Vida sin luz

Ilustrando ciencia

Las limitaciones en determinadas condiciones como la temperatura, la energía disponible, el oxígeno o el espacio impedirían a priori la posibilidad de que organismos multicelulares pudiesen sobrevivir a determinadas profundidades subterráneas o acuáticas. En el caso de los seres subterráneos esto no es así, ya que es la propia naturaleza geológica del subsuelo la que determina la existencia de nichos donde hay vida.

El récord para la fauna subterránea no se encuentra en una cavidad natural sino en una profunda mina de oro de Sudáfrica. En ella, entre los 900 y 3400 metros de profundidad, se han encontrado nematodos como Halicephalobus mephisto que viven confinados a temperaturas entre 37 °C y 48 °C en paleoaguas, alimentándose de biofilms de bacterias.

Pero los organismos más comunes bajo la tierra son procariotas, es decir, microbios sin un núcleo contenido en una membrana, incluyendo bacterias y las llamadas arqueas, organismos unicelulares con una historia evolutiva diferente a la de las bacterias.

En esta misma mina sudafricana, Desulforudis audaxviator es el único organismo descubierto del que se tenga constancia que no necesita el oxígeno para poder vivir. Esta bacteria se sirve del hidrógeno y los sulfatos para sus funciones básicas. Se encontró a 2800 m, donde se alcanzan temperaturas de 60º C.

La vida subterránea también vive en escalas de tiempo completamente diferentes a las de la superficie ya que algunos de estos organismos pueden vivir miles de años. Están metabólicamente activos pero usan mucha menos energía.

vida subterránea
Imagen: Vida sin luz. La materia microbiana oscura que se aloja en la mina de oro de Mponeng en Sudáfrica. Son uno de los tantos ecosistemas que existen bajo la superficie terrestre y que muestran la capacidad de organismos para sobrevivir en condiciones ambientales extremas (Ilustración: Andrea Gómez Martín).

Es razonable asumir que si estos organismos pertenecientes a la amplia biosfera subterránea lejana de la luz solar pueden sobrevivir usando la energía de las rocas profundas, no debería descartarse que el subsuelo de otros planetas y lunas pueda ser habitable.

Referencias consultadas:

Borgonie, G., García-Moyano, A., Litthauer, D. et al. (2011). Nematoda from the terrestrial deep subsurface of South Afric. Nature, 474, 79-82. DOI: https://doi.org/10.1038/nature09974

Sendra, Alberto & P.S. Reboleira, Ana Sofia (2014). La extensión y los límites de la fauna en los hábitats subterráneos. Boletín asociación española entomología, 38(3-4), 203-224.


Autora: Andrea Gómez Martín (IG @gm_an), alumna del Postgrado de Ilustración Científica de la UPV/EHU – curso 2019/20

Artículo original: Materia microbiana oscura. Juan Ignacio Pérez, Cuaderno de Cultura Científica, 8 de diciembre de 2019.

Ilustrando ciencia” es uno de los proyectos integrados dentro de la asignatura Comunicación Científica del Postgrado de Ilustración Científica de la Universidad del País Vasco. Tomando como referencia un artículo de divulgación, los ilustradores confeccionan una nueva versión con un eje central, la ilustración.

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