40 años del Plan Integral de Saneamiento del Bilbao Metropolitano

General La Ría del Nervión a vista de ciencia y tecnología Artículo 4 de 8

Imagen 1: la ría de Bilbao en su desembocadura en 1976. (Fotografía: El correo.com)

En 1979, el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia puso en marcha el Plan Integral de Saneamiento del Bilbao Metropolitano, el proyecto medioambiental más importante llevado a cabo en Euskadi, que ha supuesto una inversión superior a los 1.200 millones de euros.

Además de cumplir las exigencias de la Unión Europea en materia de tratamiento de las aguas residuales, el plan ha permitido la recuperación medioambiental de nuestros ríos, Ría y playas del entorno. El trabajo no ha concluido, queda todavía trabajo por hacer porque en materia de saneamiento siempre hay margen de mejora, pero estos 40 años han dejado para la historia una estampa que seguramente las personas más jóvenes ni recuerden, pero que formaba parte del ADN de nuestro Bilbao, surcado entonces por una Ría marrón, pestilente y sin posibilidad de vida animal o vegetal.

Ilustración 1: entre 1900 y 1975 la Ría se convirtió en un colector de residuos donde la vida era imposible, llegando a recibir 2.000 toneladas diarias de residuos. (Ilustración: NorArte Studio)

El Plan Integral de Saneamiento ha transformado la imagen de la Ría y la han convertido en un nuevo espacio vertebrador de la Villa para el disfrute de toda la ciudadanía. En total, unos 280 kilómetros de colectores e interceptores recogen las aguas residuales domésticas e industriales, y varios cruces subfluviales trasladan las aguas sucias –también desde la margen derecha– hasta la Estación Depuradora de Aguas Residuales – EDAR de Galindo (Sestao), la gran obra por excelencia en saneamiento ejecutada por el Consorcio de Aguas. Desde 1990, año en que comenzó a operar la planta, se depuran al día las aguas fecales de 850.000 bizkainas y bizkainos, unos 350.000.000 litros al día. Es la depuradora principal, pero no la única, ya que las aguas se depuran en otras 31 plantas repartidas por el territorio histórico.

Pero echemos un poco la vista atrás a aquel Bilbao en blanco y negro. A mediados del siglo XIX, el entorno de la Ría inició un fuerte proceso de industrialización basado, principalmente, en la explotación y exportación del mineral de hierro y de la industria siderúrgica. De ser un pequeño puerto, la Ría de Bilbao se convirtió en uno de los principales focos industriales y comerciales, no solo del Estado, sino también de Europa.

En pocos años, la fisonomía y el paisaje del cauce sufrieron una profunda transformación. Sus márgenes se poblaron de fábricas e infraestructuras portuarias y el fuerte movimiento migratorio, propiciado por la necesidad creciente de mano de obra, provocó un rápido crecimiento poblacional del área. Entre 1900 y 1975 la población se cuadruplicó.

Ilustración 2: características de la red de estructuras construidas para desarrollar el plan de saneamiento del Bilbao Metropolitano. (Ilustración: NorArte Studio)

A la vez que se producía este desarrollo, las aguas de la Ría empezaban a mostrar una contaminación alarmante. El crecimiento urbano desordenado y la falta de conciencia medioambiental propiciaron el vertido de las aguas residuales –domésticas e industriales– directamente en el estuario, sin ningún tipo de tratamiento previo. La Ría se convirtió en un colector de residuos donde la vida era imposible.

La Ría recibía diariamente 900 toneladas de residuos sólidos procedentes, principalmente, de las explotaciones mineras, 400 toneladas de vertidos ácidos, 80 toneladas de metales, además de compuestos cianurados o compuestos nitrogenados; en definitiva, casi 2.000 toneladas diarias de residuosque la convirtieron en una cloaca sin oxígeno.

Por este motivo, uno de los principales objetivos del Plan Integral de Saneamiento fue precisamente la recuperación ambiental de la Ría de Bilbao, para lo cual se fijó un 60% de oxigenación como estándar de calidad de las aguas. Kilómetros de colectores empezaron a recoger las aguas residuales de hogares e industrias, que ya no van al cauce, sino a las plantas depuradoras, siendo la de Galindo pieza clave del sistema, el riñón que desde los años 90 depura las aguas residuales de Bizkaia. El resultado es una Ría ahora sí, viva y cada vez más apta para el desarrollo de nuevos usos deportivos y náuticos.

Paralelamente a todas estas obras hidráulicas, en 1989 comenzaron a realizarse estudios de seguimiento en el medio acuático receptor para evaluar la eficacia de las medidas adoptadas por el Plan Integral de Saneamiento, financiados por el Consorcio de Aguas y URA – Agencia Vasca del Agua. Personas expertas del centro tecnológico AZTI, en colaboración con la UPV/EHU, se encargan de llevar a cabo esta labor de vigilancia ambiental. Todos los años se realizan campañas y muestreos para evaluar el estado de la Ría y su evolución, analizando la calidad del agua, los sedimentos, la fauna y la flora.

Ilustración 3: sistema de colectores para el saneamiento del Bilbao Metropolitano, a través del cual se depuran diariamente 350.000.000 litros de agua. (Ilustración: NorArte Studio)

El efecto más importante del Plan Integral de Saneamiento en la Ría ha sido la recuperación de los niveles normales de oxígeno. De valores cercanos o inferiores al 40% de saturación a comienzos de los años 90, a valores del 90% de saturación actualmente. Hoy en día no hay ninguna zona del estuario con problemas de oxigenación. Todo esto ha permitido la presencia de comunidades biológicas en todo el sistema, desde la zona interior de Bilbao hasta el Abra, con más de 60 especies de peces asentadas (lenguado, cabuxino, mojarra, platija, muble, lubina, salmonete, chicharro, anguila…), además de algas y otros organismos que viven en los sedimentos y en los sustratos rocosos.

Y esta es la historia de Cuando la vida volvió a la Ría. Ahora nos corresponde a todas y todos, conservar las masas de agua y hacer un buen uso de los sistemas de saneamiento porque son una pieza clave para asegurar la sostenibilidad del planeta, devolviendo al medio limpia el agua que utilizamos, para que siga su ciclo natural.

Sobre el autor: Pedro María Barreiro es ingeniero industrial y Gerente del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia.


El proyecto «Ibaizabal Itsasadarra zientziak eta teknologiak ikusita / La Ría del Nervión a vista de ciencia y tecnología» comenzó con una serie de infografías que presentan la Ría del Nervión y su entorno metropolitano vistos con los ojos de la ciencia y la tecnología. De ese proyecto han surgido una serie de vídeos y artículos con el objetivo no solo de conocer cosas interesantes sobre la ría de Bilbao y su entorno, sino también de ilustrar como la cultura científica permite alcanzar una comprensión más completa del entorno.

3 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *