Efecto nocebo y gluten

Dra. Shora

En nuestra sociedad, la alimentación es un terreno plagado de modas pasajeras y falsas creencias. El desconocimiento y diversas estrategias de marketing fomentan la aparición y difusión de ideas erróneas entre las personas. Un ejemplo de ello, es el concepto de «superalimentos» que se emplea para promocionar ciertos alimentos, otorgándoles unas propiedades saludables exageradas o irreales. En ocasiones, sin embargo, se demonizan a ciertos nutrientes, como la lactosa y el gluten, que se asocian, erróneamente, con efectos negativos para la salud en la población general sana, que no sufre ningún tipo de problema frente a estas, como pudieran ser la intolerancia a la lactosa, la celiaquía, la alergia al trigo o la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC).

Lo anterior lleva a algunas personas a rechazar alimentos con gluten o lactosa y a sustituirlos por productos alternativos sin estas moléculas, que son más caros, a pesar de que no tienen ninguna dolencia que les impida tomarlos. Entre las justificaciones que se dan para ello destacan conceptos erróneos como que la leche sin lactosa es más ligera y digestiva (es decir, que provoca menos síntomas gastrointestinales) o que los alimentos sin gluten son más saludables y naturales y ayudan a adelgazar. En realidad, ocurre justo lo contrario: los productos que no contienen gluten suelen tener una composición nutricional más pobre: con un porcentaje más elevado de sal, azúcar y grasas saturadas y más bajo en minerales, vitaminas y fibra. Por otro lado, la ausencia de lactosa en la leche lleva a una menor absorción de minerales como el calcio, el fósforo o el magnesio tras su ingesta, en comparación con la leche con este azúcar.

gluten
Foto: Towfiqu barbhuiya / Unsplash

¿Podría ser que las expectativas negativas que tienen ciertos individuos, sanos, frente a nutrientes como el gluten les llevasen a experimentar o sentir efectos negativos para su salud tras ingerirlos, produciéndose así una especie de profecía autocumplida? En medicina, sabemos que este fenómeno ocurre con frecuencia entre los pacientes, tanto en los ensayos clínicos como en la práctica diaria. Independientemente de que estén ingiriendo un medicamento o un placebo, algunas personas experimentan ciertos síntomas o signos, no por el efecto activo de estos, sino por las creencias o expectativas negativas que tienen de ellos cuando van a tomarlos. Este peculiar suceso se denomina «efecto nocebo», el polo opuesto del efecto placebo.

El efecto nocebo a ensayo

Recientemente, un ensayo clínico de alta calidad (con selección al azar de los participantes en uno de los grupos, controlado con placebo y realizado en múltiples países) ha vuelto a reforzar la idea de que las expectativas negativas de las personas frente al gluten influyen en la aparición de sus problemas de salud. Los resultados de dicho estudio se han publicado en la revista The Lancet, Gastroenterology & Hepatology. Los 84 participantes, entre 18 y 70 años, no sufrían ni alergia al trigo ni celiaquía, pero sí informaban ellos mismos de que padecían SGNC por presentar diversos síntomas gastrointestinales dentro de las 8 horas posteriores a consumir gluten. Es decir, estos voluntarios no habían recibido una confirmación diagnóstica médica, sino que eran ellos mismos los que referían este problema de salud.

Antes de participar en el estudio, los individuos tenían que seguir una dieta libre baja o libre de gluten durante al menos una semana y también a lo largo del estudio. Esto se hacía con la intención de asegurarse de que los individuos no tenían síntomas gastrointestinales por otros motivos y, por tanto, tenían que estar libres de ellos o con síntomas leves mientras hacían dicha dieta. Los participantes se dividieron al azar en 4 grupos, según si había alta o baja expectativa de consumir pan con gluten para desayunar y para comer (dos rebanadas en total) o si recibían, de verdad, pan con gluten o no. Ni los investigadores ni los voluntarios sabían si el pan que estaban consumiendo los participantes contenía esta molécula.

Alta expectativa de gluten

El grupo que más síntomas gastrointestinales sufrió fue aquel que recibía pan con gluten y que tenía una alta expectativa de estar consumiéndolo. Estos sufrían significativamente más síntomas que aquellos que comían pan con gluten, pero que tenían una baja expectativa de estar comiéndolo. Además, no se vieron diferencias significativas en la magnitud de los síntomas en aquellos con expectativas bajas de comer plan gluten, lo estuvieran tomando en realidad o no. Curiosamente, dos participantes que tenían expectativas altas de consumir gluten y que, en realidad, ingirieron pan libre de este, informaban de sufrir eventos adversos. Uno aseguró que sufría picor en la mandíbula y el otro ruido de tripas y mareos.

Contrario a lo que dictaría el sentido común, este estudio muestra que no era la presencia de gluten en el pan lo que más problemas gastrointestinales provocaba en los pacientes que creían que tenían SGNC, sino que era la expectativa en sí misma de estar consumiéndolo. Los autores destacan en sus conclusiones que la combinación de las expectativas negativas y la ingesta real de gluten era lo que provocaba más síntomas gastrointestinales, lo que indica un efecto nocebo, pero no es posible descartar cierto efecto activo del propio gluten. Javier Molina, médico del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital San Pedro de Alcántara (Cáceres), explica en Science Media Centre que «Este estudio aporta evidencia sólida científica para apoyar la terapia psicológica con la intención de corregir expectativas y creencias erróneas en el tratamiento multidisciplinar de los trastornos del eje cerebro-intestino».

Este ensayo clínico nos recuerda que nunca hay que subestimar a la mente en la generación de problemas de salud. Aunque no exista un problema orgánico, el daño que las expectativas negativas pueden causar en la vida de los pacientes puede ser muy real.

Sobre la autora: Esther Samper (Shora) es médica, doctora en Ingeniería Tisular Cardiovascular y divulgadora científica

1 comentario

  • Avatar de Masgüel

    – El estudio se hace sobre 84 participantes que informan síntomas de sensibilidad al gluten sin haber recibido un diagnóstico.
    – Se observa que, entre ellos, quienes más síntimas sufrieron al comer gluten fueron quienes más expectativas tenían de estar comiéndolo.
    – Solo dos participantes informaron síntomas a pesar de no haberlo comido.
    – Se concluye la presencia de efecto nocebo y que «no es posible descartar cierto efecto activo del propio gluten».

    Pues tiene guasa la conclusión del estudio. ¿Qué se pretendía?. ¿Comprobar el efecto nocebo o la capacidad de los participantes para autodiagnosticarse?. Porque a mí me da la impresión de que los resultados confirman las dos cosas: Que hay efecto nocebo y que, quien informa síntomas de sensibilidad al gluten sin diagnóstico, no lo necesita para darse cuenta y seguir la dieta que más le conviene. No hace falta un diagnóstico (que implica biópsias de duodeno) para notar si comer gluten te sienta bien o mal. Y no hace falta sustituir los alimentos con gluten por sucedáneos con peor calidad nutricional. Si te apetece comer cereales (y no hace falta), el arroz y el maíz están muy ricos. Los médicos están para dar consejo, no permiso. «A mí me funciona» no es un criterio científico, pero es una razón suficiente para hacer lo que a cada cual le parezca oportuno. Y a veces los estudios científicos, sin pretenderlo, lo confirman.

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