Emociones al alza, racionalidad a la baja

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Foto: Bermix Studio / Unsplash

Posverdad es un neologismo que se refiere a situaciones o circunstancias en que las emociones ejercen sobre la opinión del público mayor influencia que los hechos objetivos. Normalmente obedecen al propósito deliberado de distorsionar la realidad para influir en las actitudes sociales y modelar la opinión pública apelando, precisamente, al yo emocional y prescindiendo de los hechos.

El término, aunque con un significado algo diferente, la acuñó el dramaturgo Steve Tesich, para referirse a las mentiras que se dijeron sobre la guerra del Golfo en la década de los 90 del siglo pasado. El pensador británico A. C. Grayling sostiene que experimentó un gran auge en la segunda década de nuestro siglo. Dos fenómenos habrían sido los responsables de ese auge. Por un lado, el enfado del público con banqueros y gobernantes a causa de la crisis de 2008 y años subsiguientes, enfado que habría conducido a una exaltación de las emociones. Y, por el otro, el uso e incidencia creciente de las redes sociales también habrían contribuido a su extensión. Pero hasta los años 2015 y 2016, durante los meses anteriores a la campaña del referéndum sobre el Brexit en el Reino Unido y la de Donald Trump a la presidencia de los EEUU, respectivamente, la posverdad no tuvo consecuencias políticas de gran calado.

En un estudio publicado hace unas semanas en Proceedings of the National Academy of Sciences han examinado las frecuencias de uso de palabras en millones de libros publicados desde 1850 hasta 2019, y han detectado dos tendencias claras. La primera es un cambio motivado por el abandono de términos hoy anticuados y su sustitución por palabras nuevas; esa tendencia obedece al normal proceso de cambio lingüístico a lo largo del tiempo. La otra consiste en un cambio en las frecuencias de palabras relacionadas con la vertiente emocional del comportamiento (como sentir o creer, por ejemplo) y de las relacionadas con los aspectos racionales (como determinar o concluir).

La frecuencia de palabras de connotación racional experimentó un aumento constante entre 1850 y 1980, aproximadamente. De forma paralela, disminuyó la frecuencia de las ligadas a la esfera emocional. Durante las últimas décadas, sin embargo, esas tendencias revirtieron. Lo más sorprendente es que estos cambios se han producido tanto en obras literarias de ficción como en libros de ensayo o, en general, de lo que se denomina no-ficción.

Por otro lado, también se han registrado cambios de la misma naturaleza en los artículos de prensa, como han concluido a partir del análisis del periódico The New York Times a lo largo del mismo periodo de tiempo. Y por si lo anterior no fuera suficiente, las mismas conclusiones cabe extraer de un análisis equivalente hecho con obras en español. Por último, la búsqueda de palabras en Google durante las últimas décadas también refleja esa misma tendencia, lo que avala la idea de que las variaciones en el tipo de palabras utilizadas en los libros reflejan, en el fondo, un cambio en los intereses de la gente.

La conclusión que extraen los autores del estudio es que la emergencia y expansión de la posverdad quizás refleja un cambio de más largo alcance en los intereses y preferencias de la gente, así como en sus valores y modos de pensar, que habrían transitado de lo racional a lo emocional. Lo cierto es que esa transición coincide con la percepción de quien suscribe, y la importancia creciente que en el mundo educativo se concede a la esfera emocional. Los autores de la investigación desconocen a qué pueden obedecer las tendencias observadas, pero se muestran preocupados por sus consecuencias, pues la ciencia, la democracia y otras instituciones que basan su buena salud en la racionalidad, pueden verse perjudicadas.

Fuente: Marten Scheffer, Ingrid van de Leemput, Els Weinans, Johan Bollen; The rise and fall of rationality in language. Proceedings of the National Academy of Sciences Dec 2021, 118 (51) e2107848118


Sobre el autor: Juan Ignacio Pérez (@Uhandrea) es catedrático de Fisiología y coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

4 comentarios

  • […] Posverdad es un neologismo que se refiere a situaciones o circunstancias en que las emociones ejercen sobre la opinión del público mayor influencia que los hechos objetivos. Normalmente obedecen al propósito deliberado de distorsionar la realidad para influir en las actitudes sociales y modelar la opinión pública apelando, precisamente, al yo emocional y prescindiendo de […] […]

  • Avatar de Arancha M

    Excelente artículo. Pensábamos que el acceso a la información nos haría más sabios y podríamos tener actitudes mucho más racionales: y sin embargo, somos cada vez más emocionales, más sentimentales, más egocéntricos, es la victoria del individuo.
    Además las redes sociales han dado un altavoz a cada individuo Creo que desde la victoria del liberalismo económico y que Occidente ha conseguido un gran avance en el confort en la sociedad, la población ya no vive «resignada» a su destino, sino que quiere «vivir» plenamente, sentir, disfrutar co intensidad. y todo eso tiene un precio demasiado alto.

  • Avatar de Pocosé

    Es más simple:
    De «H. sapiens sapiens» nada de nada, «H. tecnotribalis supersticiosus» muy tribales y tanto o más supersticiosos.
    Si, la muy temprana dependencia de nuestra especie, tanto de la tecnología como de la tribu no han conformado como lo que somos actualmente. Y la superstición, cuando fue Superstición Eficaz dio lugar a conocimientos y estos recientemente a la Ciencia, pero cuándo fue únicamente superstición, dio lugar a creencias, mitos y ritos generadores de religiones.
    No hay nada de nuevo en que a lo largo de toda la Historia y la Prehistoria de nuestra especie, tanto la Tecnología y la Ciencia,, cómo la tribalidad y la superstición hayan sido usadas y abusadas por despiadados intereses de posesión y dominio.

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