El progreso nos salvará del ecologismo

Fronteras

El ecologismo surgió en la década de 1960 como consecuencia de, primero, el conocimiento científico resultado de la ecología, las ciencias de la Tierra, la meteorología, la zoología, la botánica, etc. Y, segundo, de la romantización de la naturaleza. Esto tiene como origen la definición presocrática de la naturaleza, es decir, que la naturaleza es la totalidad de las cosas a excepción del hombre y de las cosas del hombre.

En esencia, el ecologismo podría entenderse como una forma de progreso, ya que su prioridad es la salud del planeta. El planeta es nuestra casa, así que su mantenimiento es, a fin de cuentas, una garantía de evolución y bienestar humanos. Sin embargo, el movimiento ecologista tradicional se desmarca del progreso, precisamente por cómo define la naturaleza. Tanto es así, que para el ecologismo el progreso es una suerte de reiterados pecados contra la naturaleza. Así es el movimiento ecologista gestado en la década de 1970, esa ideología verde de activistas como Al Gore, el papa Francisco o Greenpeace.

El ecologismo verde o ecologismo tradicional anhela una naturaleza prístina. Como si esa naturaleza hubiese sido mancillada por la humanidad [1]. Es una visión infantilizada de la naturaleza. Esta idealización tiene sus consecuencias, en primer lugar intelectuales, que son las más graves, y en segundo lugar prácticas, que afectan a la economía, la política, la ciencia y la tecnología, entre otras.

Algunas de las consecuencias intelectuales del ecologismo tradicional son el pesimismo y el nihilismo. El ecologismo es un movimiento apocalíptico: agotamiento de recursos, superpoblación, pobreza, enfermedad… Y, como la mayoría de movimientos apocalípticos [2], es misántropo. Culpa a la humanidad de la inevitable catástrofe, definiendo así a la humanidad como el cristianismo se refiere al pecado. Y no solo culpa a la humanidad, sino que solicita su retirada. Con frecuencia aluden a la humanidad como al cáncer de la naturaleza, y como tal, hay que combatir la enfermedad siguiendo una estrategia radical [3]. La fantasía última es un planeta despoblado. Por de pronto pretenden el retroceso de las actividades humanas: la desindustrialización y el rechazo al progreso, a la ciencia y a la tecnología. Esto lo vemos en el ecologismo que rechaza la ingeniería genética, la síntesis química, la radiación wifi o la energía nuclear. Un movimiento que nació en parte como consecuencia del conocimiento científico, ahora lo contradice.

El ecologismo tradicional incurre en una serie de errores precisamente por tratarse de un movimiento anticientífico, o contrailustrado, como quiera llamarse. Por ejemplo, la idealización de las reservas naturales. Este es un fenómeno curioso, ya que las llamadas reservas naturales no son santuarios naturales, sino producto de la civilización. Son espacios protegidos y controlados. Lo mismo ocurre con la llamada agricultura ecológica. Agricultura ecológica es un oxímoron. La agricultura, por definición, contradice a la ecología tradicional. La agricultura es una de las prácticas humanas que produce un mayor impacto medioambiental y supone un desequilibrio dirigido de los ecosistemas [4][5].No hay más que ver la parcelación del paisaje. Destrozamos el suelo, lo allanamos, lo inundamos y lo plagamos de monocultivos. Cultivos que, por cierto, son engendros genéticos que ni siquiera sobrevivirían sin el cuidado permanente que hacemos de ellos.

La llamada agricultura ecológica genera más impacto que la llamada agricultura tradicional precisamente porque la agricultura ecológica rechaza el progreso científico y tecnológico. Necesita más terreno para producir la misma cantidad de alimento, tiene menor rendimiento [6][7], con lo cual es menos sostenible. Por ejemplo, la agricultura ecológica no contempla los cultivos hidropónicos, que ni siquiera necesitan suelo [8]. Ni el uso de transgénicos, aunque ello suponga dejar de emplear pesticidas. Es como si la agricultura ecológica respondiese a una idealización nostálgica de lo que fue la agricultura hasta un momento concreto, congelado en el tiempo de forma arbitraria. Esa es la idea, aunque en la práctica ni siquiera es así de romántica. Los cultivos ecológicos a menudo se encuentran bajo invernadero y apenas se diferencian de la agricultura tradicional que simplemente se ha quedado anclada unas décadas atrás.

El ecologismo tradicional se está convirtiendo en un movimiento meramente cosmético. Resulta muy ilustrativa la preocupación y el malestar que nos provoca encontrarnos con pequeños trozos de plástico en la playa, en contraposición con la indiferencia que nos producen los cantos de vidrio, cemento o ladrillo. Por si hay dudas, el impacto medioambiental de los materiales cerámicos es mayor que el de los plásticos [9][10]. Otro ejemplo. Nos parece idílica y consecuente la vida en el campo, las casas antiguas con paredes de piedra. Efectivamente tienen un valor estético y arquitectónico, pero no ecológico. La vida en las ciudades, en edificios, además de dejar más espacio al campo, si se quiere, para las anheladas reservas naturales, necesita menos recursos para el desplazamiento, construcción y calefacción [11][12]. El techo de uno es el suelo del otro. Otro ejemplo. Las cascadas artificiales de la energía hidráulica, los paneles solares de la energía fotovoltaica, los molinos de la energía eólica que abarcan inmensas extensiones de terreno. No los contemplamos como las perturbaciones del paisaje que de hecho son, sino como parte de la lucha contra el calentamiento global. Hemos aprendido a contemplar esas monstruosidades como ecologismo. Sin embargo, una central nuclear, que es más sostenible, genera mucha más energía a partir de menos recursos, con un menor impacto medioambiental, la apreciamos como lo contrario al ecologismo [13][14][15]. Efectivamente el ecologismo es un movimiento cosmético.

Por estas razones, otro tipo de ecologismo es posible. El ecologismo ilustrado. Se trata de un ecologismo que permanece ligado al conocimiento científico y, por tanto, entiende que los problemas medioambientales a los que nos enfrentamos sí tienen solución y esta vendrá de la mano del progreso. No es un movimiento apocalíptico, sino optimista y realista. No define a la naturaleza al estilo presocrático, sino que la humanidad entra dentro de la definición de la naturaleza que se pretende preservar. Por tanto, el bienestar humano es crucial.

Las soluciones que propone el ecologismo ilustrado a los problemas medioambientales pasan por el uso de todo el conocimiento científico y tecnológico que hemos generado hasta ahora. De la ingeniería genética a la física nuclear.

Escapar de la pobreza requiere energía y alimentos en abundancia. Escapar de la pobreza intelectual requiere ilustración. Escapar de la pobreza requiere progreso.

Referencias:

[1] https://doi.org/10.1006/jevp.2001.0205

[2] https://www.redalyc.org/html/935/93501209/

[3] https://www.newyorker.com/magazine/2007/11/05/neptunes-navy

[4] https://www.researchgate.net/profile/Martin_Oesterheld/publication/262622396_Impacto_de_la_agricultura_sobre_los_ecosistemas_Fundamentos_ecologicos_y_problemas_mas_relevantes/links/5501a82c0cf24cee39f83347.pdf

[5] https://doi.org/10.1016/S0167-8809(01)00354-1

[6] https://www.nature.com/articles/nature11069

[7]https://doi.org/10.1080/07352689.2011.554355

[8] https://inta.gob.ar/documentos/el-cultivo-sin-suelo-y-la-sustentabilidad-de-las-producciones-intensivas

[9] https://doi.org/10.1016/j.cemconres.2007.06.009

[10] https://www.theguardian.com/cities/2019/feb/25/concrete-the-most-destructive-material-on-earth

[11] http://www.uam.es/gruposinv/urbytur/documentos/32valenzuela.pdf

[12] https://upcommons.upc.edu/handle/2117/114747

[13] https://www.mincotur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/369/75.pdf

[14] https://doi.org/10.1016/j.apenergy.2016.11.039

[15] https://doi.org/10.1016/j.enpol.2017.11.019

Sobre la autora: Déborah García Bello es química y divulgadora científica

Nota del editor: El 03/05/19 se añadieron referencias y se cambió la imagen que acompaña al texto.

23 comentarios

  • Avatar de David B

    Esta columna la encuentro de un cientifismo horripilante, aparte de que la mayoría de sus argumentos concretos son muy rebatibles. Y que conste que me considero en las filas de un «ecologismo ilustrado», al menos dentro de la definición apenas esbozada que ofrece la autora, para nada un hipster treehugger… Me explico:
    – Hay una diferencia notable entre rechazar «la ingeniería genética», así en plan carpet bombing, y luchar porque el principio de precaución se cumpla. Obviamente, hay una delgada línea entre el inmovilismo y la precaución razonable, cuyos tonos de gris se pueden debatir. Pero leyendo entre líneas se entiende que intentar limitar un «liberalismo» en la manipulación genética de organismos para liberarlos en el medio natural es anticientífico – y yo diría que es más bien al contrario.
    – Igualmente con la «síntesis química» (obviamente dañina en algunos casos, obviamente revolucionariamente beneficiosa en otros), wifi/emisiones electromagnéticas (estudios muy a corto plazo, con epidemiologías cuestionables o limitadas, asilando mucho efectos retroalimentados o mezclados…), energía nuclear…
    – Soy físico y estoy muy interesado en energía nuclear, e incluso la defiendo frente a negacionismos talibanes. Si bien la mayor parte del catastrofismo ecologista basado en el modelo LNT y el ejemplo de Chernobyl (y la exageración de Fukushima) no se sostiene a la mínima que se analice con un poco de rigor – no es menos cierto que el impacto potencial de sus residuos (y su almacenamiento) es terriblemente problemático, sobre todo por lo extremadamente difícil de integrar/dispersar en el medio natural que son. Cuán peligroso es un accidente también es calificable teniendo en cuenta lo «acostumbrados» que estamos a la también letal polución por combustibles fósiles, pero sigue siendo un evento de amplísima repercusión, y son sistemas cuya resiliencia en caso de crisis generalizada se vería muy amenazada (reducción de capacidades técnicas de un territorio, guerras, abandono…). Es un tema complejo, y me considero pro-nuclear (fisión) en el sentido de usarla con muchas restricciones y a corto plazo mientras se desarrollan sistemas más seguros y eficientes. Pero decir que es anticientífico no aceptarla sin ambages…
    – No sabía que los inertes materiales cerámicos, vidrios o aleaciones metálicas estables fueran más peligrosos cuando acaban desechados en la naturaleza, que los plásticos (micro y macro), tanto a nivel mecánico, como de distribución por flotación y sedimentación, como de disrupción de la cadena alimentaria, como de emisores de sustancias nocivas incorporables a muchos organismos, incluidos nosotros. De hecho me parece totalmente falso. ¿Referencia?
    – Las técnicas de agricultura actuales, en muchos casos, están más regidas por criterios puramente financieros que técnicos o de viabilidad. Monocultivos, empleo intensivo de pesticidas y fertilizantes, invasión de ecosistemas salvajes… vienen causados en su mayor parte por la carrera por maximizar beneficios, apartándose de distribuciones imbricadas en otros ambientes, que siendo menos eficientes producen un impacto mucho menor en otras especies y generan un medio ambiente diferente; no salvaje, quizás más pobre, pero más asumible que cientos de miles de hectáreas donde sólo vive una especie. Básicamente la diferencia entre tener tiendas de minoristas y artesanos usando materias primas locales y entrelazados con sus vecinos en ciudades multifuncionales, como en los núcleos europeos, y arrasar hectáreas enteras con aparcamientos asfaltados y edificios prefabricados monofuncionales como en el EEUU profundo.
    – El valor de una casa de piedra, cuyo impacto de extracción es mínimo y su vida útil larguísima (por no hablar de su poder aislante), integrada en un espacio natural o hecha para durar en un entorno puramente urbano, no se puede comparar seriamente al de los modernos edificios «suburbanos» hechos de plásticos difíciles de reciclar y con vidas útiles muy limitadas. Una comparación válida sería entre edificios decimonónicos (renovados) de los ensanches europeos, o incluso de los centros urbanos, y las periferias actuales – no entre casas de campo y edificios colmena, soluciones muy diferentes tanto en resolución como en objetivo. Por cierto, un mundo de «ciudades abigarradas y contaminadas» y «reservas naturales prístinas» no sería mi ideal donde vivir, y seguramente el equilibrio entre el avance del ser humano y la pervivencia del resto del medio ambiente no pasa por ahí. Véase la diferencia entre las megaciudades asiáticas, con amplias extensiones aún vírgenes o poco explotadas fuera, y la campiña europea.
    Ecologismo y ciencia no son incompatibles; al contrario, como bien dice la autora. Sin embargo, reducir de manera extremadamente restrictiva los efectos complejos de innovaciones en un sistema extremadamente imprevisible y desconocido en muchos aspectos como es el ecosistema del planeta, comparándolos alegremente con otros cuyo impacto directo es conocido y su integración sin daños en el equilibrio del ecosistema posible, es hablar por hablar.

    • Avatar de Gon

      No sé quién eres, pero gracias. He leído el artículo y me ha generado preocupación el leer ciertas afirmaciones categóricas que son totalmente discutibles con datos científicos en la mano. Suscribo tu riguroso comentario punto por punto. Gracias.

    • Avatar de Tania

      Yo también he de agradecer tus comentarios. Tus argumentaciones han sido mucho más convincentes que las generalidades del artículo, aunque comparta ciertas afirmaciones. Es necesaria una mayor reflexión y sobre todo, demostrar con pruebas lo que se dice.
      Un saludo

    • Avatar de Antonio Marin

      Gracias por tu comentario. Totalmente de acuerdo en todo.
      Abundando en lo que dices, creo que hay que estar a favor de la agricultura ecológica, pero cuidado con los productos fake. Hace unos días una amiga española que importa y exporta productos etiquetados como ecológicos me decía que existen funcionarios corruptos que otorgan las calificaciones. Ella mencionó que esto estaba sucediendo en el sur de Italia, zona que conozco y dónde las manipulaciones mafiosas son bastante evidentes. Por supuesto, ocurre en muchos otros lugares.
      Bastaría con que nos educasemos en unos hábitos saludables de alimentación con productos frescos.

    • Avatar de Sandra Salas

      Estoy completamente de acuerdo con usted. Al principio creí que habría un error en el título, pero al leer la nota me doy cuenta que no.

  • Avatar de Igor

    Viendo esta gráfica https://www.eea.europa.eu/data-and-maps/figures/correlation-of-ecological-footprint-2008,
    publicada por una entidad que no me resulta sospechosa me parece que necesitamos algo más que ciencia y tecnología para revertir una situación que se antoja insostenible a medio y largo plazo. Hay ecologistas y ecologistas, como hay científicos y científicos. Hay ecologismo rancio y hay cientifismo rancio también. No se trata tanto del retroceso de las actividades humanas, como de explorar la asunción básica en las que descansa nuestro actual modelo económico, a saber, que es posible y deseable un crecimiento indefinido (infinito) en un planeta de recursos finitos. Me parece que, mirando la gráfica a la que dirijo la atención (y que no correlaciona con el PIB, sino el Índice de Desarrollo Humano, el cual es un parámetro más adecuado) es bastante claro que esa asunción es incorrecta y peligrosa, y que debemos hacer algo, con ciencia y tecnología, por supuesto, pero no sólo, para que no se dispare la gráfica más y más de la línea límite de biocapacidad. Debemos operar desde un nivel de conciencia, individual y colectivo, diferente al que ahora tenemos. Y no me refiero a algo etéreo. Ésto pasa por cambiar radicalmente nuestros hábitos de consumo, nuestro ocio, nuestra forma de trabajar, nuestra movilidad, nuestra forma de alimentarnos… Muchos verán esto como una involución, pero creo que es la verdadera evolución humana hacia una forma de entenderse y de estar en el planeta diferente a la que tenemos ahora, sin que ello suponga retrotraernos al pensamiento presocrático. En este sentido, creo que la ciencia y la tecnología, como empresas humanas globales, deben desarrollarse bajo principios de responsabilidad en el que se piense y opere desde un todo que va más allá de lo humano.

    • Avatar de Deborah García Bello

      Gracias por tu comentario, Igor. Estoy completamente de acuerdo contigo. El ecologismo ilustrado, además de apoyarse en toda la potencia científica y tecnológica, ha de apoyarse en todas las formas de conocimiento. Si la ciencia y la tecnología se desligase de todo lo demás, de las implicaciones ecológicas, sociales, políticas, humanísticas… no tendría sentido hablar en términos de “ilustración”.
      Los hábitos de consumo ya están cambiando (presumiblemente de forma insuficiente, pero están cambiando) en gran medida gracias a la implantación de medidas que nos llegan desde altas esferas y, por otra parte, nada desdeñable, consecuencia del progreso tecnológico. Pienso en la “desmaterialización” producto de la optimización, desde envases más ligeros a la telefonía móvil que evita el uso de costosos cables y postes. Este cambio de hábitos también lo vemos reflejado en campos aparentemente frívolos como la moda o la decoración (la actual tendencia ascética y minimalista). El diseño contemporáneo nos ofrece información de esa intención de cambio hacia un consumo más responsable. Como tú, yo tampoco entiendo estos cambios en nuestro ocio, consumo, trabajo… como una forma de involución, sino como una forma de progreso. Y esa forma de progreso no es una pérdida de bienestar humano, sino todo lo contrario.

      • Avatar de Ana Jiménez

        Querida Deborah creo que andas bastante despistadilla. ¿Te suenan los límites de los recursos? ¿Cómo funciona la aparente dematerializacion de la economía? ¿Sabes cuanta energía procedente de combustibles fósiles limitados hace falta para producir los fertilizantes y pesticidas que se usan en lo que tu llamas agricultura tradicional? ¿Sabes que estos productos envenenan aire tierra agua y cuerpos por igual? ¿Sabes para cuanto tiempo quedaría uranio para las centrales nucleares? ¿Conoces las repercusiones que tienen los residuos nucleares? ¿Te suena chernobil? Y así podríamos seguir. Te recomiendo que busques las respuestas a estas preguntas a ver si así te «ilustra» más y mejor en lugar de pretender desacreditar uno de los movimientos sociales más serios y necesarios en estos momentos.

  • Avatar de Marga

    El artículo está lleno de simplezas y verdades a medias cuando no mentiras.
    No es cierto que la agricultura ecológica necesite más terreno, en algunas ocasiones la agroecología consigue mayores producciones por hectárea y además regenerando el suelo en lugar de destrozándolo.
    La ecología (casi toda) es muy científica y muy pocas veces es contraria a la vida humana. Esos clichés estúpidos parecen sacados más bien de un manual de los pseudoescépticos esos, alérgicos a todo lo que huele a ecología.

    La ciencia debe buscar el bienestar humano en equilibrio con el planeta y, desde luego, ni liberar transgénicos en los ecosistemas ni dejar residuos nucleares son cosas muy buenas para la humanidad a largo plazo. Me parece que la autora confunde los intereses de las industrias que venden tecnología con la ciencia.
    La agricultura ecológica (o la agroecología) se basa en paradigmas cientificos mucho mas modernos que los de la ingeniería genética. A ver si nos vamos dando cuenta de los ultimos datos, que esos clichés del artículo son un poco antigualla.

    • Avatar de Alberto

      Tu comentario es una muestra de ese ecologismo cosmetico y acientifico.

      Lo de la agricultura ecologica es solo marqueting para vender productos mas caros a gente con mas dinero que luces.

      La agricultura nunca es ecologica. Pero hay tecnicas agricolas con mayor o menor impacto medioambiental. La llamada agricultura ecologica consiste en poner una serie de normas absurdas y arbitrarias basadas unicamente en lo que los potenciales clientes consideran «ecologico» de manera subjetiva. Como consecuenca de esto su impacto ambiental es muy superior al de la agricultura que no se autoimpone el cumplimiento de normas estupidas.

      Las frutas, verduras y hortalizas obtenidas de la horticultura intensiva bajo plastico de Almeria, tiene un impacto sobre el medioambiente muy inferior a la «agricultura ecologica.»
      Por un lado aprovecha de manera mucho mas eficiente los recursos. El suelo, el agua, lo nutrientes etc.
      Utilizan muchismo menos productos fitosanitarios, en los invernaderos apenas se utilizas insecticidas, ya que se recurre al control biologico manteniendo colonias de depredadores de los insectos plagas.
      En los mal llamados «cultivos ecologicos» se recurre a insecticidas obsoletos, mas toxicos y que arrasan con todo.

      Por poner un ejemplo de lo absurdo de la agricultura ecologica.
      Veamos dos fungicidas utilizados en agricultura.
      1-Azoxystrobin
      2-Sulfato de cobre

      El primero tiene una ecotoxicidad muy baja, No es toxico ni para mamifero, ni para aves, ni para insectos, ni para lombrices. No no se conoce que haya ocasionado ningun poblema se salud a humanos, ni daños al medioambiente.

      El segundo es moderadamente toxico. Ha habido varios casos de intoxicacion por este compuesto. Se sabe que es toxico para aves, mamiferos, insectos. Y causa daños en las lombrices. En donde se utiliza se reduce considerablemente la poblacion de lombrices.

      Este segundo compuesto mas toxico y problematico se utiliza unicamente en la agricultura ecologica. En la agricultura convencional no se utiliza por existir alternativas mejores.

      ¿Por que se utiliza en la agricultura ecologica?
      Pues porque el sulfato de cobre o Caldo Bordeles, fue el primer fungicida desarrollado y se utilizaba en el siglo XIX. Que lo utilizaran hace un par de siglo en las vides de burdeos, queda muy tradicion y bonito… por lo tanto se considera que es bueno, ecologico, y natural… como evoca en los potenciales clientes cosas positivas, se acepta.
      Mientras que el «Azoxystrobin» suena a sustancia quimica mala. No es tradicional. No se ha elaborado en una bucolica viña, sino por un malvado laboratorio de quimica de una malvada empresa. Solo tiene conotaciones negativas por eso se prohibe.

      Poner normas y autolimitaciones basandose unicamente en la percepcion subjetiva e ignorate de las tecnicas y productos no es una buena forma de mejorar y reducir el impacto ambiental.
      Y rizando el rizo, como la ciencia esta de moda y a los potenciales clientes no les gusta ser acientificos irracionales, se vende el cuento de que la «agricultura ecologica» es super cientifica, y se basa en paradigmas cientificos mas modernos. Que estan a la ultimas y son de lo mas cientificos…. (pero sin malvada quimica) Estan a la ultima… pero son de lo mas tradicionales.
      Como digo la agricultura ecologica solo consisten en decir que tiene todas las cosas que se consideran buenas: Tradicional, sano, ecologico, natural, respetuoso con el medioambiente, socialmente responsable, nutritivo, rico, y con los paradigmas cientificos mas modernos… todo lo que tenga comnotaciones positivas junto en un pack, solo por un poco mas de dinero.
      Un chollo.

      • Avatar de Gilles

        Este comentario me parece de otro tiempo, y el articulo tambien. Todos los científicos no piensan igual y todavía no sabemos acertar con certeza con un problema tan complejo como el futuro de la agricultura. Al lugar de jugar la polarización a tope, lo tendremos más fácil si los científicos y gente seguros de ellos mismos podrían recordarse que la ciencia es sobre todo el arte de la duda, no la duda unilateral, la duda integral y por lo tanto necesita debate abierto con respecto y inspiración! El problema que encontramos con la biodiversidad además del resto nos tiene que hacer pensar que algo hemos hecho mal y que por lo tanto hay que reconsiderar muchas cosas que tienen que ver con el modelo productivista que el «progreso» ha apoyado hasta ahora y que tiene mucho que ver con el desarrollo de las tecnologías que tiene mucho que ver con el uso del conocimiento científico. Es lógico en un mundo dominado por el marketing donde se necesita mucho dinero que cualquier actividad se la juega. Pero hay muchos científicos que también tienen datos relevantes en contra de la agricultura industrial y del abuso de productos químicos, cualquier sea su origen, natural o sintetica, y por motivos de toxicidad o solamente economicos. Me enteré que en países como Holanda o tierras francesas con viñedos muy famosos, se desesperan de tener ahora una tierra casi muerta y no saben qué hacer para regenerar la, excepto de dejar todos los productos que han utilizado durante decenas de años para mantener una producción que les salía a cuenta pero matando todo el ecosistema, lo que se entiende ahora como un desastre para los futuros cultivos! El reduccionismo es el enemigo interno del científico y el orgullo su pérdida.

  • Avatar de Antonio

    Deborah, te recomiendo que revises eso de que la noción de naturaleza del ecologismo es presocrática. Hace más de 20 años que Jorge Riechmann, que fue Presidente de la asociación Científicos para el Medio Ambiente (CIMA), aclaró este punto en un artículo (disponible aquí: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=153329) que luego apareció revisado en su libro _Un mundo vulnerable_. Tal vez haya más sofisticación en el movimiento y pensamiento ecologistas de lo que tu artículo da a entender. Gracias por abordar un tema tan importante, pero no incurramos en generalizaciones, no ayudan a progresar en el debate. Saludos.

  • Avatar de Santiago Rodriguez Marquez

    Osea ¿que los problemas ambientales múltiples y cada vez más graves que tenemos los vamos a resolver con «progreso» y tecnología, y encima dentro de un sistema de mercado, cuando es esa misma tecnología supeditada a los intereses de las élites la que ha creado los problemas que tenemos y nada indica que la tendencia esté cambiando?
    Hay múltiples indicadores e informes que nos dicen que vamos claramente a peor en términos de sostenibilidad, sin que ningún invento o avance tecnológico esté consiguiendo rascar siquiera la superficie de los principales problemas.
    Este informe de Naciones Unidas es bastante demoledor por ejemplo.
    https://elpais.com/sociedad/2019/03/12/actualidad/1552409167_549272.html
    La crisis ambiental es secundaria a una total extralimitación en cuanto a explotación de recursos, producción y consumo, no es un problema tecnológico.
    Por otra parte el sistema científico-técnico no es neutro, en general se investiga y se desarrolla lo que puede generar beneficio económico para determinados sectores. El ecologismo se basa en la ciencia, pero además sabe diferenciar ciencia y tecnología y tiene claro que la última está cargada de intereses e ideología. Decir que cualquier avance tecnológico es positivo no es ciencia, es tecnolatría.

  • Avatar de Elsa

    Hola, Deborah.
    Arrancaba interesante pero te ha quedado una cosa falaz y simplona. Entiendo el fondo de lo que quieres contar pero merece la pena enriquecer y subir el nivel del argumentario para que quienes buscan comprender por qué a veces algunos ecologistas parecen o están en contra del progreso lo hagan, y puedan articular así un discurso inteligente que pueda transmitirse y contagiarse. Porque entiendo que de eso va el artículo, de transmitir una visión. Pues se queda muy cojo.
    Un saludo.

  • Avatar de Eugenio Collado

    Como activista del ecologismo social y de la ecología política no me identifico ni en uno solo de los elementos que la autora introduce en su análisis del ecologismo.
    No tengo una visión especialmente romántica de la naturaleza (aunque me acerco a ella con abierta emotividad), creo que el ser humano es y debe seguir siendo parte integrante de la naturaleza, no comparto que la visión de la naturaleza del ecologismo sea presocrática (ni que los presocráticaos vieran la naturaleza como la autora dice) y, en la medida de mis posibilidades, procuro tomar postura apoyado en el conocimiento científico.
    No creo que el progreso sea “una suerte de reiterados pecados contra la naturaleza” porque los «pecados» contra la casa que nos acoge no pueden considerarse de ningún modo progreso. No “anhelo una naturaleza prístina” pero, apoyado en lo que la ecología (la ciencia) nos enseña, creo que las actividades humanas deben ajustarse a los ciclos de la biosfera y no a la inversa. Una visión infantilizada es la de la economía que postula un crecimiento infinito en un planeta finito.
    Suelo ver la botella medio llena pero creo que el agotamiento de los recursos, la superpoblación, la pobreza y le enfermedad existen (¿usted no?) y, a pesar de todo ese progreso científico-técnico que tanto le fascina, si no tomamos medidas correctoras nos dirigimos a una catástrofe inevitable. Catástrofe para la humanidad, no lo olvide, la madre tierra seguirá su viaje cósmico con o sin nosotros. Pero no es cierto que la culpa sea de la “humanidad” en general sino de un sistema económico y productivo que apoyado en un tecno-optimismo cuasi religioso ha perdido la noción de límite.
    Su defensa de la agricultura industrial frente a la agricultura ecológica, su intento de restar importancia a la contaminación por plásticos o su apuesta por la energía nuclear frente a las energías renovables no puedo rebatirlas aquí pero hay suficientes y bien fundamentados estudios científicos para cuando menos, poner en duda sus afirmaciones.
    Me alegra saber por usted que “los problemas ambientales a los que nos enfrentamos sí tienen solución y esta vendrá de la mano del progreso”, pues pónganse ustedes manos a la obra que seré el primero en agradecérselo. Pueden empezar por la acuciante cuestión del cambio climático (hay literatura científica más que suficiente) y eso sí, antes de proponer cambiar el petróleo por nucleares de fisión, infórmese usted sobre las reservas probadas de uranio y encuentre una solución científica al problema de los residuos, no vaya a ser que el progreso del futuro, como tantas otras veces, tenga que solucionar los problemas generados por el “progreso” del presente.
    “Escapar de la pobreza requiere energía y alimentos en abundancia”, “Escapar de la pobreza requiere progreso”. Es la eterna promesa del capitalismo tecno-optimista: con más crecimiento económico y con más tecnología conseguiremos un planeta más justo y habitable. Mientras tanto hoy se producen alimentos suficientes para alimentar a toda la población mundial (pero no hemos desarrollado la inteligencia social suficiente para conseguir una distribución justa) y el deterioro de la biosfera es cada día más profundo.

    • Avatar de José Andrés

      Eugenio, muy bueno tu comentario. Personalmente lo que más me molesta del artículo de Deborah es su falta de ecuanimidad: actúa como una simple abogada de parte.

  • Avatar de Ramon

    El debate es interesante, al menos para quienes nos situamos en posición de estudiantes y leemos de los dos lados, creo y puedo estar errado que el ecologismo extremo, con advertencias catastróficas no tiene en cuenta todos los posibles avances en la ciencia para encontrar soluciones, si se llegara a tiempo o no, no lo se, por otro lado no niego los limites al crecimiento, los riesgos y la necesidad de proteger a los ecosistemas. SI estoy interesado en los avances de la bioeconomía, de la física aplicada a la economía, en relación con los ecosistemas.

  • Avatar de Jorge Riechmann

    Lo que en realidad plantea Déborah García en su artículo “El progreso nos salvará del ecologismo” no es una discusión científica, sino filosófica: se refiere a cosmovisiones y valores básicos.

    En ese nivel es donde, a menudo, concluyen los debates. “⸺Cómo, ¿se opone usted al progreso?” “⸺A lo que usted está llamando progreso, y que para mí es una huida hacia adelante autodestructiva, sí. Pero hay otras concepciones del progreso humano…”

    Fundamentar en filosofía práctica quiere decir: ir desnudando las raíces de nuestra posición, limpiándolas, calibrando su verdadera profundidad… Y al final: llegar a una raíz primera que simplemente asumimos o afirmamos –y que para nuestro adversario será, probablemente, una petición de principio.

    Como decía Wittgenstein, cavamos y excavamos y al final damos con el suelo duro que no nos permite avanzar más: ahí nos detenemos. “Todo punto de partida de una investigación filosófica implica una petición de principio. No existe un punto de partida sin presuposiciones” (Alasdair MacIntyre).

    ¿Cuáles son las presuposiciones en este caso? (Dejo de lado tonterías como “el ecologismo anhela una naturaleza prístina”, “el ecologismo es nihilista”, “el ecologismo es un movimiento apocalíptico”, “el ecologismo tiene una visión infantilizada de la naturaleza”, etc., que sólo requieren que Déborah García se informe un poco, en vez de inventarse un espantapájaros para luego atizarle mamporros a su gusto.)

    (Sobre la supuesta “concepción de la naturaleza presocrática” del ecologismo ya propuse la reflexión que me parece básica hace muchos años: mi texto sobre naturaleza y artificio, capítulo 4 de Un mundo vulnerable.)

    Creo que el fondo del asunto que plantea ese desencaminado artículo (“El progreso nos salvará del ecologismo”) es la idea de progreso como avance sin fin en la dominación de la naturaleza, que la autora comparte con la cultura dominante, y que la subcultura ecologista (por desgracia tan minoritaria) cuestiona.

    Uno de los grandes pensadores del siglo XX, Cornelius Castoriadis, nos indicó que para las sociedades industriales “el objetivo central de la vida social es la expansión ilimitada del (pseudo)dominio (pseudo)racional”. En el centro de la cultura occidental determinada por las dinámicas del capitalismo y de la tecnociencia hemos de situar la cuestión de la dominación. La ciencia no tiene por qué asociarse necesariamente con el proyecto de dominación –aunque por desgracia la tecnociencia hoy dominante sí lo hace.

    Como Castoriadis, también René Dubos –entre otros forjadores de un pensamiento ecologista– critica semejante filosofía de la dominación, y apunta lo contraproducente que resulta: “Cuanto más absoluto sea el dominio del hombre fáustico y más se adhiera a la filosofía de que la naturaleza debe ser conquistada, más rápidamente se deteriorará el entorno y más calidad perderá la vida humana”. Pero ¿por qué el exceso de dominación acaba por volverse en contra del dominador? ¿De dónde proceden estos fenómenos de contraproductividad?

    Una respuesta sencilla sería la siguiente: formamos parte de sistemas complejos adaptativos (ecosistemas) y del “sistema de ecosistemas” que es la biosfera, con múltiples bucles de retroalimentación. Al estar inmersos en esta clase de sistemas complejos donde “todo está conectado con todo” (o casi) mediante bucles de realimentación, sucede que –como intuyeron muchas sabidurías tradicionales—en muchas ocasiones los efectos de nuestras acciones acaban por volver sobre nosotros mismos.

    Definir el progreso material en términos de dominación creciente puede inducirnos a olvidar que somos interdependientes y ecodependientes en un mundo compuesto por sistemas complejos adaptativos, y que en un mundo así el exceso de dominación es, a la postre, contraproducente: acaba volviéndose contra el mismo dominador.

    Pues, cuando se trata de relaciones lineales, más de lo bueno es mejor; pero en cuanto intervienen relaciones no lineales y circuitos de realimentación –como ocurre masivamente en el mundo real compuesto de sistemas complejos adaptativos-, más de lo bueno a menudo empeora la situación.

    Resulta contraintuitivo para nuestro pensamiento lineal, pero es real como la vida misma… Los ejemplos abundan, sobre todo los referidos al progreso técnico de las sociedades industriales: no hay más que pensar en el uso de combustibles fósiles, o de insecticidas organoclorados como el DDT.

    La intensificación productiva y la expansión económica se producen a costa de un acrecentado impacto sobre los sistemas naturales que sustentan la vida. Lo que se gana por un lado se pierde por el otro: como sucede tan a menudo en los sistemas complejos de toda índole, al maximizar una variable deprimimos otras. Y si sólo miramos una pequeña porción del fenómeno, estaremos autoengañándonos.

    La sabiduría popular lo consignaba: lo mejor es enemigo de lo bueno. Desde una perspectiva sistémica, todas las propiedades de una cosa están interrelacionadas, de modo que la maximización de una de ellas probablemente minimice otras. Todo beneficio tiene su precio…

    El socialista holandés Sicco Mansholt (miembro de la Comisión de la CEE desde su fundación en 1958 hasta 1974, y presidente de la misma en 1972-74), describía así su sorpresa al topar con el informe al Club de Roma Los límites al crecimiento que Dennis y Donella Meadows –coautores del mismo— le hicieron llegar a finales de 1971:

    “Hasta entonces no me había dado cuenta cabal del nexo que existía entre todos los problemas. Energía, alimentación, demografía, escasez de recursos naturales, industrialización, desequilibrio ecológico, formaban un todo. No había sentido nunca, como sentí en el momento de leer el informe, que era casi imposible corregir un punto, uno solo, sin agravar los restantes”.

    Y si nos damos cuenta de lo injusto, destructivo y contraproducente del proyecto de dominación, ¿entonces, qué? El ecologismo defiende, básicamente, un proyecto de simbiosis con la naturaleza. “Simbiosis es como se denomina a la intrincada asociación de organismos y funciones que articula la cadena de la vida en la Tierra” (José Manuel Naredo).

    [Texto con notas y enlaces en

    http://tratarde.org/ecologismo-progreso-ciencia-cientificismo-respuesta-a-deborah-garcia/ ]

  • Avatar de Maria

    El ecologismo al que Dolores enmienda la plana lo mató la ganaderia industrial pues dejó que otros se ocuparan de animales no libres y ya no saben como salir de esa contradicción, el especismo. Existe otro y llegara como el primero, de Estados Unidos, se llama VEGANISMO o compasión.
    El agua es la base de la vida. La ganaderia es la actividad mas contaminante de los acuiferos y rios y mares. El emblema español sale de unos 3 meses criado en libertad, y 12 en cercados con comederos.El agua puede con todo, tambien penetra en cementerios de residuos y acaba dando radiaciones al oceano. La Union Europea se sustenta en el Principio de precaucion, que le parece que la usen como ratita de ensayos medicos, no eso no la gustaría a que no. Los modelos a pequeña escala los usan los ingenieros pero ellos y ellas se enfrentan a condena si se caen sus edificios. Propongo a Dolores que viva junto a Valdemingomez para que de valor al esfuerzo de personas que luchan por su salud aunque ella no la desee.

  • Avatar de Masgüel

    El artículo es un panfletillo que nace del disgusto que la autora experimenta frente a un paquete ideológico relativamente frecuente en muchos países ricos. Lo que llama «ecologismo tradicional» es la manifestación más frívola del ecologismo, que resultó de su fusión con el movimiento hippie y los delirios new age de los años 60 del siglo pasado.

    Pero el ecologismo no surgió como consecuencia del conocimiento científico y la romantización de la naturaleza en la década de los 60. Surgió por esas causas casi un siglo antes. Autores del romaticismo trascendentalista norteamericano y activistas de la misma cuerda fueron los impulsores directos del sistema de parques nacionales, primero en su país y después en todo el mundo. Y pudieron hacerlo porque hablaban con los políticos un mismo lenguaje. El de la biblia. El mismo, por cierto, que usaron casi todos los autores del movimiento ilustrado, aunque estos no llegaron a ver o imaginar el poder de la revolución industrial. (el conservacionismo sería anacrónico en una época en que salvaje era todo lo que había más allá de la linde entre los cultivos y el bosque).

    Ni comprar yogures ecológicos es ecologismo tradicional ni un ecologismo antropocéntrico basado en el mejor conocimiento científico disponible es ecologismo ilustrado. Pero con otra etiqueta tampoco dejaría de ser wishful thinking. Poner a la humanidad en el centro de nuestras preocupaciones y suponer que encontraremos solución a todos nuestros problemas y amenazas, son dos cosas muy distintas. Y a menudo nuestros logros nacen del error y el delirio y nuestros fracasos del mejor conocimiento disponible. El progreso tecnológico nos salvará del ecologismo (y de los problemas ecológicos que provocan su manifestación como corriente de opinión social) si tenemos mucha suerte. Y no nos salvará si tenemos menos. El entusiasmo, ya sea conservacionista o desarrollista, no supone una garantía.

  • Avatar de Santi Serrano

    Hola,

    No voy a valorar esta ¿entrada de blog? en su contenido.

    Quizás es una web sin demasiado rigor, entiéndase que por rigor en este caso me refiero a rigidez en las normas. Es la primera vez que accedo a esta web, por lo que desconozco cuales son las normas de publicación.

    Pero por favor, teniendo la web como como «lema» CULTURA CIENTÍFICA hay varias cosas que como «aficionadillo diletante de medio pelo» me producen cierto reparo.

    Por lo que veo, aparte de la autora de la entrada, hay un editor. Quizás haya uno o varios revisores.

    Lamento ser descortés … lo siento mucho, pero me llama la atención que nadie haya corregido esto:

    «POR LO DE PRONTO pretenden el retroceso de las actividades humanas: la desindustrialización y el rechazo al progreso, a la ciencia y a la tecnología»

    Otro apunte… por favor, cuiden las referencias. Ignoro si el texto merece tal número de referencias o no, si su contenido es acorde o no al mensaje que se pretende transmitir o rebatir…

    Es muy cómodo poner referencias en formato DOI, obviando citar autor(es), artículo, obra… pero no es en absoluto propio de un mensaje «científico».

    Y menos aún citar un artículo haciendo referencia a la página del autor en ResearchGate:

    https://www.researchgate.net/profile/Martin_Oesterheld/publication/262622396_Impacto_de_la_agricultura_sobre_los_ecosistemas_Fundamentos_ecologicos_y_problemas_mas_relevantes/links/5501a82c0cf24cee39f83347.pdf

    El autor es Martín Oesterheld, la revista en que publicó su artículo Ecología Austral, el volumen 18 número 3, septiembre diciembre de 2008…

    Incluso si accedemos a la web de la revista…
    http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1667-782X2008000300007

    Tenemos la posibilidad de pinchar un enlace…

    http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_isoref&pid=S1667-782X2008000300007&lng=es&tlng=es

    Que nos facilita la tarea de citar el artículo, con un simple copia y pega tenemos la referencia en formato ISO, ABNT, APA…

    Si el motivo de poner el enlace a ResearchGate es facilitar a los potenciales lectores de esta entrada de blog acceder al artículo citado, siempre es posible añadir a continuación de la cita bibliográfica «Disponible en línea en…y en enlace».

    Pero es que en este caso concreto, la revista es de libre acceso:

    http://www.scielo.org.ar/pdf/ecoaus/v18n3/v18n3a07.pdf

    Si queremos transmitir un mensaje científico… actuemos como científicos 😉

    Saludos,
    Santi Serrano.

    (Supongo que borrarán mi comentario, pero al menos, aunque no corrijan las referencias, quiten ese «por lo de pronto» y revisen un poco mejor futuras entradas. «Subamos el nivel». Gracias).

  • Avatar de Menudo articulo

    Sin duda esto lo ha escrito un ingeniero o un economista
    «La vida en las ciudades, en edificios, además de dejar más espacio al campo,»

    ¿Quien abastece a las ciudades mediante cadenas de suministro por tren, camiones o barcos de la comida y la energia?
    ¿Como se mueven los ascensores , calefacciones, aires acondicionados, transportan las hormigas humanas?

    Vamos que algo como Madrid es más ecologico que algo como Zamora.
    No hay mas que ver el agujero energetico que supone algo como MAdrid
    https://blogs.publico.es/strambotic/2017/01/mapa-electrico/

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