La expansión de los trópicos. Y de las injusticias.

Frontera

La expansión de los trópicos

Un estudio recientemente publicado por Naturei expone que, a lo largo de los últimos treinta años, la intensidad máxima de los ciclones tropicales se está desplazando desde el ecuador hacia los polos a un ritmo de 5,3 kilómetros al año en el Hemisferio Norte y 6,2 en el Hemisferio Sur, lo que es aproximadamente medio grado de latitud por década. Para alcanzar sus conclusiones, los autores del estudio han analizado los datos recopilados por la NOAA entre los años 1982 y 2012, fijándose en la intensidad pico porque, según uno de sus autores, «las estimaciones de intensidad histórica pueden ser muy inconsistentes a lo largo del tiempo, pero el punto donde un ciclón tropical alcanza su intensidad máxima es más fiable y menos susceptible de estar influenciado por discrepancias o incertidumbres en los datos.»ii

Este fenómeno se observa fundamentalmente en el Océano Pacífico y el Índico, aunque –por el momento– no en el Atlántico. Las consecuencias inmediatas de tal desplazamiento son bastante obvias. Por un lado, los mayores destrozos causados por estos ciclones se están desplazando hacia áreas que no estaban normalmente preparadas para recibirlos. Por el otro, las regiones tropicales que dependen de las lluvias que éstos ocasionan para satisfacer sus necesidades hídricas corren grave riesgo de sequía y hambre.

Pero no sólo es que los ciclones –huracanes, tifones– se estén desplazando. Lo hacen porque, conforme la temperatura global aumenta, los trópicos se están expandiendo desde al menos 1958 a un ritmo incluso superior: entre 0,7º y 0,79º de latitud por década.iii iv v vi Este es un fenómeno muy rápido, capaz de modificar severamente el clima en distintas regiones de la Tierra. Entre otras cosas, implica que los desiertos subtropicales se van a extender a regiones actualmente muy pobladas. El profesor Steve Turtonvii nos advierte de las consecuencias:

«Estas áreas incluyen regiones densamente pobladas del Sur de Australia, el Sur de África, la región de Europa del Sur, el Mediterráneo y el oriente Medio, el Sudoeste de los Estados Unidos, el Norte de México y el Sur de Sudamérica (…) Si los subtrópicos áridos se expanden a estar regiones, las consecuencias pueden ser devastadoras para los recursos hídricos, los ecosistemas naturales y la agricultura, con posibles implicaciones en cadena tanto ambientales como sociales y sanitarias.» Entre estas consecuencias sanitarias, podría contarse la expansión de la malaria y el dengue.

Históricamente, la humanidad se establece donde se establece, más que nada, porque en esos sitios puede conseguir agua, comida y relativa seguridad. Millones de personas, y sobre todo los más débiles, dependen de que esas condiciones se mantengan relativamente estables. Una extensión de las regiones tropicales y un desplazamiento de los ciclones y sus lluvias pueden resultar catastróficos. En algunas de esas regiones, como el Sudeste Asiático, se concentra una parte significativa de la especie humana.

A menudo, se ha hecho un catastrofismo extremo de las consecuencias del cambio climático, presentándolo prácticamente como un evento de extinción humana garantizado. Bien, esto no es así. No hay ningún mecanismo plausible mediante el que el cambio climático, incluso en sus peores escenarios, vaya a extinguir a la humanidad. Lo que sí puede hacer es empeorar las condiciones de vida de cientos e incluso miles de millones de personas, empezando, como de costumbre, por las más pobres y débiles.

Las regiones tropicales se expanden, los ciclones se desplazan y las consecuencias serán más sed, más hambre, más enfermedades, más desastres y más muerte para los de siempre. Si estás en Nueva York tomando agua mineral premium, es posible que ni te enteres. Pero si eres una de esas dos mil y pico millones de personas que tienen que vivir con menos de dos dólares al día,viii estás bien jodida. O jodido. Porque, básicamente, no tienes margen. Si tu agua se encarece, no podrás pagarla. Si tu comida se encarece, no podrás pagarla. Si te pones enfermo, no podrás trabajar. Si sufres un desastre natural en un área no preparada, probablemente te matará. Esto del cambio climático, al final, en la escala humana, va de agravar o no las injusticias de toda la vida. En nuestras manos, las tuyas y las mías, está.

Referencias:

i Kossin, James P., Emanuel, Kerry A., Vecchi, Gabriel A.: The poleward migration of the location of tropical cyclone maximum intensity.Nature 509, 349–352 (15 de mayo de 2014). DOI: 10.1038 / nature13278

iii NOAA News: Study: Expanding Tropical Belt Could Affect Climate. (3 de diciembre de 2007)

iv Seidel, Lian J.; Fu, Qiang; Randel, William J.; Reichler, Thomas J.: Widening of the tropical belt in a changing climate.Nature Geoscience 1, 21 – 24 (2008) DOI:10.1038 / ngeo.2007.38.

v Lu, Jian; Deser, Clara; Reichler, Thomas: Cause of the widening of the tropical belt since 1958.

Geophysical Research Letters, vol. 36, L03803 (2009). DOI: 10.1029 / 2008GL036076

vi Brahic, Catherine: Drought warning as the tropics expand.New Scientist, 1 de febrero de 2009.

vii Steve Turton, profesor de la Escuela de Ciencias de la Tierra y Ambientales, Universidad James Cook, Australia.

viii Banco Mundial: Panorama general de la pobreza.

Sobre el autor: Antonio Cantó (@lapizarradeyuri) es polímata y autor de La pizarra de Yuri

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