Saliva, bacterias y oxitocina: ¿por qué nos gusta tanto besarnos?

Imagina que estás en un bar con tus amigos y a lo lejos ves a una persona, elija cada uno hombre o mujer según sus gustos, que te resulta atractiva. Intercambiáis miraditas y tras un rato el sujeto de tu interés se acerca a ti, escupe un poco de saliva en su mano y te ofrece probarla. Asqueroso, ¿verdad? Enormemente, responderá la mayoría.

Pues no se pongan tan exquisitos porque algo así es lo que hacemos al besarnos. Según un artículo publicado en el American Journal of Medicine, durante un beso (uno bien dado, se entiende) una pareja intercambia de media 0,9 mililitros de agua, 0,7 miligramos de proteína y 0,71 mg de diferentes grasas entre otras sustancias.

También cambian de huésped entre 10 y 1.000 millones de bacterias de casi 300 especies distintas. El 95% de estos organismos no son una amenaza para la salud de cualquier persona con un sistema inmunológico que funcione correctamente, pero algunos de ellos sí pueden serlo, incluyendo virus que afectan al sistema respiratorio superior o herpes, entre otros.

Es decir, que besarse no solo es objetivamente algo un poco asqueroso, sino que también supone cierto riesgo para la salud. Y sin embargo nos encanta, ¿por qué? Algún beneficio debemos obtener de ello, y la ciencia lleva décadas intentando aprender más sobre los besos para averiguar qué es. El estudio científico de los besos recibe el nombre de filematología, comenzó en el siglo XIX y, además de las cantidades de saliva, compuestos orgánico y bacterias, estas son las preguntas que ha conseguido responder hasta ahora.

¿Los besos son instintivos o aprendidos?

¿Besamos porque nos sale de dentro o porque lo hemos aprendido de fuera? Pues empezamos con una pregunta sin respuesta hasta el momento, porque, por un lado, según un estudio menos de la mitad de las culturas del mundo practican los besos románticos según los entendemos en la cultura occidental, lo cual querría decir que es una cuestión cultural y social; mientras que, por otro, comportamientos parecidos a los besos se han observado en otros primates, que los usan como método para solucionar un conflicto y hacer las paces. Ya saben, hacer el amor y no la guerra.

¿De dónde surgieron los besos?

Aunque no todas las culturas se besen, prácticamente en todas hay algún comportamiento parecido que involucre el acercamiento de las caras hasta entrar en contacto directo y muchas veces prolongado, con significados relacionados con la cercanía, la intimidad, la protección o el cariño. ¿Cuál es el origen de estos comportamientos?

Una de las hipótesis más comunes es que se trata de una derivación de la costumbre de pasar comida a medio masticar de la boca de la madre a la de sus hijos pequeños, cuando están dejando la lactancia pero aun no tienen los dientes para masticar. En algunas especies se observa el mismo comportamiento de los machos hacia las hembras como parte de los ritos de cortejo.

Nada de esto explica por qué nos besamos

Ya llegamos a eso. La explicación más sencilla y sincera a eso sería que nos encanta.

No es una explicación muy científica

Aquí va la versión científica: nuestros labios están dotados de muchísimas terminaciones nerviosas, y cuando besamos a alguien las activamos, lo cual desencadena una serie de reacciones en el cerebro, que crea un cóctel de sustancias que nos hace sentirnos bien y quedarnos con ganas de más. Esas sustancias son las siguientes:

– Dopamina: estimula las mismas zonas del cerebro que la heroína y la cocaína, y como resultado nos deja un sentimiento de euforia y de adicción.

– Oxitocina: favorece sentimientos de afecto y apego. Es la misma hormona que se segrega durante el parto y la lactancia.

-Serotonina: los niveles de esta hormona presentes en el cerebro al besarse se parece a los que presentan las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo.

Resultado de esta combinación es esa sensación de euforia, afecto y adicción que deja un beso.

Entonces… ¿besarse sirve para algo?

Puesto que habitualmente nuestro cuerpo nos recompensa con buenas sensaciones por aquellos comportamientos de los que saca algún beneficio (el alivio de un estornudo llega tras haberse librado de miles de microbios, por ejemplo), es lógico pensar que el subidón de hormonas con el que nos premia al besarnos responde a alguna utilidad que tienen para nosotros los besos.

Se trata de una cuestión aun por terminar de aclarar, Rafael Wlodarski, investigador de la Universidad de Oxfrord, explicaba en este artículo para la revista del Smithsonian, que los besos son una forma de evaluar a un posible compañero de reproducción. Al fin y al cabo, la saliva está llena de hormonas y otros elementos químicos que sirven para determinar, de forma inconsciente, lo apropiado de otro individuo para seguir adelante con los comportamientos sexuales.

Una vez establecida una pareja, los besos han demostrado tener un efecto relajante: según un estudio, están relacionados con el aumento de la sensación de satisfacción en una relación, más que las relaciones sexuales, además de disminuir el estrés y los niveles de colesterol.

Sobre la autora: Rocío Pérez Benavente (@galatea128) es periodista en El Confidencial

5 Comentarios

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Manuel López RosasManuel López Rosas

Ja ja ja ja ja

cierto poeta del siglo XIX había alcanzado a escribir “…y el beso, que volaba tras la mano, cruzando el aire, se volvió suspiro… ” 🙂

Graciela GiacoboneGraciela Giacobone

Asi explicado le quita todo el misterio y pasión. Una cosa siempre pensé… Que cuando una pareja, estable y de mucho tiempo juntos deja de besarse, es un mal síntoma ❤️

TanyaTanya

Creo que el efecto va por lo psicológico que implica poseer algo de esa persona en este caso su saliva y todo lo que conlleva. Además de sentimientos

Abraham belloAbraham bello

Hola, hay un POEMA que en este momento no me acuerdo el nombre del AUTOR; y dice o habla, TUS LABIOS, y al final TAMBIEN dice: Y NO SE SI EN TUS LABIOS DE ESCARLATA BEBO UNA ESENCIA QUE ME DA LA VIDA, O UN PERFIDO VENENO QUE ME MATA.

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