Las células del sistema inmunitario pueden resultar de ayuda al realizar ejercicio físico

Investigación UPV/EHU

4 min

Las células del sistema inmunitario pueden resultar de ayuda al realizar ejercicio físico

Durante mucho tiempo se ha creído que los distintos tipos de células que forman el sistema inmunitario solo servían para defendernos de las agresiones externas o para aniquilar nuestras propias células defectuosas. Pero, en esta ocasión, un grupo de investigación de la Universidad de Tsinghua en Pekín ha ido más allá y ha descrito el impacto que tienen las células llamadas linfocitos B del sistema inmunitario en el ejercicio físico.

Nuestro cuerpo posee dos mecanismos para defendernos de las agresiones: la inmunidad innata o inespecífica y la inmunidad adquirida o adaptativa. La inmunidad innata o inespecífica es la primera respuesta que genera nuestro cuerpo ante una agresión. No es un mecanismo específico, pero sí rápido. De este forman parte, por ejemplo, las barreras fisicoquímicas —la piel, las mucosas, las lágrimas, los ácidos del estómago—, las células —macrófagos, linfocitos NK, neutrófilos— y la inflamación como tal. Este tipo de respuesta no tiene memoria; es decir, si más adelante se sufre el mismo tipo de agresión, nuestro sistema inmunitario innato no estará preparado y necesitará el mismo tiempo de respuesta que necesitó en la primera agresión. La inmunidad adquirida o adaptativa conlleva una respuesta más lenta. En ella participan las células llamadas linfocitos B y linfocitos T, y tiene memoria. Estos linfocitos se ponen en contacto con los agentes agresores, la mayoría de las veces mediante la ayuda de otras células intermediarias (por ejemplo, las células dendríticas), y necesitan un periodo de entrenamiento para hacer frente a la amenaza. Una vez que esas células han cumplido su función, unas pocas se quedan en reserva para que, si en un futuro llega el mismo agente agresor, se pueda hacerle frente más rápidamente. Esa es la base de las vacunas.

Los linfocitos B fueron descubiertos por Max Cooper y Jacques Miller en la década de los 60. Les pusieron el nombre de linfocitos B porque los descubrieron en la bolsa de Fabricio de las aves. Los seres humanos no tenemos bolsa de Fabricio y nuestros linfocitos B se forman y desarrollan mayormente en la médula ósea. Estas células presentan una diferencia fundamental con respecto a los linfocitos T: no actúan directamente contra el elemento que debe ser agredido, sino que producen unas proteínas llamadas anticuerpos, que son las que agreden. Los anticuerpos son específicos para cada elemento extraño y de ahí la alta especificidad de este mecanismo. La función de dichas células es fundamental para tener un sistema inmunitario sano, y han sido analizadas e investigadas en profundidad desde el punto de vista inmunológico; pero, en esta ocasión, se ha descrito el impacto que tienen en otro ámbito.

linfocitos B
Fuente: Adaptado de Y. Mao et al (2026) Cell doi: 10.1016/j.cell.2026.03.039

El grupo de investigación liderado por el doctor Peng Jiang limitó la producción de linfocitos B en unos ratones de experimentación; en algunos casos mediante la transformación genética y en otros mediante el uso de sustancias químicas. Los ratones que tenían restringido el número de linfocitos B presentaban una resistencia limitada a la hora de correr, en comparación con los ratones que tenían un número normal de linfocitos B. A la hora de investigar ese descubrimiento desde el punto de vista molecular, se percataron de que los linfocitos B generaban la proteína llamada TGF-β1, y que esa proteína provocaba el aumento de la cantidad de glutamato producido por el hígado. Tener niveles más altos de glutamato conlleva un funcionamiento más eficiente de las mitocondrias, productoras de energía, en las células musculares, lo que mejora su función y su eficiencia. Así, el grupo de investigación ha podido demostrar la relación directa entre el sistema inmunitario y el ejercicio físico.

Esta investigación profundiza en el concepto de salud sistémica al que hace referencia el fisiólogo Jesús Álvarez-Herms. Según el doctor Álvarez-Herms, practicar deporte, aun siendo deporte de élite, no debería ser incompatible con estar saludable, puesto que la salud sistémica nos garantizará, a largo plazo, un mejor rendimiento deportivo.

Bibliografía

Youxiang Mao, Ziyan Xia, Xu Pan, Wenjun Xia, Peng Jiang (2026) B cell deficiency limits exercise capacity by remodeling liver glutamate metabolism Cell S0092-8674(26)00340-5. doi: 10.1016/j.cell.2026.03.039.

Sobre el autor: Iker Badiola Etxaburu es doctor en biología, Profesor Pleno en la Facultad de Medicina y Enfermería de la EHU, y director de la Cátedra de Cultura Científica de la EHU

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