un meteorito. Que esta arma forme parte de su ajuar funerario remarca el alto estatus del fallecido, ya que en la época en la que vivió el uso del hierro no estaba muy extendido por Egipto y estas piezas se reservaban como regalos reales. Además, el uso de un meteorito para su construcción relaciona directamente al faraón con las estrellas, algo muy importante en la cultura egipcia.

Si damos un salto de varios milenios, encontramos un caso similar en Colombia. El 20 de abril de 1810, cayó un meteorito metálico en la localidad de Bocayá, al que dieron el nombre de meteorito de Santa Rosa de Viterbo. Pues un fragmento de este meteorito fue empleado para forjar una espada portada por Simón Bolívar durante las campañas militares para la independencia de varias naciones sudamericanas. La parte más mítica de esta espada la encontramos en la dedicatoria que le haría el naturalista francés Jean-Baptiste Boussingault: “Esta espada ha sido hecha con hierro caído del cielo para defensa de la libertad”.

Fragmentos del meteorito Gibeon expuestos en la plaza del mercado de Windhoek, Namibia. Fotografía de Raymond M. Coveney Jr. / Wikimedia Commons

Pero no siempre se les ha dado esta faceta mística a las armas construidas con metal procedente de meteoritos. A comienzos del siglo XIX se encontró en una pequeña región de Namibia un meteorito al que denominaron Gibeon, en honor a la localidad más cercana al lugar de hallazgo. Este meteorito, que debió impactar en la tierra hace cientos de millones de años, había sido utilizado durante generaciones por los pueblos cercanos para construir todo tipo de herramientas, incluidas sus armas.

Aunque los pueblos namibios empleasen los fragmentos del meteorito Gibeon simplemente como una abundante fuente de hierro de gran calidad para elaborar sus utensilios habituales, en épocas más recientes se les ha vuelto a dar cierto carácter exclusivo a las armas producidas con este metal. Hace unas décadas, el maestro artesano japonés Yoshindo Yoshiwara forjó con uno de esos fragmentos la “katana Tentetsutou” o “espada del cielo”, recordando de nuevo la procedencia del material con el que está hecha. Esta espada se considera como uno de los tesoros más modernos de Japón y se encuentra en exposición permanente en el Instituto de Tecnología de la Prefectura de Chiba, en Tokyo.

Pareja de pistolas fabricadas en su totalidad con fragmentos del meteorito Gibeon. Imagen tomada de Cabot Guns

Hasta ahora he hablado de armas blancas, pero también existen armas de fuego construidas a partir del metal obtenido de fragmentos del meteorito Gibeon. En 2015, la armería estadounidense Cabot Guns lanzó al mercado una serie de pistolas hechas íntegramente de este material y que, además, funcionan. Estas armas reciben el sugerente nombre de “The Big Bang Set”, haciendo alusión al año de formación de este meteorito, estimado en más de 4000 millones de años, en los albores de la formación de nuestro sistema solar.

Los seres humanos siempre hemos dependido de los materiales que tenemos a nuestro alrededor para poder avanzar como especie y como sociedad, pero a veces estos materiales que encontramos a nuestra disposición no proceden de nuestro propio planeta, sino que vienen directamente del espacio. Estos visitantes del exterior deberían ser conservados como patrimonio geológico para poder conocer mejor los orígenes tanto de la Tierra como del propio Universo, aunque ahora muchos formen parte de nuestro patrimonio cultural e histórico.

Sobre la autora: Blanca María Martínez es doctora en geología, investigadora de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y colaboradora externa del departamento de Geología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU

2 comentarios

  • […] alien weapons: “In the movie “The Steel Bride”, directed by Gordon Douglas and released in 1952, the protagonist commissions a blacksmith to make him a very special knife, since he asks him to use the remains of a meteorite to strengthen the blade . This, which might seem like mere fiction, is based on something much more common than we imagine. And it is that, among those rocky masses from outer space that end up hitting our planet and that we commonly call meteorites, there is a very special type, that of metallic meteorites.” […]

  • Avatar de Bruno Henríquez

    Muy interesante el tema, además muy estimulante para quienes tengan despierta la curiosidad histórica, astronómica y geológica. Gracias a la autora

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