¿Qué dice la investigación sobre el aula invertida?

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Marta Ferrero

El aula o clase invertida (en inglés, flipped classroom) es un modelo de enseñanza en el que las actividades que los alumnos han solido realizar fuera de clase (por ejemplo, practicar la solución de problemas) se incorporan al trabajo dentro del aula, mientras que las actividades que tradicionalmente se han hecho dentro del aula (por ejemplo, la transmisión de información por parte del profesor) se realizan fuera del horario escolar y como paso previo al trabajo en el aula [12, 15]. Dicho de otra forma, los alumnos aprenden por su cuenta mediante diversos recursos fuera del aula y realizan actividades interactivas y colaborativas en las horas de clase [5, 13]. A esta definición básica, algunos autores añaden otros ingredientes fundamentales como, por ejemplo, las vídeo-conferencias como recurso pedagógico fuera del aula [3] o la realización de proyectos y otras actividades de aprendizaje activo en grupo (como los debates o el role-playing) dentro del aula [4, 8].

Los defensores del aula invertida señalan que algunas de las principales ventajas de este modo de enseñar son una mayor personalización del proceso de enseñanza-aprendizaje [2, 14], un aprendizaje más profundo por el carácter más atractivo de las actividades [6], el uso más aprovechado del tiempo en el aula y el empleo más flexible de las nuevas tecnologías [9], la mayor responsabilidad del estudiante sobre su propio aprendizaje [14] o un mayor poder de decisión sobre el ritmo de aprendizaje que adoptar [1] o su mayor participación en clase [7]. Ante un modelo en el que los alumnos tienen más tiempo para realizar actividades significativas, que les permiten a su vez pensar sobre y regular su propio aprendizaje, lo esperable sería que el resultado final fuera mejor que el alcanzado mediante métodos “tradicionales”. Pero, ¿qué dice la investigación? La síntesis que se presenta a continuación se apoya principalmente en dos de los meta-análisis más recientes y completos que se han hecho sobre el aula invertida hasta el momento, en estudiantes universitarios [5, 12] y de secundaria [15].

Imagen: StockSnap / Pixabay

Hallazgos principales

Aunque el modelo de aula invertida se remonta al año 2000, tuvieron que pasar diez años hasta que la comunidad científica investigara su impacto en el aprendizaje de forma sistemática [5]. Como resultado, a día de hoy contamos con numerosas revisiones y meta-análisis sobre el efecto que tiene el modelo de aula invertida en los estudiantes. Antes de seguir, conviene señalar que la gran mayoría de estas revisiones se han hecho con estudiantes universitarios, principalmente en el área de ciencias de la salud. Volveremos sobre esta cuestión y sus implicaciones más adelante. En términos generales, los resultados indican que el aula invertida tiene un impacto positivo en el aprendizaje de los estudiantes y que este impacto es superior al de la clase tradicional, centrada en el profesor, y donde el conocimiento se transfiere principalmente de éste a sus alumnos mediante clases magistrales [5, 12, 15]. El tamaño de este efecto, es decir, la cantidad de beneficio que el aula invertida tiene en los alumnos varía en función de la calidad de los estudios. Concretamente, cuanto mejor están hechos los estudios (por ejemplo, muestras más amplias, asignación al azar del grupo experimental y control) menor es el impacto que tiene la clase invertida en el aprendizaje de los estudiantes. Considerando estos estudios mejor diseñados, el aula invertida provoca mejoras muy pequeñas, incluso triviales, en el rendimiento del alumnado en comparación con la clase tradicional [5, 12].

Junto con estos resultados generales, la investigación aporta también otros datos de interés. En primer lugar, todo parece indicar que la clase invertida no es igual de eficaz en todas las materias. Concretamente, este modelo resultaría más eficaz en Artes y Humanidades que en materias relacionadas con las STEM [5, 12] o con los estudios de Ingeniería, donde los resultados son en algunos casos negativos [5]. En segundo lugar, parece que el aula invertida arroja mejores resultados cuanto más breve en su duración total [5]. En tercer lugar, parece que el aula invertida tiene poca influencia en la satisfacción de los estudiantes, incluso aunque su aprendizaje haya sido superior bajo este mismo [12, 15]. En cuarto lugar, el componente social que tienen muchas de las actividades propias del aprendizaje activo (por ejemplo, el trabajo colaborativo) no parece moderar los efectos del aula invertida sobre el rendimiento del alumnado [12].

¿Qué falta por saber?

Debido a la gran heterogeneidad que presentan los estudios que analizan el efecto de la clase invertida en el aprendizaje, resulta muy difícil determinar qué elementos son claves para lograr una intervención eficaz. Entre los posibles moderadores del éxito de la clase invertida que se han estudiado, solamente la evaluación de los conocimientos previos de los alumnos y el tiempo de clase “cara a cara” parecen tener influencia en los resultados. En concreto, todo parece indicar que pasar un cuestionario a los alumnos antes de las sesiones de aula invertida contribuye a un mayor rendimiento académico, bien porque aumenta la motivación de los alumnos bien por el efecto ya conocido que tiene la evaluación en los aprendices [12, 15]. Además, mantener la duración habitual de la clase presencial (no reducirla en favor de las actividades que se hacen fuera) también contribuye a mejorar la eficacia del aula invertida [15]. Este hecho deja en el aire la pregunta sobre qué otros moderadores no considerados hasta el momento presente explican el impacto de la clase invertida en el aprendizaje.

Junto con esto, hay otros interrogantes a los que la investigación existente aún no ha dado respuesta pero que resultan de vital importancia para decidir cuándo adoptar o no el modelo de clase invertida. En relación a los alumnos, aún no existen suficientes datos sobre la eficacia de este enfoque en función de la edad y características de los alumnos. La gran mayoría de los estudios se han realizado con estudiantes universitarios, con unos conocimientos previos, capacidad de autorregulación y habilidades de trabajo en grupo que, con toda seguridad, son muy superiores a las que presenta un estudiante de educación primaria o incluso de secundaria. Dado que todos estos elementos son centrales en el modelo de aula invertida, sería esperable que el aula invertida no tuviera los mismos resultados en alumnos noveles o en alumnos con dificultades de aprendizaje. En relación al profesorado, aún no se sabe cuánto peso tiene la formación previa (por ejemplo, sobre el diseño de actividades y materiales o el trabajo cooperativo) en el éxito del modelo de aula invertida. En relación al centro escolar y al perfil de las familias, sería preciso determinar el peso que tiene disponer de los recursos necesarios fuera del aula, bien en el colegio bien en casa, (por ejemplo, acceso a internet o un espacio y condiciones de estudio adecuados) para completar las actividades previas que exige el modelo de aula invertida.

¿Qué implicaciones tienen estos resultados en el día a día en las aulas?

Teniendo en cuenta que el impacto del aula invertida en el rendimiento académico no es el mismo en todas las asignaturas, es conveniente que el profesorado valore el nivel de exigencia que impone este modelo en cada materia antes de tomar ninguna decisión. Por poner un ejemplo, aquellas materias que requieren de mucha práctica e interacción para su dominio pueden desbordar al alumnado si éste tiene que hacer un trabajo independiente previo [5].

Para que el aula invertida resulte eficaz, es crucial que el alumno sea capaz de adquirir conocimientos de forma autónoma antes de entrar en clase. Este autoaprendizaje exige a su vez que el alumno tenga un control sobre su propio proceso de aprendizaje, es decir, que pueda autorregularse. Todo docente que se plantee adoptar el modelo de aula invertida debe cerciorarse de que el alumnado está adquiriendo por su cuenta los conocimientos previos necesarios para que la clase presencial sea exitosa. Para ello, puede recurrir a diversas herramientas como usar cuestionarios on-line o revisar los apuntes hechos por sus alumnos durante el estudio personal [5].

El aula invertida exige que el profesorado invierta una cantidad de tiempo considerable en la elaboración y selección de recursos con los que el alumno debe trabajar antes de la clase presencial (vídeos y otro tipo de materiales). Dado el impacto tan pequeño que el aula invertida parece tener en el rendimiento del alumnado, los docentes deben valorar con detenimiento el coste de oportunidad que supone adoptar este modelo de aprendizaje [5].

Conclusiones

El modelo de aula invertida desplaza fuera de ésta las explicaciones más teóricas, magistrales por parte del docente y, por tanto, permite que el tiempo en clase se destine a actividades más desafiantes para el alumnado, donde los conocimientos, feedback y modelado del docente se hacen realmente imprescindibles y enriquecedores. En definitiva, donde cobran todo el sentido. Además, el aula invertida favorece que el alumno se responsabilice de su propio proceso de aprendizaje y participe más durante las sesiones presenciales.

Ahora bien, antes de adoptar este modelo es conveniente tener presente algunas consideraciones. En primer lugar, la investigación existente es aún escasa, muy heterogénea, presenta en general importantes limitaciones metodológicas (falta de aleatorización de la muestra o falta de información sobre la implementación específica del modelo, entre otras) y se centra principalmente en alumnado universitario. En segundo lugar, y ligado al punto anterior, para que el aula invertida sea exitosa el alumnado ha de ser capaz de adquirir conocimientos de forma autónoma fuera del aula así como disponer de las condiciones necesarias para hacerlo. Por tanto, el aula invertida puede no ser aconsejable para todo tipo de alumnos, en cuanto a nivel de habilidades y capacidad como de situación social. En tercer y último lugar, los beneficios del aula invertida parecen ser muy pequeños en comparación con el modelo de clase tradicional. Sin embargo, los costes que supone a nivel de tiempo e inversión en la elaboración de materiales pueden ser muy altos.

Referencias:

[1] Abeysekera, L., & Dawson, P. (2015). Motivation and cognitive load in the flipped classroom: Definition, rationale and a call for research. Higher Education Research and Development, 34, 1-14.

[2] Bergmann, J., & Sams, A. (2012). Flip your classroom: Reach every student in every class every day. Eugene, OR: International Society for Technology in Education.

[3] Bishop, J. L. (2014). A controlled study of the flipped classroom with numerical methods for engineers (Doctoral dissertation). Recuperado de: Proquest Dissertations and Theses Global Database (UMI. No. 3606852)

[4] Bishop, J. L., & Verleger, M. A. (2013, June 23–26). The flipped classroom: A survey of the research. Manuscrito presentado en the ASEE Annual Conference and Exposition, Atlanta, GA. Recuperado de: https://peer.asee.org/22585

[5] Cheng, L., Ritzhaupt, A. D., & Antonenko, P. (2018). Effects of the flipped classroom instructional strategy on students’ learning outcomes: A meta-analysis. Educational Technology Research & Development, 67, 793-824.

[6] Chi, M. T. H., & Wylie, R. (2014). The ICAP framework: Linking cognitive engagement to active learning outcomes. Educational Psychologist, 49, 219-243.

[7] DeLozier, S. J., & Rhodes, M. G. (2017). Flipped classrooms: A review of key ideas and recommendations for practice. Educational Psychology Review, 29, 141-151.

[8] Foldnes, N. (2016). The flipped classroom and cooperative learning: Evidence from a randomised experiment. Active Learning in Higher Education, 17, 39-49.

[9] Herreid, C. F., Schiller, N. A., Herreid, K. F., & Wright, C. B. (2014). A chat with the survey monkey: Case studies and the flipped classroom. Journal of College Science Teaching, 44, 75-80.

[10] Hew, K. F., & Lo, C. K. (2018). Classroom improves student learning in health professions education: A meta-analysis. BMC Medical Education, 18:38

[11] Karabulut-Ilgu, A., Jaramillo Cherrez, N., & Jahren, C. T. (2018). A systematic review of research on the flipped learning method in engineering education. British Journal of Educational Technology, 49, 398-411.

[12] Låg, T., & Sæle, R. G. (2019). Does the flipped classroom improve student learning and satisfaction? A systematic review and meta-analysis [Dataset]. Dataverse. doi:10.18710/QA8WBZ

[13] Mok, H. N. (2014). Teaching tip: The flipped classroom. Journal of Information Systems Education, 25, 7-11.

[14] O’Flaherty, J., & Phillips, C. (2015). The use of flipped classrooms in higher education: A scoping review. The Internet and Higher Education, 25, 85-95.

[15] van Alten, D. C. D., Phielix, C., Janssen, J., & Kester, L. (2019). Effects of flipping the classroom on learning outcomes and satisfaction: A meta-analysis. Educational Research Review, 28, 100281.

Sobre la autora: Marta Ferrero es doctora en psicología y profesora de la Facultad de Educación y Formación del Profesora de la Universidad Complutense de Madrid

2 comentarios

  • […] El aula o clase invertida (en inglés, flipped classroom) es un modelo de enseñanza en el que las actividades que los alumnos han solido realizar fuera de clase (por ejemplo, practicar la solución de problemas) se incorporan al trabajo dentro del aula, mientras que las actividades que tradicionalmente se han hecho dentro del aula (por ejemplo, la transmisión de información por parte del profesor) se realizan fuera del horario escolar y como paso previo al trabajo en el aula [12, 15]. Dicho de otra forma, los alumnos aprenden por su cuenta mediante diversos recursos fuera del aula y realizan actividades interactivas y colaborativas en las horas de clase [5, 13]. A esta definición básica, algunos autores añaden otros ingredientes fundamentales como, por ejemplo, las vídeo-conferencias como recurso pedagógico fuera del aula [3] o la realización de proyectos y otras actividades de aprendizaje activo en grupo (como los debates o el role-playing) dentro del aula [4, 8]. Seguir leyendo -> […]

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