Tablas de colores con chinchetas doradas

Fronteras

Hace unos días, la Comisión Internacional de Estratigrafía (ICS por sus siglas en inglés), perteneciente a la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS, también por sus siglas en inglés), publicó la última actualización de la Tabla Cronoestratigráfica Internacional (ICC para no abandonar el inglés).

Dejando el párrafo redactado de esta manera, es probable que hayáis entendido aproximadamente una cuarta parte de lo que he escrito, pero suena como algo muy importante. Pues lo he hecho a posta, ya que, para todas las personas que nos dedicamos a la Geología, realmente esto es de vital importancia.

Cronoestratigráfica
Última versión de la Tabla Cronoestratigráfica Internacional, actualizada en octubre de 2022, en inglés. Créditos: International Commission on Stratigraphy. Disponible para su descarga gratuita, así como las versiones previas traducidas, aquí.

La Tabla Cronoestratigráfica Internacional es el pilar fundamental en el que se sustentan todas nuestras investigaciones, ya que se trata de la tabla de los tiempos geológicos unificada para todo el mundo. Y, sin el concepto tiempo, no se puede hacer nada en Geología. Cuando queremos describir algún proceso, estructura, material o evento geológico hay que especificar cuándo pasó, es decir, darle una edad, ya sea absoluta (numérica, por ejemplo, esto ocurrió hace 20 millones de años) o relativa (relacionando eventos de acuerdo a su temporalidad, por ejemplo, esto sucedió antes de que se extinguieran los trilobites) para poder situarlo en la historia geológica de nuestro planeta.

Antiguamente, cada país construía sus propias escalas de tiempo para reflejar la historia geológica de su territorio. Pero cuando querían comparar estos resultados con otros países vecinos, aparecían los problemas. Lo que en un lado habían definido como una de sus divisiones temporales, con un rango de edad concreto y un nombre determinado, no tenía nada que ver con las divisiones que habían definido en otra parte del mundo y ya no sabían ni de lo que estaban hablando.

Para solucionar esta “pequeña eventualidad” surgió la ICS en el seno de la IUGS, convirtiéndose en la institución responsable de unificar todas las divisiones temporales de la historia geológica de nuestro planeta para que pueda ser empleada, de manera unánime, por todos los servicios geológicos mundiales. Así es como nació la primera Tabla Cronoestratigráfica Internacional, que cada año se va afinando y corrigiendo sobre la marcha de acuerdo a los últimos avances geológicos.

Si nos fijamos en la última versión de la tabla de los tiempos geológicos, vemos que se trata de una especie de columna que ordena la historia geológica de la Tierra desde su formación, hace aproximadamente 4600 millones de años, hasta la actualidad y que presenta varias divisiones y subdivisiones (sí, como en cualquier otra ciencia, en Geología nos encanta subdividirlo todo hasta la saciedad). Pero hay tres aspectos que centran un poco más nuestra atención:

1- Todas las divisiones, por pequeñas que sean, tienen un nombre que no se repite y que, independientemente del idioma al que lo traduzcamos, comparte siempre la misma raíz, adaptando únicamente la terminación de la palabra. Por ejemplo, Cretaceous en inglés es Cretácico en castellano, mientras que Cenomanian lo traducimos como Cenomaniense.

2- Cada división presenta un color característico y que tampoco se repite. Estos colores no están puestos al azar para que quede más bonita, sino que responden a un código consensuado internacionalmente dentro de la Comisión del Mapa Geológico Mundial (para seguir con los anglicismos, la CCGM). Es decir, este código de colores es el que se utiliza en cualquier mapa geológico que se realice en todo el mundo para representar los materiales de esa determinada edad, de tal manera que, con un simple vistazo, podamos situarnos geológicamente hablando allí donde vayamos. Así, el Cretácico siempre se pintará en tonos vedes, ya sea un mapa del País Vasco o de California.

3- Por último, en cada división aparece un número al lado que representa la edad, en millones de años con respecto a la actualidad, en la que empieza. Y, si nos fijamos con detalle, podemos ver que en muchos de esos comienzos hay dibujada una especie de chincheta de color amarillo, que son las que van a merecer toda mi atención a partir de ahora.

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Clavos dorados de la playa de Itzurun, Zumaia. A) Límite del Selandiense; B) límite del Thanetiense.

Este símbolo indica que para el comienzo de la subdivisión junto a la que se encuentra se ha definido una Sección Estratotipo y Punto de Límite Global (GSSP, de nuevo en inglés). Con este nombre tan sencillo se define a aquella sección geológica que representa el mejor afloramiento en el que se registra el límite entre dos de las subdivisiones menores de la tabla de tiempos geológicos, los Pisos o Edades, y que sirve de referencia a nivel mundial. Y, para que quede constancia de su importancia y señalarla sobre las demás secciones, se coloca un clavo dorado en las rocas marcando el punto concreto del límite y una placa identificativa a su lado.

El origen de esta tradición procede de una puesta en escena muy estadounidense. Cuando en 1869 la Union Pacific y la Central Pacific unieron sus vías para crear el primer ferrocarril transcontinental de Estados Unidos, se realizó una ceremonia donde se colocó un último clavo de oro, que obviamente fue rápidamente retirado y sustituido por uno normal en cuanto se fueron los medios de comunicación.

Pues la ICS emula esa ceremonia actualmente al declarar una nueva sección tipo de referencia. Pero colocando un clavo de acero inoxidable con un baño de pintura dorada, nada de oro de verdad. Por eso los denominamos Clavos Dorados o Golden Spykes.

En España podemos encontrar cinco de esos clavos dorados: uno en Fuentelsaz (Guadalajara) marcando el comienzo del Aaleniense; otro en Olazagutía (Navarra) que señala la base del Santoniense; dos en Zumaia (Gipuzkoa) indicando los inicios del Selandiense y del Thanetiense; y uno en Gorrondatxe (Bizkaia) en el comienzo del Luteciense.

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Ceremonia de colocación del clavo dorado marcando la base del Luteciense en la playa de Gorrondatxe, con las autoridades de la ICS-IUGS y el personal investigador de la Universidad del País Vasco y la Universidad de Zaragoza, gracias a cuyos trabajos se pudieron conseguir la declaración de sección tipo. Imágenes cedidas por Estíbaliz Apellaniz, Catedrática jubilada de Paleontología de la UPV-EHU.

Como la Geología es una ciencia viva cuyos avances se producen de manera continua, os aseguro que, en unos meses, veréis algunos cambios en la tabla de tiempos geológicos. Pero eso es lo divertido de la investigación, tener que ir evolucionando al momento.

Sobre la autora: Blanca María Martínez es doctora en geología, investigadora de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y colaboradora externa del departamento de Geología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU

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