Música en la punta de la lengua

Durante un paseo una tarde primaveral por un barrio tranquilo, encuentras una casa con las ventanas abiertas y al pasar cerca escuchas a alguien que está tocando un piano. De repente, algo se activa en tu cerebro, porque reconoces la melodía, sabes que la has escuchado antes, pero no consigues saber dónde la escuchaste, quien es el autor o mucho menos su título. Sin embargo, eres capaz de seguir la melodía tarareando desde la calle e incluso tarareas más fuerte para forzar a tu cerebro a decirte donde escuchaste esa canción antes ¿era de una película? ¿de un anuncio? ¿hace mucho tiempo que la sabes o la escuchaste hace unas semanas? Lo único que sabes es que pertenece a tu imaginario musical, pero no sabes ubicarla.
Algo menos común es recordar una serie, anuncio, película o similar, intentar tararear la banda sonora y que resulte imposible por más que se balbuceen sonidos sueltos en un intento vano por recuperarla. Esto sería la situación inversa a la primera descrita, cuando escuchamos el piano por la ventana. Parecen dos caras de un mismo hecho, lo tienes en “la punta de la lengua”, sin embargo, no son exactamente iguales pues en una intentamos encontrar una palaba y en la otra una melodía. Hay una notable diferencia.
Desde hace bastante tiempo el fenómeno de tener algo en la punta de la lengua es conocido, aunque normalmente sucede con palabras. William James en su libro The principles of psychology de 1890 lo describía así: “Supongamos que intentamos recordar un nombre olvidado. Nuestro estado de conciencia es peculiar. Hay un vacío, pero no un simple vacío. Es un vacío intensamente activo. Una especie de espectro del nombre nos acecha, atrayéndonos en una dirección determinada, haciéndonos sentir, por momentos, un cosquilleo de cercanía, para luego dejarnos caer de nuevo sin el nombre anhelado.” En la música ocurre algo parecido, aunque con algo menos de semántica en el caso de querer cantar una melodía que no logramos recordar. Hay varias hipótesis a la hora de dilucidar la causa de este fenómeno, como la hipótesis de bloqueo o la hipótesis de déficit de transmisión.[1] Ambas sugieren que tener algo en la punta de la lengua es el resultado de un acceso directo insuficiente a la palabra, ya sea por palabras fonológicamente relacionadas o bien porque se activa la representación semántica, pero no las representaciones fonológicas. En cualquier caso, la recuperación de la información es parcial, por lo que no podemos acceder a la palabra que buscamos.
Para el primero de los casos explicados al principio, es decir, poder recuperar una palabra mediante un estímulo musical, se ha realizado algún estudio[2] para monitorizar los procesos neuronales, descubriendo así que las zonas del cerebro que se ponen en funcionamiento al tratar de recuperar la información de un estímulo musical son muy similares a las que se ponen en funcionamiento cuando queremos encontrar una palabra sin que haya música de por medio. La distribución revela una relativa lateralización hacia la izquierda, lo cual solo indica que es un proceso de recuperación de memoria de modalidad general.

En el caso de querer recuperar música, la situación se vuelve un poco más compleja. Tener algo en la punta de la lengua es algo tan común (y que aumenta con la edad de las personas) que existen lugares en internet donde la gente realiza descripciones para que una comunidad pueda ayudarles a recuperar la información que necesitan. Tal es el caso de r/tipofmytongue donde las solicitudes suelen ser habituales en películas o videojuegos, siendo la música algo minoritario. También hay lugares específicos para encontrar el nombre de canciones como WatZatSong donde una comunidad de personas encontrará el título por ti, o bien puedes ayudar a otros si te consideras un experto en estos temas. En referencia al primer sitio web, el investigador Samarth Bhargav de la universidad de Amsterdam realizó un estudio[3] para entender cómo se expresan las solicitudes en el ámbito musical. Esto tiene una dificultad derivada de la propia naturaleza de la música, puesto que los usuarios describen y verbalizan recuerdos (a veces falsos recuerdos) con relación al contenido musical de la canción (tono, armonía, etc.), letras, descripción del artista o incluso clips de audio.

Todo esto sigue haciendo referencia a la recuperación de una etiqueta, una palabra en relación con la música, es decir, que no estamos tratando de recuperar música sino algo con dimensión semántica clara. Y además se hace mediante palabras, descripciones de situaciones que ayudan a encontrar la etiqueta. Tal y como cuenta Frédéric Bernard aquí, hay tres regiones del cerebro que desempeñan un papel clave en el fenómeno de tener algo en la punta de la lengua: la corteza cingulada anterior, la corteza prefrontal y la ínsula. De estas tres, la ínsula sería la que tiene más relación con los sonidos, puesto que contribuye a la recuperación fonológica.
Sin embargo, recordar música no es recuperar una etiqueta, donde una serie de regiones trabajan en equipo para encontrarla, no se trata de darle al play, el cerebro tiene que reconstruir la música. Este proceso ocurre justo al revés al proceso de escucharla. El cerebro reactiva la música durante el recuerdo en orden inverso al de la percepción, mientras que en la escucha se activan primero las áreas auditivas y luego las frontales, al recordar ocurre en sentido contrario.[4] Además, tampoco hay un almacén musical único, recordar melodías activa redes distribuidas. La memoria musical involucra, por un lado, a la memoria explícita, lo que implica reconocer conscientemente y, por otro, a la memoria implícita, que nos da una sensación de familiaridad.[5] Cuando intentas recordar una melodía, múltiples sistemas compiten, lo que conlleva una mayor fragilidad en el recuerdo y una mayor complejidad en los procesos, porque el cerebro no guarda las notas sueltas, sino que almacena patrones temporales y relacionales.
Investigar cuando una melodía está en la punta de la lengua es difícil porque este fenómeno resulta complejo inducirlo en condiciones de laboratorio, ocurre espontáneamente. Además, cabría preguntarse al menos si existen diferencias de frecuencia, tiempo de respuesta o intensidad de actividad cerebral entre músicos profesionales y gente profana en la materia.
Donde hay un corpus de investigación muy amplio es en el estudio de cómo funciona la memoria musical y todo el engranaje que se pone en marcha para recordar melodías, lo que pone de manifiesto la sofisticación de nuestro cerebro. Al igual que con las palabras, cuando tengo una canción en la punta de la lengua, pero no me sale cantarla, es un excelente momento donde se muestra esta sofisticación, complejidad y eficacia. Solo que, con música, todo es mejor (es decir, más intrincado).
Referencias:
[1] Barry, J. C., Ferrer, E., Lerma-Usabiaga, G., & Paz-Alonso, P. M. (2025). Mnemonic factors associated with the tip-of-the-tongue phenomenon. Scientific Reports, 15(1), 14316. doi: 10.1038/s41598-025-96497-3
[2] Zuckerman, M., Levy, D. A., Tibon, R., Reggev, N., & Maril, A. (2012). Does this ring a bell? Music-cued retrieval of semantic knowledge and metamemory judgments. Journal of Cognitive Neuroscience, 24(11), 2155-2170. doi: 10.1162/jocn_a_00271
[3] Bhargav, S., Schuth, A., & Hauff, C. (2023, July). When the music stops: Tip-of-the-tongue retrieval for music. In Proceedings of the 46th International ACM SIGIR Conference on Research and Development in Information Retrieval (pp. 2506-2510). doi: 10.1145/3539618.3592086
[4] Ding, Y., Zhang, Y., Zhou, W., Ling, Z., Huang, J., Hong, B., & Wang, X. (2019). Neural correlates of music listening and recall in the human brain. Journal of Neuroscience, 39(41), 8112-8123. doi:10.1523/JNEUROSCI.1468-18.2019
[5] Li, Q., Liu, G., Zhang, Y., Wu, J., & Huang, R. (2024). Neural correlates of musical familiarity: a functional magnetic resonance study. Cerebral Cortex, 34(4), bhae177. doi: 10.1093/cercor/bhae177
Sobre el autor: José Manuel González Gamarro es profesor de guitarra e investigador para la Asociación para el Estudio de la Guitarra del Real Conservatorio Superior de Música “Victoria Eugenia” de Granada.
