Los cosméticos no se testan en animales

Fronteras

Hace diez años se prohibió la experimentación animal para testar cosméticos. A pesar de ello, sigue habiendo dudas constantes sobre el tema. Ni se testan en China para luego venderlos en Europa, ni se importan cosméticos fruto del testado animal. En este artículo aclaramos estas y otras dudas frecuentes.

  • ¿Cómo se regula el testado de los cosméticos?

Todo lo que atañe a la formulación, fabricación, ensayo y distribución de productos cosméticos está recogido en el REGLAMENTO (CE) No 1223/2009 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 30 de noviembre de 2009 sobre los productos cosméticos. El capítulo V está dedicado a la experimentación animal.

El reglamento prohíbe «la introducción en el mercado de productos cosméticos cuya formulación final haya sido objeto de ensayos en animales (…) y la introducción en el mercado de productos cosméticos que contengan ingredientes o combinaciones de ingredientes que hayan sido objeto de ensayos en animales». También prohíbe «la realización de ensayos en animales de productos cosméticos acabados y (…) la realización de ensayos en animales con ingredientes o combinaciones de ingredientes». Dichos ensayos fueron sustituidos por otros métodos alternativos propuestos en el reglamento que no involucran a animales. El periodo de aplicación fue limitado al 11 de marzo de 2009. Para los ensayos toxicológicos por exposición repetida, debido a su mayor complejidad, el período de aplicación tuvo como fecha límite el 11 de marzo de 2013.

Desde ese momento está totalmente prohibido testar en animales ni ingredientes ni productos acabados. También está prohibido comercializar productos cuya fórmula o cuyos ingredientes hayan sido fruto de la experimentación animal. Tanto es así que el fabricante ha de cubrir un documento que garantiza que su producto no ha sido fruto de la experimentación animal.

Desde entonces, para que un producto cosmético pueda salir al mercado, ha de pasar una evaluación de seguridad ingrediente por ingrediente y del producto terminado. Para evaluar la seguridad de cada uno de los ingredientes existen diferentes bases de datos que ofrecen las medidas toxicológicas, las opiniones de los paneles de expertos (como el SCCS), las restricciones y las incompatibilidades. Para los ingredientes cosméticos tradicionales y de uso habitual se suele recurrir tanto al CosIng como a la ECHA. En productos más complejos, de origen natural o de menor usabilidad hay que recurrir a la bibliografía u otras bases de datos como la del CIR.

En los anexos del reglamento aparece la lista de ingredientes permitidos en cosmética, así como sus usos, su concentración permitida, restricciones y posibles incompatibilidades.

  • Fuera de la Unión Europea, ¿se testa en animales?

Estados Unidos y Europa no permiten la comercialización de cosméticos que se hayan ensayado en animales. Latinoamérica aplica el Reglamento Europeo, por lo que tampoco. En los países asiáticos este tema no está consensuado y depende de cada país. Por ejemplo en China los ensayos con animales son obligatorios en algunos casos. No es necesario testar todos los cosméticos ni todos los ingredientes, pero sí es obligatorio en el caso de nuevos principios activos.

  • ¿Se puede testar en China para luego vender en la Unión Europea?

No se puede. Además de estar prohibido, es absurdo. No se pueden utilizar los datos de los ensayos en animales para verificar la seguridad de un producto. Esto es así porque para vender en la Unión Europea (o en los países que se ajustan al mismo reglamento) está prohibido comercializar productos e ingredientes fruto de la experimentación animal.

Así que para un fabricante de cosméticos sería contraproducente ir a China a hacer ensayos en animales, primero porque no podría usar los resultados de esos análisis, y segundo porque los ingredientes que solo se hayan ensayado en China no podrán venderse en Europa.

  • ¿Se pueden importar cosméticos chinos?

Se pueden importar cosméticos chinos siempre y cuando se adapten al reglamento europeo. Ni sus ingredientes ni el producto terminado ha podido ser fruto de la experimentación animal. Por lo tanto, fabricar en China únicamente significa que se fabrica en suelo chino. Esto ha de hacerse con los métodos e ingredientes que se permiten en el reglamento europeo, por lo que tienen que cumplir los mismos requisitos que los cosméticos fabricados en cualquier otro país que se quieran vender en Europa.

  • Si un laboratorio europeo quiere comercializar sus cosméticos en China, ¿tienen que testarlos con animales allí?

No, al menos no siempre. Se estudia caso a caso. Son las autoridades de China quienes deciden qué cosméticos requieren el ensayo en animales para poder ser vendidos en su país. El laboratorio es quien decide si quiere venderlos a pesar del ensayo en animales que le exijan o no. Por lo tanto, que un laboratorio cosmético venda productos en el mercado chino, no implica que estos hayan tenido que pasar por un ensayo en animales.

  • ¿Cómo se testan los cosméticos?

El SCCS (Scientific Committee on Consumer Safety), la CEVMA (European Centre for the Validation of Alternative Methods) y otras asociaciones trabajan conjuntamente para generar guías como esta y bases de datos actualizadas sobre la situación de métodos y modelos disponibles, que permiten ensayar sustancias individualmente y productos acabados: pieles sintéticas, cultivos de células humanas, sistemas bacterianos, membranas que son similares a la conjuntiva del ojo, etc. Y obviamente ensayos clínicos en personas.

Estos métodos permiten verificar tanto la seguridad como la eficacia de los cosméticos. Para que un producto pueda comercializarse es obligatorio demostrar que su uso es completamente seguro. También ha de acreditar con estudios de eficacia que su producto sirve para lo que dice que sirve. Por ejemplo, una crema hidratante ha de tener una formulación que se corresponda con la de un producto hidratante. También deben demostrarse todos los reclamos que se le adjudiquen al producto. Esto se hace principalmente por medio de ensayos clínicos, es decir, con personas que testan el producto. También para esto existen diferentes métodos.

  • Los sellos que certifican que el producto no ha sido testado en animales son una farsa

Ninguno de los certificados del tipo not tested on animals o cruelty free son oficiales. Es decir, no sirven para acreditar nada diferente a lo que ya de por sí tiene que acreditar cualquier producto para salir al mercado europeo. Todos los cosméticos son por definición cruelty free. Solo que algunos fabricantes deciden pagar para usar alguno de estos sellos a las empresas que los han inventado, principalmente porque estiman que estos sellos mejoran su imagen de marca.

Cualquier cosmético vendido en Europa podría tener el sello cruelty free si así lo desease, sin demostrar absolutamente nada. Por eso es una farsa.

Este tipo de sellos han hecho mucho daño al sector de la cosmética. Principalmente porque muchos consumidores asumen que los productos que llevan este sello son los únicos que no experimentan en animales y que por tanto el resto sí lo hacen, de una manera u otra. Es una deducción lógica, aunque incorrecta. Por esa razón el uso de este tipo de sellos debería prohibirse, principalmente porque confunde al consumidor y pone en duda el cumplimiento del reglamento por parte de la competencia.

Algunas de las compañías que venden este tipo de sellos (las cuales no voy a enlazar en este artículo) facilitan una lista de laboratorios cosméticos y marcas a las que acusan de hacer experimentación animal. Es decir, difaman.

Estos sellos se aprovechan de los consumidores que pretenden ser más responsables, que escogen productos cruelty free por cuestiones éticas muy legítimas y que invierten su tiempo en investigar qué productos se adaptan a su sistema de valores. Estos sellos les hacen sentir que su compra es juiciosa y que responde a un bien mayor. Cuando lo que ocurre en realidad es que estos sellos están convirtiendo a estos compradores en cómplices de la treta.

  • Reflexiones finales

Desde 2009 está totalmente prohibido testar cosméticos en animales. Diez años después de la publicación del reglamento sigue habiendo dudas sobre esto. Esto quiere decir que no se ha divulgado como es debido, o al menos no con el impacto necesario. Algunos lo han aprovechado para hacer negocio con la desinformación, como los sellos tipo cruelty free. Otros lo han aprovechado para atacar al sector cosmético o a laboratorios concretos, cada cual según su animadversión particular.

A pesar de los esfuerzos por compartir información veraz, siguen existiendo dudas y mitos acerca de este tema. La desconfianza está inundando sectores enteros. El negocio no ha sido el engaño en sí. El verdadero negocio de algunos está siendo el hacernos creer que estamos siendo engañados.

Sobre la autora: Déborah García Bello es química y divulgadora científica

10 comentarios

  • Avatar de María Jesús Reyes

    Entiendo entonces, que si un laboratorio europeo decide vender en China, depende del gobierno chino que ese producto se teste en animales o no para que se pueda vender allí, no? Muchas gracias

  • Avatar de Lucia Nosella

    Todo está muy bien explicado y estoy de acuerdo. Aún así, por principios decido no aportar mi dinero a empresas que vendan sus productos en China; por pequeño que sea el porcentaje de experimentación que allí realizan, ¡lo hacen! y éste es motivo suficiente para mí.
    Algo que además me gustaría puntualizar es que, a mi parecer, los consumidores de productos libres de crueldad animal suelen ser gente preocupada por el impacto de su huella en el planeta, no van por ahí cogiendo productos “al tuntún” e intentan buscar la mayor cantidad de información posible antes de comprar algo, así que el párrafo “Principalmente porque muchos consumidores asumen que los productos que llevan este sello son los únicos que no experimentan en animales y que por tanto el resto sí lo hacen, de una manera u otra” me ha descolocado. No le he visto sentido, pero todo lo demás me parece muy esclarecedor para los que a lo mejor acaban de entrar en el mundillo. Gracias.

  • Avatar de Mary Maria

    Gracias por el post, la verdad es que ya había leído cosas así hace tiempo, pero muchísima gente sigue pensando que el testeo en animales sigue vigente en demasiadas compañías…

  • Avatar de Julia

    Gracias por este artículo, muy interesante. Yo tiendo a comprar artículos etiquetados como Cruelty Free y está bien saber todo esto. Una duda, ¿esto aplica también a las cremas, geles y champús? ¡Gracias!

    • Avatar de Rawandi

      Muy buena pregunta, Julia. Yo diría que la definición usada por el Reglamento (capítulo I, art. 2) sí que abarca a las cremas, geles y champús:

      “A efectos del presente Reglamento se entenderá por:
      a) «producto cosmético»: toda sustancia o mezcla destinada a ser puesta en contacto con las partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistema piloso y capilar, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y las mucosas bucales, con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto, protegerlos, mantenerlos en buen estado o corregir los olores corporales”

  • Avatar de Mónica

    La información que proporcionas es incompleta, y como tal no ofrece al consumidor toda la información necesaria para tomar una decisión de consumo acorde a sus principios, sean unos u otros. No me parece bien, sencillamente. Cómo consumidora, no creo ni sigo en conspiraciones masónicas, pero me preocupan el qué y el cómo de las marcas en las que confío y en las que dejo mi dinero, y creo que estás haciendo exactamente lo mismo de lo que acusas a las marcas cruelty free, descalificar en masa, sin mentir pero sin decir toda la verdad.

  • Avatar de Fernando

    Justo, claro y preciso como siempre en tus articulos, Deborah. Otra “estafa de buen rollo” lo del sellito. Pero hay mercado, el otro dia me querian vender un tomate con una etiqueta “sin gluten”.

  • Avatar de Mikel Díez Bravo

    Buenos días,

    Tal y como la autora del artículo indica, en el “REGLAMENTO (CE) No 1223/2009 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 30 de noviembre de 2009 sobre los productos cosméticos”, el capítulo V está dedicado a la experimentación animal.
    link: https://www.boe.es/doue/2009/342/L00059-00209.pdf

    Déborah ha hecho referencia a la imposibilidad de importar a la Unión Europea productos realizados en China porque, tal y como indica su legislatura, deben ser testados en animales y en la nuestra está prohibido (así se recoge en este artículo). Sin embargo, no ha hecho referencia a la exportación Unión Europea-China. En estos casos, el testeo del cosmético en animales es obligatorio (hay quien dice que ya no lo es, aunque tampoco lo han prohibido, por lo que mantendríamos el nivel de desconocimiento y no he encontrado el boletín oficial que corrobore que ya no es obligatorio testar) porque, para ser vendido ahí, debe acatar su legislatura. Por este mismo motivo, dicho producto NO podría llevar el sello CRUELTY-FREE, a pesar de que no se haya testado dentro de la UE. Es por esto que la siguiente afirmación de la autora es incierta: “Los sellos que certifican que el producto no ha sido testado en animales son una farsa (…) Todos los cosméticos son por definición cruelty free. (…) Cualquier cosmético vendido en Europa podría tener el sello cruelty free si así lo desease, sin demostrar absolutamente nada. Por eso es una farsa”. Si algunas personas no queremos financiar a una empresa que testa en animales, nos es indiferente si ha testado dentro de la UE, en China, o en cualquier otro lugar. Por ejemplo, cosméticos que se encuentran en cualquier supermercado que nos rodea, como la espuma de afeitar de Guillette, champús de Pantene, la pasta de dientes de Colgate, maquillajes de Clinique, Sephora, L’Oréal,… testan en animales (ellos mismos han admitido “We do not conduct animal testing on our products, nor ask others to test on our behalf, EXCEPT WHEN REQUIRED BY LAW”)

    Además, tal y como indica el BOE en la página 14, existen excepciones que sí permiten testar cosméticos en animales dentro de la UE. Cito textualmente:
    “Se concederán excepciones únicamente si:
    a) el uso del ingrediente está generalizado y no puede sustituirse por otro ingrediente capaz de desempeñar una función similar;
    b) se explica el problema específico para la salud humana y se justifica la necesidad de realizar ensayos con animales, todo ello apoyado por un protocolo de investigación detallado propuesto como base para la evaluación”

    Un saludo,
    Mikel.

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