De cañones, cátedras y espías

Entrada a la fábrica de Carron, cerca de Falkirk, Escocia

A mediados del siglo XVIII la calidad de los cañones que se fabricaban en el reino de España –en las factorías cántabras de Liérganes y La Cavada- era del todo punto insatisfactoria, por lo que el Gobierno se veía obligado a comprarlos en las fábricas de Carron, en Escocia. Pero resultaba insostenible esa dependencia de una potencia con la que a lo largo del S. XVIII se tuvieron roces y hostilidades numerosas. El Gobierno se puso en contacto con el capitán de navío José Vicente de Mazarredo, a quien expuso el problema y sugirió la organización de una misión de espionaje para entrar en Carron y copiar las técnicas utilizadas allí.

José Vicente de Mazarredo

Mazarredo defendía que el problema no se circunscribía a las dos fábricas sino que era general a todo el reino, donde las “ciencias útiles” estaban sin desarrollar. Mazarredo recomendó al gobierno se pusiera en contacto con la Sociedad Bascongada de los Amigos del País que tenían el proyecto de crear cátedras de las nuevas disciplinas científicas en el Seminario de Bergara. En el año 1777 se llegó a un acuerdo: El Gobierno correría con los gastos de las cátedras de Química y de Mineralogía y Metalurgia y la Bascongada encontraría a las dos personas idóneas para la misión de espionaje, misión que dirigirían en secreto desde Bergara el Conde de Peñaflorida y el Marqués de Narros. La financiación del plan de la bascongada quedaba garantizado.

Juan José de Elhuyar

El Conde y el Marqués designaron rápidamente al espía “práctico” en la persona de Ignacio de Moltalvo, al que le dieron una serie de instrucciones secretas que tuvo que aprender letra a letra antes de iniciar su viaje. El segundo hombre, el espía “científico” se encontró en la persona de Juan José de Elhuyar que junto con su hermano Fausto se encontraba en París enviado por su padre, un cirujano de origen vasco residente el Logroño. Los primogénitos de Peñaflorida y Narros, que también estudiaban en Paris, informaron que Juan José estaba muy avanzado en el conocimiento de la Química. La Bascongada lo llamó y Juan José aceptó en Bergara participar en la misión secreta. También a él se le dio una serie de instrucciones secretas y otras “ostensibles” para su viaje. Más tarde La Sociedad Bascongada propuso a Fausto hacerse cargo de la cátedra de Mineralogía y Metalurgia del Real Seminario, a lo cual accedió.

Juan José partió de Bergara para París en abril de 1778 donde le esperaba su hermano Fausto. De allí iniciaron el viaje hacia Freiberg, pasando entre otras ciudades por Estrasburgo, Heidelberg, Mannheim, Daarmstadt, Francfurt del Maine, Fulda, Weimar, Leipzig y Dresde. Durante el viaje enviaban detalladas cartas a Bergara, destinadas a Peñaflorida y Narros donde les narraban las instalaciones técnicas y científicas que iban visitando a lo largo de su periplo.

En Freiberg se encontraba la Bergakademie o Academia de Minas, institución famosa por la calidad de sus enseñanzas e investigaciones en mineralogía, minería y geología. Su profesor más conocido era Abraham Gottlob Werner. Los hermanos Elhuyar fueron alumnos del citado centro docente y estuvieron en la ciudad entre 1778 y 1781.

A finales del invierno de 1781 salieron los Elhuyar de Freiberg con destino a Viena, que se convirtió durante unos meses en su centro de operaciones. Desde Viena realizaron viajes de estudio y reconocimiento a diferentes zonas de Hungría, a Bratislaba, a Presburgo etc. Estando en Viena, en el verano de 1781 Peñaflorida pidió por carta a Fausto de Elhuyar que pusiera término a sus viajes de estudio y regresara cuanto antes a Bergara para hacerse cargo efectivo de su cátedra de Mineralogía y Metalurgia y diera inicio a sus lecciones.

Fausto y Juan José debieron separarse a finales de Agosto. A comienzos de octubre de 1781 el primero ya se encontraba en Bergara preparando las lecciones propias de su cátedra. Juan José envió una carta a los regentes de la Bascongada pidiéndoles permiso para pasar a Suecia. Argumentaba por un lado que los cañones suecos eran tan buenos o mejores que los de Carron, y por otra las dificultades que entrañaba entrar en Gran Bretaña a causa de la guerra (Guerra de Independencia de los EEUU; 1775-1783).

Torbern Olof Bergman

En 1782 tenemos a Juan José en Uppsala, donde conoció a Torbern Olof Bergman. Quedó tan impresionado de su sabiduría que decidió cursar bajo su docencia durante seis meses el Curso de Alta Química en la universidad de aquella localidad. Durante sus estudios y siempre bajo la supervisión de Bergman, Juan José de Elhuyar realizó trabajos de análisis del mineral llamado “Tungsten”. La experiencia sueca debió ser ciertamente enriquecedora para Juan José, así como la visita que por espacio de dos días realizó al químico C. W. Scheele en la ciudad de Köping, tal y como lo reconocerá en cartas datadas posteriormente.

Cañones de La Cavada en acción desde el Fuerte de San Marcos (Florida)

Mientras todo esto ocurría, en las fábricas santanderinas de La Cavada y Liérganes se llevaron a cabo toda una serie de experimentos técnicos que dieron como resultado la fabricación de cañones de mayor calidad que la obtenida hasta entonces. Este hecho llenó de optimismo al gobierno y –según él- los escasos logros de los dos enviados en misión secreta hicieron que a comienzos de 1783 quedara suspendida tal misión y dada la orden de vuelta de los dos enviados. La Bascongada replicó con un amplio informe aduciendo que Montalvo había completado plenamente su misión al haber conseguido, efectivamente, penetrar en las fabricas escocesas de Carron y que el viaje de Juan José había servido para que éste se hiciera con un bagaje técnico-científico de primera magnitud que más pronto que tarde daría sus frutos en el reino.

Juan José llegó a Bergara en julio de 1783 y retomando todo lo aprendido, fundamentalmente en Uppsala, se puso a trabaja con su hermano Fausto en el laboratorio de química del Real Seminario. El resultado fue el descubrimiento de un nuevo elemento químico: el wolframio (tungsteno).

Respecto a los dos espías, el Gobierno decidió que Moltalvo fuera destinado a la fábrica de municiones de la Jimena en Cádiz y que Juan José de Elhuyar pasara a América con el cargo de Director de Minas del Virreinato de Nueva Granada.

A partir de 1785 las Cátedras siguieron funcionando. Fausto continuó con la de Mineralogía y Metalurgia, pero según parece, la asistencia del alumnado era escasa, por lo que en 1785 decidió renunciar irrevocablemente a ella. Hubo serios intentos de suprimirla pero al final se decidió contratar al sueco A. N. Thumborg para ocupar dicho puesto. Por su parte la cátedra de química pasó a manos del profesor Gerónimo Más. Las cátedras decayeron con la Guerra contra la Convención francesa (1793-1795).

Autor: Equipo técnico del museo Laboratorium

Museo Laboratorium. Palacio Errekalde, Juan Irazabal s/n, 20570 Bergara

Contacto: 943 769 003;laboratorium@bergara.eus.

2 Comentarios

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Manuel Lòpez RosasManuel Lòpez Rosas

Interesantísimo volver a encontrar el rejuego de intereses humanos, lealtades, identidades y pertenencias en las diversas aplicaciones del conocimiento, y con resultados obtenidos, además, por múltiples y variados caminos. Resulta brillantemente ilustrativa la concentrada redacción de las intrigas del poder y desde el poder que en este caso relatan.

Hitos en la red #157 - Naukas

[…] Estimada lectora, perdona esta falta de humildad de este cronista. Hay pocas cosas que a estas alturas sorprenda a quien esto escribe en la historia de la ciencia en general, y de la química en particular. Sin embargo, descubrir que M era Mazarredo (sí, el de la avenida en Bilbao), y que James Bond en realidad se llamaba Juan José, realmente ha sido algo que no me esperaba: De cañones, cátedras y espías […]

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