Homeopatía y dosis

Firma invitada

Gotzone Barandika

Las boticas, los medicamentos, no son más que compuestos químicos y, por ello, su eficacia terapéutica depende estrechamente de la dosis. Por otra parte, los humanos somos seres individuales; lo que supone que la misma dosis de un medicamento tiene distintos efectos en cada uno de nosotros.

La medicina tiene cada vez más en cuenta lo anterior. De hecho, actualmente todos tenemos ya interiorizada la idea de que la dosis de un medicamento debe ajustarse al peso del individuo. Naturalmente, el peso no es la única variable a tener en cuenta. Así, en el tratamiento de enfermedades graves se consideran múltiples variables analíticas a la hora de fijar las dosis adecuadas. Con ello la medicina también asume que los medicamentos tienen efectos secundarios, que son proporcionales a las dosis empleadas.

Curva típica de eficacia terapéutica de los medicamentos frente a la dosis. Como se puede observar, al aumentar la dosis aumenta también la eficacia. El parámetro ED50 es la dosis que resulta eficaz en el 50% de la población.
Curva típica de eficacia terapéutica de los medicamentos frente a la dosis. Como se puede observar, al aumentar la dosis aumenta también la eficacia. El parámetro ED50 es la dosis que resulta eficaz en el 50% de la población.

Como ya se ha dicho, los medicamentos son compuestos químicos y en nuestra vida cotidiana comprobamos fácilmente que el efecto de cualquier compuesto químico está asociado a su concentración.

Así, por ejemplo, sabemos que necesitamos usar una cantidad menor de un jabón concentrado, porque la cantidad del producto detergente es mayor. También constatamos que en la costa los objetos con hierro se oxidan más rápidamente porque en el ambiente hay mayor cantidad de sal. Por otra parte, no meteríamos ni un dedo en ácido sulfúrico concentrado porque en las películas sobre la mafia hemos aprendido que es un buen método para deshacerse de los cadáveres. Sin embargo, si vertiéramos una gota de este ácido en un litro de agua sí nos atreveríamos a meter un dedo en la disolución.

Los anteriores son ejemplos de nuestra vida cotidiana. Son nuestras experiencias y toda la Historia de la Ciencia está en total consonancia con las conclusiones que extraemos de nuestras vivencias. Entonces ¿por qué algunos creen en los principios de la homeopatía? Es absolutamente inexplicable ya que las ideas fundamentales de la homeopatía se contraponen a todo el conocimiento científico que atesoramos.

Los defensores de la homeopatía siempre aluden a “algún caso” en el que “alguien” se ha curado como resultado de los remedios homeopáticos. Para explicarlo puede haber múltiples razones aunque la más plausible es el efecto placebo. De hecho, este efecto está muy relacionado con el trato humano recibido por el paciente. Normalmente, los homeópatas invierten más tiempo escuchando a los enfermos y ello aumenta la confianza del paciente en su “médico”. Es bien sabido que nuestros cuerpos tienen la capacidad de auto-curarse y que ésta aumenta en la medida en que tenemos fe en nuestra propia curación. Por otra parte, muchas veces, junto a los productos homeopáticos, el enfermo sigue tomando sus medicamentos convencionales. Además, siguiendo las recomendaciones del homeópata, el paciente suele realizar cambios beneficiosos en su estilo de vida. De este modo, el enfermo atribuye cualquier mejoría que experimente a la homeopatía. En los casos de enfermedades de tipo cíclico es habitual que los enfermos acudan al médico en los momentos en los que se encuentran peor. Así, aunque los síntomas se alivien por sí mismos, el enfermo percibe que la mejoría obedece a los efectos beneficiosos de la homeopatía. En enfermedades crónicas, en las que los pacientes toman un cocktail de medicamentos, con sus ineludibles efectos secundarios, se suele detener el tratamiento convencional por recomendación del homeópata, lo que genera un bienestar temporal asociado.

En la web se encuentran innumerables manifestaciones contrarias a la homeopatía en clave de humor.
En la web se encuentran innumerables manifestaciones contrarias a la homeopatía en clave de humor.

Hasta el momento nadie ha demostrado los beneficios de la homeopatía y, sin embargo, el número de adeptos es cada vez mayor. A pesar de todo el esfuerzo divulgativo dedicado a esta cuestión en los foros científicos, parece claro que los defensores de la homeopatía no nos usan como fuente de información. Quizá deberíamos pensar en ello.

Sobre la autora: Gotzone Barandika es profesora titular en el departamento de química inorgánica de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea.

6 comentarios

  • Avatar de Zutano

    Se reduce la opacidad «al» y no «en». Asi que tras la primera reducción queda un 10%, tras la segunda un 1%, 0,1%….

  • Avatar de carmenou

    Quizás los fans de la homeopatía no lean mucho los artículos de divulgación científica, pero, aunque lo hiciesen, los resultados serían los mismos. Lo suyo es cuestión de fe, no de ciencia.

    Se dejó crecer demasiado al monstruo y ahora parece imbatible, pero la historia juega a favor de la ciencia. Mal que les pese.

    Por favor, no se desanimen y sigan insistiendo con sus artículos.

    • Avatar de Emilio Molina

      No puedo estar más de acuerdo contigo. Echo en falta mecanismos oficiales que promuevan y avalen el trabajo en esa dirección. Más bien parece que trabajan en la dirección contraria. Pero en fin, tiempo al tiempo para derrotar a estos chamanes del siglo XXI y a la falta de pensamiento crítico que genera su caldo de cultivo.

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