La neurociencia está desentrañando los misterios del encéfalo adolescente

Ideas

Lucy Foulkes

 

¿Cómo describirías al adolescente medio? A la mayoría las siguientes características pueden venirnos a la mente: temperamental, impulsivo, arriesgado, propenso a sucumbir a la presión de grupo.

Si bien está claro que la adolescencia es un período de la vida que está plagado de estereotipos, hay algo de verdad en los clichés. Muchos estudios neurocientíficos han establecido que ocurren cambios significativos en el encéfalo durante la adolescencia. Y las cosas por las que a menudo se ridiculiza a los adolescentes, como su asunción de riesgos y la vulnerabilidad a la presión de los compañeros, en realidad están enraizadas en los cambios que ocurren en sus encéfalos. Solo hay un problema con esto: muchos adolescentes no se ajustan a los estereotipos.

Todos sabemos por experiencia personal que la forma en la que los adolescentes piensan y actúan puede variar ampliamente según el adolescente del que se trate. Pero, a pesar de esto, la gran mayoría de los estudios hasta la fecha se han centrado en las medias: ¿qué ocurre de media con el encéfalo durante la adolescencia o cómo se comportan y sienten los adolescentes de media?

Depender de las medias de esta manera tiene un beneficio estadístico importante, ya que es más probable que los investigadores sean capaces de detectar un efecto genuino si promedian sus hallazgos entre muchos participantes. Pero el coste obvio es que estos hallazgos generales no se aplican a todos y cada uno.

Comprender las diferencias individuales

En un artículo reciente, mis colegas y yo argumentamos que esto debe cambiar. A partir de ahora, la investigación del encéfalo de los adolescentes necesita prestar más atención a estas importantes variaciones entre adolescentes, lo que se conoce en el campo como «diferencias individuales».

Además de documentar que todos los adolescentes son diferentes, también debemos comenzar a entender por qué esto es así. Los estudios que ya están investigando esto han demostrado que tanto la genética, como la nutrición, la crianza de los hijos o las enfermedades mentales afectan a la forma en la que se desarrolla nuestro encéfalo y la manera en la que nos comportamos durante la adolescencia. Y en nuestro último artículo, analizamos otros tres factores que podrían afectar el desarrollo del encéfalo: el estatus socioeconómico, las relaciones con los compañeros y la cultura.

No útil para retrato robot. Imagen: Shutterstock

El estatus socioeconómico es una medida de la posición social y financiera de una persona en la sociedad, y a menudo se mide por el nivel de educación de sus padres y por los ingresos familiares totales. La investigación ya ha descubierto que tu encéfalo se desarrolla de manera diferente en la adolescencia dependiendo de tu nivel socioeconómico. Pero lo que aún no entendemos del todo es por qué. Podría ser, por ejemplo, que criarse en un ambiente de bajos ingresos es más estresante o que esté relacionado con diferentes tipos de nutrición, y que esto a su vez afecte el desarrollo del encéfalo, pero se necesitan más estudios sobre este tema.

Compañeros de clase y cultura

El tipo de relación que los adolescentes tienen con sus compañeros también afecta la actividad encefálica. Los adolescentes con una historia de acoso, por ejemplo, muestran diferentes patrones de activación encefálica ante ciertas informaciones sociales: sus encéfalos parecen ser más sensibles a la experiencia de ser excluidos. Por la misma razón, tener muchos amigos y un historial de ser querido por los compañeros de clase también afecta a la activación encefálica, y puede hacerte más resistente al desarrollo de problemas de salud mental.

En todo el mundo, los adolescentes también crecen en culturas muy diferentes, lo que afecta muchos aspectos de sus vidas: desde cuántos años pasan estudiando hasta cuándo se casan e incluso cuánto tiempo pasan con sus familias.

Recientemente, los científicos se han interesado en cómo esto se podría reflejar en las diferencias en los encéfalos adolescentes. Ya sabemos que los adultos de diferentes culturas muestran diferencias interesantes en su actividad y estructura encefálicas, y esto ahora está empezando a investigarse en adolescentes.

Solo tu adolescente medio

La razón por la que la mayoría de las investigaciones sobre el encéfalo de adolescentes aún no consideran las diferencias individuales se debe en parte a que el campo tiene solo 20 años de edad, y las nuevas áreas de investigación deben comenzar con lo básico, las medias, antes de intentar comprender los matices.

La investigación del encéfalo adolescente es un campo relativamente nuevo. Imagen: Shutterstock

También hay razones prácticas. La tecnología de imágenes encefálicas hasta la fecha no ha sido lo suficientemente buena como para cartografiar exactamente cómo los factores específicos, como las relaciones entre iguales, podrían afectar el desarrollo del encéfalo. Luego también está el hecho de que para tener suficiente capacidad para detectar hallazgos fiables, se necesitan grandes tamaños de muestra.

Esto significa cientos, a veces miles, de adolescentes. Por el momento, un escáner cerebral cuesta alrededor de 600 € por hora, por lo que el tamaño de las muestras a menudo está limitado por el coste. Una forma de resolver este problema es que los científicos compartan sus datos entre ellos, y esto ya está comenzando a suceder .

Todos los encéfalos son diferentes

Reconocer que todos los adolescentes son diferentes tiene implicaciones realmente importantes para cosas como la educación o la publicidad. Si, por ejemplo, la forma en que los adolescentes aprenden depende de su patrón específico de desarrollo encefálico, entonces las estrategias educativas basadas en medias solo tendrán una utilidad limitada.

Del mismo modo, las campañas publicitarias para temas como la salud sexual, si se basan en los estudios que promedian entre los participantes, funcionarán para algunos adolescentes, pero no para otros.

Cuanto antes entendamos la diferencia entre los adolescentes, más pronto podremos integrar esta información en las escuelas y las políticas. Esto es importante porque, después de todo, no existe un adolescente medio, y debemos recordar esto a medida que continuamos refinando nuestra comprensión del encéfalo adolescente.

Nota del traductor sobre las referencias bibliográficas: Todos los artículos científicos están enlazados en el texto en sus contextos apropiados, basta pulsar en las palabras azules.

Sobre el autor:

Lucy Foulkes es profesora de de psicología de la educación en la Universidad de York (Reino Unido)

Texto traducido y adaptado por César Tomé López a partir del original publicado por The Conversation el 23 de abril de 2018 bajo una licencia Creative Commons (CC BY-ND 4.0)

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