En busca del día de 27 horas

¿No habéis pensado nunca que el día no dura suficiente? Yo desde luego que sí. Pensando que a lo largo de un día tiene que haber tiempo para el trabajo, para el abastecimiento y para el descanso, a veces el tiempo para el ocio es escaso. Es más, en ocasiones el ocio tiene que robar tiempo al descanso, con las duras consecuencias en forma de cansancio al día siguiente. Por suerte el tiempo de abastecimiento y ocio combinan bien en muchas ocasiones.

Siempre he defendido que un día ha de tener 27 horas. Manteniendo las horas de trabajo y abastecimiento en algo similar y aumentando levemente las horas para el descanso, creo que el tiempo para el ocio se vería sustancialmente aumentado. Es más, creo que apenas nos costaría acostumbrarnos a ellos.

¿Y sabéis lo mejor? Es simplemente cuestión de esperar el tiempo suficiente. Llegará el día que la naturaleza escuchará mis peticiones (y las de muchos más) y los días durarán 27 horas. Aunque quizá hay que esperar un poco.

“La persistencia de la memoria” – Salvador Dalí

“La persistencia de la memoria” – Salvador Dalí

De sobra es conocido el efecto de la Luna sobre la Tierra: Las mareas. La masa de la Luna (el único satélite natural del planeta Tierra) es aproximadamente unas 81 veces menor que la masa del planeta Tierra. Esta diferencia entre planeta y satélite es tan pequeña en comparativa con otros planetas y satélites conocidos que muchas veces se considera a la pareja Tierra-Luna un planeta doble.

La Luna, al ser su masa significativa frente a la de la Tierra (y por supuesto, al estar a una distancia cercana), afecta con su gravedad en su movimiento de traslación en torno a la Tierra al agua de los océanos de la Tierra. Esas alteraciones en los océanos es lo que conocemos como marea.

Las mareas en la Bahía de Fundy (fuente)

Las mareas en la Bahía de Fundy (fuente)

Pero, más allá de las mareas de sobra conocidas, existe un segundo efecto mucho menos conocido: la aceleración de marea. Un efecto con unas consecuencias más esperanzador para todos aquellos a los que nos falta horas en el día: la desaceleración progresiva de la rotación terrestre.

El abombamiento del océano presente en las mareas está sincronizado con la órbita lunar, pero a causa de que la Tierra rota en sentido antihorario, el abombamiento de los océanos está ligeramente ‘adelantado’ respecto a la posición de la Luna. Dicho de otro modo: el punto más alto de la marea no coincide con la línea perpendicular imaginaria que separa Tierra y Luna, si no que se sitúa ligeramente desplazado.

Diagrama de fuerzas de la aceleración de marea (fuente)

Diagrama de fuerzas de la aceleración de marea (fuente)

Ese desplazamiento que podría ser insignificante obliga al sistema Tierra-Luna a mantener la estabilidad con dos consecuencias puramente físicas: poco a poco la Luna se aleja de la Tierra y, lo que es más importante para nosotros, cada día la rotación de la Tierra sobre su propio eje es ligeramente más lenta, con lo cual los días aumentan poco a poco. Ciertamente, muy poco a poco: En el último siglo el día únicamente ha aumentado 1,7 milisegundos.

Eso sí, el movimiento de translación de la Tierra alrededor del Sol no se ve afectado por la gravedad lunar, por lo que un año sigue durando el mismo tiempo. ¿Y qué implica esto? Que cuanto más duren los días, menos días se tardará en dar la vuelta al Sol. O dicho de otro modo: Cuanto más duren los días, menos días tendrá un año.

Nuestra querida y amada Luna (Victor Luc Viatur)

Nuestra querida y amada Luna (Victor Luc Viatur)

Así que, haciendo unos cálculos burdos, bastará con esperar unos 635 millones de años para que los días duren 27 horas. El único gran problema es que, al ser el cambio progresivo, nuestra medición de horas, minutos y segundos se irá adecuando de forma gradual, de forma que el día seguirá durando 24 horas. Eso sí, 24 horas equivalentes a 27 horas de las que disfrutamos actualmente.

La otra pega, el año únicamente durará 324,66 días, con lo que por el camino habremos perdido más de un mes. Eso sí, los años bisiestos dejarán de ser tan complicados: Bastará con que uno de cada tres años tenga 324 días y los otros dos 325 días.

Eso sí, me quedaré con una duda: ¿nos respetarán los 22 días de vacaciones en España?

Este post ha sido realizado por Miguel García (@Milhaud) y es una colaboración de Naukas con la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

3 Comentarios

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IÑAKIIÑAKI

Excelente articulo. Me ha traído buenos recuerdos.
Me ha recordado una pregunta que hicieron en un reconocido concurso de Televisión (de esos en los que hacen preguntas interesantes) y que me animó a abrir un post en un foro de física que quiero compartir con ustedes “http://forum.lawebdefisica.com/threads/30543-Curiosidad-%C2%BFporque-las-mareas-frenan-a-la-luna”. Aunque eso si, reconozco que quede como un ignorante, ja, ja, ja.
Un saludo y que lo disfruten.
Iñaki

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