Reduccionismo vs. emergencia (y VI): recapitulación

Emergencia

Si bien el reduccionismo ontológico, con lo que implica en términos de rechazo a la existencia de entidades sobrenaturales, es una posición claramente filosófica o, incluso, ideológica, la alternativa entre el reduccionismo epistemológico y el emergentismo –en cualquiera de sus dos modalidades, fuerte o débil- resulta a mi juicio una cuestión harto más compleja. De hecho, y aunque normalmente las posiciones –reduccionismo vs. emergentismo- suelen considerarse antitéticas, la opción por una u otra posición me resulta muy difícil de tomar. Mediante los ejemplos que he utilizado he tratado de poner de manifiesto que los fenómenos se perciben de forma muy diferente dependiendo de los casos objeto de estudio. Pero incluso en los casos más extremos, tampoco es sencillo inclinarse por alguna de las dos posiciones teóricas porque, en cierto modo, ello supone tratar de anticipar el futuro.

Me explico. Los defensores del reduccionismo sostienen que su postura no implica que las nuevas propiedades que “emergen” al pasar de un nivel de organización al siguiente hayan de ser predecibles a partir de las propiedades de los componentes básicos, o reducibles a aquéllas en el momento presente, sino que lo serán en el momento en que se disponga de toda la información relevante a los efectos del funcionamiento de todos los elementos del sistema, sea cual sea ese momento del futuro. Los defensores del emergentismo, sin embargo, defienden que esas nuevas propiedades no sólo no son deducibles de las de los componentes ni reducibles a aquéllas ahora, sino que -en virtud de la causación descendente- tampoco lo serán nunca. Por lo tanto, en ambos casos se están realizando predicciones acerca del grado de conocimiento que se llegará a tener en el futuro y de la naturaleza de ese conocimiento.

En definitiva, se me antoja extraordinariamente difícil adoptar una posición nítida favorable a cualquiera de las dos alternativas, y más bien creo que, como en el caso de la oposición entre el reduccionismo ontológico (monismo) y el dualismo, las posiciones no obedecen tanto a una valoración de la información disponible, como a una posición filosófica o de otra naturaleza, con todo lo que ello implica.

Apéndice: algunas referencias de interés

P. W. Anderson (1972): More is Different: Broken Simmetry and the Nature of the Hierarchial Structure of Science. Science 177, 4047: 393-396.

D. T. Campbell (1974): Downward Causation. En Ayala, F. J. & Dobzhansky, T. (eds.) Hierarchically Organised Biological Systems. Studies in the Philosophy of Biology, Berkeley, Los Angeles: University of California Press, 179-186.

A. Diéguez (2012): La vida bajo escrutinio. Una introducción a la filosofía de la Biología. Biblioteca Buridán, Barcelona

R. Dawkins (1976): The selfish gene. Oxford University Press, Oxford.

T. Honderich (2008): Enciclopedia Oxford de Filosofía (2ª edición). Tecnos, Madrid.

J. Maynard Smith & E. Szathmáry (1995): The Major Transitions in Evolution. Oxford University Press, Oxford.

E. Mayr (1997): The objects of selection. PNAS 94 (6): 2091-20194

S. Pinker (2012): The false allure of group selection

G. C. Williams (1966): Adaptation and Natural Selection. Princeton University Press, Princeton.

D. S. Wilson D. S. y E. O. Wilson (2007): “Rethinking the Theoretical Foundation of Sociobiology” The Quarterly Review of Biology 82: 327–348

—————————————————-

Sobre el autor: Juan Ignacio Pérez (@Uhandrea) es catedrático de Fisiología y coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

—————————————————-

Estas son todas las anotaciones de esta serie:

  1. El reduccionismo
  2. Las propiedades emergentes
  3. Las ciencias de la vida
  4. La evolución (I)
  5. La evolución (II)
  6. Recapitulación

19 Comentarios

Deja un comentario

José Luis FerreiraJosé Luis Ferreira

Y, sin embargo, el emergentismo fuerte es innecesario y no propone ninguna línea de investigación. Bueno, sí, el demostrar que alguna propiedad de las llamadas emergentes no puede ser deducida a partir de los elementos primitivos, línea en la que no han avanzado ni un ápice. Por contra, el reduccionismo sí ofrece ofrece una línea de investigación: ligar las propiedades llamadas emergentes con los elementos primitivos y lograr una explicación, línea en la que la ciencia no ha hecho más que avanzar y, por tanto, es útil. Y si no es necesaria será porque en el futuro alguien encuentre otra manera mejor de hacer las cosas, pero por ahora lo es.

Apelar al emergentismo fuerte es como apelar a hipótesis extranaturales (la de dios incluido): siempre es una hipótesis menguante, que se esconde en lo que todavía no sabemos.

Por supuesto, nada de lo anterior dice que los humanos (o cualquier inteligencia) estemos capacitados para descubrir nunca todas las relaciones explicativas desde el reduccionismo. Sí dice que bastaría demostrar que una propiedad emergente lo es en el sentido fuerte para que el reduccionismo sea contradicho. Es decir, que el reduccionismo es falsable, mientras que el emergentismo fuerte no lo es. Ocurre exactamente igual que con la hipótesis de que no hace falta un dios explicativo frente a la que afirma lo contrario.

Juan Ignacio PérezJuan Ignacio Pérez

“Sí dice que bastaría demostrar que una propiedad emergente lo es en el sentido fuerte para que el reduccionismo sea contradicho. Es decir, que el reduccionismo es falsable, mientras que el emergentismo fuerte no lo es.”

Dudo que sea posible probar de ninguna propiedad emergente que lo es en sentido fuerte. Por eso creo que el reduccionismo tampoco sería falsable. En otras palabras: un reduccionista defendería que cuando se contase con las herramientas necesarias sería posible deducir las propiedades emergentes de que se trate. O sea, la prueba no sería aceptada por un reduccionista. Por eso creo que en los dos casos estamos ante posiciones ideológicas.

José Luis FerreiraJosé Luis Ferreira

Existen los teoremas de imposibilidad. Si en algún momento se tiene uno, el modelo formal que explica la realidad no será reduccionista. Claro que el reduccionista podrá decir que puede haber otro modelo sin ese teorema. Siguiendo con la analogía de la explicación vía dios, sería como que alguien muestra que dios existe e influye en la realidad alterando las leyes de la naturaleza a voluntad. El materialista podrá incluir a ese dios en el modelo y hacerlo parte de la teoría. ¿Quién tiene razón? En este punto sería una discusión semántica, pero los deístas tendrían razón. Claro que para ello tendrían que haber mostrado a dios. Lo mismo con la propiedad emergente fuerte.

MasgüelMasgüel

“sería como que alguien muestra que dios existe e influye en la realidad alterando las leyes de la naturaleza a voluntad (…) Lo mismo con la propiedad emergente fuerte.”

No. La emergencia de nuevas propiedades no viola las leyes de la naturaleza.

“Causal power is also a code word for what is presumed to be added to the causal architecture of the universe as a result of an emergent transition. But as we’ve seen, when this idea is conflated with more generic notions of causality, it yields a troubling implication: that such phenomena as life and cognition might be changing or adding to the fundamental physical laws and constants, or at least be capable of modifying them. The presumed restriction against this is the postulate of causal closure. Although the fundamental constants and laws of physics do not change, and there is no gain or loss of mass-energy during any physical transformation process, there can be quite significant alterations in the organizational nature of causal processes. Specifically, work can restructure the constraints acting as boundary conditions that determine what patterns of change will be orthograde in some other linked system. This is the generation of new formal causal conditions, and because the resulting orthograde dynamics will determine the possible forms of work that can result, it sets the stage for the emergence of unprecedented organizations of efficient causality, and so forth, with the generation of yet further new constraints, and new forms of work. As we have seen, this can also occur in ascending levels of dynamics, with a correlated increase in the possibilities of organizational complexity. So to restate the closure or conservation laws a bit more carefully: the universe is closed to gain or loss of mass-energy and the most basic level of formal causality is unchanging, but it is open to organizational constraints on formal cause and the introduction of novel forms of efficient cause. Thus we have causal openness even in a universe that is the equivalent of a completely isolated system. New forms of work can and are constantly emerging.

(…) it shows us that what emerges in new levels of dynamics is not any new fundamental law of physics or any singularity in the causal connectedness of physical phenomena, but rather the possibility of new forms of work, and thus new ways to achieve what would not otherwise occur spontaneously. In other words, with the emergence of new forms of work, the causal organization of the world changes fundamentally, even though the basic laws of nature remain the same. Causal linkages that were previously cosmically improbable, such as the special juxtapositions of highly purified metals and semiconductors constituting the computer that is recording this text, become highly predictable.

This causal generativity is a consequence of the fact that higher-order forms of work can organize the generation of non-spontaneous patterns of physical change into vast constellations of linked forms of work, connecting large numbers of otherwise unrelated physical systems, spanning many levels of interdependent dynamics. Although I have only described three major classes of work, corresponding to thermodynamics, morphodynamics, and teleodynamics, it should be obvious from previous discussions of levels of emergent dynamics that there is no limit to higher-order forms of teleodynamic processes. Thus, the possibilities of generating increasingly diverse forms of non-spontaneous dynamics can produce causal relationships that radically diverge from simple physical and chemical expectations, and yet still have these processes as their ground. This is the essence of emergence, and the creative explosion it unleashes.”

Incomplete nature- T. Deacon
(disculpa el ladrillo)

MasgüelMasgüel

Os interesa el tema, pero no hacéis los deberes. 🙂
En las dos sesiones del seminario que enlacé en la tercera entrada de esta serie, Deacon comienza planteando una pregunta: “¿Qué cabe en el naturalismo y qué no?.” Tres horas después Don Ross concluye “Básicamente somos un montón de naturalistas discutiendo sobre fisicalismo”. Y nadie se lo discutió. José Luis, tú te empeñas en identificar tu fisicalismo eliminativista con el naturalismo y al emergentismo con lo sobrenatural. Tener preferencias filosóficas (en el fondo, preferencias estéticas) es justificable. Pretender que la ciencia obedezca tus preferencias no lo es.

MasgüelMasgüel

“Apelar al emergentismo fuerte es como apelar a hipótesis extranaturales (la de dios incluido): siempre es una hipótesis menguante, que se esconde en lo que todavía no sabemos.”

No. Es considerar ontológicamente la novedad de las propiedades emergentes. No son propiedades agregativas. Das por supuesto el determinismo y al demonio de Laplace como límite epistemológico. Cuando los procesos de autoorganización utilizan y acumulan los efectos del azar, las propiedades de los sistemas no estaban determinadas por las de sus partes. La contingencia dibuja las formas naturales. La historia natural la narración de los accidentes que dieron lugar a nuevas regularidades, no el despliegue de un algoritmo. Según Laughlin, incluso las leyes físicas son accidentes históricos. Eso en cuanto a la emergencia diacrónica fuerte.

Respecto a la emergencia sincrónica, la objeción más potente supone que la causalidad es temporal. Los niveles de organización no pueden causarse sincrónicamente ni hacia arriba ni hacia abajo. La causalidad descendente solo tiene sentido si se incorpora el factor tiempo. Si aceptamos las nuevas formas de organización como factor causal, tienen efectos sobre el futuro los sistemas naturales a todos los niveles.

También hay que reconsiderar la relación entre superveniencia, realización múltiple y resiliencia, cuando encontramos que la organización y sus propiedades no solo no estaba determina de las propiedades de sus partes, sino que depende de hacer irrelevante su detalle, de convertir sus variaciones en ruido.

José Luis FerreiraJosé Luis Ferreira

“Cuando los procesos de autoorganización utilizan y acumulan los efectos del azar, las propiedades de los sistemas no estaban determinadas por las de sus partes.”

El determinismo es otra cosa. El azar debido al desconocimiento o al poder de cálculo no quita un ápice al reduccionismo. El único que sabemos que no tiene causas subyacentes es el de la mecánica cuántica y es parte del modelo desde sus elementos primitivos. La probabilidad de que una partícula subatómica se desintegre es parte de su definición y las propiedades del átomo se derivan bien de esos primitivos.

MasgüelMasgüel

“El único que sabemos que no tiene causas subyacentes es el de la mecánica cuántica y es parte del modelo desde sus elementos primitivos.”

Pues precisamente porque el azar es parte del modelo desde sus elementos primitivos no podemos hablar de un universo determinista. Que podamos determinar probabilidades para poblaciones de partículas no elimina la aleatoriedad de cada resultado concreto.

“El azar debido al desconocimiento o al poder de cálculo no quita un ápice al reduccionismo.”

Claro que no. Ni siquiera el azar intrínseco. La emergencia no impide la reducción. No son teóricamente incompatibles. Como dice Deacon, si eres capaz de reproducir todos los accidentes microfísicos del proceso, adelante con ello. El programa reduccionista tiene un problema mucho más serio con la puesta en cuestión de la derivabilidad lógica entre niveles de organización.

No he querido liarla más de la cuenta, pero Laughlin habla de emergencia en física incluso para procesos regulares. Trata todos los cambios de fase como procesos de emergencia. Incluso aunque las propiedades emergentes sean resultados regulares, siguen sin ser derivables de las propiedades de sus partes.

Juan Ignacio PérezJuan Ignacio Pérez

Confieso que no tengo para hacer deberes tan largos, no. :-/

Manuel CorrozaManuel Corroza

La falsabilidad de una hipótesis depende de cómo se formule ésta. Si aceptamos como una proposición adecuada del emergentismo fuerte la afirmación “no todas las propiedades de un cierto tipo (y a continuación se mencionan) son reducibles a propiedades de otro tipo (también mencionadas) de acuerdo con los principios de derivabilidad lógica y conectabilidad conceptual” entonces esta proposición es perfectamente falsable. Basta con encontrar un contraejemplo adecuado.

Manuel CorrozaManuel Corroza

En el supuesto de que este tipo de proposiciones constituya un conjunto finito,por supuesto”.

Juan Ignacio PérezJuan Ignacio Pérez

Yo sigo sin verlo. Tendría que juzgarlo con una fórmula relativa a un caso concreto, porque se formule como se formule, me parece que el reduccionista nunca considerará válida la que el emergentista le ofrezca como prueba. Pero puedo estar en un error, porque es muy posible que no haya entendido tu comentario.

José Luis FerreiraJosé Luis Ferreira

Es que las afirmaciones del emergentismo no se dejan formular así: no dice cuáles son esas propiedades, solo que en algún lugar de la realidad puede haber una propiedad así. Por eso no es falsable, por lo menos no hasta que lo sepamos todo sobre todo.

Juan Ignacio PérezJuan Ignacio Pérez

Me reconozco incapaz de entender por qué el emergentismo no es falsable y el reduccionismo sí lo es. A mí me parece que no lo son ninguno de los dos.

Manuel CorrozaManuel Corroza

Igual me he expresado mal. Lo que quiero decir es que si un emergentista fuerte formula una hipotesis consistente en un conjunto de afirmaciones contrastables experimentalmente (p1 ^p2^…pn) y se demuestra experimentalmente que es falsa una cualquiera de ellas (por ejemplo, p2), entonces toda la hipótesis se falsa. Si un emergentista fuerte afirma que “la embriogénesis no puede explicarse a partir de las características físico-químicas de sus células componentes” y descompone esta hipótesis en un número finito de afirmaciones individuales (la expresión de los genes de las células embrionarias junto con la composición química de su entorno inmediato no puede explicar la posición relativa de éstas en la blástula” + “la composición lipoproteica de las membranas de las células embrionarias no explica la incipiente especialización de las células en la gástrula” + …) entonces basta con que se demuestre experimentalmente que sí ocurre uno de esos procesos componentes para falsar la hipótesis en su conjunto. Tal vez el ejemplo no sea muy bueno (no soy experto en embriogénesis), pero todo depende de cómo el emergentista formule sus hipótesis: si son experimentalmente contratables, aún cuando se limiten a negaciones, son científicas porque son falsables. Otra cosa es la importancia que uno le quiera dar a la falsabilidad pura de Popper. No hay que tomarla como único criterio de cientificidad: en caso contrario habría que rechazar totalmente la mecánica de Newton, que se enseña en escuelas y universidades, porque ya ha sido falsada varias veces.

Saludos cordiales.

adanadaadanada

“En definitiva, se me antoja extraordinariamente difícil adoptar una posición nítida favorable a cualquiera de las dos alternativas”
muy buenas entradas. mis felicitaciones….
ante los comentarios de conversos voy a sumar el mío desde el agnosticismo.
ya hace muchos años q se estudian los sistemas caóticos (como el clima) en los que conociendo el estado acutual de un sistema no es posible hacer predicciones a largo plazo.
intuyo, q en los sistemas en que hay propiedades emergentes hay un entramado de elementos que son en si mismos sistemas caóticos.
tendríamos entonces q las propiedades emergentes si serían derivadas de sus componenetes básicos, más no podrían ser predecibles.

Pedro TarrafetaPedro Tarrafeta

He leído las entradas ya que el asunto despierta mi interés hace tiempo. Vaya por delante que ni soy un experto en el tema ni seguramente he leído lo suficiente al respecto como para pretender aportar nada a un debate de semejante altura. No obstante como soy más osado que prudente me gustaría señalar algunas cuestiones relativas al problema y que no me dejan satisfecho.

En general creo que de alguna manera la tesis válida será la del reduccionismo (siempre podremos ir un poco más allá desmenuzando cada fenómeno explicándolo en base a unidades más simples) si bien desde un punto de vista práctico será el emergentismo quien domine el quehacer diario. Pongamos un ejemplo sencillo: un programa de ordenador. Imaginemos un programa escrito en un lenguaje de programación que diga:

print “¡Hola mundo!”

El resultado de ejecutar dicho programa en mi ordenador será el de imprimir en pantalla la frase “¡Hola mundo!”. Dicha impresión puede trazarse hacia atrás deduciendo lo que va a ocurrir a partir de las cargas electrónicas que determinan el contenido de los registros del procesador y de la memoria. Podríamos seguir a cada electrón, cada puerta lógica activada o desactiva que lleva desde ese programa hasta la impresión en pantalla de la frase. Supongamos ahora que ese mismo programa lo escribimos en un ordenador con una arquitectura diferente (un Mac por ejemplo). De nuevo, toda una cadena de eventos conducirá a la impresión en SU pantalla de la frase “¡Hola mundo!”, pero el proceso causal de toda la cadena será COMPLETAMENTE DISTINTO. Sin embargo desde un punto de vista emergentista no será necesario acudir a la explicación reduccionista para saber qué va a hacer el programa.

En general el problema siempre se complica con todo aquello que de alguna manera altere los sistemas físicos con algo que llamamos “información” o con los “significados”. En concreto hay unos pocos fenómenos en los que tengo dudas poderosísimas sobre el posible éxito de ningún programa reduccionista: la emergencia de vida, de conciencia y de significados (o conceptos). Lo cierto es que es muy fácil que la discusión acabe siendo puramente semántica. Respecto a la vida sabemos bastante bien cómo evoluciona, pero no cómo surge. Incluso desconocemos si es posible algo a lo que llamásemos vida basado en algo que no fuera ADN. ¿Podemos crear algo “vivo” en la memoria de un ordenador?¿Es posible la vida basada en algún otro tipo de molécula replicante?. Es sorprendente cuánto tiene que ver la vida con la transmisión, precisamente, de información codificada.

Respecto a la conciencia, tres cuartos de lo mismo: la conciencia emerge como el producto de la actividad del encéfalo, pero… ¿puede emerger a partir de otras estructuras?¿Sabríamos o podríamos hacer emerger una conciencia en un programa de ordenador? De nuevo, la conciencia como receptáculo de información sobre uno mismo aunque apenas comparta unos pocos átomos de los que me constituían hace unos años…

Por último, el concepto, el significado, y como ejemplo extremo el de los objetos matemáticos. Sí, ya sé que hay argumentos sólidos en contra de su existencia pero me cuesta mucho abandonar el punto de vista platónico sobre los mismos. Pongamos un ejemplo: imaginemos que la conjetura de Riemann (un complicado problema matemático sin resolver) puede ser probada o refutada mediante una ingeniosísima y novedosa línea de demostración. Pongamos que existe un matemático lo suficientemente inteligente como para idearla y se pone a ello. Hasta este momento hemos podido (desde un punto de vista reduccionista omnipotente) deducir la existencia del matemático y de sus procesos mentales. Ahora bien, que el proceso mental del matemático lleve a la aceptación o a la refutación de la conjetura depende de si dicha conjetura es cierta o no y ésto entiendo que no puede estar contenido en las propiedades de la materia y la leyes físicas que la gobiernan. Si la solución de la conjetura está escrita en la materia y sus leyes… nos falta el enlace entre las mismas y las “verdades” matemáticas universales. De alguna manera, las leyes de la lógica deberían ser deducibles a partir de sus partículas elementales que son… ¿cuáles?.

Es posible que algún filósofo que lea este texto sonría socarronamente por esta incursión de pardillo, pero lo dicho: la osadía pesa más que la prudencia.

DavidDavid

“Sin embargo desde un punto de vista emergentista no será necesario acudir a la explicación reduccionista para saber qué va a hacer el programa.”

Casi toda la practica de ingeniera del software se basa en esta tecnica. Pero la existencia de regularidades en niveles superiores, y la posibilidad de usar abstracciones, es perfectamente compatible con tesis reduccionistas.

“¿puede emerger a partir de otras estructuras? ¿Sabríamos o podríamos hacer emerger una conciencia en un programa de ordenador?”

Segun la tesis de independencia de sustrato y funcionalismo , si (en.wikipedia.org/wiki/Functional…y_of_mind%29). Nada indica, por el momento, que existan procesos no computables en el cerebro.

“la aceptación o a la refutación de la conjetura depende de si dicha conjetura es cierta o no y ésto entiendo que no puede estar contenido en las propiedades de la materia y la leyes físicas que la gobiernan”

En efecto, no lo esta, la certeza de dicha conjetura es independiente del mundo fisico.

Deja un comentario

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>