11 años después de la marea negra

Frontera

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La trama de esta historia es de sobra conocida como para recrearse en ella. El último capítulo se escribió el pasado 13 de noviembre, cuando se hizo pública la sentencia por el caso Prestige. Los medios de comunicación recogían las penas: nueve meses de prisión, que no cumplirá, para Apostolos Mangouras, el capitán del barco. En resumen, tras 11 años de investigación, nadie tuvo la culpa, ni habló de “hilillos de plastilina”, ni decidió fletar un barco obsoleto con una tripulación en rebajas, ni buscaba lucrarse con todo ello, ni hubo delegado del gobierno que insultara a quienes limpiaban las playas. El barco se hundió solo y además sus efectos, según dice El País, refiriéndose a la redacción de la sentencia, ya no se notan.

El que es el último episodio para los medios de comunicación generalistas, los tribunales y políticos, representa para la ciencia, tan solo, de momento, el anteúltimo. Las postreras líneas a modo de epílogo, aunque bien podrían haber sido como epitafio, las ha dejado escritas en la revista Biology Letters un grupo de investigadores del Departamento de Ecología y Biología Animal de la Universidad de Vigo.

Existe una opinión generalizada, incluso dentro de la comunidad científica, según la cual los efectos de los grandes vertidos de petróleo en el medio marino en general, y en particular en las aves marinas, se producen en el corto plazo.

Es cierto que los derrames de petróleo matan a mucha fauna rápidamente, pero también lo es que sus efectos a largo plazo son difíciles de establecer, dado que para poder comparar la situación anterior y la posterior, es necesario que existan estudios previos al naufragio.

Por fortuna para la ciencia, ese el caso del Prestige. Desde 1994 y a lo largo de los últimos 19 años, Álvaro Barros y sus colegas en la Universidad de Vigo, han estudiado la actividad reproductiva de casi 2.500 nidos de cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), y los resultados publicados dejan pocas dudas.El éxito reproductivo anual se redujo un 45% en las colonias petroleadas.

La gráfica representa el éxito reproductor de los cormoranes moñudos entre 1994 y 2012. Las parejas de la zona afectada están representadas por círculos negros, y las de la zona no petroleada en blanco, antes y después del vertido.
La gráfica representa el éxito reproductor de los cormoranes moñudos entre 1994 y 2012. Las parejas de la zona afectada están representadas por círculos negros, y las de la zona no petroleada en blanco, antes y después del vertido.

Para llegar a estos resultados, los científicos han dividido en dos sus zonas de estudio. Por una parte, las colonias al sur de la Costa da Morte, las más afectas, y por otra, las que se encontraban al norte de este punto y en Asturias. “La conclusión es que las aves de las zonas no afectadas mantuvieron un éxito reproductor similar al que tenían antes del Prestige, y sin embargo en la zona más petroleada se redujo un 45% el número de pollos que las aves consiguieron sacar adelante”, concluye Barros.

Barros y sus colaboradores explican en el trabajo como el vertido del petrolero ha podido afectar a las aves: “Por una parte, por efectos en la condición física de las aves. Los hidrocarburos permanecen en el medio, las aves, que están en las partes más altas de la cadena trófica marina los ingieren, y bioacumulan las sustancias contaminantes y eso afecta a su condición física, tanto a su supervivencia, como a la condición física de los pollos. Esto no se ha demostrado en el cormorán moñudo, pero sí en la gaviota patiamarilla en el Parque Nacional de la Islas Atlánticas, que es un ave que comparte tanto el medio de alimentación como el medio de cría”, asegura Barros.

La segunda forma de afección, afirma el científico, tiene que ver con la disponibilidad de alimento. El cormorán moñudo en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas, el principal bastión de la especie, se alimentaba en un 90% de un pez que prácticamente desapareció tras el Prestige. Si ese fenómeno se ha mantenido en el largo plazo, eso se traduce en una reducción de la cantidad de alimento de calidad, con lo que las aves serían incapaces de criar tantos pollos como cuando la presa era abundante.

Una de las parejas anilladas estudiadas por Álvaro Barros y su equipo
Una de las parejas anilladas estudiadas por Álvaro Barros y su equipo

Los científicos han descartado otras posibles causas para explicar la bajada en el éxito reproductor de las parejas de cormoranes petroleadas. Ni los efectos del clima, que en el caso del cormorán moñudo juega un papel relevante tanto en la fecha de puesta, como en el éxito reproductor, ni la entrada en algunas de las colonias del visón americano, una especie exótica, presentan resultados significativos, y tampoco se conoce otra circunstancia que haya afectado de forma desigual a la zona norte y la zona sur, por lo que todo apunta al Prestige como causa principal de las diferencias reproductivas.

En cuanto al futuro de la especie, Barros reconoce que es difícil de prever. El 80% de las parejas de Phalacrocorax aristotelis se concentraban en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Era tan importante que, de hecho, está en su logotipo. Según Barros a medio plazo es difícil que la especie se extinga, “pero el principal bastión, que es el parque nacional, si no cambian las condiciones de cría de la especie, tiene el futuro comprometido”.

El trabajo de los científicos vigueses está llamado a terminar con las opiniones infundadas sobre la limpieza de las playas porque tal como afirma “estamos demostrando que aunque las playas se limpien de manera superficial, el hidrocarburo se queda en el medio marino y en el fondo, y hay un efecto a largo plazo”.

Preguntado por la sentencia del caso Prestige, asegura sentirse frustrado porque demuestra que “el que contamina no la paga”.

El estudio, uno de los pocos de amplia dimensión temporal, termina resaltando la necesidad de monitorizar la evolución de los ecosistemas a largo plazo con el fin de evaluar el impacto real de grandes vertidos de petróleo en los organismos marinos. En palabras de Álvaro Barros:

[…]este estudio debe abrir los ojos a otros investigadores para que se hagan trabajos similares sobre distintas especies y ver realmente hasta qué punto el Prestige sigue afectando, pero sobre todo debe sentar base científica para futuras actuaciones. No han cambiado tanto las condiciones de seguridad en el mar como para garantizar que este caso no se vaya a repetir en el futuro, y las autoridades deberán tomar nota de que, limpiando el petróleo en los cuatro meses posteriores, no se eliminan los efectos de estos accidentes y tendrán que plantearse un programa de recuperación en el medio y largo plazo. No puede ser un punto y final.

Referencias:

-Barros, A., Álvarez, D. & Velando, A. Biol. Lett. http://dx.doi.org/10.1098/rsbl.2013.1041 (2014).

-Sobre la manipulación mediática del vertido del Prestige: Elías, Carlos. Medio ambiente, manipulación política y control mediático del riesgo. Análisis del caso del hundimiento del petrolero Prestige. ÁMBITOS. Nº 15 – Año 2006 (pp. 171-190).

Esta anotación ha sido realizada por Javier San Martín, (@SanMartinFJ) (@ACTIVATUNEURONA) y es una colaboración de Activa Tu Neurona con el Cuaderno de Cultura Científica.

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