Vida alienígena inteligente, una historia terráquea

Vida alienígena inteligente

A lo largo de la historia se han recogido múltiples referencias a fenómenos aéreos que coinciden en su descripción con lo que hoy día serían “objetos volantes no identificados”. Sin embargo, su atribución a seres extraterrestres es algo muy reciente. Hasta el siglo XVI-XVII lo más probable es que se asociase a algún tipo de fenómeno relacionado con la divinidad o divinidades. Sólo a finales del XIX comienza a considerarse la posibilidad de que correspondan a seres extraterrestres y hay que entrar claramente en el XX para oír hablar de objetos volantes.

Y esto es así porque nuestra imaginación construye a partir de lo que conocemos previamente. Por eso no se trata ni siquiera la posibilidad de existencia de vida extraterrestre hasta el siglo XVI. Para ello fue necesario que Copérnico introdujese la idea de que la Tierra era sólo un planeta más y no el centro del universo. Que Galileo, ya en el XVII, observase a través del telescopio montañas como las de la Tierra en la Luna y otras lunas orbitando a Júpiter, enfatizando ese desplazamiento de la Tierra de su lugar central.

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Curiosamente, la consideración de otras luces en el cielo como planetas como el nuestro llevó de forma automática a pensar en seres extraterrestres por un principio filosófico, el de plenitud, que, ya presente en Aristóteles, fue incorporado tal cual en la teología cristiana. Según este principio (en su variante teológica) cualquier potencialidad no realizada en la naturaleza supone una restricción al poder del Creador, lo que lleva de forma automática a pensar que, si existen otros mundos, deben estar habitados. A título de ejemplo de esta forma de razonar cabe citar The Discovery of a World in the Moon (El descubrimiento de un mundo en la Luna) del clérigo John Wilkins publicado en 1638, en el que, a pesar de la falta de indicios de que la Luna estuviese habitada, argumentaba que sí lo estaba ya que por qué si no la providencia divina la había dotado de todas las características convenientes para ello.

Los críticos sociales del XVI y XVII se apropiaron de los selenitas para hacerlos, bien miembros de sociedades perfectas, bien ejemplo de todos los vicios de la Tierra. Esta convención literaria dio una forma de defensa frente al poder establecido y, por otra parte, ayudó a extender la idea de la pluralidad de mundos. También ayudaron a ello los rumores persistentes, especialmente en una Inglaterra en plena época colonizadora, de que se pretendía colonizar la Luna.

Entretiens

La consideración de la posibilidad de existencia de vida más allá de la Luna la podemos trazar hasta el Entretiens sur la pluralitè des mondes (Conversaciones sobre la pluralidad de mundos) de Bernard Le Bovier de Fontenelle (1686). Durante sus paseos vespertinos una bella marquesa y su tutor hablan de astronomía. La segunda tarde hablan de una Luna habitada, la tercera de la vida en los planetas, y en la quinta tarde han progresado hasta considerar las estrellas fijas (lo de fijas, recordemos, es un concepto de la Grecia clásica) como otros soles que dan luz a sus propios mundos. Los libros de astronomía más convencionales empezaron a repetir estas ideas.

La creencia en la existencia de la vida extraterrestre permeó buena parte del pensamiento de los siglos XVIII y XIX. En parte porque permitía un ataque fácil al cristianismo, cuyas enseñanzas acerca de Adán y Eva y la divinidad de Jesús son ridículas si la Tierra no es el centro de la creación habitable. Y en parte porque comenzaron a popularizarse novelas de consumo masivo en las que aparecía cada vez más frecuentemente la inmensidad del universo y la insignificancia de la vida humana.

Habitantes de la Luna según The New York Sun, agosto de 1835

Habitantes de la Luna según The New York Sun, agosto de 1835

El público que se había criado ya en este ambiente estaba, eso sí, dispuesto a tragarse casi cualquier cosa. Así, por ejemplo, en agosto de 1835 el New York Sun informaba de que Sir John Herschel había observado, desde el cabo de Buena Esperanza, la existencia de cuadrúpedos alados y unicornios en la Luna. The New York Times calificó estas informaciones como probables.

Lowell

Muchos de los aspectos del debate sobre la vida extraterrestre aparecen en la hipótesis marciana de Percival Lowell y las reacciones a ella. Demasiado modesto como para concebir siquiera que la humanidad fuese la única inteligencia en el universo, Lowell, un rico inversor de Boston, anunció en 1894 su intención de establecer en el Territorio de Arizona un observatorio y dedicarlo a la búsqueda de signos de vida inteligente en Marte.

Ya había en Estados Unidos un vivo interés en todo lo que fuese marciano. Los cínicos atribuían a la imbecilidad generalizada del público y a la poca ética de los periódicos. Otros tenían la esperanza en que el descubrimiento de vida inteligente en cualquier lugar incrementaría la adoración al sumo creador.

Lowell informó de la existencia de una red de líneas rectas , que él interpretó como canales, y concluyó que Marte estaba habitado. Los astrónomos profesionales achacaron a Lowell que sólo veía las pruebas que apoyaban sus creencias, pero que allí no había nada de lo que él decía. Muchos lectores, sin embargo, quedaron enredados en la maestría literaria de Lowell. Estos mismos lectores aplaudía la estructura social marciana, deducida también por Lowell, especialmente la abolición de la guerra.

Espacio

Los cambios en el conocimiento científico que trajo el siglo XX vinieron a robustecer la creencia en vida alienígena. Los telescopios cada vez mayores expandieron el universo observable a millones de galaxias, cada una de ellas con millones de soles, lo que hacía cada vez más insostenible que sólo nuestro planeta albergara vida, incluso que fuese el único con vida inteligente.

En 1953 Stanley Miller y Harold Urey sintetizaron aminoácidos, fundamentales para la vida tal y como la conocemos, a partir de una mezcla de metano, amoniaco, agua e hidrógeno, los supuestos ingredientes de la atmósfera de la Tierra primitiva. Muchos científicos vienen suponiendo que la aparición de la vida en planetas parecidos a la Tierra (exotierras) que orbitan estrellas en la zona habitable de las mismas es poco menos que inevitable, estimando además que exotierras con estas características pueden existir millones en el universo observable. En los años cincuenta y sesenta esto se asentó en la televisión, el medio de comunicación de masas del siglo (y también en novelas), donde los personajes de Star Trek primero y los de Star Wars, después, visitaban un a exotierra habitada por seres inteligentes un día sí y otro también.

Mos Eisley al mediodía. En la exotierra Tatoonie.

Mos Eisley al mediodía. En la exotierra Tatoonie.

Los escépticos objetan que, si la vida inteligente es estadísticamente inevitable y ha tenido miles millones de años para evolucionar y viajar a través del universo, debería haber llegado a la Tierra hace mucho tiempo (esta es la paradoja de Fermi, sintetizada en ¿dónde está todo el mundo?). Por lo tanto el desconocimiento de civilizaciones alienígenas es un argumento en contra de su existencia. También hay quien da un paso más y afirma que las pruebas existen (los famosos objetos volantes y demás), pero que están ocultas por los gobiernos (algo difícil de asumir en la era de Twitter y los móviles con cámara).

La teoría química sobre el origen de la vida vino a coincidir con los inicios de la carrera espacial y estuvo poco tiempo limitada a este planeta. En 1976 se iniciaba una de las aventuras de exploración más grandes del siglo XX: la NASA lanzaba dos sondas Viking a la superficie de Marte. Los experimentos detectaron actividad metabólica ( o eso se suponía que era), probablemente más química inorgánica que bioquímica.

Tras las Viking el interés pasó de nuevo de los microorganismos a la comunicación con la inteligencia interestelar. Varios pioneros de la radio, entre ellos Guglielmo Marconi en los años veinte, llegaron a pensar que habían detectado señales de radio provenientes de Marte. El programa de comunicación más ambicioso fue de la NASA, el llamado Search for Extraterrestrial Intelligence (búsqueda de inteligencia extraterrestre, SETI). De ser un pequeño y nada caro programa de I+D en los años ochenta, a principios de los años noventa tenía un presupuesto de cientos de millones de dólares. Constaba de dos partes; en la primera se hacía búsqueda dirigida centrada en unos miles de estrellas cercanas y en la segunda se hacía una exploración general de todo el cielo. El SETI perdió el apoyo del gobierno de los Estados Unidos en 1993; una versión reducida se mantiene con financiación privada.

Mensaje de Arecibo descodificado. Una civilización extraterrestre se supone que tras recibir el mensaje de 1679 bits los organiza en 73 columnas de 23 bits para producir esta imagen. Después tienen que interpretarla. Retamos al lector a intentarlo sin acceso a Internet.

Mensaje de Arecibo descodificado. Una civilización extraterrestre se supone que tras recibir el mensaje de 1679 bits los organiza en 73 columnas de 23 bits para producir esta imagen. Después tiene que interpretarla. Retamos al lector a intentarlo sin acceso a Internet (se añaden colores para facilitar la tarea).

También han existido algunos intentos de contacto “activo”, como el mensaje de Arecibo (1974) o el disco de oro de las sondas Voyager (1977), pero que han hecho demasiadas suposiciones estadísticas como para resultar eficaces de alguna manera.

Si bien parece que se ha perdido bastante el impulso de búsqueda de vida inteligente, aún cabe preguntarse, ¿sería beneficioso comunicarse con alienígenas inteligentes? ¿Serían reyes-filósofos dispuestos a compartir su sabiduría o una panda de parásitos? Parece evidente que la segunda opción es mala; pero es que la primera probablemente no sea buena. Los estudios antropológicos demuestran que las sociedades primitivas que se sienten muy seguras de su lugar en el universo terminan desintegrándose al entrar en contacto con una sociedad tecnológicamente mucho más avanzada y con distintas formas de vida y escala de valores.

Este post ha sido realizado por César Tomé López (@EDocet) y es una colaboración de Naukas con la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

19 Comentarios

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Vida alienígena inteligente, una historia terráquea

[…] Vida alienígena inteligente, una historia terráquea […]

VicentVicent

¿Qué hace el logo de Gmail en el mensaje de Arecibo? Sólo he descifrado los píxeles naranjas, son el sistema solar y se destaca la Tierra

FedericoFederico

Busca “mandil masonería” en Google.

AlbertoAlberto

¿Qué logo de google hablas? ¿GMail? pff

JonJon

Sin mirar en Internet, sólo recurriendo a la memoria y la lógica: lo primero son números binarios del 1 al 10. Lo rojo y lo verde ni idea. Lo siguiente me parece que era la estructura del ADN. Luego un ser humano, al lado lo que parece una sonda espacial y a la derecha ni idea. El sistema solar en naranja. Y lo que tú llamas logo de Gmail creo que era la antena de Arecibo.

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[…] Vida alienígena inteligente, una historia terráquea: “La creencia en la existencia de la vida extraterrestre permeó buena parte del pensamiento de los siglos XVIII y XIX. En parte porque permitía un ataque fácil al cristianismo, cuyas enseñanzas acerca de Adán y Eva y la divinidad de Jesús son ridículas si la Tierra no es el centro de la creación habitable. Y en parte porque comenzaron a popularizarse novelas de consumo masivo en las que aparecía cada vez más frecuentemente la inmensidad del universo y la insignificancia de la vida humana. El público que se había criado ya en este ambiente estaba, eso sí, dispuesto a tragarse casi cualquier cosa. Así, por ejemplo, en agosto de 1835 el New York Sun informaba de que Sir John Herschel había observado, desde el cabo de Buena Esperanza, la existencia de cuadrúpedos alados y unicornios en la Luna. The New York Times calificó estas informaciones como probables.” La vida extraterrestre según los terrícolas. […]

AlvaroAlvaro

Vida inteligente habrá en algún lugar, eso seguro, pero a una distancia inalcanzable ni para nosotros ni para ellos. Y sobretodo hay que tener en cuenta una cosa, cuando se intenta estudiar un planeta a millones de años luz, recibimos eso mismo, informacion de hace millones de años, es decir, hace millones de años podrian existir y ahora haberse extinguido debido a algun cataclismo o tambien hace millones de años podria no haber vida en ese planeta y actualmente si existir vida inteligente.

Es el inconveniente que tiene la luz como medio de recepción de información, a nivel de las distancias que se manejan en el universo, es un medio infinitamente lento.

AventinoAventino

Totalmente de acuerdo. La vida ahí fuera, existe solo por probabilidad… otra cosa es que podamos tener contacto, debido a la inmensidad del espacio-tiempo…

Ignacio AgullóIgnacio Agulló

Doy por supuesto que el coloreado del mensaje de Arecibo es una “impresión artística” y que los “bits” que forman el mensaje no son cuadraditos de colores, sino ceros y unos; en todo caso, serían cuadraditos en blanco y negro.

JonJon

En el texto ya se dice: se añaden colores para facilitar la tarea.

De hecho, en el original ni siquiera existe la estructura de rectángulo que permite ver las imágenes, sino una ristra de bits. El rectángulo, formado por una retícula de de un número primo de base y otro de altura, hay que intuirlo antes de poder hacer nada.

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[…] A lo largo de la historia se han recogido múltiples referencias a fenómenos aéreos que coinciden en su descripción con lo que hoy día serían “objetos volantes no identificados”. Sin embargo, su atribución a seres extraterrestres es algo  […]

valentínvalentín

el debate – como todos sobre este tema – toma como base el concepto ‘vida’ -cómo conocemos, y NO la posibilidad de una ‘existencia’ (y posiblemente comparable con nuestro concepto de ‘inteligente’) que NO se basa en los determinantes de nuestra ‘vida’ mundana, biológica,etc.

JuanchoJuancho

NADIE niega que pueda existir una vida distinta de la que conocemos, el problema es que cuando buscamos, se busca lo que se conoce.

Porque como comprenderás buscar algo que no sabes identificar es imposible…

CrisCris

La historia de los Vimanas, les rompe el esquema alos seres inteligentes son cosas de terrestres. Desde la antigüedad más remota, los actuales Hindúes sabían que esas naves les pertenecían a visitantes de los cielos.

Claude SinclairClaude Sinclair

Creo que esta cuestión presenta un inconveniente básico. Es el hecho de que nuestro pensamiento está modelado por la época en que se produce, y nuestra época está gobernada por el pensamiento único emanado del mito científico, así como en la denominada “Edad Media” lo estaba por el mito religioso. El mito científico actual afirma que hay un universo gobernado por leyes matemáticas (la “naturaleza”), en el medio del cual estamos nosotros. De lo que se deduce que somos parte de esa “naturaleza” y que hemos surgido por una especie de desarrollo evolutivo desde alguna especie de antropoide perteneciente al reino animal, y así hasta remontarnos a alguna especie de minúsculo protoinfusorio primitivo. Pero hay un pequeño inconveniente, y es que hay un abismo entre nosotros y cualquier tipo de animal conocido, o más generalmente entre nosotros y cualquier cosa “natural” que nos rodea. Nuestra presencia no se puede explicar por ningún tipo de ley física o biológica o evolutiva, somos algo completamente distinto de todo lo que nos rodea. No somos el producto necesario de un “desarrollo evolutivo” de una especie animal. Lo que quiere decir que seguramente habrá incontables planetas habitados por cucarachas o pulpos, pero “seres inteligentes” o “civilizaciones”seguramente no, porque el surgimiento de algo así ya no depende de una ley “natural”, ni de la estadística, sino de algo único que se manifestó sólo aquí. Por lo que estamos completamente solos. No somos seres naturales (ni tampoco “sobrenaturales”). Somos algo único e inexplicable. Lo que explica la “paradoja de Fermi”. Es decir, la ciencia habla del ser humano en términos de continuidad con lo que le rodea, como organismo biológico, pero la existencia de la ciencia implica que hay algo raro en algún lado, ya que las hormigas o los elefantes no hacen ciencia ¿Por qué? Porque ellos son parte de la llamada “naturaleza” y nosotros no. Nosotros somos otra cosa, venimos de otro lado ¿De dónde? No seguramente de otro planeta, pero yo diría sí de otra dimensión, de la dimensión del decir, ya que es el lenguaje el que nos diferencia del resto de lo que conocemos. Nosotros tenemos la palabra, las hormigas o los marcianos no. En este sentido el pensamiento “científico” se puede interpretar como un esfuerzo retrógrado que impulsa hacia nuestra re-animalización al transformar la palabra en información.

César MonterrosoCésar Monterroso

Creo que plantear que somos algo enteramente distinto de lo que nos rodea es tratar de reconquistar un lugar que creemos perdido. El lugar privilegiado que siempre asumimos desde una postura de reyes de la creación. La evidencia bioquímica es contundente, sí estamos esencialmente emparentados con los demás seres de la Tierra, el salto hacia el lenguaje siendo crucial no tiene por qué ser único. Otros animales del planeta también tienen lenguajes rudimentariamente simbólicos. La investigacion a este respecto es cada vez más amplia y desconcertante.
Me parece falta de imaginación creer que porque en la mínima porción del espacio y del tiempo que ocupamos no hemos conocido a seres que tengan capacidades simbólicas enteramente semejantes a las nuestras entonces estos no existen, no existieron o no existirán.

Claude SinclairClaude Sinclair

Por lo que es verdad el título: la vida “alienígena” es una historia terráquea, pero la vida humana no pertenece a la “historia natural”. Es lamentable , pero las cosas no son tan simples como nos las imaginamos.

LeoLeo

¿Gastan miles de millones de dólares con el programa de comunicación más ambicioso de la NASA (SETI) en “una historia terráquea”??? Wow, que bueno que tengan mucho dinero, espero les alcance para encontrar eso que.. no existe (?) jajajauja lo siento me da mucha gracia

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