¿2018 un mal año? Los ha habido mucho peores

Gotas

«La Plaga en Asdod» de Nicolas Poussin. Museo Louvre, París. (Wikimedia Commons)

Bueno, pues ya está. El 31 de diciembre damos por terminado un año más, el 2018 desde que fechamos el nacimiento de Jesús (más o menos) y el que corresponda en la vida de cada uno. ¿Qué tal le ha ido a usted este 2018? ¿Bien? ¡Me alegro! ¿No tan bien? Vaya, lo lamento. Si este es su caso, le traigo dos buenas noticias: la primera, ya la hemos dicho, es que el año ha terminado.

La segunda es que se mire como se mire, 2018 no ha sido un mal año, o no tan malo, en cualquier caso, si lo comparamos con otros años pasados que sí fueron malos. Pero malos, malos, malos.

536, el peor año de la Historia

Por ejemplo el año 536, que según el historiador medieval Michael McCormick merece recibir el título del peor año de la Historia. Casi nada. Ese año una enorme erupción volcánica en Islandia (a la que siguieron otras en 1540 y 1547) cubrió Europa de nubes de ceniza que impidieron que la luz del Sol llegase y calentase el suelo. Nevó en lugares donde no solía hacerlo, como China, las cosechas no salieron adelante, hubo hambrunas y enfermedades que diezmaron a la población del antiguo imperio romano.

Para rematar la faena, en 541 surgió y comenzó a extenderse una plaga de peste bubónica que en 2 años había terminado con entre el 35 y el 50% de la población del Mediterráneo, acelerando la caída del imperio romano del Este.

Si bien los años de oscuridad estaban recogidos en documentos de la época, la causa fue descubierta por el equipo de McCormick este 2018 analizando los contaminantes atrapados en el hielo de Groenlandia y la Antártida hace siglos.

¿Verdad que su 2018 de pronto no parece tan malo?

1520: la viruela llega a América

Pero espere, que le traigo algún otro ejemplo. Podemos, por ejemplo, poner la vista en 1520 y la década a la que ese año dio comienzo. Ese año, cuando la conquista de las Américas por parte de los Europeos se encuentra en pleno frenesí, el virus de la viruela cruza el Atlántico y llega por primera vez a México. A causa de su aislamiento en los siglos anteriores, las poblaciones americanas no habían sufrido enfermedades provenientes del ganado europeo. Esta fue su primera vez.

«Llegada de Cristobal Colón a América en su primer viaje». Díscolo Puebla (1862) (Wikimedia Commons)

Se calcula que costó la vida de entre 3 y 3,5 millones de indígenas y que fue un factor clave en la conquista española de muchas ciudades, como Tenochtitlan. Según algunos historiadores, sin la viruela y otras enfermedades víricas que llevaron los españoles, algunos hechos históricos habrían ocurrido de otra manera, como por ejemplo la victoria de Francisco Pizarro con 120 soldados sobre los 80,000 soldados indígenas de Atahualpa.

Así que dependiendo de dónde le hubiese tocado vivir, 1520 también habría sido un año terrible.

1914 y 1918: el hombre (y los virus) contra el hombre

Tenemos otros ejemplos más cercanos. Por ejemplo 1914. Ese año dio comienzo la Primera Guerra Mundial y aunque Europa ya había tenido previamente generosas dosis de guerras y matanzas, nada nos había preparado para algo así: las grandes potencias del mundo alineadas en dos bandos enfrentados con la tecnología más puntera del momento a su alcance pensada para matar cuanto más, mejor. Lo que hasta entonces era un continente próspero quedó convertido en ruinas y regado de muertos. Y entre ellos, los jóvenes de todos los países involucrados, que ya no pudieron volver para convertirse en ciudadanos productivos.

Un prisionero alemán y soldados británicos heridos en julio de 1916, durante la batalla del Somme. (Wikimedia Commons)

La Primera Guerra Mundial no fue solo un conflicto destructivo, también sentó las bases de lo que vendría después: el auge de los fascismos en Europa (¿le suena esto de algo?), la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, las guerras de Vietnam y Corea… Vivir en 1914 no solo supuso las penurias de la guerra, también la frustración de ver que el ser humano rara vez aprende de sus errores.

Claro que si 1914 fue un mal año para vivir, probablemente 1918 lo fue aun más. No solo Europa había vivido ya 4 años de guerra total con millones de muertos entre las ruinas, es que en ese momento otro enemigo, mucho más pequeño pero imparable puso pie en escena: una pandemia de influenza o gripe española causó ese año entre 40 y 100 millones de muertos. A diferencia de otros brotes de gripe que afectan principalmente a niños ancianos, está atacó también a jóvenes y adultos saludables, así como a perros y gatos.

Hospital improvisado en Kansas durante el brote. (National Museum of Health and Medicine, Armed Forces Institute of Pathology)

No está claro el origen del brote, aunque sí se sabe que no fue España a pesar de su nombre. La pandemia se llamó gripe española ya que fue la prensa de nuestro país la que más atención le dedicó, ya que España no participaba en la guerra y no se censuraron las noticias al respecto.

Viñeta sobre la epidemia en la prensa española

No está claro qué hizo de esta versión de la gripe un asesino tan eficaz. Algunos historiadores sugieren, a partir de los documentos científicos de la época, que no es que este tipo de gripe fuese más infeccioso que otros, sino que las condiciones en las que se encontraba la población europea en aquel momento (malnutrición, hacinamiento, falta de higiene…) se lo puso mucho más fácil.

1945: siempre podemos hacernos más daño

No podemos dejar de mencionar en esta lista 1945. Todos los años que van de 1939 a 1945 fueron duros para ser vividos especialmente en los países que participaron directamente en la Segunda Guerra Mundial, y más aun para los que vivían bajo regímenes totalitarios en los que las diferencias era perseguidas y aniquiladas. Miles de personas asesinadas, heridas y traumatizadas, masas de gente desplazada y cicatrices físicas y mentales que tardarían décadas en desaparecer, si es que algunas cicatrices pueden desaparecer alguna vez. Si citamos en concreto 1945 es porque la explosión de dos bombas nucleares en Japón son el símbolo perfecto de todo el empeño que podemos llegar a poner en hacernos un poquito más de daño.

Nubes de hongo sobre Hiroshima y Nagasaki producidas por bombas atómicas.

1582: a este año le faltan 10 días

Si a usted estas catástrofes humanas y naturales, acostumbrado a leerlas en libros de historia y a verlas en las películas, ya no le conmueven quizá pueda convencerle de que mucho peor que el 2018 fue el año 1582. Ese año se instauró el calendario gregoriano, según el cual al 4 de octubre le siguió el 15 de octubre, haciendo desaparecer 10 días para compensar el desfase del anterior calendario juliano. Con lo que nos cuesta a algunos el cambio de hora, imagínese el caos de acostarse un día y levantarse 10 días después.

En resumen, queridos lectores, mucho ánimo con el año que acaba de empezar y muchos deseos de que lo que venga sea, siempre, mejor que lo que se va. Y si no, piense que podría ser peor. Al menos, no vivimos en el año 536.

Referencias:

Why 536 was ‘the worst year to be alive’ – Science

Epidemia de viruela en Tenochtitlán – Wikipedia

Perspectiva histórica de la viruela en México: aparición, eliminación y riesgo de reaparición por bioterrorismo – Gaceta médica de México

“La viruela y el sarampión fueron perfectos aliados en el éxito de conquista española de América” – Agencia Sinc

The Deadly Virus. The Influenza Epidemic of 1918 – The National Archives

An Epidemic of Pneumococcus Bronchopneumonia – The Journal of Infectious Disease

1582 – Wikipedia

Pragmática de los diez días – Biblioteca digital mundial

Sobre la autora: Rocío Pérez Benavente (@galatea128) es periodista

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