El SARS-CoV-2 en el mundo animal

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El visón americano (Neovison vison) se cría mundialmente por su interés peletero. Fuente: Peter Trimming / Wikimedia Commons

Del orden de 15 millones de visones, la gran mayoría de los criados en granja para la industria peletera, fueron sacrificados en Dinamarca hace unos meses. Algunos trabajadores se habían contagiado con SARS-Cov-2 procedente de los animales y los coronavirus se habían extendido a la población general. El incidente mostró algunas de las consecuencias que se pueden derivar del hecho de que los animales de granja se puedan contagiar de coronavirus y, lo que es tan o más importante, que puedan transmitirlo a los seres humanos.

Antes que en Dinamarca, ya se habían registrado contagios de visones en granjas holandesas. Y estos no son los únicos animales que sabemos se contagian. Mascotas, como gatos y perros también pueden hacerlo: se ha detectado ARN viral en dos perros en Hong-Kong y un gato en Bélgica con síntomas respiratorios y digestivos. En gatos y hurones infectados experimentalmente se ha observado replicación activa del virus en las vías respiratorias; y también en perros, aunque de forma mucho más suave. Al analizar un centenar de gatos en Wuhan (China) tras el comienzo del brote inicial de la COVID-19, se había observado que un 14% tenían anticuerpos frente a SARS-Cov-2, en mayor concentración si habían convivido con personas enfermas. Y hasta leones, tigres y gorilas se han llegado a contagiar en zoos. De las observaciones anteriores se deduce que los gatos pueden transmitirlo a otros gatos, y también que entre hurones se puede producir contagio.

Hasta ahora se han identificado alrededor de sesenta especies que son, o probablemente son, susceptibles de contagio por este virus. Entre las susceptibles de contagio están murciélagos, hurones, gatos, leones, tigres, perros mapaches, perros, visones, hámsters y gorilas. Probablemente también lo son chimpancés, orangutanes, pumas, panteras y zorros. Y quizás lo sean vacas, cabras, ovejas, caballos, orcas, y calderones; así como reptiles -aves incluidas- y peces incluso.

Por el contrario, probablemente no son susceptibles jabalíes, cachalotes y ratas. Y sabemos que no lo son los ratones domésticos. Tampoco se ha observado replicación activa del virus tras su inoculación artificial en cerdos, gallinas y patos.

Los murciélagos constituyen, a estos efectos, un grupo de mamíferos de especial interés. La hipótesis más aceptada en este momento con relación al origen del SARS-CoV-2 es la que lo sitúa en una especie de murciélagos, aunque probablemente transitó por otra diferente, quizás el pangolín, antes de llegar a las personas. Que el origen del coronavirus SARS-CoV-2 esté en los murciélagos acentúa la importancia de investigar la relación entre ese grupo de especies y los seres humanos. Las susceptibles al SARS-CoV-2 se verían expuestas a un grave riesgo, lo que podría conducir a la desaparición de aquellas que ya se encuentran en dificultades debido a otras enfermedades o a la reducción de su hábitat. Y dado que los murciélagos cumplen funciones ambientales importantes, como polinización, dispersión de semillas y control biológico de ciertas plagas, de contagiarse del nuevo coronavirus y ver diezmarse sus poblaciones en mayor medida aún, podrían derivarse consecuencias muy negativas tanto para los sistemas naturales como para ciertas explotaciones agrícolas.

Como se ha visto en el caso de los visones y de otras especies, y quizás también en otros animales no investigados aún, además de poder contagiarse y enfermar, pueden igualmente ser un vector de transmisión hacia los seres humanos. En tal caso, esas especies, como ocurre ya hoy con otras enfermedades zoonóticas, podrían constituirse en reservorios o depósitos de SARS-CoV-2 y ser una amenaza permanente para las poblaciones humanas, pues esos reservorios son propicios para la mutación de los virus y la emergencia de nuevas cepas y variantes y, por lo tanto, de nuevas enfermedades.

El pasado mes de diciembre el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos confirmó el primer caso de un animal salvaje contagiado de SARS-CoV-2. Los investigadores detectaron a un visón salvaje infectado en Utah, cerca de una granja de visones que estaba afectada por un brote de covid-19. Hasta el momento se desconoce si se trata de un hecho único o si contagios similares se han podido producir en esa localidad o en otras. Pero que se haya producido ya al menos un caso, quiere decir que se trata de una posibilidad real y que puede volver a ocurrir. Por ello, la posibilidad de que el SARS-CoV-2 se instale en poblaciones animales salvajes y que, desde ellas, pueda hacer el trayecto de vuelta a nuestra especie, quizás incluso tras sufrir mutaciones que alteren su infectividad o virulencia, es una eventualidad que debe contemplarse y frente a la que es necesario estar prevenidos y preparados para hacerle frente.

Corregidenda: La primera versión de este artículo comenzaba así: «17 millones de visones, la práctica totalidad de los criados en granja para la industria peletera, estuvieron a punto de ser sacrificados en Dinamarca hace unos meses.» Ha sido corregida esa frase para dejar constancia de que, efectivamente, 15 millones de visones han sido sacrificados. Agradezco a Alfonso Valencia y a Jorge F. Orueta la aclaración, a través de twitter, acerca del fatal destino de esos millones de visones puesto que, efectivamente, no estuvieron a punto de ser sacrificados sino que fueron sacrificados. Jorge Orueta también me ha aclarado un equívoco en relación con el estatus y nombre común del perro mapache, que figuraba en la versión original con el nombre mapache japonés.

Fuentes:

CDC (2021): El Covid y los animales.

Graham Lawton (2020): Animals infected with covid-19 could undo efforts to stop the pandemic. New Scientist. 11 November 2020.

Ministerio de Sanidad (2020): Información científica-técnica. Enfermedad por coronavirus COVID-19. Actualización 12 Noviembre, 2020.

Jonathan Runstadler y Kaitlin Sawaitzki (2021): Covid-19: ¿Qué pasa si el coronavirus infecta a animales salvajes? The Conversation.


Sobre el autor: Juan Ignacio Pérez (@Uhandrea) es catedrático de Fisiología y coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

3 comentarios

  • Avatar de Katherine

    Buen artículo, da que pensar. Sólo quería dejar claro que los visones fueron infectados por trabajadores de la granja y luego se convirtieron en reservorio del virus, pudiendo contagiar ellos a otros trabajadores.
    Los pobres visones más confinados no podían estar.

    Un saludo!

  • Avatar de E.A.L.

    ¡Gracias por el artículo!

    Una duda: aunque evolutivamente cercanos, las aves no son reptiles, ¿no?

    Lo pregunto por la frase «reptiles -aves incluidas-«

    • Avatar de Juan Ignacio Pérez

      Hola:
      Seguramente habrá quien te diga que no, que no lo son. En mi opinión sí lo son. Las aves son los descendientes de los dinosaurios que sobrevivieron y se diversificaron después de la extinción de la mayoría de ellos.
      No somos pocos quienes utilizamos la denominación «reptiles aviares» para referirnos a las aves, y «reptiles no aviares» para referirnos al resto de reptiles.

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