EPCOT: la ciudad de un mañana que nunca llegó

Fronteras

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EPCOT: la ciudad de un mañana que nunca llegó

Antes, el futuro era diferente. Tan diferente que se podía visitar en muchos sitios: en escaparates, a través de maquetas, en grandes pabellones y exposiciones… En especial en las ferias mundiales que se celebraban aquí y allá, en ciudades como Londres, París o Nueva York. Como si fueran máquinas del tiempo, en ellas los visitantes podían asomarse al mundo de las décadas siguientes y contemplar cómo serían las viviendas, cómo cambiaría el transporte e incluso cuáles serían los nuevos trabajos que surgirían fruto de algo a lo que llamaban «progreso» y que traía consigo la promesa de un mundo mejor para todos. El mañana, durante un tiempo, dejó de ser algo abstracto para convertirse en una historia que se representaba en escenarios muy concretos y de la que la humanidad era la protagonista.

Y en aquella época, a principios y mediados del siglo XX, a nadie se le daba mejor contar historias que a Walt Disney, que participó en la Feria Mundial de Nueva York de 1964-1965 con cuatro atracciones. Dos, en concreto, se asomaban a ese futuro que ya empezaba a hacerse presente. Una fue Magic Skyway, situada en el pabellón de Ford, donde los visitantes, a bordo de un Ford de 1964 descapotable, hacían un recorrido por la historia desde la época de los dinosaurios hasta llegar a la ciudad del futuro y a una exhibición de prototipos de la marca. La otra, Carousel of Progress, creada para el pabellón de General Electric, mostraba cómo la tecnología —sobre todo la electricidad— iba transformando la vida de una familia a lo largo de varias décadas mientras sonaba una entusiasta canción:

There’s a great, big, beautiful tomorrow

Shining at the end of every day

There’s a great, big, beautiful tomorrow

And tomorrow’s just a dream away

Man has a dream and that’s the start

He follows his dream with mind and heart

When it becomes a reality

It’s a dream come true for you and me


El Carrusel del progreso en el pabellón de General Electric en la Feria Mundial de Nueva York de 1964.

Esta última se instaló en 1975 en el parque de Magic Kingdom de Walt Disney World, en Florida, y, con algunos cambios y mejoras, puede seguir visitándose a día de hoy.

Pero en esta ocasión Walt Disney no se conformó con construir decorados y contar historias; quiso hacerlos realidad. El 2 de febrero de 1967, algo menos de dos meses después de su muerte, se presentó públicamente una película grabada en octubre del año anterior en la que Walt explicaba su proyecto más ambicioso —y desconocido—. Durante varios años, había estado gestando con su equipo un lugar al que bautizó EPCOT (Experimental Prototype Community of Tomorrow), una comunidad urbana experimental desde la que ensayar soluciones a los problemas que la vida moderna planteaba: el tráfico, la contaminación, el deterioro urbano… En otras palabras, quería construir la ciudad del futuro, una en la que la vida fuera más apacible y enriquecedora para las personas.

EPCOT, tal y como la concebía Walt Disney, albergaría una población de 20 000 habitantes y estaría situada en Florida, en los vastos terrenos donde se había proyectado la construcción de Disney World —nombre al que se añadió el «Walt» tras su fallecimiento, a modo de homenaje—. Con estructura radial, la ciudad se construiría en torno a un centro urbano —cubierto y climatizado— en el que se encontrarían oficinas, centros comerciales, teatros, restaurantes… En una segunda capa concéntrica, habría una zona residencial de alta densidad con edificios de apartamentos y, alrededor de esta, un área de zonas verdes y parques, que también albergaría edificios de culto y escuelas. En el anillo más externo habría una segunda zona residencial de baja densidad, con urbanizaciones de viviendas unifamiliares.

Sin embargo, la joya de la corona de esta ciudad Disney sería su sistema de movilidad y transporte, en el que los coches ocupaban un lugar residual —parece ser que a Walt Disney le irritaban los atascos, y la separación entre peatones y tráfico se convirtió en una prioridad para él en su proyecto urbanístico—. La terminal de transporte principal de EPCOT se encontraría justo en el centro, bajo un gran hotel que sería la joya y seña de identidad del lugar. Desde allí la red de transporte permitiría realizar tanto desplazamientos internos como enlazar conexiones con el exterior.

Por un lado, un monorraíl de alta velocidad —no existe ciudad retrofuturista que no cuente con un monorraíl— permitiría conectar EPCOT con otros puntos de Disney World. Para cubrir distancias cortas, en cambio, se utilizaría el WEDway PeopleMover un sistema de cabinas de transporte inspirado en la atracción Magic Skyway y que hoy es una atracción de Magic Kingdom. Ambos serían eléctricos, y circularían en vías elevadas para no crear molestias a los peatones. Los camiones y automóviles no estaban prohibidos, pero solo podrían circular por niveles inferiores de la ciudad, sin interferir con la vida cotidiana.

Walt Disney explica en un documental su proyecto EPCOT.

La idea era que EPCOT fuera el corazón de Disney World, casi como una atracción más para los visitantes, que podrían observar cómo se desarrollaba allí la vida del futuro. A modo de laboratorio social, sus habitantes probarían en la vida cotidiana nuevos materiales, tecnologías y servicios, en una comunidad que nunca se daría por terminada y que marcaría el rumbo del progreso. Pero el sueño de Walt Disney se truncó con su muerte.

La compañía concentró sus esfuerzos en la construcción de Magic Kingdom, que se inauguró en 1971; fue el primero de los cuatro parques que conforman hoy en día Walt Disney World —Magic Kingdom, EPCOT, Disney’s Hollywood Studios y Disney’s Animal Kingdom—. El segundo en inaugurarse fue precisamente el EPCOT, en 1982, pero, pese a compartir nombre, poco tenía que ver con el ambicioso proyecto inicial que Walt imaginó. Este EPCOT consistiría en una exposición permanente sobre el progreso y las culturas del mundo.

Walt Disney quiso, tal vez de una forma demasiado ingenua y optimista, trasladar el futuro de cartón piedra que servía de reclamo para las masas en ferias y exposiciones a la realidad, pero su la compañía que había creado acabó haciendo justo lo contrario o, más bien, lo de siempre: continuó moldeando el futuro en cartón piedra. Los habitantes siguieron siendo visitantes; la ciudad, pabellones de exposición; la vida cotidiana, un recorrido por diferentes atracciones. Irónicamente, este relato del futuro terminó igual empezó: con buenas intenciones y un bonito decorado futurista.

Hace sesenta años alguien imaginó una ciudad donde habitar un futuro que en 2026 aún no ha llegado. Pero no perdamos la esperanza, tal vez mañana…

EPCOT
Maqueta de Progress City (el centro urbano de EPCOT y algunas zonas adyacentes), que se puede ver durante el recorrido de la atracción PeopleMover en Magic Kingdom, Florida. Fuente: CC BY 4.0 / Windyshadow32

Bibliografía

Carnaham, A. (2012) Look closer: 1964 New York World’s Fair. The Walt Disney Family Museum.

Crawford, M. (2012). Walt’s E.P.C.O.T [Artículo de D23 reproducido en The Original E.P.C.O.T].

Lelekis, D., & Elam, M. (2017) Blurring fantasy and reality: Disney’s EPCOT dream and Tomorrowland Americana: The Journal of American Popular Culture (1900–Present), 16(1).

Singh, J. (2012, 7 de junio). A world of tomorrow: Inside Walt’s last dream D23

Sobre la autora: Gisela Baños es divulgadora de ciencia, tecnología y ciencia ficción.

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