Así es la mejor crema antiedad según la ciencia

¿Qué contiene la mejor crema antiedad? ¿Hialurónico, glicólico, retinol, coenzima Q10, vitamina C? La publicidad de los cosméticos antiedad suele centrar la atención en uno o dos de sus componentes, pero la mejor crema antiedad contiene varios principios activos que cuentan con el aval de la ciencia.

Las cremas antiedad combaten varios signos del envejecimiento, no sólo las arrugas. Las manchas en la piel, la falta de luminosidad, la pérdida de elasticidad o los poros abiertos son tanto o más importantes que las dichosas arrugas. Echemos un vistazo a los componentes que encontramos en la mejor crema antiedad y cómo funcionan sobre nuestra piel.

  • Hidroxiácidos

Los más comunes son el ácido glicólico, el salicílico, el mandélico o el láctico. Lo que hacen estos principios activos es debilitar los enlaces entre las células muertas de la piel con el resto de la epidermis, es decir, actúan como exfoliantes. Esto acelera el proceso normal de regeneración de la piely aportan luminosidad.

En los últimos años se ha descubierto que, por ejemplo, el ácido glicólico incrementa la síntesis de colágeno, con lo que mejora la elasticidad y tersura de la piel. El ácido salicílico ha demostrado ser un principio activo que, además de desobstruir los poros, mitiga las manchas e ilumina la piel.

El inconveniente de estos hidroxiácidos es que su capacidad exfoliante puede producir irritación y además provoca que la piel sea más sensible al sol. Por este motivo los encontramos en cremas antiedad de noche o en cremas de día con un elevado índice de protección solar.

  • Ácido hialurónico

Esta sustancia se encuentra de forma natural en el cuerpo, en las articulaciones, el cartílago y la piel. Cumple una función estructural y, en el caso de la piel, su escasez se percibe como pérdida de firmeza. Con el paso de los años su proporción va disminuyendo. Por eso es importante ayudar a nuestro cuerpo a mantenerlo y a regenerarlo. En contra de la intuición, el ácido hialurónico que aplicamos sobre nuestra piel no penetra y suple las deficiencias, sino que se ha descubierto que funciona de otra manera.

Existen dos tipos de ácido hialurónico, el de alto peso molecular (APM) y el de bajo peso molecular (BPM). El APM está formado por agregados de moléculas de gran tamaño, por lo que no se absorbe, formando una película superficial que retiene el agua. Esta es su propiedad más codiciada, que es capaz de absorber 1.000 veces su peso en agua, lo que se traduce en un increíble poder hidratante. Para prevenir los signos de la edad es fundamental mantener la piel hidratada.

El BPM, también denominado ácido hialurónico fragmentado o hidrolizado, forma agregados moleculares de pequeño tamaño, capaces de penetrar hasta la dermis, captar agua y producir un efecto de relleno que atenúa las arrugas y mantiene la hidratación durante más tiempo. A medio plazo se ha comprobado que estimula la formación de más hialurónico. El BMP es el hialurónico más novedoso y también el más costoso de producir, por eso lo encontramos en productos de gama media-alta, especialmente en formato serum, mientras que el APM suele formar parte de cremas y geles más económicos.

  • Vitaminas

Una de las causas del envejecimiento de la piel es la formación de radicales libres por estrés oxidativo de las células, cosa que se acelera en presencia de radiación solar. Esto hace perder elasticidad porque se destruye la elastina y el colágeno. Para paliar la oxidación, las cremas antiedad contienen antioxidantes como algunas vitaminas. Normalmente estos antioxidantes son derivados de la vitamina C y la vitamina E con capacidad de penetración en la piel, como ascorbatos y acetatos respectivamente.

La vitamina C dinamiza la producción de colágeno y aclara las manchas. La encontramos en fórmulas ligeras, para pieles grasas o con acné. Como este activo se oxida con facilidad, el envase cobra importancia: ha de ser airless en tubo o con dosificador, cosa que encarece el producto final.

Otro antioxidante común es el derivado de la vitamina E, el tocoferol. Lo encontramos en fórmulas más untuosas y es más fácil de conservar. Se suele asociar a la vitamina C para conseguir mayor efecto. Posee acción hidratante, previene la formación de eritemas y quemaduras durante la exposición solar, tiene acción calmante, por lo que se utiliza con frecuencia en productos aftersun.

Otro antioxidante, más asequible que las vitaminas C y E, es el derivado de la coenzima Q10, el ubiquinol. Previene el estrés oxidativo y frena la destrucción del colágeno provocada por la radiación solar.

Otra vitamina común en estas cremas es la niacinamida o vitamina B3, que reduce la formación de manchas porque inhibe la acción de la tirosinasa, la enzima necesaria para la síntesis de la melanina. Si no se metaboliza, no se produce la mancha.

  • Retinoides

Los retinoides son derivados del ácido retinoico o vitamina A. En las cremas los encontramos como retinol y como retinaldehído. Previene el envejecimiento de la piel desde varios frentes. Es, posiblemente, el principio activo más prometedor de las cremas antiedad. A nivel de la epidermis reduce la cohesión de las células muertas, disminuye la actividad de los melanocitos, por lo que reducen las hiperpigmentaciones y estimula la cicatrización al promover el crecimiento de los tejidos y la síntesis de colágeno. A nivel de la dermis estimula la actividad de los fibroblastos, aumentando así la síntesis de colágeno y elastina. El conjunto de estas acciones se traduce en que difumina las líneas de expresión, reduce los poros, incrementa la elasticidad, previene y reduce las manchas y mejora el tono de la piel.

  • Ácidos grasos

Los ácidos grasos como el ácido linoleico tienen actividad antioxidante y contribuyen notablemente a la regeneración celular. Regulan de la permeabilidad de la piel, con lo que favorecen que otros principios activos penetren en ella. Desarrollan un papel importante en la hidratación y el mantenimiento de la integridad de la barrera cutánea.

  • Filtros solares

Los filtros solares son los ingredientes estrella de cualquier producto cosmético antiedad. No pueden faltar. La radiación solar, especialmente la radiación ultravioleta, es el mayor enemigo de nuestra piel. No solo produce quemaduras y aumenta el riesgo de cáncer, sino que además es el principal factor que provoca la aparición de manchas, la destrucción del colágeno y la elastina, la aparición y acentuación de arrugas. Es decir, además del paso del tiempo, la radiación ultravioleta es responsable de todos los signos de la edad. Por este motivo, la mejor crema antiedad es aquella que tenga protección solar, cuanto mayor factor SPF, mejor.

En ellas encontramos tanto filtros físicos como filtros químicos. Los primeros reflejan la radiación ultravioleta, como un espejo, y los segundos transforman la radiación ultravioleta en radiación inocua. Los físicos son menos cosméticos que los químicos, ya que dejan rastro blanco, así que lo habitual es encontrarse filtros químicos en las cremas de gama media-alta o una combinación de ambos.

  • Conclusiones

La mejor crema antiedad es aquella que mantiene la piel hidratada, libre de células muertas y de radicales libres y, sobre todo, protegida de la radiación solar. Eso lo hemos conseguido gracias a la investigación científica. Para lograrlo es necesaria una combinación de diferentes principios activos como hidroxiácidos, vitaminas, hialurónico, retinoides, ácidos grasos y filtros solares.

En la mayoría de los casos los encontramos en diferentes productos cosméticos, y no en uno solo, ya que algunos de estos activos compiten entre sí y no se pueden formular en un único producto. A esto hay que sumarle que las expectativas son diferentes en cada caso. No es lo mismo una piel de 35 años que una de 60. La piel de un hombre que la de una mujer. Una piel que ha sido maltratada por el sol, que otra que no lo ha sido. Una piel con arrugas y manchas ya marcadas o una que sólo las tiene incipientes. Igual que una piel seca que una piel grasa.

Hay que tener en cuenta que los resultados difieren entre unas personas y otras por estos y otros muchos factores, así que hay que mantener unas expectativas realistas. Estos principios activos funcionan difuminando los signos de la edad y, sobre todo y más importante, los previenen. Contra los signos de la edad, mejor prevenir que curar.

Las concentraciones de cada principio activo varían y se combinan en una fórmula que se adapta a diferentes tipos de piel y a diferentes bolsillos. Unos principios activos son más costosos que otros, por sí mismos y por las implicaciones que tienen sobre la fabricación y conservación del producto final. Unos requieren de bases ricas y otros de bases ligeras para ser realmente eficaces.

Hay muchas razones por las que no existe una única mejor crema antiedad, sino que en el mercado existe una gran variedad de mejores cremas antiedad. Eso sí, las mejores se fundamentan en principios activos de probada eficacia.

Es imposible ponerse de acuerdo sobre cuál es la mejor crema antiedad porque no existe la mejor crema antiedad universal, que satisfaga por igual todos los casos posibles. La que para mí es la mejor crema antiedad, por mi tipo de piel y mi estilo de vida, quizá para ti no lo sea, por muchos ingredientes que coincidan con los citados. Para averiguar cuál es tu mejor crema antiedad, acude a tu dermatólogo, a tu farmacéutico o a tu dermoconsejero. Cuanto mejor conozcas tu piel y tus necesidades, mejores opciones van a ofrecerte. Seguro que entre sus ingredientes encuentras algunos de estos seis principios activos que, según la ciencia, funcionan.

Fuentes principales:

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¿Cómo funciona tu crema solar? Dimetilsulfuro.es, 2015

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Sobre la autora: Déborah García Bello es química y divulgadora científica

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