Los tumores pulmonares debilitan la inmunidad usando el encéfalo

Investigación UPV/EHU

3 min

Los tumores pulmonares debilitan la inmunidad usando el encéfalo

Es sabido que los tumores poseen la habilidad de manipular su entorno, y se ha descrito en numerosas ocasiones su capacidad de debilitar el sistema inmunitario. Pero, en esta ocasión, un grupo de investigación estadounidense ha llegado más lejos describiendo un camino largo y complejo, a través de mensajes transmitidos al encéfalo.

El mismo día que se celebraba el Día Mundial contra el Cáncer, Haohan K. Wey y sus colaboradores publicaron un artículo muy interesante en la revista Nature. Uno de los mayores obstáculos que los tumores deben superar para crecer es evitar al sistema inmune y debilitarlo. Se han descrito varias estrategias, como la inhibición de los linfocitos T mediante moléculas llamadas check-points, o la capacidad de ocultar los antígenos. Se podría decir que todas estas estrategias son mecanismos locales, es decir, el tumor influye sobre su entorno más cercano, bien enviando ciertas moléculas, bien ocultándose de las células cercanas al sistema inmunitario. El nuevo descubrimiento va más allá, y se ha descrito un mecanismo más complejo en el cáncer pulmonar, mediante un experimento realizado con ratones.

Fuente: Wei, H.K. et al. (2026) Nature doi: 10.1038/s41586-025-10028-8

El nervio vago es la principal vía de comunicación entre el encéfalo y muchos órganos internos. Sus ramificaciones llegan a varios órganos, y contiene un gran número de fibras aferentes, es decir, terminaciones que recogen la información de los órganos y que envía al encéfalo. De esta manera, a través del nervio vago el encéfalo puede saber si los intestinos están llenos o si el hígado está inflamado. Una de estas ramificaciones llega a los pulmones, y es allí, precisamente, donde se ha descrito la primera interacción entre el tumor y el sistema nervioso.

Cuando las células tumorales excitan ciertas neuronas sensoriales presentes en las ramificaciones pulmonares del nervio vago, estas neuronas envían un mensaje concreto al encéfalo. Este mensaje se procesa allí, y se crea una excitación de retorno mediante el sistema nervioso simpático. El sistema nervioso simpático es el sistema de alarma del cuerpo. Se activa cuando hay peligro o estrés, o cuando el encéfalo percibe que debe reaccionar rápido. Esta señal de actuación llega al entorno del tumor, donde se secreta noradrenalina. La noradrenalina es un mediador químico que actúa a la vez como hormona y neurotransmisor, y, en este caso, actúa sobre los macrófagos alveolares de los pulmones. Se modifica de esta manera el fenotipo de estos macrófagos, conviertiéndose en inmunosupresores, bloqueando la actividad de los linfocitos T y favoreciendo el crecimiento tumoral.

El nervio vago actúa en varias zonas del encéfalo, como en el tronco encefálico, el tálamo o la amígdala. Estas zonas son clave en la gestión emocional; por lo tanto, este descubrimiento es sumamente importante, ya que, más allá del mecanismo descrito, brinda una nueva oportunidad para investigar la relación entre el cáncer y las emociones.

Bibliografía

Wei, H.K., Yu, C.D., Hu, B. et al. (2026) Tumour–brain crosstalk restrains cancer immunity via a sensory–sympathetic axis Nature doi: 10.1038/s41586-025-10028-8

Sobre el autor: Iker Badiola Etxaburu es doctor en biología, Profesor Pleno en la Facultad de Medicina y Enfermería de la EHU, y director de la Cátedra de Cultura Científica de la EHU

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