Altruismo y ciencia abierta para el beneficio de la humanidad

Firma invitada

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Altruismo y ciencia abierta para el beneficio de la humanidad

Desde las bases de la biología evolutiva darwiniana hasta los consensos científicos actuales en sociobiología, sabemos que la existencia de un grupo abundante de personas con altos estándares de moralidad y de altruismo dota a su sociedad de una ventaja evolutiva esencial sobre sociedades carentes de estos altos niveles de empatía, capacidad de sacrificarse y gran valoración del bien común.

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Foto: Vlad Tchompalov / Unsplash

El altruismo gana

Como en toda actividad humana, el desarrollo de la ciencia incluye tanto comportamientos científicos egoístas, como prácticas altruistas entre personas que difunden su conocimiento o descubrimientos para uso y disfrute de todo el mundo. Esta diferencia de actitudes humanas en su actividad se resume en la famosa frase acuñada por Edward O. Wilson:

El egoísmo gana al altruismo dentro de los grupos, pero los grupos de altruistas ganan a los de individuos egoístas.

La ciencia abierta

La ciencia es una empresa colectiva y acumulativa cuyos conocimientos y grandes logros en beneficio de la humanidad han podido extenderse en buena parte por el altruismo científico y la ciencia abierta. Esta manera de trabajar incluye transparencia, colaboración libre, reproducibilidad y verificabilidad de cualquier investigación científica. Solo estas características infunden credibilidad a la ciencia, permiten acumulación pública de nueva ciencia de calidad partiendo de la anterior, así como el sometimiento del desarrollo de la ciencia a rigurosos principios éticos.

Desde la creación de las primeras Sociedades Científicas y sus publicaciones periódicas hace cuatro siglos, la investigación científica se ha ido abriendo cada vez más, ha propiciado colaboración libre y abierta entre colegas, así como expansión internacional del conocimiento. De este modo hoy todos los países del mundo reconocen la importancia del desarrollo científico para la humanidad.

La ciencia cerrada

Como la ciencia y la tecnología también implican poder y riqueza, esto puede despertar el egoísmo humano con intención de ganar al altruismo en individuos de un grupo. Estos individuos egoístas tienden a cerrar celosamente la ciencia, tratándola como propiedad exclusiva. La razón es que en este contexto no se entiende la ciencia como un beneficio para la humanidad, sino como una ventaja individual para dominar o liderar un grupo.

Algunas grandes multinacionales basadas en tecnología han cerrado la ciencia y con gran éxito han dominado su mercado. En el mundo de los negocios esto es ser un ganador (winner) y los que no ganan riqueza o poder son perdedores (losers). El ejemplo actual más exacerbado son las grandes empresas tecnológicas, que han olvidado que la ciencia libre y abierta es la que les ha permitido partir y ser creadas.

Aunque la ciencia cerrada suele relacionarse con entidades privadas, esto no es así necesariamente. Un ejemplo paradigmático en investigación científica fueron los Laboratorios Bell de la compañía telefónica estadounidense AT&T, cuya ciencia abierta permitió impulsar tecnologías extraordinarias, como el transistor, el láser o el sistema operativo UNIX, entre muchísimas otras aplicaciones.

Individualidad e interdependencia en la ciencia

La individualidad y la interdependencia entre seres humanos son características importantes del desarrollo de la ciencia. Individuos puede optar por la ciencia cerrada, para guardar para sí el conocimiento o la tecnología. También pueden darse cuenta de que optar por la ciencia abierta probablemente les hará personas mucho más decentes y felices con su vida, que el simple hecho de ganar mucho dinero y poder. Publicar y compartir el conocimiento con tus semejantes hace crecer colaborativamente dicho conocimiento y permite usarlo para mejorar la vida propia y la del prójimo.

En ciencias de la computación, Ken Thompson y Dennis Ritchie en los Laboratorios Bell lideraron el diseño del sistema operativo UNIX, publicaron libros, manuales y artículos sobre ello y explicaron sus conocimientos en universidades públicas, como la Universidad de California en Berkeley. Estudiantes y profesorado de Berkeley continuaron mejorando UNIX. Finalmente, muchas de estas mejoras se incorporaron a lo que se conoció como Berkeley Software Distribution (BSD) y al sistema operativo avanzado FreeBSD completamente open source (código fuente abierto), o las versiones GNU y Linux.

El error de aplicar el principio de autoridad

En ciencia el principio de autoridad no rige, sobre todo si dicha autoridad se basa en el simple poder y no en el conocimiento y el convencimiento a la comunidad científica. El autoritarismo en algunas sociedades democráticas y sobre todo en sociedades no democráticas se basa en el principio de autoridad, que no debe invocarse en ciencia porque quiebra su espíritu crítico y sus fundamentos racionales. Así pues, la ciencia no solamente es una empresa colectiva, interdependiente, abierta y basada en el conocimiento, sino que debe además ser libre.

Como ejemplo de esta idea, podemos continuar con la historia de los sistemas operativos que mencionábamos arriba. La opción de la ciencia cerrada ha resultado muy lucrativa para grandes multinacionales, como Microsoft, Apple o Google, que dominan férreamente Windows, MacOS, iOS y Android. Pero todos los usuarios cometemos el error de confiar en el principio de autoridad. Creemos que no podemos existir sin estos ejemplos de ciencia cerrada porque son las mejores tecnologías, pero esto no es cierto: simplemente cedemos al poder y existen tecnologías excelentes de ciencia abierta, que -para colmo- las dominantes han aprovechado y cerrado en sus propios productos.

En mundos convulsos en los que grandes tecnológicas retuercen la racionalidad científica al considerarla de su exclusiva propiedad, hemos descubierto la necesidad de libertad y soberanía tecnológica individual. Esto no se puede conseguir más que mediante ciencia abierta colectiva, o en términos de Edward O. Wilson, para que nuestro grupo pueda sobrevivir, hemos de ser grupo con muchos individuos altruistas.

Si usted tiene un ordenador personal y un teléfono móvil, tiene opciones excelentes para apoyar la ciencia altruista, mejorar su soberanía individual y guardar su intimidad. No necesita usar Windows ni Android ni iOS. Hoy día existen estupendas distribuciones de Linux para su ordenador personal o teléfono móvil. También tiene la opción del Android original (Android Open Source Project) o, si lo prefiere, hay empresas y fundaciones éticas que soportan sus versiones para teléfonos o tabletas. No crea que esto le impediría desarrollar su vida y comunicación digital: tiene software abierto para todo lo que hace actualmente. Eso sí: pida a sus administraciones públicas o a su banco que dejen de exigirle comunicación digital mediante software específico o sistemas operativos cerrados. Solo con programas libres y abiertos tiene seguridad de saber qué está haciendo en realidad.

Sobre el autor: Victor Etxebarria Ecenarro es Catedrático de Ingeniería de Sistemas y Automática en la Universidad del País Vasco (EHU)

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