¿En manos de quién ponemos nuestro genoma?

Frontera

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Desde que en 2003 el proyecto genoma humano determinase las bases químicas del ADN e identificase los casi 30000 genes que lo componen, los avances en genética se han convertido en una de las grandes revoluciones científicas.

Aunque queda mucho por saber al respecto y la correcta interpretación de todos los datos aún llevará algunos años, con esos datos sobre la mesa es posible determinar qué probabilidad hay de desarrollar enfermedades como el alzhéimer o el cáncer, cuyo componente hereditario es potente en algunos casos; también se pueden diagnosticar enfermedades en fases muy tempranas, lo que es muy útil para determinados tratamientos precoces o preventivos, e incluso antes del nacimiento o yendo un paso más allá, en casos de fecundación in vitro, antes de que el embrión sea implantado en el útero materno.

El conocimiento del genoma humano ofrece otras ventajas como el desarrollo de terapias génicas, es decir, tratamientos médicos en los que se sustituyen genes enfermos por otros sanos para curar enfermedades o en los que se evita la expresión de genes potencialmente dañinos. Por otro lado, el conocimiento del genoma de una persona puede resultar muy útil a la hora de administrarle un tratamiento farmacológico u otro, ya que no todos respondemos igual ante ellos.

No obstante, no todo son ventajas a este respecto. El ADN es la carta de presentación más personalizada que existe. Única e intransferible, excepto en casos puntuales de gemelos monocigóticos que al nacer comparten el 100 % de sus genes, aunque con el paso del tiempo y la influencia del ambiente terminan siendo algo diferentes.

Esa información que puede ser muy beneficiosa a nivel personal, puede ser peligrosa si cae en las manos equivocadas. ¿Qué pasaría si una empresa aseguradora supiera que somos propensos sufrir diabetes, nos haría pagar más?, ¿y si la empresa a la que vamos a pedir trabajo se entera de que podemos desarrollar un cáncer, nos contrataría?. Casos como esos pueden terminar siendo un modo de exclusión social.

Llego a escribir esta entrada porque hace unas semanas me encontré con el siguiente anuncio mientras leía la prensa:

seguros gen

Y claro, es inevitable pensar qué intereses ocultos se esconden tras el regalo de la aseguradora. Lo venden como un modo de ‘conocer el potencial de tus hijos’ pero como sabemos, lo que hay detrás del ADN de una persona es su marca vital.

¿Se queda la aseguradora los datos de los niños para, quizá, usarlos es un futuro cuando ellos requieran sus servicios?, ¿usarán la información para saber más sobre la salud de los padres sin necesidad de tener sus análisis genéticos? Se me ocurren mil preguntas al respecto.

Imagino que siempre que algo de eso sucediera se podría apelar a la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos de la UNESCO aunque, claro, digo yo que antes de realizar los análisis a los niños se les hará firmar un documento a los padres y quién sabe a lo que se exponen con ello.

No pretendo atacar a esa empresa de seguros en concreto ya que, como podéis comprobar fácilmente entrando a Internet, otras empresas ofrecen el mismo servicio; pero sí me gustaría conocer vuestra opinión al respecto. ¿Está la población suficientemente informada de los riesgos de poner estas informaciones en manos ajenas? ¿Se aprovechan las aseguradoras del desconocimiento popular?

sanitas pantallazo

Por otro lado, recientemente han surgido muchas empresas dedicadas a realizar análisis genéticos. El precio de los mismos se ha reducido considerablemente en poco tiempo e incluso algunas te piden que mandes una muestra de saliva por correo y te hacen llegar los resultados en pocos días.

Una vez más, el desconocimiento puede llevar a caer en un fraude y lo que es peor, a poner en riesgo nuestra salud si no se acude al profesional adecuado. Seguramente si nos hacemos un test y éste determina que tenemos tendencia a desarrollar o transmitir una patología, nuestra vida se verá condicionada por lo que hay que estar seguro de que los datos son fiables. En alguna ocasión una misma persona se ha sometido a pruebas por parte de diferentes empresas y ha obtenido tantos resultados diferentes como tests se ha realizado.

Para saber si estamos acudiendo al lugar adecuado o no, en general, como en la mayoría de ocasiones, basta con aplicar el sentido común: pedir referencias, comprobar que el profesional cuenta con la formación adecuada (en este caso suelen ser equipos formados por biólogos, bioquímicos, genetistas) y que la recogida de muestras de hace de manera profesional (nada de mandar saliva por correo).

En definitiva, ¿sabemos en manos de quién ponemos nuestro genoma?

Sobre la autora: Maria José Moreno (@mariajo_moreno) es periodista

3 comentarios

  • Avatar de Javier Hotxelaga

    En todos los paises/pueblos pretendidamente y quizás realmente avanzados hay científicos que se toman la importante tarea de divulgación científica realizando una labor de culturización que posibilita la convivencia y el rechazo de tópicos y mitos por los cuales muchas veces tendemos a guiarnos.

  • […] Desde que en 2003 el proyecto genoma humano determinase las bases químicas del ADN e identificase los casi 30000 genes que lo componen, los avances en genética se han convertido en una de las grandes revoluciones científicas.  […]

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