Un anime para amar la mineralogía
En otras ocasiones ya os he hablado de las aplicaciones didácticas, divulgativas y vocacionales de las series de animación japonesas en el ámbito de las Ciencias de la Tierra. Pues, aprovechando que se acercan las fechas en que un buen número de adolescentes deben pensar en su futuro profesional más cercano, os voy a presentar un anime de reciente publicación que aborda todos estos temas, aunque desde una perspectiva un poco diferente que, personalmente, a mí me ha encantado.
Se trata de Ruri no Hōseki, también conocido como Ruri Rocks, y que se podría traducir como Las joyas de Ruri. De manera resumida, la historia nos presenta a Ruri, una adolescente enamorada de las joyas y los cristales brillantes. Pero, como cualquier chica de su edad, no tiene suficiente dinero para comprarse los colgantes que deslumbran a través de los escaparates de las tiendas. Ante su desesperación, su madre recuerda que a su abuelo le gustaba coleccionar cristales de cuarzo que él mismo recogía en una montaña cercana a su casa. Animada por esta nueva información, Ruri sale corriendo a explorar la montaña, soñando con volver cargada de minerales lo más bonitos posibles con los que hacerse todos los colgantes que siempre ha querido. Pero, después de unas horas de infructuosa búsqueda por el bosque, se encuentra con una estudiante de doctorado que está especializándose en mineralogía, una subdisciplina de la Geología que se dedica a estudiar el origen y composición de los minerales, y que estaba en la misma montaña buscando afloramientos para completar su tesis doctoral. Entonces, la joven geóloga se apiada de Ruri y, tras explicarle que los minerales no aparecen en cualquier lugar que queramos y que hay que tener ciertos conocimientos geológicos para poder encontrarlos, deja que la acompañe en su exploración. Hasta que llegan a un afloramiento escondido y que deja maravillada a nuestra protagonista.

Aquí es donde la historia da ese giro que os comentaba y que diferencia este anime de los otros de ámbito similar. Desde ese primer encuentro casual en el campo, surge una relación alumna-maestra muy especial entre Ruri y la geóloga. Ambas empezarán a quedar en sus días libres para realizar excursiones para buscar minerales por los alrededores de su ciudad. Incluso, Ruri visitará de manera periódica a la geóloga en su despacho de la universidad para descubrir todo el trabajo invisible de búsqueda de bibliografía, análisis de resultados o estudios de laboratorio que complementan el trabajo de campo en el ámbito de las Ciencia de la Tierra. De esta manera, la adolescente empezará, poco a poco, a interesarse por los minerales desde un punto de vista científico, abandonando ese afán comercial basado únicamente en su belleza exterior.
Por supuesto, se trata de un anime educativo, así que no faltarán las explicaciones científicas a lo largo de todos los capítulos de la serie. En este caso, durante la búsqueda de minerales en el campo, la geóloga aprovechará para describir la composición química y las propiedades de los mismos, así como el contexto geológico en el que se han formado. Información necesaria para poder encontrarlos. Incluso, en muchas ocasiones hará mención a su uso actual en nuestra vida cotidiana. Todo ello de manera casual, con preguntas lógicas de cualquier adolescente sin conocimientos geológicos previos, pero con mucha curiosidad.

El trabajo de campo en Geología está reflejado de manera soberbia en esta serie. La estudiante de doctorado enseña a la protagonista a leer mapas geológicos y topográficos para seguir las estructuras y formaciones naturales para poder llegar a los afloramientos de manera fiable. Incluso, le explica la importancia de comprender el flujo de las corrientes de ríos y arroyos para encontrar las áreas de depósito de los minerales que hayan sido arrastrados por el agua. Y, así, llegar aguas arriba hasta localizar el yacimiento original de esos ejemplares sin ponerse a caminar a lo loco por el monte.
Otro aspecto importante es la toma en consideración de las leyendas locales y los registros históricos de una zona para relacionarlos con actividades mineras acontecidas en el pasado. Estas tradiciones orales, generalmente despreciadas en el ámbito científico como meros cuentos antiguos sin ninguna base real, actualmente se están considerando como explicaciones acientíficas a eventos naturales no del todo comprendidos en el pasado. Y así lo muestra este anime, donde nuestras protagonistas usan esas antiguas historias como base para localizar yacimientos minerales y restos mineros olvidados con el pasar del tiempo. Resignificando este pasado como parte del legado cultural de las poblaciones locales y poniendo en evidencia su importancia en el desarrollo social de estas zonas.

Incluso, la protagonista siente en sus propias carnes el arduo trabajo de laboratorio que se realiza en el ámbito de la mineralogía, cuando tiene que armarse de paciencia para dedicarse a separar minerales contenidos en muestras de arena con la única ayuda de una lupa binocular. Pero sus interminables horas de esfuerzo tienen recompensa, ya que es capaz de determinar el área fuente de esos minerales, localizando un yacimiento desconocido entre las montañas. Y, gracias a esa investigación, acaba publicando un artículo en una revista científica junto a la estudiante de doctorado. Su sorpresa al ver su nombre entre las firmantes, hace que se le olvide el cansancio acumulado.
Sin duda, Ruri no Hōseki nos muestra una de las principales herramientas de generación de vocaciones científicas que existen actualmente: los programa de mentorización. Con ellos, estudiantes de Secundaria y Bachillerato pueden tener una relación cercana con profesionales de diferentes disciplinas científicas que les mostrarán en qué consiste realmente su trabajo y todas las salidas profesionales que se les dibujan en su futuro. Y sí, en Geología también tenemos uno de estos programas: Geólogas en Red, dirigido por la Comisión Mujeres y Geología de la Sociedad Geológica de España. No os voy a hacer más spoiler sobre él, creo que es mejor que lo exploréis en la página web. Pero sí que os voy a decir una cosa: ojalá hubiera existido cuando yo era adolescente.
Para terminar, me voy a quedar con una frase que dice Ruri tras un duro día de trabajo de laboratorio: “Nadie puede acabar cuerdo después de pasar todo el día mirando al microscopio”. Yo soy la prueba viviente de que tiene razón.
Agradecimientos:
Quiero dedicarle este artículo a mi colega y amiga Dánae Sanz Pérez, por esas interminables conversaciones en las que fluyen miles de ideas novedosas para hacer divulgación de la Geología en todos los formatos que se nos ocurren. Nunca cedas en tu empeño de convertir el programa de mentorización “Geólogas en Red” en un fantástico espacio de colaboración entre profesionales y futuras geólogas.
Sobre la autora: Blanca María Martínez es doctora en geología, investigadora de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y colaboradora externa del departamento de Geología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU
