Un buen lanzamiento de penalti

Ciencia infusa

Los penaltis solo los falla quien los tira.

Anónimo

Game-theory

Estamos en ello, inmersos y concentrados en la celebración de la Copa del Mundo de Fútbol, la FIFA World Football Cup, Ayer mismo, 29 de junio, cuando comencé a escribir este texto, se jugaron los partidos de octavos de final Holanda-México y Costa Rica-Grecia. En el primero ganó Holanda por 2-1 con un segundo gol holandés de penalti decisivo para el resultado final. Y en el segundo se clasificó Costa Rica después del lanzamiento de la tanda de penaltis tras terminar el partido y la prórroga con empate. Desde 1978, 23 selecciones han dependido de uno o varios penaltis para pasar de ronda en las Copas del Mundo celebradas desde entonces.

Un lance del juego tan singular e importante ha promovido muchas y variadas investigaciones de los científicos del deporte. Se tratado desde la biomecánica del disparo y de la parada hasta, y muy a fondo, la psicología de los dos protagonistas principales, tirador y portero. Recientemente se han publicado dos revisiones sobre este asunto, ambas dirigidas por Daniel Memmert, de la Universidad Alemana del Deporte de Colonia, uno de los mayores expertos mundiales en penaltis.

Antes de empezar, un par de datos importantes. En un penalti la pelota puede llegar a moverse a unos 100 kilómetros por hora y entrar en la portería en unos 600 milisegundos. El tiempo de reacción habitual de un portero experto está entre los 400 y los 500 milisegundos, o sea, que hay pocas opciones de que reaccione lo suficiente como para detener el lanzamiento. Sin embargo, en las grabaciones de los lanzamientos de penalti se ha observado a menudo que los porteros que los paran reaccionan en unos 150 milisegundos. Por tanto, algo hay en portero y delantero que convierte esta jugada en algo especial que merece la pena estudiar.

Para situarnos en el inicio de la jugada, los lanzadores adoptan una de las siguientes estrategias: la que depende de lo que hace el portero y, según para donde se tire, el lanzador disparará al lado contrario; o la que no depende del portero, y el delantero lanza según su decisión sin tener en cuenta para que lado se tire. Sin embargo, Memmert nos dice que hasta ahora no existe ningún método que le revele al portero cual de las dos estrategias va a adoptar el delantero. Asegura también, quizá no con una seguridad completa, que hay algunas pistas que ayudarían al portero a conseguir adivinar la estrategia del delantero. Estos indicios están en la carrera del delantero cuando va a tirar, en hacia donde dirige su mirada, en la técnica del disparo con el exterior o el interior del pie, en el tiempo de preparación del lanzamiento y, finalmente, y es lo más difícil de adivinar, en el uso que haga de trucos para engañar al portero.

Como ejemplos nos pueden servir que, si el delantero se dirige con lentitud hacia el balón, está esperando a que se lance el portero, es decir, utiliza la estrategia que depende del portero. Además, estos lanzadores suelen golpear el balón con el interior del pie. En cambio, si el delantero corre hacia el balón, lo habitual es que no le importe lo que va a hacer el portero, o sea, sigue la estrategia que no depende del portero, y es típico que golpee el balón con el empeine. En este caso, si el portero tiene datos de hacia donde suele disparar ese delantero y se tira hacia esa zona en el último momento, es posible que pare el penalti.

Memmert ensayó con 42 voluntarios futbolistas juveniles la capacidad de predicción de la estrategia de los delanteros de los indicios que he mencionado. Para ello, les hizo ver, a cada uno de ellos y en grabaciones de video, la carrera de inicio y solo el contacto del balón con el pie en 20 lanzamientos de penalti y les pidió que dijeran la estrategia de cada delantero, según los indicios que les había enseñado que tenían que atender. El porcentaje de acierto fue del 91.7%.

Los penaltis lanzados en las Copas del Mundo, entre 1986 y 2010, y en las Copas de Europa, entre 1982 y 2012, fueron en total 322. De ellos, el 82% son independientes del portero y, por tanto, el 18% son dependientes del portero. Aunque la tasa de éxito del delantero es casi igual, alrededor del 70% (aunque hay jugadores que superan el 90%), con las dos estrategias, es, como se ve, mucho más utilizada por los delanteros la que no depende del portero pues, desde el punto de vista de la técnica del disparo, es mucho más sencilla y no se necesita que el delantero posea grandes habilidades.

La segunda revisión publicada por Memmert supone un enfoque más general de algunas de las conductas que pueden llevar al éxito en el lanzamiento del penalti al delantero o al portero. Con todos los resultados de los trabajos revisados, los autores proponen una especie de cuadro de autoayuda con algunas de las conductas que deben adoptar tanto el lanzador como el portero. Primero veamos las sugerencias para el lanzador del penalti.

Es recomendable que sea un jugador que haya entrenado mucho el lanzamiento y que se lo tome como una obligación, no como una diversión o algo apetecible. Tirar un penalti puede ser un momento muy estresante y, entonces, quizá la diversión se esfuma y queda solamente el agobio. Y, además, es bueno que lleve una camiseta roja (los delanteros de rojo meten un 10% más de penaltis).

La carrera hacia el balón para chutar es preferible que sea o muy recta o muy oblicua y, de esta manera, no se dan pistas de la dirección al portero. Antes de tirar, incluso mucho antes, debe haber elegido hacia donde va a tirar. No es el momento de hacerlo justo durante el lanzamiento. Al iniciar la preparación del lanzamiento debe andar de espaldas desde el balón hacia atrás, en línea recta y sin dejar de mirar al portero, y tomarse el tiempo necesario para iniciar la carrera hacia delante y chutar.

El chut es mejor que vaya cerca del larguero. El portero detiene con más facilidad, hasta un 20%, los disparos bajos llegando al 24% si van hacia su derecha. Los chuts bajos hacia la izquierda los detiene en el 17% de los penaltis y, hacia el centro de la portería, en el 19%. En cambio, hacia arriba, hacia el larguero, no para ninguno y da igual que se tiren a la derecha, al centro o a la izquierda. Es más, en la estrategia independiente del portero, en un 81% de los casos se consigue el gol al tirar por el centro, más que alrededor del 70% si se tira a un lado, sea a la derecha o a la izquierda. Por cierto, decirle al delantero “no lo falles” aumenta las probabilidades de que no acierte o de que se la pare el portero.

Y, para terminar con los consejos a los lanzadores, si mete el penalti, debe celebrarlo los más exageradamente que se le ocurra en el momento (recordad a Cristiano Ronaldo en el penalti que supuso el cuarto gol en la final de la Champions de este año).

Para los porteros es recomendable que consigan que el árbitro retrase el lanzamiento lo más posible. Los retrasos, habitualmente, descentran al lanzador. Debe atraer la atención del delantero con saltos y movimientos variados de los brazos y las piernas y, si es posible, con una camiseta con un color escandaloso que atraiga la vista, la atención y, si es posible, el disparo hacia el cuerpo del portero. No se debe colocar en el centro exacto de la portería sino un poco a un lado, dejando un hueco mayor a uno de los costados para atraer el disparo del lanzador. No hay que olvidar que los diestros suelen lanzar a la derecha del portero en un 30% de los disparos, y los zurdos, con un porcentaje parecido, hacia la izquierda del portero. Es el disparo más fácil, un poco en diagonal, tanto para un diestro como para un zurdo. Además, el portero, por intuición y experiencia, debe intentar adivinar la dirección del disparo por la posición de la pierna de apoyo y de las caderas y el torso del delantero.

El movimiento del portero hacia el balón debe iniciarse una vez que la bota del delantero ha entrado en contacto con el balón. Hacerlo antes ayuda al delantero, sobre todo si sigue la estrategia que depende del portero. Es difícil contenerse, pero hay que conseguirlo, y para ello ayuda centrar la vista y la atención en el balón y en la llegada del pie del lanzador. Y como recomendábamos antes para el delantero, si el portero para el penalti, que lo celebre escandalosamente.

Y, para terminar, una última historia sobre penaltis (que, por cierto, se puede buscar en YouTube como tantas otras sobre este tema). En los cuartos de final de la Copa del Mundo 2006, celebrada en Alemania, se enfrentaron el país anfitrión, Alemania, y Argentina. Acabó el partido, prórroga incluida, con un empate a uno, así que se lanzaron los penaltis. El portero alemán Lehmann paró dos, a los argentinos Ayala y Cambiasso. Lehmann llevaba en su media derecha un papelito muy arrugado y escrito a mano con datos de cómo y hacia dónde lanzaban los penaltis los jugadores argentinos. Cuando llegaba Cambiasso a disparar el cuarto penalti, el decisivo, Lehmann dio un par de pasos atrás, se metió en la portería, sacó la chuleta de su media derecha, la estudió un rato, unos segundos en realidad pero muy largos en aquel momento, la guardó de nuevo en su media, dio un par de pasos al frente y dio la impresión de estar ya preparado para el lanzamiento. Y empezó entonces otra representación: se movió un poco hacia su derecha dejando un hueco a su izquierda pies sabía que Cambiasso era zurdo y tiraría a esa zona con más facilidad. Y braceó y saltó varias veces. Disparó Cambiasso, con la zurda y hacia su derecha, es decir, hacia el hueco que había dejado Lehmann, que ya se había tirado y paró el penalti. Alemania a semifinales y Argentina de vuelta a casa.

Poco después Lehmann enseñó su chuleta y declaró que no le sirvió de mucho pues cada lanzador tiró a donde quiso y no a donde se podía suponer por sus antecedentes. Es más, Cambiasso ni siquiera aparecía en su lista. Es obvio que la chuleta le descentró y cayo en todas los cebos que le puso Lehmann. Años después, Lehmann subastó su chuleta para beneficio de una ONG de ayuda a niños con problemas y alcanzó el millón de euros de valor. Ya se ve que una chuleta como esta tiene más importancia de lo que parece a primera vista. Que se lo pregunten a Esteban Cambiasso.

Referencias:

Memmert, D., S. Hüttermann, N. Hagemann, F. Loffing & B. Strauss. 2013. Dueling in the penalty box: evidence-based recommendations on how shooters and goalkeepers can win penalty shootouts in soccer. International Review of Sport and Exercise Psychology 6: 209-229.

Noël, B., P. Furley, J. van der Kamp, M. Dicks & D. Memmert. 2014. The development of a method for identifying penalty kick strategies in association football. Journal of Sports Sciences doi:10.1080/02640414.2014.926383

Sobre el autor: Eduardo Angulo es doctor en biología, profesor de biología celular de la UPV/EHU retirado y divulgador científico. Ha publicado varios libros y es autor de La biología estupenda.

3 comentarios

  • Avatar de eulez

    Sobre lo de Cristina, digo, Cristiano Ronaldo, y su celebración, falta un enlace para ver la ignominia. Por ejemplo, este. Es mejor no ser un idiota, aunque lances penaltis y los marques.

    Y sobre dónde y cómo hay que tirar los penals, estos estudios confirman lo que es de cajón: arriba, fuerte y a un lado. El portero no puede alcanzar el balón porque es imposible que salte esa distancia en ese tiempo. Ni siquiera sabiendo donde va a ir la pelota podría pararla. La pregunta ahora es: ¿por qué los jugadores de fútbol se empeñan en lanzar los penaltis de otra manera? Yo todavía no lo he entendido.

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