La luz de la evolución

Ciencia infusa

Dobzhansky_Evolution_Notre_Dame

Es una cita que desde hace décadas se repite en Biología; es el mantra inconsciente y, a veces, consciente de los biólogos; es un concepto que nos aclaró, nunca mejor dicho, que en biología todo encuentra su sentido a la luz de la evolución, y es, finalmente, el título de un artículo publicado en 1973 por Theodosius Dobzhansky. Decía, exactamente que “Nothing in Biology makes sense except in the light of Evolution”, o sea, por citarlo en nuestro idioma, “Nada en Biología tiene sentido si no es a la luz de la Evolución”. Además, Dobzhansky publicó su trabajo en la revista “The American Biology Teacher”, con una clara intención, creo yo, divulgadora y didáctica. No lo duden, si no han tenido ocasión de leerlo, busquen el pdf en internet, es fácil de encontrar.

El texto comienza con la historia del jeque Abd el Aziz bin Baz y sus dudas sobre la Tierra girando alrededor del Sol y lo que sobre este asunto dicen el Corán, Alá y el Profeta, y Dobzhansky, hombre profundamente religioso, le da la razón cuando afirma el jeque que la teoría de Copérnico es eso, una teoría. Y añade que una teoría puede ser confirmada por multitud de hechos y, entonces, será una teoría probada, pero no será un hecho.

Reflexiones como esta ayudan a entender lo que significa y cómo se argumenta la teoría de la evolución. Aceptamos una teoría, aunque no esté probada por observaciones directas, porque consideramos que es un modelo ajustado a la realidad pues da significado a una masa de hechos que, si no fuera por la teoría, serían extravagantes o no tendrían sentido.

También se pregunta Dobzhansky como una teoría se convierte en un hecho, por ejemplo, que la Tierra es redonda. Si no somos expertos en el asunto, lo mejor es seguir a los que de ello saben, se tomaron su tiempo para estudiarlo y, ahora, encuentran convincentes las evidencias que prueban la teoría. Y, por todo ello, nos sirve aceptar aquello que los expertos nos cuentan sobre las imágenes, tomadas desde satélite, de nuestro planeta azul y que, por lo que vemos y por lo que nos dicen, demuestran que es redondo. O lo que ocurre en la actualidad con el cambio climático. Es una teoría que explica hechos que, si no fuera por ella, los veríamos desconectados entre sí y, en algún caso, hasta raros: subida de la temperatura, aumento de algunos gases en la atmósfera, subida del nivel del mar, movimientos geográficos de las áreas de distribución de especies animales y vegetales, fusión de los hielos polares y de los glaciares, etcétera, etcétera. En un ejercicio de utilización del método científico, intenten comprender todo esto sin la teoría del cambio climático y reflexionen sobre el resultado.

Añade Dobzhansky que le admira la diversidad de los seres vivos pues ya entonces, en 1973, se conocían y estaban descritas entre 1.5 y 2 millones de especies y, en la actualidad, se supone que el total estará entre 6 y 10 millones. Nuestro autor se pregunta si hay alguna razón que nos ayude a entender esta colosal diversidad de seres vivos. Se responde a sí mismo que la única explicación es que las especies animales y vegetales han evolucionado en respuesta a la colosal diversidad de ambientes del planeta Tierra. La respuesta está, por tanto, en la evolución.

Otro aspecto que destaca Dobzhansky es que la unidad de la vida sea tan notable como su diversidad. La mayor parte, sino todas, de las formas de vida son similares en varios aspectos y estos parecidos son más notables a nivel molecular. Desde los virus hasta la especie humana, por citar a la especie más cercana a nosotros, la herencia es codificada por dos moléculas claramente relacionadas, los ácidos nucleicos ADN y ARN. El código genético es, por tanto, tan sencillo como universal.

Dobzhansky concluye que la biología, a la luz de la evolución, es, quizá, la ciencia que intelectualmente es más inspiradora y satisfactoria. Sin la evolución es, como hemos visto, un montón de hechos, algunos interesantes, otros curiosos, pero solo con la evolución adquieren significado. Es la evolución la que une la bioquímica o la genética molecular con la ecología o la astrobiología, la que integra desde las moléculas hasta los planetas o las estrellas. Así, la evolución permite a los biólogos comprender e integrar lo que saben de la vida. Visto esto, hemos de agradecer que todavía haya lagunas e incógnitas que, a la luz de la evolución, nos permiten imaginación, creatividad, interés y, si se me permite, pasión por lo que hacemos.

Theodosius_Dobzhansky

Ahora, brevemente, conozcamos mejor a Dobzhansky, su vida y su mundo, y así creo que entenderemos mejor su obra. Theodosius Grygorovych Dobzhansky nació el 25 de enero de 1900 en Nemirov, entonces en la Rusia de los zares, hoy en Ucrania y durante muchos años en la URSS soviética, y murió en San Jacinto, California, el 18 de diciembre de 1975. Ya con 15 años capturaba y clasificaba mariposas y escarabajos. Estudió Biología en la Universidad de Kiev entre 1921 y 1924, Zoología en el Instituto Politécnico, marchó a la Universidad de San Petersburgo como profesor de Genética y se integró en un grupo de investigación que ya entonces, a finales de la década de los veinte, trabajaba con la mosca del vinagre, la conocida Drosophila melanogaster.

Marchó con una beca a Estados Unidos en 1927, con un curriculum que ya incluía 35 publicaciones de entomología y genética. La primera, publicada en 1918 y, por tanto, con 18 años, describe una nueva especie del género Coccinella, que incluye a nuestra conocida “mariquita”. Y las últimas antes de viajar a Estados Unidos, publicadas en 1927 y 1928, tratan de caballos nómadas, del funcionamiento de los genes de Drosophila o, de nuevo, del género Coccinella.

Llegó a Nueva York en diciembre de 1927 y se unió al grupo del genético Thomas Hunt Morgan en la Universidad Columbia. Morgan, un pionero de la Genética y de la utilización como modelo biológico de la Drosophila, fue Premio Nobel en 1933. Toda la carrera de Dobzhansky, en Nueva York y en California, continuó centrada en la Drosophila, hasta su retiro en 1971. Después de su jubilación marchó a la Universidad de California como profesor emérito junto a uno de sus alumnos más queridos, el español de origen Francisco José Ayala. Fue entonces, en 1973, en la culminación de su madurez, cuando publicó su artículo sobre la luz de la evolución. Para su muerte en 1975, y sin entrar en detalles sobre sus importantes contribuciones a la Genética, su curriculum incluía 568 títulos y, entre ellos, una docena de textos esenciales para comprender lo que es la Genética actual.

Todavía en la actualidad se cita a Dobzhansky y su artículo, 40 años después de su publicación. Como ejemplo de cita y de cómo la luz de la evolución sigue iluminando a la Biología, tenemos a John Speakman y su revisión sobre la epidemia de obesidad tan extendida en la actualidad en el mundo desarrollado. Escribe sobre el “famoso” titulo de la publicación de Dobzhansky y, es interesante, nos avisa de que, con los conocimientos actuales, debemos cuidar que la interpretación evolutiva de los hechos y de los procesos en Biología no solo tenga en cuenta la adaptación por selección natural y que, por tanto, pueden intervenir otros procesos evolutivos.

Sobre la obesidad, Speakman plantea tres posibles explicaciones evolutivas. La primera es que la obesidad es una adaptación seleccionada para acumular reservas de grasa en las épocas de abundancia y poder salir adelante en las épocas de hambre y, como en nuestra sociedad no hay tiempos de escasez y sí abundancia de alimentos, la grasa se acumula hasta niveles de sobrepeso y obesidad. La segunda explicación evolutiva es que la obesidad no es una adaptación ni nunca lo ha sido y existe solamente como subproducto de algún otro proceso. Speakman propone que es un subproducto de la termogénesis de la grasa parda que acumulamos para obtener calor que, en nuestra sociedad de calefacción, no necesitamos. Y la tercera explicación evolutiva es que la acumulación de grasa no es adaptativa sino producto de genes mutados al azar que, en algunos casos, quizá en la mayoría, llevan a la obesidad y ahora no se eliminan porque nuestra sociedad protege a sus componentes con desarrollados sistemas de salud pública. Incluso propone que esas mutaciones al azar también pueden dar el resultado contrario y que los genes mutados provoquen una resistencia a la obesidad. Vamos, son los delgados que todos conocemos y que, coman lo que coman, nunca engordan.

También la bioquímica y la biología evolutiva se necesitan, según Athel Cornish-Bowden y sus colegas nos explican en su revisión recién publicada. Además en su texto completan la famosa cita de Dobzhansky y, a “nada tiene sentido en Biología si no es a la luz de la Evolución”, añaden que “poco tiene sentido en Bioquímica si no es a la luz de la Evolución”. Ya había explorado Dobzhansky esta relación entre Bioquímica y Evolución en el artículo original. Escribió sobre la secuencia de 141 aminoácidos que forma la hemoglobina de nuestra especie y del chimpancé y de cómo variaba en solo 1 aminoácido en el gorila, 17 en el toro, 18 en el caballo, 20 en el burro, 25 en el conejo o 71 en la carpa. Y hace la misma comparación de secuencias de aminoácidos en el citocromo C de varias especies. Ahora, en su revisión, Cornish-Bowden y sus colegas compara el colágeno, el glucógeno, las coenzimas, el ADN o la estructura molecular de los aminoácidos.

En conclusión, Bioquímica y Evolución no se entienden a fondo por separado e, inevitablemente, una de ellas, cualquiera, ayuda a profundizar y completa a la otra. Y lo mismo se puede afirmar para toda la Biología, para todas las disciplinas que, en el fondo, son inseparables y continuas y, esa continuidad llega de la Evolución. Rindamos tributo a Dobzhansky aplicando su máxima a nuestra comprensión de la Biología. Y, para terminar y como antes recomendaba, lean su artículo, merece la pena.

Referencias:

Ayala, F.J. 1976. Theodosius Dobzhansky: The man and the scientist. Annual Review of Genetics 10: 1-6.

Ayala, F.J. 1985. Theodosius Dobzhansky 1900-1975. A biographical memoir. National Academy of Sciences. Washington DC. P. 163-213.

Cornish-Bowden, A., J. Peretó & M.L. Cárdenas. 2014. Biochemistry and evolutionary biology: Two disciplines that need each other. Journal of Biosciences 39: 13-27.

Dobzhansky, T. 1973. Nothing in Biology makes sense except in the light of Evolution. American Biology Teacher 35: 125-129.

Speakman, J.R. 2013. Evolutionary perspectives on the obesity epidemic: Adaptative, maladaptative, and neutral viewpoints. Annual Reviews of Nutrition 33: 289-317.

Sobre el autor: Eduardo Angulo es doctor en biología, profesor de biología celular de la UPV/EHU retirado y divulgador científico. Ha publicado varios libros y es autor de La biología estupenda.

4 comentarios

  • […] Es una cita que desde hace décadas se repite en Biología; es el mantra inconsciente y, a veces, consciente de los biólogos; es un concepto que nos aclaró, nunca mejor dicho, que en biología todo encuentra su sentido a la luz de la evolución, y es […]

  • Avatar de Diego Vergara

    Nada tiene sentido en el universo de las cosas vivientes sino a la luz de las leyes de
    la evolución. Vale para todas las especies. En cuanto a la humana: ninguna doctrina o filosofía que pretenda ser verdadera, si menosprecia este principio, a la larga o la corta, termina siendo irremediablemente falsa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *