Una gota de sangre para el diagnóstico temprano del cáncer más letal

Hay enfermedades que matan no porque sean invencibles sino porque saben esconderse hasta que es demasiado tarde. Despliegan una estrategia casi militar: se ocultan bien, se fortalecen en la oscuridad, aseguran su posición y, cuando están listas, atacan sin avisar. El cáncer de páncreas es una de ellas. Se instala en silencio, crece sin hacer saltar las alarmas y cuando finalmente se revela su presencia, suele ser demasiado tarde. Por eso tiene un pronóstico tan sombrío: apenas el 10% de los pacientes sobrevive más de cinco años tras su diagnóstico. ¿Por qué? No es que los tratamientos sean necesariamente ineficaces sino porque, en la mayoría de los casos, la enfermedad se detecta ya en fases muy avanzadas, cuando ya está ampliamente extendida y las opciones terapéuticas se han reducido drásticamente. En las últimas décadas se han desarrollado potentes herramientas de diagnóstico precoz para muchas enfermedades, como por ejemplo el Alzheimer, pero el cáncer de páncreas no ha tenido esa suerte. Estas dos enfermedades representan quizás una de las paradojas más dolorosas de la medicina actual: hemos conseguido avances espectaculares en diagnóstico en el Alzhéimer, en algunos casos con décadas de antelación, pero no contamos con un tratamiento eficaz una vez detectado, mientras que en el cáncer de páncreas sí que contamos con terapias y cirugías aplicables pero no hemos logrado desarrollar métodos de diagnóstico precoz que nos permitan realizarlas a tiempo.
Por eso es tan importante avanzar en el diagnóstico oncológico temprano y por eso resulta tan esperanzador encontrar noticias como la que se ha publicado recientemente: «Un nuevo análisis de sangre podría detectar el cáncer de páncreas antes de que sea demasiado tarde». Los responsables de este estudio pertenecen a diferentes centros de investigación, clínicas y universidades bajo la financiación del Instituto de Salud de EEUU (NIH) que publicaron sus resultados en el journal Clinical Cancer Research.

Buscar biomarcadores en la sangre para detectar a nuestro enemigo antes de que se reagrupe no es un camino nuevo. Lo cierto es que ya contamos con algunos candidatos prometedores, como el antígeno carbohidrato 19-9 (CA19-9), empleado habitualmente para monitorizar la respuesta al tratamiento, o la trombospondina 2 (THBS2) que ha protagonizado diferentes estudios en los últimos años. Pero estos dos marcadores por sí solos tienen un problema importante: su presencia o incremento también ocurre en condiciones no cancerosas como la pancreatitis o la obstrucción del conducto biliar, y algunas personas ni siquiera producen este marcador debido a diferencias genéticas. Es como intentar rastrear a un fugitivo con una foto borrosa: a veces funciona, a veces no…
Pero el nuevo trabajo ha recogido esos dos marcadores dudosos y ha añadido otros dos para completar la fotografía. Tras analizar muestras de sangre almacenadas, los investigadores identificaron dos proteínas adicionales que aparecen en proporciones elevadas en personas con cáncer de páncreas en estadio temprano: la aminopeptidasa N (ANPEP) y el receptor de inmunoglobulina polimérica (PIGR) y a partir de aquí comenzaron los ensayos utilizando cuatro biomarcadores.
Para ello utilizaron muestras de plasma procedentes de dos hospitales: 537 muestras de la Clínica Mayo (Mayo) y 135 del Hospital de la Universidad de Pensilvania (Penn). Estas muestras de plasma provenían de tres tipos de sujetos: pacientes con cáncer de páncreas ya diagnosticado, individuos sanos y pacientes con diferentes enfermedades pancreáticas benignas que hasta ahora podrían confundir el diagnóstico. Los investigadores analizaron todas estas muestras utilizando espectrometría de masas y ELISA, una técnica de laboratorio muy utilizada para detectar si una sustancia específica (una proteína, un anticuerpo, una hormona, etc) está presente en una muestra, y en qué cantidad.
El resultado de estos ensayos solo se puede calificar como espectacular. El panel de cuatro marcadores demostró un rendimiento notable: distinguió correctamente los casos de cáncer pancreático en más del 91% de las ocasiones en todas las etapas, con una tasa de falsos positivos del 5% en casos no cancerosos… y aquí llega la gran noticia: para el cáncer en fases tempranas (estadios I/II), el test detectó el 87,5% de los casos.
Detectar casi nueve de cada diez cánceres en estadio temprano es un logro que, hasta ayer, parecía inalcanzable para esta enfermedad. Y hacerlo con una simple extracción de sangre lo convierte en algo potencialmente accesible a escala masiva. «Al añadir ANPEP y PIGR a los marcadores existentes, hemos mejorado significativamente nuestra capacidad para detectar este cáncer justo cuando es más tratable», explica en Science Daily el doctor Kenneth Zaret, investigador principal del estudio.
Además, el test tiene otra ventaja añadida: es capaz de diferenciar el cáncer de páncreas de otras condiciones pancreáticas no cancerosas, incluida la pancreatitis. Esto ayuda a reducir el riesgo de diagnóstico erróneo e inquietud innecesaria para los pacientes. En medicina, saber qué no tienes es casi tan importante como saber qué sí tienes.
Para finalizar, los propios autores recomiendan prudencia a la vez que piden ampliar las investigaciones y realizar nuevas pruebas adicionales en poblaciones más amplias para confirmar estos prometedores resultados.
Referencias científicas y más información:
Kenneth S. Zaret, Brianna M. Krusen, Jacob E. Till, et al. (2026) «Improving a Plasma Biomarker Panel for Early Detection of Pancreatic Ductal Adenocarcinoma with Aminopeptidase N (ANPEP) and Polymeric Immunoglobulin Receptor (PIGR) Clin Cancer Res doi: 10.1158/1078-0432.CCR-25-3297
National Institutes of Health (NIH) (2026) New blood test could catch pancreatic cancer before it’s too late Science Daily
Jo Cavallo (2026) New Four-Biomarker Blood Panel May Improve Early Detection of Pancreatic Cancer The Asco Post
Sobre el autor: Javier Peláez (@Irreductible), es escritor y comunicador científico. Autor de «500 Años de Frío» (2019) y «Planeta Océano» (2022), también es guionista en el programa de TVE «Órbita Laika» y ganador de tres premios Bitácoras, un premio Prisma a la mejor web de divulgación científica y un Premio Ondas al mejor programa de radio digital.
