Los primeros humanos alcanzaron el Mediterráneo mucho antes de lo que pensábamos

Firma invitada


Mathieu Duval y Mohamed Sahnouni

Excavación arqueológica en Ain Boucherit, Argelia.
Mathieu Duval, Author provided

Mathieu Duval, Griffith University y Mohamed Sahnouni, Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH)

¿Cuándo llegaron los primeros humanos a las costas del Mediterráneo? Una nueva publicación en la revista Science muestra con evidencias arqueológicas su presencia en el norte de África hace al menos 2,4 millones de años. Es decir, 600.000 años antes de lo que se pensaba.

Estos resultados están extraídos del yacimiento arqueológico de Ain Boucherit, situado en el noreste de Argelia. Gracias a ellos tenemos nueva información en una ventana temporal que incluye los primeros individuos del género Homo.

Estos descubrimientos son el resultado de excavaciones e intensas investigaciones realizadas desde el año 1992 dentro del marco del proyecto Ain Hanech.

Ubicación de Ain Boucherit y otros sitios prehistóricos mencionados en el texto. A la derecha, ampliación de las cercanías de la ciudad de El Eulma.
Mathieu Duval; Mapas modificados de Google map

Ubicada en el norte de la ciudad de El Eulma, la zona de estudio ya era conocida por el descubrimiento previo de herramientas líticas (= de piedra) y de huesos fósiles con marcas de cortes, datados de hace unos 1,8 millones de años (yacimientos de Ain Hanech y El Kherba en el mapa de arriba). Hasta ahora habían sido los hallazgos más antiguos del norte de África.

En 2006 y en 2009 se encontraron nuevas herramientas líticas en Ain Boucherit. Distribuidas en dos niveles arqueológicos, ambos localizados estratigráficamente por debajo de los hallazgos anteriores, dichas herramientas indicaban entonces una presencia humana en la zona aún más antigua.

Los nuevos descubrimientos arqueológicos

Las excavaciones en los niveles arqueológicos inferior (AB-Lw) y superior (AB-Up) sacaron a la luz más de 250 herramientas de piedra y casi 600 restos fósiles.

Se identificaron distintas especies animales, entre las que se incluyen elefantes, caballos, rinocerontes, hipopótamos, antílopes, cerdos, hienas y cocodrilos. Todos estos animales viven hoy en día en una sabana abierta con abastecimiento permanente de agua, lo que sugiere que en el pasado existían unas condiciones similares.

Las herramientas de piedra descubiertas están compuestas principalmente por cantos tallados (chopping tools en ingles) y otros elementos de corte de bordes afilados que se utilizaban para trocear los cadáveres de los animales. Estas herramientas están hechas de piedra caliza y sílex, recolectados cerca, en antiguos arroyos.

La fabricación de estos útiles es típica de la tecnología Olduvayense, procedente de las zonas del este de África, y datados entre 2,6 y 1,9 millones de años. Sin embargo, el yacimiento de Ain Boucherit tiene la peculiaridad de presentar también otras herramientas de forma esferoidal, cuya función sigue siendo desconocida.

Dos ejemplos de herramientas de piedra de Ain Boucherit: un núcleo lítico Olduvayense (izquierda) del que se sacaron las lascas afiladas que se pueden usar para cercenar los huesos (derecha).
Mohamed Sahnouni

Algunos de los huesos muestran marcas que no parecen ser de origen natural, sino más bien el resultado de una acción intencionada. Se identificaron dos tipos: marcas producidas por lascas afiladas (como muestra la imagen situada debajo), lo que sugiere que el animal fue despellejado, desollado y eviscerado; y marcas provocadas por un percutor, lo que sugiere actividades de extracción de médula ósea.

Estos descubrimientos demuestran que hace 2,4 millones de años los primeros humanos podían comer la carne y el tuétano extraídos de los animales. La teoría es respaldada por otros estudios llevados a cabo en otros yacimientos contemporáneos del África del este.

Un pequeño hueso bóvido con marcas de corte producidas por herramientas de piedra.
Isabel Caceres

¿Cómo datamos las herramientas?

Establecer la antigüedad del yacimiento supuso todo un desafío. No podíamos aplicar las técnicas empleadas tradicionalmente en África del Este debido a la ausencia de depósitos volcánicos.

Entonces, datamos las herramientas de piedra de manera indirecta, es decir, analizando el sedimento en el cual se encontraron y estudiando los fósiles extraídos de la excavación. Para resumir, empleamos una combinación de cuatro métodos distintos: la estratigrafía, el paleomagnetismo, la resonancia de espín electrónico (mas conocida por su acrónimo en ingles ESR) y la biocronología.

  • La estratigrafía es un campo de la geología que permite dividir los depósitos geológicos en diferentes niveles o capas. Este tipo de trabajo proporciona una primera información cronológica, ya que los depósitos situados por encima de otros siempre tienen una datación mas reciente.
  • El análisis paleomagnético de los depósitos nos permitió identificar una sucesión de intervalos de polaridad normal (como en la actualidad) y de polaridad inversa. El paleomagnetismo es un método basado en el estudio de las inversiones del campo magnético a lo largo del tiempo, y tiene muchas aplicaciones en arqueología, como en Atapuerca por ejemplo.

Para poder identificar con mas precisión estos intervalos de polaridad normal e inversa, usamos la ESR y la biocronología.

  • La ESR es una técnica basada en la evaluación de los efectos de la radiactividad a lo largo del tiempo. Permite determinar cuándo un grano de cuarzo dejó de ver la luz del sol y quedó enterrado.
  • En cambio, la biocronología se basa en la identificación de los animales fósiles presentes en un yacimiento para deducir una cronología relativa (es decir, determinar si un yacimiento es mas antiguo o mas reciente que otro datado de manera independiente).

Gracias a estos métodos, pudimos identificar un intervalo de polaridad normal llamado Olduvai. Este intervalo es muy conocido y está datado entre 1,95 y 1,78 millones de años.

Como el nivel arqueológico superior está posicionado dentro de este intervalo Olduvai, sabemos entonces que tiene una datación dentro del rango de 1,95-1,78 millones de años mencionado antes. Además, como el arqueológico inferior está localizado por debajo de este intervalo Olduvai, sabemos entonces que tiene una fecha mas antigua que 1,95 millones de años.

Finalmente, observando la distancia de los niveles arqueológicos superior e inferior con respecto al inicio y el final de Olduvai, podemos refinar esta primera estimación cronológica y aventurarnos a proponer dataciones de unos 1,9 y 2,4 millones de años, respectivamente.

La importancia del descubrimiento

Este nuevo descubrimiento nos fuerza a actualizar nuestro conocimiento acerca de la creación y la difusión de la tecnología Olduvayense, tanto en África como fuera del continente. El hallazgo, al ser anterior a lo que se pensaba (600.000 años antes), acorta la diferencia temporal entre las más antiguas evidencias encontradas en el extremo oriental de África (2,6 millones de años) y los primeros habitantes humanos del Mediterráneo.

Esto indica que la expansión del Olduvayense desde el este de África fue rápida (al menos, más de lo que se suponía), aunque es también posible que el comienzo de la elaboración de estos utensilios tuviera lugar al mismo tiempo en el norte y en el este del continente.

Como consecuencia, parece que los primeros poblamientos en el margen sur del mar Mediterráneo son mucho más antiguos que los del norte. En el sur de Europa, la evidencia más antigua (Atapuerca y Orce, en España) no supera los 1,4 millones de años, mientras que los fósiles de homínidos encontrados en Dmanisi (Georgia), a las puertas de Europa, datan de hace 1,8 millones de años.

El arqueólogo del CENIEH Mohamed Sahnouni, coautor del artículo, explica los hallazgos.

¿Quién fabricó estas herramientas?

Ya que no se encontraron fósiles de homínidos en Ain Boucherit, solo podemos especular acerca de quiénes fueron los fabricantes de estas piezas de piedra Olduvayenses.

El registro de fósiles homínidos en el norte de África es casi insignificante, tanto que no se ha encontrado ninguno de la antigüedad de las evidencias descubiertas en Ain Boucherit.

Los fósiles más antiguos encontrados en Argelia datan de hace aproximadamente 700.000 años y fueron encontrados en Tighennif (anteriormente conocido como Ternifine, consultar el mapa de arriba).

Si bien su nomenclatura ha cambiado a lo largo del tiempo (al principio recibieron el nombre de Atlanthropus mauritanicus, ahora son llamados Homo erectus u Homo heidelbergensis, dependiendo del autor), estos fósiles son realmente jóvenes en comparación con lo descubierto en Ain Boucherit, por lo que no se puede establecer conexión alguna entre los dos yacimientos.

Todos los restos fósiles de los primeros homínidos encontrados en el área del Mediterráneo, así como las herramientas de piedra Olduvayenses, son un millón de años más jóvenes que los restos de Ain Boucherit. En Europa Occidental, las evidencias más antiguas son las de parte de una mandíbula encontrada en la Sima del Elefante, en Atapuerca, y el diente de leche hallado en Barranco León, en el municipio de Orce (Granada). Estos descubrimientos datan de hace 1,2 y 1,4 millones de años, respectivamente.

Por lo tanto, los favoritos en cuanto a antigüedad se encuentran en África Oriental, a pesar de la distancia que separa a la región del norte del continente. Varios homínidos son más o menos coetáneos de los restos encontrados en Ain Boucherit (lo cual se explica muy bien aquí en inglés), incluyendo los australopitecinos y diferentes miembros del género Homo, como el Homo habilis, el Homo rudolfensis o el espécimen de Homo indefinido de Ledi-Geraru (Etiopía).

Dicho esto, no podemos obviar la posibilidad de que las herramientas encontradas en Ain Boucherit procedan de otra especie de homínidos, perteneciente o no al género Homo, que aún no haya sido descubierta.

Esperamos que las excavaciones que llevemos a cabo en el yacimiento argelino nos brinden la oportunidad de identificar a estos fabricantes de herramientas de piedra.

Sobre los autores: Mathieu Duval es ARC Future Fellow en la Griffith University (Australia) y Mohamed Sahnouni, arqueólogo y profesor del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Artículo original.

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