El ácido hialurónico no sirve para todo, aunque lo parezca

Fronteras

Desde hace unos años el ácido hialurónico está por todas partes, es la molécula estrella. Lo encontramos en cremas hidratantes y antiedad, lo usamos en tratamientos estéticos, en tratamientos de artrosis, en suplementos alimenticios para deportistas y para combatir las arrugas. Cuando algo sirve para tantas cosas, en apariencia tan diferentes entre sí, saltan las alarmas. ¿El ácido hialurónico es tan versátil y efectivo como lo pintan?

  • El origen del ácido hialurónico

Los farmacéuticos Karl Meyer y John Palmer aislaron por primera vez el ácido hialurónico en 1934 mientras estudiaban la composición del humor vítreo de los ojos de las vacas. Resultó que esta sustancia de aspecto tan viscoso —es un polisacárido del tipo de glucosaminoglucanos— tenía una función estructural, es decir, es la responsable de mantener la forma del ojo.

Estos farmacéuticos decidieron llamarlo ácido hialurónico porque hialos proviene del griego υαλώδη, que significa vítreo, y urónico por la alta concentración de ácido urónico que contiene (producto de la oxidación de los monosacáridos).

En 1942 empezó a utilizarse el ácido hialurónico con fines comerciales como sucedáneo del aglutinante de clara de huevo usado en pastelería. A partir de entonces comenzó a extraerse de la cresta de algunas aves, ya que lo contienen en gran cantidad. Aunque hoy conocemos métodos de obtención más eficientes que ese, la cresta de las aves se continúa utilizando como fuente. En los años setenta se descubrieron nuevas aplicaciones relacionadas con la cirugía ocular. Empezamos a probarlo con infiltraciones para el tratamiento de patologías articulares y, poco después, se descubrieron aplicaciones cosméticas.

  • Hialurónico para las articulaciones

El ácido hialurónico forma parte del líquido sinovial que lubrica las articulaciones. Algunos mamíferos contienen más que otros. Una persona de 70 kg alberga en su cuerpo unos 15 g de hialurónico. Aproximadamente un tercio se degrada y se recupera parcialmente a lo largo del día. Con la edad, la destrucción del hialurónico es más rápida que su recuperación.

Una de las aplicaciones médicas del ácido hialurónico se hace por medio de infiltraciones en las cápsulas sinoviales —los cojinetes de las articulaciones—. Estas infiltraciones favorecen la lubricación de la articulación y reducen el desgaste del cartílago, lo que minimiza el dolor derivado de la artrosis y otras patologías de sintomatología similar.

Esta molécula es viscosa y de baja densidad. Sus propiedades derivan de su estructura química. El ácido hialurónico es un polisacárido. Esto quiere decir que está formado por la unión de moléculas de azúcar pequeñas formando cadenas. Estas cadenas experimentan cierta repulsión eléctrica unas de otras. El resultado de esto es que pocas moléculas ocupan mucho volumen, por eso tiene baja densidad, y en lugar de apelmazarse al ser sometidas a presión, unas moléculas se deslizan sobre las otras.

Además, el ácido hialurónico es biodegradable. Esto es a la vez una ventaja y una desventaja. Por un lado, es un compuesto que encontramos de forma natural en nuestro cuerpo, por lo que es improbable que dé problemas de incompatibilidad o rechazo. Por otro lado, se va degradando, así que hay que repetir las infiltraciones cada cierto tiempo.

  • Hialurónico en inyecciones estéticas

El ácido hialurónico forma parte de la estructura de la piel. Es la sustancia que mantiene el colágeno en su sitio, por lo que además de una función estructural, desempeña un papel importante en la estética de nuestra piel. La mantiene tersa y rellena.

Con la edad se ralentiza la síntesis natural de hialurónico, mientras que su destrucción sigue un ritmo constante. Esa es una de las razones por las que aparecen arrugas y la piel pierde volumen.

Las inyecciones de hialurónico se hacen bajo la dermis y se dirigen hacia los surcos de las arrugas. El efecto de relleno es inmediato.

Para evitar problemas de alergia, rechazo u otras reacciones autoinmunes, el hialurónico empleado tiene que ser muy puro, sin rastro de proteína animal. Por este motivo se utiliza hialurónico biosintético. Éste se produce a partir de la fermentación bacteriana de ciertos vegetales.

  • Cremas hidratantes y antiedad con ácido hialurónico

Una de las cualidades del ácido hialurónico es que es muy higroscópico. Esto significa que es capaz de retener una gran cantidad de agua —miles de veces su peso—. Esta propiedad se utiliza como activo de hidratación en los productos cosméticos.

Uno de los factores que más afectan al aspecto, salubridad y envejecimiento de nuestra piel es la hidratación. La piel tiende a perder agua de forma natural. Lo que hacen los activos hidratantes es evitar la excesiva pérdida de agua. Algunas de estas sustancias pueden ser simplemente oclusivos (taponan la piel), otras como el hialurónico son humectantes, actúan como una capa de agua que previene la deshidratación de la piel.

La hidratación superficial nos la proporciona cualquier tipo de hialurónico. Sin embargo, dependiendo de su peso molecular, el ácido hialurónico tiene una actividad diferente. El peso molecular también afecta al precio de la materia prima y, por tanto, al precio del cosmético.

El hialurónico de alto peso molecular suele ser de procedencia animal. Al ser una molécula tan grande, no tiene capacidad de penetración en la piel. Permanece en la superficie y actúa como un potente hidratante.

El hialurónico de bajo peso molecular suele ser de origen sintético. Producirlo es más costoso, por eso lo encontramos en productos cosméticos de gama media-alta. En la lista de ingredientes se denomina hialurónico «fragmentado» o «hidrolizado». Éste sí tiene capacidad de penetración. Es capaz de llegar hasta la dermis, por lo que tiene una función rellenadora que atenúa las arrugas. Además, se ha comprobado experimentalmente que promueve la síntesis de hialurónico natural de la piel.

El peso molecular del hialurónico que encontramos en los cosméticos es muy diverso, y eso hace que unos productos sean mejores que otros y más adecuados a cada piel. La unidad de medida que se emplea en el sector cosmético es el KDa (kilodalton). El hialurónico de 320 KDa o más no garantiza el efecto relleno, pero sí la hidratación. El hialurónico de 20 kDa o menos tiene tal capacidad de penetración que puede resultar irritante para algunas personas. Por ese motivo existen productos que combinan el hialurónico de alto peso con el de bajo peso. Para evitar posibles irritaciones, en los productos formulados para pieles sensibles se utiliza hialurónico de bajo peso de 50 kDa.

  • Suplementos alimenticios con ácido hialurónico

Los suplementos alimenticios con ácido hialurónico se publicitan tanto para personas con artrosis, como para deportistas, como para combatir el envejecimiento de la piel.

El dicho popular «de lo que se come se cría» no hay que tomárselo al pie de la letra. De la misma manera que comer sesos no hace que te crezca el cerebro, comer hialurónico no hace que tu piel o tus articulaciones ganen hialurónico. Todo lo que ingerimos se metaboliza, se transforma en otras moléculas más simples y éstas se distribuyen en nuestro organismo. Cuando consumimos hialurónico, éste se fragmenta en azúcares simples y lo metabolizamos como cualquier otro polisacárido. Es decir, no viaja como azúcares libres a nuestra piel y se vuelve a recomponer allí como hialurónico. El metabolismo es algo mucho más complejo que eso. Esa es la razón por la que no sirve para nada consumir suplementos con ácido hialurónico.

Habitualmente estos suplementos además contienen colágeno, por aquello de la relación estructural que mantiene el hialurónico con el colágeno. Ni el colágeno ni el hialurónico favorecen la síntesis de más hialurónico ni más colágeno. Para poder publicitar que sí lo hacen, estos suplementos suelen contener vitamina C, que sí ha sido aprobada por las autoridades. Incluir una cantidad ridícula de vitaminas y minerales con declaraciones saludables verificadas es una de las tretas permitida y fomentada por las autoridades.

No todos los suplementos son iguales. Algunos contienen diferentes principios activos que conjuntamente promueven la síntesis natural de hialurónico y frenan su destrucción. Desgraciadamente las autoridades no evalúan los alimentos ni los suplementos en su conjunto, sino como ingredientes individuales. Esa es la razón por la que tanto buenos y malos incluyen vitamina C en su composición, para que sea legal publicitarlos como beneficiosos para la piel y las articulaciones.

  • Conclusión

El ácido hialurónico es una molécula estrella. Es versátil y eficaz, pero no para absolutamente todo.

Inyectado en las articulaciones sí es capaz de minimizar el dolor, de conservar el cartílago y aumentar la lubricación. Inyectado bajo la epidermis, sí rellena las arrugas y fomenta la síntesis del hialurónico propio de la piel. Al ser biodegradable hay que inyectarlo periódicamente.

Por vía tópica también cumple varias funciones cosméticas. El hialurónico de alto peso molecular hidrata la piel, y el de bajo peso molecular tiene capacidad de penetración. No es tan efectivo e inmediato como las inyecciones, pero funciona como rellenador y activa la síntesis del hialurónico propio de la piel de forma menos invasiva.

Ingerido en suplementos alimenticios o formando parte de alimentos funcionales no aporta ningún beneficio, ya que se metaboliza como cualquier otro polisacárido. Los suplementos que promueven la síntesis de hialurónico o frenan su destrucción tienen otros principios activos, ninguno de ellos será el ácido hialurónico.

Sobre la autora: Déborah García Bello es química y divulgadora científica

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