Ciencia en televisión

Frontera

Órbita Laika ha terminado su segunda temporada en La 2, de Televisión Española. ADN Max ha desaparecido de Discovery MAX y Cosmos sigue su emisión sin pena ni gloria en Neox, de Antena 3. Ninguno de los tres programas ha sido un éxito de crítica ni de público.

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¿Qué es un éxito en televisión?

Se considera así a cualquier programa con datos de audiencia superiores a la media de la cadena. A más porcentaje de audiencia, más rating, más éxito. Estadísticamente, significa que más gente ha visto el programa, que es “más popular”. Este éxito medido cuantitativamente no garantiza la calidad del producto. No pondré ejemplos, pero todos sabemos de programas de televisión espantosos que cuantitativamente son un éxito.

Existe otro tipo de éxito televisivo: un formato de televisión de calidad. Un producto meditado, pensado, repensado y realizado con un estándar de calidad muy alto. Un formato, la mayoría de las veces original, que se crea de la nada para cubrir un hueco que no se había sabido cómo llenar. Me refiero a un espacio vacío en la comunicación que muy probablemente nadie hasta entonces había visto y pensado en cubrir, o que se había cubierto de manera ineficaz.

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Lamentablemente, un programa de calidad no siempre garantiza un éxito de audiencia. Digo lamentablemente porque, como la televisión se rige por una fe en la medición de audiencias, la falta de un respaldo cuantitativo puede comprometer, y de hecho compromete, la continuidad de programas de muy alta calidad.

Los programas de ciencia no han tenido un respaldo de audiencia y tampoco, a pesar de las buenas intenciones, han sido formatos logrados. ¿Por qué no ha funcionado la ciencia en televisión?

En mi opinión, como espectadora no científica y como profesional de la televisión, diversos factores.

El primero y más importante es que nos enfrentamos a un mundo nuevo e inexplorado, un “hueco” como el que describía anteriormente. Tras años y años de desarrollarse apartada del gran público, la ciencia ha saltado a los medios de comunicación por pura necesidad vital. Ante el peligro de enfrentarse a su desaparición en medio de la más absoluta indiferencia por parte de la sociedad, la ciencia y los científicos optaron (con buen criterio) por salir de sus guaridas, y laboratorios para comunicar su trabajo y la importancia del mismo para la sociedad. Han salido de su espacio y han comenzado a presentarse en los medios. Ha sido una estrategia de invasión que va teniendo gradualmente su impacto en la sociedad; difícil de cuantificar, como ya expliqué en otro post.

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La televisión es el último territorio que la ciencia ha intentado explorar. Existe, como dije, un hueco, un espacio televisivo para la divulgación, pero el problema es que no sabemos cómo hacerla. Hasta ahora hemos tenido intentos bien intencionados, trabajados y entusiastas; pero fallidos. No importa: para tener éxito primero hay que intentarlo… y fracasar muchas veces. Pero antes de reintentarlo hay que analizar qué ha fallado.

El lenguaje televisivo ha cambiado con el tiempo. Marshal Mcluhan teorizó que la irrupción de nuevos medios de comunicación altera el statu quo de la sociedad y de los medios ya existentes, permitiendo nuevas formas de comunicación. Internet reinventa culturalmente a la humanidad y nos obliga, y permite, a interactuar de manera distinta, cambiando el uso de los medios que ya teníamos.

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En los años 60, 70 y 80, grandes series documentales sobre ciencia fueron un éxito televisivo, tanto en cantidad como en calidad. Un científico con porte, pero no necesariamente atractivo, hacia calmadas y premiosas presentaciones de la materia que, después, una voz en off explicaba pormenorizadamente. Un formato novedoso entonces, que sin embargo hoy le resulta lento y fatigoso al espectador.

Internet ha obligado a todos los medios, no solo a la televisión, a adaptarse a la rapidez, a captar la atención en menos de 20 segundos y a utilizar un ritmo narrativo menos pausado. Contra lo que algunos piensen, esto no es malo; sencillamente, hay que aprender a manejarlo.

Y por ahora no sabemos hacerlo. Los intentos de hacer ciencia en televisión han pasado por trasladar a la pequeña pantalla ideas, temas y personas que funcionan en la red; y no funciona. Ocurre lo mismo con los famosos you tubers o las producciones hechas para la red con millones de visitas online. En la televisión no funcionan. ¿Son malas? No, sencillamente no se puede hacer Internet en la televisión, como no se puede hacer televisión en la radio, ni radio en un periódico.

Cada medio tiene su lenguaje, ritmo y su experiencia para el público. Es distinto ir al cine que ver una película en el sofá. El mensaje es el mismo, pero la experiencia cambia. Tenemos que encontrar la manera de que la ciencia, el mensaje, se adapte al lenguaje, el ritmo y la experiencia de la televisión.

carta-de-ajustePara hacer un buen programa de televisión hay que tener algunas ideas claras:

(1) Conocer el medio y acercarse a él con respeto, sin menospreciar el poder de la televisión y su alcance. Es una posición elitista que solo perjudica a la divulgación científica. La falta de respeto a la televisión se debe a la ignorancia. Nos creemos que porque todos sabemos ver televisión, y decidir si algo nos gusta, todos (o casi) podemos salir en pantalla o hacer un programa de televisión. Es una creencia absurda: como pensar que los sabemos leer podemos escribir un buen libro.

(2) Preguntar a los profesionales del medio. Asistimos cada día a pequeñas “trifulcas” entre científicos y periodistas a cuenta de quién debe divulgar, si el investigador o el comunicador, pero todos creen que saben hacer televisión.

(3) Ser conscientes de las capacidades propias. Podemos ser fabulosos divulgadores en la red, en otros medios, pero no servir para la pantalla de televisión. Sé de primera mano que salir en televisión es muy atractivo, pero poner en pantalla, como caras de la ciencia, a gente maravillosa en otra faceta, pero nefasta en televisión, repercute muy negativamente en la campaña para que la ciencia sea atractiva para el público. (Recordemos que un periodista con más de 30 años de experiencia en radio, un referente en ese medio, fracasó como presentador de un informativo en televisión).

(4) Respetar al público del medio. Y hay que mostrarlo tanto en la intencionalidad del proyecto como en la ejecución y la valoración de la repercusión del programa. Las redes sociales han de manejarse con cuidado. Las expresiones irrespetuosas a los televidentes que han decidido no seguir el programa dan una imagen muy negativa de la ciencia. Nadie dice “Voy a dar una charla, los asistentes a charlas son idiotas”. ¿Por qué se dice eso del público que ve televisión? En cuanto a la valoración de la calidad, la repercusión y el éxito cualitativo del programa no lo deben hacer los científicos, que tienden a estar muy sesgados en sus apreciaciones.

(5) Definir claramente qué publico se desea. ¿Nos dirigimos al gran público o preferimos un programa para científicos? Probablemente un programa de ciencia para el gran público no interese a los científicos, lo que no significa que no sea un buen formato de televisión.

(6) Tener expectativas realistas en cuanto a la repercusión cuantitativa. Conseguir audiencias millonarias con la divulgación científica, o con cualquier programa cultural, es casi imposible. La competencia es atroz, el modo de ver televisión ha cambiado y todos intentamos encontrar la manera de manejar la nueva situación. Hay que ser realista en cuanto a los posibles horarios de programación de nuestro producto y el alcance que va a tener.

En cualquier caso, es un camino nuevo para la televisión y la ciencia: hay que probar mil cosas y fracasar en unas cuantas; saber lo que no se ha hecho bien, lo que no funciona; coordinar los esfuerzos de todos los implicados; dejar de lado protagonismos; ser conscientes de lo que cada uno puede aportar y apostar por un trabajo que sea un éxito cualitativo.

Creo sinceramente que con la ciencia se puede hacer grandes cosas en televisión. Aprendamos cómo.

Sobre la autora: Ana Ribera (Molinos) es historiadora y cuenta con más de 15 años de experiencia en el mundo de la televisión. Autora de los blogs: Cosas que (me) pasan y Pisando Charcos.

9 comentarios

  • Avatar de tu anciana abuela

    No he visto Orbita Laika II. La primera serie la enciontré bastante flojita. No puede una menos de recordar con nostalgia los viejos tiempos de Rodríguez de la Fuente.

    Un magnífico programa actual de divulgación -desde mi punto de vista- es «Esto es Opera»/ «This is Opera» http://www.rtve.es/television/this-is-opera/

    Se lo recomiendo especialmente a todos aquellos -como yo- interesados en el mundo de la ciencia, pero alejados del de las artes.

    Otro interesantísimo momento de la divulgación en España -aunque sin proponérselo- era el programa diario de «el Hombre Del Tiempo» de Mariano Medina http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/toledo-rinde-homenaje-primer-hombre-del-tiempo-television-mario-medida/1536984/.

    A la niña que era yo entonces le fascinaba el personaje, tiza en mano, ante una pizarra con los contornos del mapa de Europa, explicando la génesis de los mas variados fenómenos atmosféricos, a partir de las famosas isobaras…

    Y es pena que cuando ya habíamos aprendido a comer bocadillos, se nos de ahora potitos, con los coloridos mapas llenos de paraguas, nubes y soles, que nos ofrecen las diversas cadenas en estos momentos….

    …como fue una oportunidad perdida el no haber dejado las películas en versión original: En estos momentos todos los espectadores seríamos rapidísimos lectores -de subtítulos-, y bilingües, si no tri o cuatri lingües.

    Un saludo a todos

    • Avatar de Ana Ribera

      Tu anciana abuela,

      This is opera es un programa estupendo de divulgación de música pero que no se queda solo en eso. Habla de música, de sociedad, de arte, de historia, incluso de ciencia. Tiene ritmo, guión, producción, un gran trabajo de producción y es una idea muy muy pensada. A mi también me gusta mucho.

      Completamente de acuerdo con lo de las películas en versión original.

  • Avatar de .Masgüel.

    «éxito medido cuantitativamente no garantiza la calidad del producto»

    Es el único punto en que estamos de acuerdo.

    «Ante el peligro de enfrentarse a su desaparición en medio de la más absoluta indiferencia por parte de la sociedad, la ciencia y los científicos optaron (con buen criterio) por salir de sus guaridas, y laboratorios para comunicar su trabajo y la importancia del mismo para la sociedad.»

    Eso es absurdo. Un bache en la financiación de investigación básica en según qué paises no es riesgo de desaparición. Ya todo el planeta es una cultura tecnocientífica. Independientemente de su nivel de conocimiento, la población vive de sus logros.

    «Existe, como dije, un hueco, un espacio televisivo para la divulgación, pero el problema es que no sabemos cómo hacerla.»

    Mientras haya quien sepa, se compra, y asunto resuelto. Como hace la 2 con los documentales de la BBC, la PBS o ARTE para espacios como «Grandes documentales» o «La noche temática».

    «No importa: pasa tener éxito primero hay que intentarlo… y fracasar muchas veces.»

    Las cadenas privadas pueden dilapidar sus recursos y suicidarse. Una empresa pública debe respetar el dinero que recibe de los contribuyentes.

    «En los años 60, 70 y 80, grandes series documentales sobre ciencia fueron un éxito televisivo, tanto en cantidad como en calidad. Un científico con porte, pero no necesariamente atractivo, hacia calmadas y premiosas presentaciones de la materia que, después, una voz en off explicaba pormenorizadamente. Un formato novedoso entonces, que sin embargo hoy le resulta lento y fatigoso al espectador.»

    Es falso que se haya dejado de hacer ese tipo de documentales. Se hacen, se emiten y, mientras hubo mercado para las copias físicas (dvd), fueron éxito de ventas. El formato resultará lento y fatigoso al espectador que no esté interesado en el tema.

    «captar la atención en menos de 20 segundos y a utilizar un ritmo narrativo menos pausado. Contra lo que algunos piensen, esto no es malo; sencillamente, hay que aprender a manejarlo.»

    Para dejar de pensarlo habrá que demostrar que lo contrario es cierto. Divulgar ciencia al ritmo narrativo y con el tono anfetamínico del periodismo deportivo es un desastre. Añadirle un toque de humor no lo arregla. Aleja a quien tiene interés en aprender algo y apenas acerca a quien no lo tiene.

    «Tenemos que encontrar la manera de que la ciencia, el mensaje, se adapte al lenguaje, el ritmo y la experiencia de la televisión.»

    No tiene sentido hablar de la experiencia de la televisión como si fuese un molde. La experiencia de la televisión dependerá del tipo de programa y del tipo de expectador.

    «Definir claramente qué publico se desea. (…) ¿Nos dirigimos al gran público o preferimos un programa para científicos? Probablemente un programa de ciencia para el gran público no interese a los científicos, lo que no significa que no sea un buen formato de televisión.»

    Pues como decía Tyrion Lannister, quizá convendría por empezar a desear otra cosa. O, como decía David Simon en su receta para hacer un producto de calidad: «¡Que se joda el público medio!». Resultó que lo que tenía más calidad de lo esperado era ese supuesto público medio y HBO se convirtió en referente. Si un programa de divulgación científica no gusta a los interesados en la ciencia, ¿qué criterio discrimina el buen formato?.

    «expectativas realistas en cuanto a la repercusión cuantitativa. Conseguir audiencias millonarias con la divulgación científica, o con cualquier programa cultural, es casi imposible.»

    Pues precisamente por eso es un disparate pretender dirigirse al gran público. Ya no existe. Ahora hay un público para cada tipo de producto. Y conviene hacerse a la idea de que el público interesado en la divulgación científica o cultural de calidad cada vez es mayor, pero probablemente ya no tiene ni cable de antena en el televisor, entiende el inglés, descarga de internet todo lo que le interesa y lo ve cuando le conviene. Cuando no había otra cosa, la gente se resignaba frente al televisor por pasar el rato. Con la ampliación de oferta audiovisual en internet, ya no soporta perder un minuto en «ver qué hay la tele», cuando a un click de ratón puede encotrar directamente algo acorde a sus preferencias.

    • Avatar de Ana Ribera

      Masgüel,

      Vamos a ver lo que yo no estoy de acuerdo de tu comentario.

      Para empezar que vivamos en una sociedad científico tecnológica no significa que la gente entienda la ciencia y menos la ciencia básica y la necesidad que existe de financiarla, mantenerla y cuidarla. Si tu crees que un bache en ciencia básica no significa nada porque total tenemos tecnología estamos otra vez en desacuerdo. No se hace ciencia básica porque sirva para algo, se debe hacer ciencia básica por el puro afán de conocimiento que ha movido a la humanidad siempre. Por otro lado cuando hablo de desaparición me refiero a la desaparición de la ciencia entre las preocupaciones e intereses de la sociedad en general. Lo mismo ocurrió hace años con la historia y el arte y siguiendo con tu razonamiento podemos decir «bueno, pero seguimos haciendo historia y hay gente que hace arte». Si claro, pero a nadie le importa ni lo conoce.

      «se hace y se compra». Aha. Hagamos eso con todo. Como ya lo han hecho otros ni pensemos en hacerlo nosotros, lo compramos y listo. Estupenda solución.

      «Las cadenas privadas pueden dilapidar sus recursos y suicidarse. Una empresa pública debe respetar el dinero que recibe de los contribuyentes.» ¿Hacer un formato de televisión de servicio público con calidad es dilapidar? ¿hacer un formato malo de tv pero con mucha audiencia es un éxito de gasto de recursos? Nadie ha hablado de no respetar el dinero que se recibe de los contribuyentes, he hablado de utilizarlo para trabajar en conseguir un formato de calidad. Yo no veo la dilapidación por ninguna parte.

      Los documentales se hacen, pero ni de lejos tienen el mismo formato que en los 60, 70 y 80. Los hay buenísimos y los hay atroces pero ni de lejos se parecen a los que se emitían. Los docuemntales de animales y los de historia llevan todos una voz en off completamente inidentificable por el espectador que cuenta la historia sobre las imágenes. NO hay una cara reconocible. Y si no te has fijado te lo digo yo, son completamente narrativos. Cuentan una historia con planteamiento, nudo y desenlace.

      Sobre el ritmo en el formato creo que no me he explicado bien o lo has leído al revés. Lo que he comentado es justo lo que dices tú. El ritmo acelerado de la red NO FUNCIONA, eso es lo que he dicho. Pero obviamente el ritmo de Felix Rodríguez de la Fuente tampoco. No sé si has visto This is Opera, un programa de divulgación musical fabuloso. Tiene un ritmo rápido pero no absurdo. A eso me refiero.

      La experiencia en televisión ES UN MOLDE al que se pueden ajustar distintos formatos. Igual que la experiencia de radio es una y la de ir al cine es otra. Esto no necesita más explicación porque es evidente.

      Sobre el público. David Simons puede decir que se joda el público medio porque trabaja para una cadena de pago. Según tu comentario anterior sobre lo que debe o no debe hacer una cadena pública con los recursos de los contribuyentes obligatoriamente deberá pensar en el público medio.

      ¿Qué criterio discrimina un buen formato? El de los profesionales de televisión. Repito un buen programa de divulgación científica o de arte o de lo que sea puede no gustar al que sabe mucho de ciencia o arte y eso no significa para nada que no sea un buen programa.

      Masguel, que tú o que yo veamos las cosas en internet no significa que no haya un gran público. Vivimos en una burbuja de la red pero te aseguro que hay millones de españoles que cada día se sientan a ver televisión en una televisión (los demás también vemos televisión aunque haya muchos que digan que no porque no la ven como antes) Según tu criterio tampoco tiene sentido hacer informativos, está todo en la red. En cualquier caso, muchos de los actuales científicos lo son porque en su día algo que vieron en televisión de críos o de jóvenes les llamó la atención y les encendió una chispa….

      Ya lo dijo Sagan:

      “Hay una necesidad apremiante de un mayor conocimiento público de la ciencia. La televisión no puede proporcionarlo todo sola. Pero si queremos que haya mejoras a corto plazo en la comprensión de la ciencia, la televisión es el sitio ideal para empezar”. Carl Sagan. “El mundo y sus demonios”.

      Y repito, échale un vistazo a This is Opera.

      Gracias por el comentario

      • Avatar de Masgüel

        En primer lugar, disculpa mi falta de tacto. No se puede criticar directamente a un autor con el mismo tono que entre espectadores, porque además del producto, corres el riesgo de despreciar el trabajo. No era mi intención.

        «Si tu crees que un bache en ciencia básica no significa nada porque total tenemos tecnología estamos otra vez en desacuerdo.»

        No. Creo que un bache en ciencia básica no significa nada porque de los baches se sale y el camino seguirá marcado por la investigación científica y sus aplicaciones. El bache es consecuencia directa de la recesión económica y afecta a cada país de forma desigual. Mientras en España se racanea, China se ha convertido en una potencia en casi todas las disciplinas.

        «Por otro lado cuando hablo de desaparición me refiero a la desaparición de la ciencia entre las preocupaciones e intereses de la sociedad en general.»

        Las preocupaciones e intereses de la sociedad es la suma de las preocupaciones e intereses de cada cual. Y son muy suyos. «Menos adictas al estudio de la cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y los inviernos.»

        «Como ya lo han hecho otros ni pensemos en hacerlo nosotros, lo compramos y listo. Estupenda solución.»

        Salvo que pretendamos hacerlo igual de bien, después no nos quejemos de que el público potencial de la divulgación científica prefiera consumir eso que hacen otros.

        «Los documentales se hacen, pero ni de lejos tienen el mismo formato que en los 60, 70 y 80. Los hay buenísimos y los hay atroces pero ni de lejos se parecen a los que se emitían. Los docuemntales de animales y los de historia llevan todos una voz en off completamente inidentificable por el espectador que cuenta la historia sobre las imágenes. NO hay una cara reconocible. Y si no te has fijado te lo digo yo, son completamente narrativos. Cuentan una historia con planteamiento, nudo y desenlace.»

        La BBC sigue haciendo el mismo tipo de documentales científicos e históricos con presentador protagonista que en décadas pasadas. Al-Khalili o Brian Cox hablan y se mueven como Sagan y Attenborough. Para gustos pintan colores, pero a muchos ese protagonismo del presentador nos sobra. Sobre todo porque resbala peligrosamente hacia, cuando no cae estrepitosamente en, el show personal y sensacionalista. Desgraciadamente algunos documentales divulgativos de la BBC cada vez se parecen más a las payasadas de Discovery Channel. Para según qué temas, algunos preferimos la serenidad de Luis Pancorbo a las chorraditas de Ángel Martín. Y no entiendo el problema que los documentales sean narrativos. En los buenos documentales científicos el desenlace será abierto, como incógnita, como invitación a seguir en el tajo.

        «Según tu criterio tampoco tiene sentido hacer informativos, está todo en la red.»

        De nuevo, según cómo se hagan los informativos. Pero tampoco te extrañe que, quien pueda (y cada vez puede más gente), prefiera informarse en medios extranjeros. Los informativos en España son otro desastre. Políticos y futbolistas. No hay tiempo para más.

        P.D. He visto un capítulo de la serie que me recomiendas. Volvemos a discrepar. Detesto la presencia y el protagonismo constante del presentador, el timbre meloso cuando se habla de cultura y el abuso infantil de la animación. Culpa mía.

        • Avatar de Ana Ribera

          Masgüel es evidente que no me explico bien o que lees lo que quieres leer para contar lo que quieres. Y en cualquier caso, una cosa es la opinión como espectador y otra la que se tiene como profesional.
          Una vez más repito que el que a ti no te guste This is Opera o los documentales de Brian Cox no los convierten en malos formatos televisivos.

          Gracias por el comentario.

  • Avatar de Melli Toral

    Totalmente de acuerdo contigo Ana punto por punto. Humildad para conseguir lo que todos queremos : que la ciencia atraiga y llegue a todos

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