Muriel Bristol, la gran catadora de té

Matemoción

Estamos en Rothamsted (Harpenden, Reino Unido). Son las cuatro de la tarde, la ‘sagrada’ hora del té. Un grupo de personas hace una pausa en su trabajo para tomarse su infusión. Entre ellas están Muriel y Ronald. Ronald ofrece a su amiga una taza de té. Ella, tras tomar un sorbo, la rechaza. A Muriel le gusta el té, pero solo si la leche se ha servido en la taza en primer lugar. Ronald cree que se trata de una broma, e insiste con vehemencia; piensa que es lo mismo el orden en el que se vierten los líquidos, y se burla de su colega. Pero Muriel, enfadada, la rechaza de nuevo… no le gusta el sabor. William, otro de los miembros del grupo, intenta mediar y pide a Ronald que deje demostrar a Muriel que efectivamente es capaz de distinguir el momento en el que se ha servido la leche en la taza. Rápidamente, se organiza el experimento: Muriel debe distinguir entre ocho tazas de té, cuatro de cada tipo (leche antes del té o té antes de la leche) colocadas de manera aleatoria ante ella. Tras una pausada cata –en la que se permite a Muriel comparar el sabor de dos tazas–, y ante el asombro de sus compañeros, Muriel distingue con precisión el orden en el que se ha servido la leche de cada taza. ¿Ha sido pura suerte? ¿O quizás Muriel es una experta catadora capaz de distinguir esos detalles? Ronald tuvo que admitir la “victoria” de Muriel y se puso a reflexionar mucho sobre el tema…

Por cierto, Muriel y William se casaron poco tiempo después.

La anterior historia –me he permitido alguna pequeña licencia– es una historia real. Sus protagonistas son la bióloga Muriel Bristol (1888-1950) –que trabajó en la estación experimental de Rothamsted (Harpenden, Reino Unido) desde 1919 y era especialista en algas–, el biólogo y estadístico Ronald Fisher (1890-1962) y William Roach –con el que es cierto que Muriel se casó–.

Muriel Bristol y Ronald Fisher.

El experimento se realizó realmente, fue diseñado por el propio Fisher y dio lugar a un experimento aleatorizado que el estadístico presentó en su libro The Design of Experiments (1935) llamado The lady tasting tea, la catadora de té–, en el que la prueba de significación estadística usada fue el test exacto de Fisher.

En este experimento, Fisher introdujo el concepto de hipótesis nula, unaafirmación que no se demuestra o establece, y no se rechaza excepto si durante el curso de la prueba parece demostrarse su falsedad. En el caso de la catadora de té la hipótesis nula suponía que Muriel no tenía la capacidad de distinguir las tazas.

Fisher eligió ocho tazas porque le pareció una cantidad suficiente para que la suerte no fuera un factor determinante. Observar que, efectivamente, existen 70 maneras de colocar las ocho tazas, con cuatro de cada tipo, y parece difícil acertar solo por azar.

Muriel aclaró –una explicación muy científica, desde su condición de bióloga– que, si se añadía leche fría al té caliente, las proteínas de la leche coagulaban y cambiaba el sabor, y ella lo percibía como desagradable.

Por cierto, el escritor George Orwell (1903-1950) no coincide con Muriel… en 1946 publicó el texto A nice cup of tea en el que describía con detalle el procedimiento a seguir para preparar una taza de té perfecta. Entre las instrucciones decía (traducción extraída de [3]):

En décimo lugar se debe verter el té en la taza antes que la leche. Este es uno de los puntos más polémicos, de hecho en todas las familias de Gran Bretaña probablemente hay dos escuelas de pensamiento sobre el tema. La escuela que echa primero la leche (que puede tener argumentos contundentes) y la escuela que la echa después. Yo sostengo que mi teoría es irrefutable. Al poner el té primero se puede regular exactamente la cantidad de leche, mientras que si se hace al revés se puede poner demasiada leche y no tendrá arreglo.

A lo mejor, para saber quién lleva la razón, es mejor leer lo que dice la norma ISO 3103 respecto al método estándar de preparar el té…

Referencias

[1] Sturdivant, Lt. Col. Rod., Lady Tasting Tea, 2004

[2] Jesús Ortiz, La ciencia y el té de las cinco, El Diario, 23 noviembre 2016

[3] Las onces reglas de George Orwell para ‘Una buena taza de té’, Territorio gastronómico

Sobre la autora: Marta Macho Stadler es profesora de Topología en el Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU, y colaboradora asidua en ZTFNews, el blog de la Facultad de Ciencia y Tecnología de esta universidad.

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