Miden por primera vez la masa y distancia de un planeta errante

Irreductible

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Recreación artística de un Planeta errante. Ilustración: NASA’s Goddard Space Flight Center Conceptual Image Lab

Los «planetas errantes» son un concepto astronómico relativamente reciente, tan novedoso que el término original en inglés «Rogue Planet» aún no tiene una traducción oficial en nuestro idioma. Se les conoce con una gran variedad de nombres: Planetas vagabundos, solitarios, flotantes, rebeldes, interestelares… pero, poco a poco y a pesar de la redundancia implícita en estas dos palabras*, se va asentando el término de «planeta errante» como el más aceptado y utilizado por los profesionales en castellano. Son cuerpos planetarios que no giran alrededor de ninguna estrella y que fueron expulsados del sistema solar donde se originaron. Los astrofísicos han elaborado teorías sobre estos planetas errantes desde hace décadas, pero hasta hace pocos años no teníamos los medios tecnológicos suficientes para confirmar con seguridad su existencia.

Durante la formación de un sistema solar como el nuestro, los planetas surgen de la acumulación de gas, polvo y roca alrededor de una estrella. Sin embargo, durante ese proceso cabe la posibilidad de que cuerpos planetarios resulten expulsados por la influencia gravitatoria de alguno de sus planetas vecinos mayores. Estos cuerpos, empujados hacia el exterior, terminarían convirtiéndose en planetas errantes, libres de la gravedad de la estrella donde se formaron y “vagando” en el espacio interestelar.

Sin embargo, detectar estos planetas interestelares representa todo un desafío puesto que, a diferencia del resto de exoplanetas descubiertos, estos cuerpos errantes no orbitan alrededor de ninguna estrella y no podemos analizar la luz que procede de ella. En la actualidad los astrónomos han detectado ya más de 6000 exoplanetas fuera de nuestro sistema solar y la mayoría de ellos se han descubierto analizando la luz procedente de su estrella durante los momentos en que pasan frente a ella (método del tránsito) o estudiando la influencia gravitatoria que el planeta ejerce sobre su estrella (método de la velocidad radial).

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Método del tránsito estelar para detectar posibles exoplanetas. Fuente: NASA

Sin embargo, ninguno de estos métodos basados en información procedente de la estrella nos sirve para detectar planetas errantes puesto que no orbitan alrededor de ninguna estrella, así que los astrofísicos se las han tenido que arreglar para utilizar otros métodos, como el uso de infrarrojos en cúmulos estelares jóvenes y regiones de formación estelar o aprovechar un fenómeno natural denominado “efecto lente gravitacional”, con los que detectar algunos posibles candidatos. Con estas limitadas armas, en un estudio de 2011 publicado en Nature, un equipo de astrofísicos analizó más de 2500 observaciones de estos efectos de lente gravitacional, se arriesgó al apuntar que podría haber un planeta errante del tamaño de Júpiter por cada estrella. Esto significaría que la expulsión de cuerpos fuera de su sistema solar sería algo habitual y que habría literalmente cientos de miles de millones de planetas errantes gigantes solo en nuestra galaxia.

Con todo, esta presunta abundancia no ha sido suficiente para conseguir una detección exhaustiva y detallada de ninguno de estos planetas errantes… hasta que, hace tan solo unos días, la revista Science ha publicado dos artículos relacionados con un evento fortuito que ha permitido medir por primera vez la distancia y la masa de un planeta errante.

Buena suerte y sincronización precisa en una medición histórica

Los artículos publicados en Science provienen de un nutrido equipo internacional que ha aprovechado un evento de microlente gravitacional, observado y estudiado tanto desde la Tierra como desde el espacio. En Tierra utilizaron los datos recogidos por dos equipos diferentes de observatorios especializados en detectar eventos de microlente gravitacional como OGLE o KMTNet (redes de telescopios que monitorean constantemente el cielo buscando variaciones de brillo que indiquen este tipo de eventos) y desde el espacio utilizaron la sonda GAIA que, desde 2014, está cartografiando nuestra galaxia mediante astrometría.

La suerte hizo que un evento de microlente gravitacional, ocurrido en 2024, fuese detectado por dos grupos de investigadores (uno en KMTnet y otro en OGLE) que lo denominaron de manera independiente KMT-2024-BLG-0792 y OGLE-2024-BLG-0516. Al mismo tiempo, la sonda espacial GAIA de la ESA «se encontraba en una posición ideal para recabar datos con los que calcular la distancia del planeta. […] Este evento se ubicó casi perpendicular a la dirección del eje de precesión de Gaia por lo que esta inusual geometría permitió que GAIA pudiera observar el evento seis veces durante un periodo de 16 horas. Las observaciones desde dos puntos diferentes en Tierra, sincronizadas y sumadas a los datos procedentes de la sonda espacial, permitieron calcular la paralaje de microlente y determinar así la distancia y su masa».

A partir de esta información, los astrofísicos han determinado que el planeta errante observado en este evento de microlente posee una masa de aproximadamente el 22 % de la de Júpiter, o un poco menos que la de Saturno. Calcularon que el planeta se encontraba a unos 3000 pársecs (o poco menos de 10 000 años luz) de distancia. Suerte y sincronización desde diferentes puntos de observación han logrado esta primera medición de distancia y masa de un planeta errante, abriendo la puerta a futuras colaboraciones que amplíen nuestro conocimiento de unos cuerpos planetarios oscuros y escurridizos.

Notas, referencias científicas y más información:

*Nota del autor: el término «planeta» viene del griego que ya significa «errante o vagabundo» por lo que «planeta errante» sería una redundancia.

Coleman, Gavin A. L. et al. (2026) Two Views of a Rogue Planet Science doi: 10.1126/science.aed5209.

Dong, Subo, et al. (2026) A Free-Floating-Planet Microlensing Event Caused by a Saturn-Mass Object Science doi: 10.1126/science.adv9266.

Kryistal Kasal «Astronomers measure both mass and distance of a rogue planet for the first time» (2026) Phys.org

Sobre el autor: Javier «Irreductible» Peláez es escritor y comunicador científico. Autor de «500 Años de Frío» (2019) y «Planeta Océano» (2022). Es ganador de tres premios Bitácoras, un premio Prisma a la mejor web de divulgación científica y un Premio Ondas al mejor programa de radio digital.

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