Ciencia en YouTube

Frontera

Ya hemos hablado en esta sección sobre tipos de blogs de ciencia o el uso que los científicos y divulgadores dan a twitter. Hoy le toca el turno al uso que la ciencia está dando a la que es sin duda una de las plataformas de comunicación más potentes que existen ahora mismo, y con mayor proyección de futuro: YouTube.

Dos estudios publicados el año pasado, Science communication on YouTube: Factors that affect channel and video popularity y Typologies of thePopular Science Web Video analizan la comunicación de la ciencia en YouTube (y en menor medida en Vimeo) revisando en total casi 600 vídeos (390 y 200) para tratar de hacer tanto una categorización de los distintos tipos de vídeos como un análisis de los factores que hacen que un vídeo tenga más o menos éxito.

ciencia en youtube

Lo primero que hay que explicar es que, a pesar de que YouTube nació como una plataforma para el UGC, contenido generado por los usuarios, desde su compra por Google en 2006 YouTube ha ido incrementando el PGC, contenido generado por profesionales y empresas. Esta convivencia entre contenido generado por amateurs y el generado por empresas se produce en cualquier tipo de vídeos y, por supuesto, ocurre con los de contenido científico o divulgativo.

Otra consideración que hay que tener clara es que, a pesar de la enorme audiencia potencial que YouTube tiene para cualquier contenido compartido en su plataforma, el simple hecho de estar en ella no garantiza el éxito. (Esto ocurre también con la televisión… otro medio de masas). Por otro lado, el éxito en YouTube se mide por la cantidad de visitas que el vídeo tenga y la cantidad de suscriptores que el canal que alberga esos vídeos consiga fidelizar.

Esto puede parecernos justo o no, puede gustarnos o no, pero es así como funciona. A mayor número de visitas, más éxito del vídeo, que además es favorecido por el sistema de recomendación de la propia plataforma, promoviendo su difusión y mostrándolo en recomendados.

¿Qué podemos considerar un vídeo de ciencia?

«Un video de ciencia popular es un video corto que se centra en la comunicación de contenidos científicos destinados a una audiencia amplia en Internet».

El estudio del Centre for Cultural and General Studies del Karlsruhe Institute of Technology (KIT) se centró en investigar las características de esos vídeos de ciencia, señalando algunos aspectos que deberían ser tenidos en cuenta por todo aquel que piense hacer vídeos de divulgación científica.

El idioma de los vídeos de divulgación en la red es el inglés. Los vídeos en español son también importantes, pero si se quiere tener alguna posibilidad de conseguir audiencia en YouTube el vídeo debe estar inglés o, por lo menos, incluir subtítulos en ese idioma. Personalmente añadiría que es fundamental ofrecer siempre el subtitulado de los vídeos que se suben a la red; es un trabajo mínimo de postproducción que, sin embargo, aumenta mucho la accesibilidad de nuestro contenido, y no solo para visitantes de otras nacionalidades, también para sordos.

Independientemente de si los vídeos están generados por usuarios amateur o por profesionales, los de ciencia pueden diferenciarse en tres subgéneros: documentales, animación o reportajes. Dentro de los dos primeros las tipologías pueden ser muy variadas. Los hay que funcionan bajo el esquema de responder a una pregunta que se formula al comienzo, los hay que son monólogos (bien con presentador mirando a cámara o con voz o texto en off); encontramos también muchas animaciones o simples explicaciones de un experimento rodado en un plano fijo. Los autores de estos estudios han encontrado, y de hecho cualquier visitante asiduo de cualquier canal de ciencia lo sabe, que normalmente se elige uno de estos formatos y se mantiene fijo para todos los vídeos. Por eso es importante, antes de ponerse a grabar, elegir el formato que más nos guste, que mejor se ajuste a nuestro contenido y, por supuesto, calcular el tiempo y los costes. Elegir un buen formato es fundamental para que la audiencia nos identifique.

Con el abaratamiento de los costes, la aparición de cámaras de vídeo cada vez mejores en los smartphones y la proliferación de programas de edición de vídeo de manejo más accesible que los utilizados en producción televisiva, el nivel de profesionalidad en los vídeos se ha ido incrementando. Esto no quiere decir que la producción llegue al nivel televisivo, pero los vídeos tienen cada vez mejor iluminación, un mayor nivel en la calidad de la grabación estable y una buena sonorización, condiciones todas ellas necesarias para que el posible espectador pueda llegar a engancharse al contenido. Esta profesionalización se percibe también en la postproducción de los vídeos: se añaden subtítulos, rótulos, hay montaje de planos, se incorporan de manera cada vez más habitual planos de películas, fotografías antiguas, animaciones de ordenador.

Un buen guión es la clave para que un vídeo de ciencia tenga éxito en YouTube. La potencia del guión, del enfoque y la manera en que se cuente la historia es un factor más importante para conseguir éxito en Internet que la actualidad del tema tratado o incluso la calidad de la producción. Un dato curioso es que el 60% de los vídeos analizados utilizan la primera persona para contar la historia, en un intento de establecer una comunicación personal con los visitantes (esto es exactamente lo que hacen y consiguen los Youtubers). Los canales de ciencia con vídeos animados o montados sobre imágenes de archivo utilizan la tercera persona.

Es importante contar con una introducción y una conclusión. El tiempo con el que se cuenta en YouTube antes de que el posible espectador abandone es de 10 segundos. Muchos vídeos de ciencia (y de otro tipo) aprovechan esos 10 segundos para presentar la pregunta a la que responderán durante el desarrollo del vídeo. Esto puede también ser una trampa: si tu público ya sabe lo que ofreces, dáselo rápido, empieza a hablar a cámara y no pierdas el tiempo. Las conclusiones al final, con links a blogs o cuentas de twitter que permitan ir creando comunidad, son también muy importantes. Los vídeos con más ritmo funcionan mejor que los más lentos. La inmediatez y la rapidez de la red tienen su peso en la comunicación científica audiovisual.

El tono personal. Muchos canales de ciencia en YouTube, realizados por amateurs, han «copiado» el estilo Sagan o Attenborough y hablan directamente a cámara. Este recurso, robado en cierto modo de la producción de documentales de ciencia televisivos, es barato de utilizar y, lo que es más importante, permite establecer un vínculo personal y directo con el espectador, que se identifica con el presentador o conductor de ese canal. El hecho de que YouTube permita interactuar con el presentador de ese canal a través de los comentarios de la plataforma e incluso realizar preguntas o sugerencias (también comentarios ofensivos pero ese es otro tema) es una ventaja con la que no contaba Sagan y que permite establecer un vínculo muy potente y enganchar a los suscriptores.

Las principales conclusión que podemos extraer de estos dos estudios son:

-La divulgación científica tiene en YouTube un gran aliado, con una audiencia potencial enorme a la que llegar.

-Para sacarle el mayor rendimiento posible a la divulgación científica en vídeo lo más importante es:

  1. a) saber contar una historia (el famoso storytelling),
  2. b) ponerle una cara a los vídeos, y
  3. c) no considerar YouTube como una mera plataforma para subir vídeos, sino como una red social más, en la que es importante establecer vínculos y crear una comunidad, del mismo modo que se hace en los blogs o en twitter.

Para saber más:

Typologies of the Popular Science Web Video

Science communication on YouTube: Factors that affect channel and video popularity

What makes a popular science video on YouTube

Sobre la autora: Ana Ribera (Molinos) es historiadora y cuenta con más de 15 años de experiencia en el mundo de la televisión. Es autora del blog Cosas que (me) pasan y responsable de comunicación de Pint of Science España.

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