Neurociencia de la conducta social

Experientia docet

Es conocido que el contacto social genera sensaciones positivas, afecto, vínculos y confianza, que pueden desembocar en el establecimiento de relaciones interpersonales a distinta escala: familias, redes sociales, comunidades y sociedades. El contacto social promueve la salud tanto mental como física y es clave para el bienestar a largo plazo. Sin embargo, el contexto en el que se establece el contacto social también puede generar sensaciones negativas relacionadas con el tipo y la cantidad de contacto que estén socialmente aceptados, algo en lo que intervienen variables como el género, la raza, la edad, el estatus o la cultura.

conducta social
Foto: Nick Fewings / Unsplash

La conducta social viene de serie: está programada en el sistema nervioso de forma estereotípica y es específica de cada especie, si bien está modulada en cada individuo por sus experiencias previas. Solo ahora estamos empezando a comprender la interacción entre los circuitos neuronales subyacentes, desde la periferia (la piel) hasta el encéfalo, donde se generan respuestas conductuales ante el contacto social.

En 2019, el investigador Ikerbasque Mazahir T. Hasan, del centro Achucarro Basque Center for Neuroscience, desarrolló una tecnología genética llamada vGATE por sus siglas en inglés (virus-delivered Genetic Activity-induced Tagging of cell Ensembles) [1] que permite identificar y marcar permanentemente circuitos cerebrales activados vía experiencias previas. Lo verdaderamente revolucionario de la tecnología vGATE es que permite que las neuronas marcadas puedan ser manipuladas de diversas formas, lo que abre la puerta a investigar de manera precisa sus propiedades y poder así asociar el papel de los circuitos concretos con experiencias sensoriales y procesos de aprendizaje, memoria y conducta.

Los ratones se utilizan en neurociencia para estudiar varios tipos de conducta social. Cuando dos ratones se encuentran por primera vez sus interacciones a lo largo del tiempo se pueden dividir en varias fases: detección, acercamiento, investigación y acción. Los investigadores emplearon el sistema vGATE [2] centrándose en una región del cerebro: el núcleo intralaminar posterior del tálamo. Con este sistema, identificaron y marcaron ensamblajes celulares (o engramas) activados por el contacto social.

En las neuronas objetivo los investigadores introdujeron una proteína capaz de activarlas con un control temporal preciso. La activación quimiogenética de las neuronas marcadas provocó un aumento en las interacciones físicas directas entre roedores hembras familiares sin afectar otras maneras de conducta social. Los investigadores concluyeron que los engramas o ensamblajes identificados muy probablemente modulan la conducta social en mamíferos.

Neurociencia de la conducta social

Este resultado es solo un primer paso para elaborar una neurociencia de la conducta social. En estudios futuros el sistema vGATE podría ser utilizado para mapear y manipular circuitos encefálicos asociados a diferentes tipos de conducta social, incluyendo la cooperación.

Un posibilidad muy interesante surge del hecho de que el sistema vGATE también es capaz de identificar circuitos encefálicos alterados, anormales o patológicos. Así, proyectos futuros podrían descifrar la conexión entre el contacto de la piel y los circuitos encefálicos donde la experiencia del tacto puede transformarse en respuestas conductuales diferentes dependiendo del estado del propio encéfalo. Si bien el contacto social táctil puede provocar sensaciones positivas en una mayoría de individuos, en otros puede provocar lo contrario, como es común en un gran número de individuos neurodivergentes, por ejemplo con trastorno del espectro autista (TEA).

Comprender los mecanismos que utilizan los circuitos encargados del contacto social, así como la conducta que sigue a esta activación, podría abrir nuevos e innovadores caminos para el campo de la terapéutica de los circuitos cerebrales. Algo que haría algo más fácil la vida de las personas con TEA.

Referencias:

[1] Hasan et al. (2019) A fear memory engram and its plasticity in the hypothalamic oxytocin system Neuron doi: 10.1016/j.neuron.2019.04.029

[2] Keller et al. (2022) A thalamo-preoptic pathway promotes social grooming in rodents Current Biology doi: 10.1016/j.cub.2022.08.062

Para saber más:
Mala neurociencia
Todo cabe en el encéfalo
Carácter emocional e hipersocial del cerebro

Sobre el autor: César Tomé López es divulgador científico y editor de Mapping Ignorance

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